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Estudio afirma que los choritos sobrevivirán al cambio climático
Mantendrían su amplia ubicación a lo largo de la costa chilena y, además, son capaces de filtrar y limpiar el agua.
V. Barahona
El año pasado fue el cuarto más cálido desde 1961, según la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), donde la temperatura media nacional subió en promedio 0,9°C, respecto a entre 1961 y 1990, y 0,45°C sobre el periodo 1991-2020. Esto ha traído consecuencias visibles como la escasez de lluvias y otras un poco más lejanas, como el peligro de desaparición de especies de flora y fauna.
El mar, además, es uno de los ecosistemas más frágiles debido al derretimiento de glaciares en el sur y, por consiguiente, el aumento del nivel de las aguas y su temperatura. En este contexto, el académico de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Felipe Torres, investigó cómo el cambio climático está alterando el hábitat y los ciclos biológicos de múltiples especies marinas, entre ellas los choritos, "un recurso nativo y base de una cadena productiva y socioecológica", afirmó.
El chorito chileno (Mytilus chilensis), pese a todos los embates, "mantendría su distribución actual", dijo Torres, es decir, en la zona centro-sur del país.
"Otras especies, como el mejillón del Mediterráneo (Mytilus galloprovincialis) experimentaría una fuerte contracción en el rango de su hábitat y distribución, afectando especialmente la industria de países como Italia y Grecia", agregó el biólogo marino, que para su trabajo contó también con el respaldo de las universidades Adolfo Ibáñez (UAI) y de Porto, en Portugal.
El clima del futuro
Sobre la disponibilidad de larvas de chorito en el norte de la Patagonia, donde hay cultivos de este bivalvo, el estudio reveló que eventos como El Niño y La Niña influyen directamente, aunque de manera opuesta entre el norte y el sur de la región.
En el norte, El Niño se correlaciona indirectamente y de manera negativa con la disponibilidad de larvas, mientras que en el sur con La Niña ocurre lo contrario.
"Este contraste se debe a la complejidad del sistema de fiordos y canales, donde las precipitaciones, la descarga fluvial y la temperatura del mar responden de forma muy distinta ante un mismo evento climático. Estos hallazgos nos permiten evaluar modelos climáticos ambientales para el área de estudio y, anticiparnos a estos efectos futuros en un sistema socioecológico que combina procesos artesanales e industriales, y que sostiene a numerosas comunidades costeras", explicó Torres.
La investigación destacó además el valor ecológico del chorito como especie nativa que filtra y limpia el agua, pudiendo incluso contribuir la reducción de carbono.
"A estos organismos se les llama ingenieros ecosistémicos, ya que crean ambientes para otras especies, como algas, caracoles, lapas o peces. Además, los choritos pueden ser un alimento alternativo a futuro, de bajo costo, enorme valor nutritivo y con una huella de carbono e hídrica menor que todas las otras fuentes de proteína terrestres", destacó el académico.
El estudio se desarrolló durante cerca de tres años en seis especies: el chorito chileno (Mytilus chilensis), mejillón del Mediterráneo (Mytilus galloprovincialis), mejillón común (Mytilus edulis), mejillón coreano (Mytilus unguiculatus), mejillón del Indo Pacífico (Perna viridis) y el mejillón de Nueva Zelanda (Perna canaliculus).
"Estos hallazgos nos permiten evaluar modelos climáticos ambientales y anticipar efectos.
felipe torres, biólogo marino"
0,9°C aumentó la temperatura en Chile durante 2024, en comparación a 1961-1990.
2°C es la meta límite del Acuerdo de París para enfrentar el cambio climático.
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Los virus de la gripe aviar resisten la fiebre, el arma humana para combatirla
Estos anticuerpos pueden vivir y reproducirse a temperaturas sobre 40°C.
Una investigación internacional dirigida por las universidades de Cambridge y Glasgow (Reino Unido) advirtió que los virus de la gripe aviar son una amenaza para los seres humanos, ya que pueden replicarse incluso en temperaturas superiores a las de la fiebre, que es el arma principal del organismo humano para combatir el ataque de los virus.
El análisis fue realizado con cultivos celulares y modelos de ratón, donde se identificó un gen aviar que permite a los virus resistir la fiebre humana, lo que argumentaría las pandemias de 1957 y 1968, las más mortíferas por esta causa después de la de 1918, destacó revista Science.
Cada año, los virus de la gripe humana causan millones de infecciones. Los más comunes -que causan malestares estacionales- son los de la influenza A, que infectan las vías respiratorias superiores (nariz, boca, etc.), donde la temperatura ronda los 33ºC, en lugar de en los pulmones profundos, donde se llega a los 37º C.
El virus se replica y propaga por el organismo causando una enfermedad que puede ser grave. Para defenderse, el cuerpo activa la fiebre, que puede llegar a los 41ºC.
Por su parte, los virus de gripe aviar suelen prosperar en las vías respiratorias bajas (traquea, brónqueos) y en algunos huéspedes, como patos y gaviotas. Estos anticuerpos infectan el intestino, donde las temperaturas rondan los 40º y 42º C. Es decir, los virus aviares resisten la fiebre humana.