• Los quiltros también quieren tener festival

    bien animal

    Viña tiene festival. Esa es la frase que empezamos a escuchar día y noche -a través de todos los medios de comunicación- desde mediados de febrero, en nuestro país.

    Pareciera ser que todo el centro noticioso chileno se traslada a la Ciudad Jardín, y todo lo demás que suceda en Chile y en el mundo queda en pausa o lisa y llanamente no es tan importante.

    Y es que le dicen el "festival de los festivales", aquel magno evento que se desarrollara en la otrora "Concha Acústica". Hoy, el Festival de la Canción de Viña del Mar es más bien un tremendo concierto televisado que genera a su alrededor una abultada parrilla programática. Y el puntapié inicial fue la gala del pasado viernes, gala que contaba con una producción al más puro estilo de E! Entertainment Television.

    Con una tremenda alfombra roja veíamos un desfile de rostros de televisión y artistas bañados en telas importadas y joyas finísimas. Y el evento se desarrollaba sin defectos hasta que lo vimos a él, en plena transmisión televisiva, a aquel convidado de piedra que ninguna valla de seguridad puede frenar. Vimos un quiltro juguetón, de color café y una mezcla de razas casi imposible de identificar. Ese tipo de perro que ve todas las intervenciones en el espacio en que vive, como un panorama en el que puede participar y jugar.

    Por supuesto que habían muchos que encontraban lo menos glamoroso que hay ver un perro evidentemente de la calle, pasearse por tal elegante evento como Pedro por su casa. Algunos pusieron cara de asco, otros de susto y otros simplemente no podían entender qué hacia ese animal ahí. Otros más compasivos lo acariciaron y trataron de bajarle las revoluciones al excitado can. Fue reconfortante, para los que queremos a los animales -claro está- ver a este perrito que ladraba, saltaba y jugaba, y aprovechaba este momento para olvidar su difícil pasar. Y a pesar de aquellas luces que pueden marear a cualquiera, no olvidemos que tenemos mucho que pensar gracias a esta anécdota: mientras ocurre un evento que nos pone como país con una tremenda capacidad adquisitiva, para el cual la entretención y el glamour son de lo más importante, vemos de sopetón una realidad que sabemos puede cambiarse con menos producción y dinero y un poco más de voluntad. Porque cuando el show se acabe y las luces se apaguen, veremos no sólo ese perro, sino los miles, que siempre estuvieron ahí, frente a las miradas ciegas de todos.

  • Las mascotas sí se pueden rehabilitar

    Esta técnica se utiliza en animales que han sido atropellados o han sufrido golpes, balazos, enfermedades degenerativas, del desarrollo o congénitas. Es decir, todas las situaciones que pueden afectar los centros que asocian los movimientos del cuerpo, como la columna vertebral o las extremidades. Para ello, se realiza crioterapia para disminuir la inflamación, aplicación de calor para relajar los músculos y los espasmos, y ejercicios para restaurar la amplitud de movimiento, la carga de peso, fuerza, flexibilidad, y la sensibilidad, según informó el Club de Mascotas Bayer.

  • Osito, el más regalón

    El perro Osito entró un día a la casa por el estacionamiento. Cojeaba de una patita y sus ojos rogaban protección. Rápidamente se ganó el corazón de todos. Le encanta saltar, dar besos y que lo tomen en brazos como si fuera un bebé.

  • Moño, la gata matriarca

    La gata Moño fue encontrada en la Usach el 2008. Ya era adulta, estaba abandonada y preñada. Un día después de su adopción tuvo siete gatitos. Ella demostró que la adopción de gatos adultos es algo más fácil de lo que se cree.

  • Dharma, rescatada del abandono

    Dharma estaba en pleno invierno afuera de un edificio, hasta que un día fue adoptada por Karen. A pesar de que ha hecho algunos destrozos en la casa, su madre humana señaló que Dharma llegó para hacer reír e iluminar a su familia.

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