• Tito y su dolor de cabeza Monumental

    Héctor Tapia reconoció que fue él quien no dejó entrenar a Bravo en el Monumental. La decisión, adoptada para no generar un "momento incómodo", la tomó luego de conversar con el plantel.

    Colo Colo es Chile, se lee en la sala de prensa del Monumental. Y da la impresión que en estos días Chile es un atado de nervios. Ayer Héctor Tapia, deté con fama de rudo, enfrentó a 16 periodistas, 11 camarógrafos y cinco reporteros gráficos. Las tres primeras preguntas apuntaron a la disputa con Claudio Bravo. Las diez siguientes apuntaron, también, a la disputa con Claudio Bravo.

    De fútbol y el pésimo rendimiento de Colo Colo en el Clausura no se habló.

    ¿Señor Tapia, es cierto que no dejó entrenar a Bravo? Y Tapia medita cinco segundos, da vueltas por seis temas distintos, divaga cerca de dos minutos y luego responde: "Lo hice para no generar una situación incómoda al plantel y al mismo Bravo".

    Se dice que Barcelona hizo llegar un fax al Monumental pidiendo asilo para su arquero. Blanco y Negro recibió el documento y traspasó el pedido a Tapia. Luego Tito le planteó la inquietud al plantel y los jugadores dieron su opinión. Algunos habrían dado su venia. Otros, en cambio, se opusieron. Las críticas de Bravo a Julio Barroso, luego de que el central pusiera en duda la legitimidad del campeonato, fueron su sentencia.

    ¿Crisis en Macul?

    Miguel, hombre octogenario y responsable de la seguridad del primer equipo albo desde tiempos inmemoriales, recorre los estacionamientos del Monumental. Es un señor menudo pero imponente. Voces secretas aseguran que su mente guarda años de intimidad alba.

    Nos acercamos de manera sigilosa al hombre de la seguridad. Le ofrecemos fuego para que prenda el cigarro y murmuramos un saludo. Nunca cruzamos miradas: Miguel mira el horizonte, nosotros el suelo. La escena está rodeada de misterio.

    ¿Está en crisis Colo Colo?, preguntamos. "¿Crisis? ¿Quién dice que hay crisis?", responde.

    Lo dicen los diarios…

    Baah, es que los periodistas son muy mentirosos.

    ¿La prensa miente, don Miguel?

    Exageran todo. ¿Usted es periodista?

    Un simple reportero…

    Baaah.

    ¿Hay caudillos en el plantel de Colo Colo?

    ¿Qué quiere decir?

    Digamos, don Miguel, jugadores soberbios. Tipos que mandan al resto.

    Mire, eso no se lo podría decir… Aquí sólo hay cabros humildes.

    ¿Está seguro? ¿Qué me dice de Barroso?

    Mire, señor, Colo Colo no está en crisis. Y ya se lo dije, los jugadores son cabros buenos.

    ¿Qué opina de Bravo?

    Bravo… un buen cabro. Pero casi no se le ve por acá. Desde que se fue ha venido como tres veces, la última vez fue para grabar un comercial.

    ¿Quiere decir que Claudio ha sido ingrato con Colo Colo?

    No me gustaría tratarlo así. Pero este cabro… eeeh, ¿cómo se llama? El Fernández…

    ¿Matías?

    ¡Matías! Ese cabro viene todo el tiempo. Igual que el Arturo.

    De forma súbita, el hombre da por terminada la conversación. Es un tipo discreto y resguardar los secretos albos es su principal misión.

    Silencio blanco

    Se abre el portón y aparece Claudio Maldonado en un auto con dimensiones bélicas. Lo abordamos de forma veloz: ¡Claudio! ¿Hay crisis? Maldonado hace contacto visual con el reportero y sólo atina a subir el vidrio.

    Claudio, ¿hay crisis?- insistimos

    (Silencio)

    Clauuuu…

    (Maldonado pisa el acelerador y desaparece)

    En Macul, lo demostró Chéster, se optó por el silencio. Sólo Tapia enfrentó a los medios. Tapia, y el señor Miguel, el nuevo vocero informal de la crisis alba en el Monumental.

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