• Laura hizo cantar a la Quinta Vergara

    La italiana se llevó antorchas y gaviotas de plata y de oro, en una jornada donde Carolina de Moras lloró por su cumpleaños. El argentino Jorge Alís comenzó su rutina con el pie derecho.

    Anoche Carolina de Moras cumplió 33 años y ganó una anécdota: podrá contarle a sus nietos que una noche la Quinta Vergara le cantó el cumpleaños feliz a coro, y que ella, de tanta emoción, llorar y dijo: "Este es el mejor cumpleaños de mi vida". Así comenzó la segunda noche del Festival de Viña del Mar, que tuvo como protagonistas a de Moras, Laura Pausini, Jorge Alís y Fito Páez.

    Laura Pausini inició su show en la Quinta Vergara a las 22:17 horas, ante un público viñamarino que siempre estuvo de su lado. Desde esa condición, levantó himnos radiales como "Víveme" y "Nunca me dejes". Y tras cuarenta minutos en escena, el público no resistió y premió a la italiana con la Antorcha de Plata y de Oro.

    A las 23:35, Laura Pausini ya había recibido la Gaviota de Plata y la Gaviota Oro. En ese momento, los animadores y Laura hicieron contacto visual, desde el escenario hasta la galería, con el artista Israel Villablanca (@loockito), que llegó a la Quinta con un dibujo del rostro de Pausini creado a mano, con un lápiz grafito (una tarea que demoró 60 horas). Luego interpretó "Amores extraños" y se encaminó a cerrar el concierto. Y después, siguió una versión salsera de "Se fue" y el saludo en vivo y en directo de Villablanca a Pausini, quien lo recibió en la Quinta. Finalmente, Laura cerró el espectáculo con su canción más popular en Chile, "Marco se ha marchado", y luego gritó al monstruo: "Hagan el amor esta noche".

    Entre las 21:47 y las 23.41 horas, la transmisión de Chilevisión marcó un promedio de 29,1 puntos de rating, con un peak de 44 puntos a las 23:47 horas.

    Reacciones

    En las redes sociales, el llanto de Carolina de Moras fue criticado y defendido. Desde la Quinta Vergara, Karol Dance comentó: "Las críticas en este caso están de más. No cualquiera se para en la Quinta Vergara. Hoy el monstruo le dio un espaldarazo da confianza".

    Eso, mientras pasaba el corte comercial. Después vino la aparición del humorista argentino Jorge Alís, que sacó a relucir su nacionalidad para ganarse al monstruo.

    Al comienzo, el público se mostró hostil, con pifias, incluso antes de que emitiera una palabra. "¿Es porque soy argentino?" "Síiii", respondió la Quinta. Luego de eso, todo fue provocación: Alís hizo gala de su carrera como precursor del stand up comedy en Santiago.

    Chistes sobre el papa, sobre Sebastián Piñera, sobre la situación económica Argentina y la idiosincracia local, fueron los tópicos que tocó Jorge Alís, quien enfrentó a la Quinta Vergara con cartulinas que hicieron alusión a Maradona y Francisco I.

  • La depresión pop de Laura Pausini

    Mina en los noventa y mina en el 2014. Esta no es una crítica musical, pero puede serlo. Algo ocurrió entre Chile y Laura Pausini en sus visitas a la televisión abierta cuando apenas tenía 20 años y una nostalgia lírica sospechosamente empática. La italiana apuntó a las adolescentes ultra-sensibles, desde su impronta de europea fría, y lo consiguió. Pausini es un témpano: transmite nada, esconde el escote, se viste de negro (a lo metalera), se comunica como robot, su alegría resulta alérgica. Siempre muy italiana, desde chica. Y a veces da la impresión que no entiende lo que escucha, ni italiano ni español. Y aunque los decibeles de su voz igualan a los de un dirigente estudiantil, cuando canta (cuando aparece) su depresión pop encaja con el tono pastel del paisaje local. La música de Laura Pausini se escucha hace años en salas de espera, cocinas, ascensores y sucursales bancarias, con evidente éxito. Lugares grises, neutros y aburridos, tanto o más que Laura o nosotros.

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