• El arduo camino a la reforestación tras el fuego

    Aunque la mayor cantidad de superficie incendiada son pastizales, se estima que 16 mil hectáreas de bosque nativo y plantaciones de árboles han desaparecido. Algunas especies podrían tardar más de 20 años en volver a crecer.

    La copa de los árboles se transforma en el único paraguas que tiene el suelo boscoso, y las hojas de las diversas especies vegetales, son el abrigo que cubre la tierra y mitiga los efectos de erosión de la lluvia. A la vez, este pulmón verde que habita en los sectores forestales contribuye a estimular que el agua caiga del cielo y a eliminar gran parte del CO2 que circula en el aire. Sin embargo, todas estas invaluables funciones que tienen los bosques de nuestro país se han visto mermadas con la seguidilla de incendios. Y en pleno curso de las llamas, la Corporación Nacional Forestal (Conaf), ha estimado que cerca de 16 mil hectáreas consumidas corresponden a bosque nativo y plantaciones.

    Árboles con historia

    El camino hacia la reforestación es complejo y no necesariamente se podrán plantar las mismas especies que antes habitaban en las zonas respectivas, ya que la erosión del suelo generada por el fuego podría haber deshabilitado el terreno.

    El balance final respecto del daño será realizado a fines de la temporada, es decir, en marzo o abril, detalla el ingeniero forestal de la Conaf, Wilfredo Alfaro. El especialista señaló que si bien no se ha efectuado un análisis profundo respecto de las especies que han sido afectadas, se ha determinado que una de las zonas más perjudicadas ha sido la VII Región, con 24 mil hectáreas quemadas, donde predomina el bosque esclerófilo, con especies como el espino, el quillay y el boldo.

    A la larga, dice Alfaro, "se podrían plantar las mismas especies que se quemaron, pero imagina que el bosque nativo es un edificio de muchos pisos que se ha construido a través de los siglos. Es imposible volver a elevarlo a corto plazo". Otras experiencias previas de reforestación se han dado en Tierras de Bellavista, VI Región en 1999, y en las Torres del Paine, XII Región, en 2005, 2011 y 2012, donde se debieron generar nuevas condiciones orgánicas.

    Algunas de las especies más usadas al momento de reforestar algunas zonas son los pinos insigne y los eucaliptos, árboles rústicos que necesitan de muy poca agua para vivir. Al respecto, Conaf aclaró que sólo tienen facultades para restaurar zonas afectadas por incendios si éstas corresponden al sistema nacional de áreas silvestres protegidas (Snaspe) o en situaciones particulares de interés nacional.

    Otras de las regiones más afectadas son: la Metropolitana (20 mil hectáreas consumidas) donde predomina el bosque esclerófilo; la VIII (12 mil ha) y la IX (9 mil ha); en ambas habita el roble, el raulí y el mañío. "Si el fuego no ha sido tan intenso, los coigües, los robles y el raulí, son los que tienen mayor posibilidad de volver a nacer", explica Alfaro. Un dato: un matorral llega a crecer 10 a 15 centímetros por año. Algunas especies del bosque nativo que han desaparecido tendrían al menos 20 años de vida.

    Fomento forestal

    Actualmente, en el Senado está en discusión una ley que modifica el decreto 701, y que ha sido criticado en tanto ha "fomentado y bonificado a privados que reforestan zonas que no necesariamente necesitan forestación, ya que en muchos casos hay escasez hídrica", en palabras del diputado Fuad Chaín (DC), miembro de la comisión de Agricultura, Silvicultura y Desarrollo Rural de la Cámara Baja.

    Para el parlamentario, la discusión se torna contingente con el tema de los incendios y exige al Gobierno que se dé una prórroga con el fin de ganar tiempo para resolver los temas de fondo, que para él son: "Incentivar la forestación con especies nativas, fomentar a pequeños propietarios y que la Conaf tenga atribuciones de fiscalización".

    Mejor que el suelo esté verde a que esté descalzo. De esta premisa parte el taxónomo y profesor de paisajismo de Inacap, Lorenzo Mallía, a la hora de referirse a la reforestación. "Falta privilegiar la reproducción de especies nativas, las plantas productoras nos han llenado de pinos y eucaliptos porque producen madera y celulosa", critica Mallía, quien asegura que el proceso de regeneración del bosque quemado este 2014 podría tardar un siglo entero.

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