• Mujeres castradoras

    el pais intimo

    Junto con agradecer a quienes me han escrito, esta semana, quisiera abordar un tema recurrente en sus cartas. Me refiero a una queja de los hombres que han sobrevivido en relaciones duraderas.

    El lamento tiene que ver con sentirse criticado constantemente por su mujer y el rechazo sexual crónico de ésta.

    Freud ya lo anticipaba, el camino casi ineludible en el amor estable es que un hombre reproduzca el modelo primario de amor, es decir, madre-hijo, buscando a una madre en su mujer. Existen diversas versiones de esa búsqueda. Por ejemplo, una es provocar a su compañera como si fueran niños: llegando tarde, cayéndose con frecuencia al litro, escapándose con los amigotes. No es difícil darse cuenta que la bruja es una construcción de a dos, no se hace sola. Otra forma típica de las parejas con hijos es que ese hombre comienza a ubicar a esa mujer como madre idealizada y aparece un respeto neurótico que le impide darle las nalgadas de antaño.

    Mientras que el destino del hombre en la relación es a más amor, más respeto idealizado; el de la mujer tiende a ser la castración de ese hombre. Ya que después de tanto buscar a ese macho que cumpla su fantasía de protección , al tenerlo en la palma de su mano, éste pierde ese valor de espécimen alfa.

    No obstante que estos destinos -dignos de ser el material favorito del humor- no sean los que uno planifica para su vida, ocurren muchas veces. Es más, antes de que la pareja se establezca cada uno actúa como si supiera lo que ocurrirá al final del camino.

    Antes del enlace estable, en el mercado de la carne, mientras el hombre anda más preocupado de que le salte la liebre sexual, son las mujeres quienes están atentas al problema del amor. De ahí, la clásica ansiedad que las mujeres bien conocemos, la psicosis por recibir una llamadita o mensaje post coitum.

    Hasta acá el macho se defiende, da varias vueltas ya que presiente el zarpazo que busca la chica. La llama entonces a veces. Se involucra con otras, aunque le haya gustado la mujer en cuestión. Y ella insiste, espera, habla con sus amigas con insistencia del tema, analiza cada movimiento del macho, juega a la buena onda, a la indiferente, lee a veces esos libros como "Los hombres las prefieren rubias, cabronas, pokemonas, etc". Las hace todas, porque mientras menos tiene a ese hombre más lo eleva, le parece el príncipe azul, o el príncipe oscuro ya que lo acusa de malo. Pero qué se le va a hacer, no hay caso con que le guste el bueno, ese que sí la adula y la busca. Ese le parece bueno pero baboso.

    Si tiene paciencia, y maneja la seducción, puede atrapar a esa presa escurridiza, ese momento donde ese hombre se entrega, se dispone al amor. Y es ahí cuando su posición cambia, ya que el amor siempre feminiza. Aparece la ternura, y lo servil. Aunque de cuando en cuando sigan apareciendo esas llamadas protestas masculinas -esas defensas a esta dominación del amor sobre ellos -los hombres al entregarse lo hacen con convicción.

    Es más bien la histeria la que muchas veces traiciona a las mujeres. Y el príncipe se les convierte en sapo, ahí justo cuando éste se les humaniza. Cuando se entrega y cae del olimpo.

    El problema es doble. Por un lado ella que lo culpa a él por ser demasiado humano, por no ser ese protector que imaginó, cuestión que no es más que una fantasía, ya que hoy no estamos en el paleolítico donde la fuerza tenía valor. ¿No deberíamos hoy cuidarnos mutuamente? Por otra parte, el hombre no lee entre líneas y no comprende que las mujeres no deseamos lo que decimos que queremos… sé que suena enredado, pero me refiero a que una mujer aunque critique permanentemente a ese hombre, solicitándole ciertas cosas - que pueden parecer sensatas o no- no desea inconscientemente que su macho la obedezca. Su cuota de histeria busca siempre ese trecho de lo inalcanzable.

    Difícil dar una solución homogénea, pero a grandes rasgos, si se encuentra en esta situación, si ud. es ella analice su tolerancia a la humanidad de su hombre. Si ud. es él, no haga tanto caso.

  • El sexo casual trae consigo beneficios para la salud mental

    Un estudio estadounidense así lo confirma, aunque el informe aclara que ello no quiere decir que tener relaciones con muchas personas sea mejor que la monogamia.

    Tener sexo con distintas parejas o con una persona que se conoce en una noche se ha transformado en una práctica común entre los jóvenes. Esta tendencia, que tiene muchos adeptos, también posee muchos detractores, quienes insisten en que podría afectar a los involucrados. Sin embargo, un reciente estudio afirmó que en la mayoría de los casos el sexo casual es beneficioso para la salud mental.

    Mejor autoestima

    La investigación realizada por la psicóloga de la Universidad de Nueva York, Zhana Vrangalova, encuestó a 371 estudiantes universitarios para saber cada cuánto tiempo tenían sexo, con cuántas personas habían estado y si utilizaban métodos anticonceptivos, entre otra cosas. Y la conclusión fue que aquellos estudiantes que tenían sexo casual poseen una mejor autoestima y satisfacción con la vida que aquellos que no lo practican. Además, tienden a ser menos ansiosos y más seguros de sí mismos.

    Contraindicaciones

    No obstante, la autora del estudio indicó también que estas conclusiones no significan que tener sexo con distintas personas sea mejor que ser monógamo.

    En efecto, existen más riesgos de contraer enfermedades sexuales y añadió que las motivaciones que llevan a las personas a tener sexo con gente que apenas conoce podrían incidir negativamente en ellas. Aquellos que buscan pasarlo bien se ven beneficiados, pero quienes lo hacen por venganza podrían salir dañados.

1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24