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"El circo familiar, fiel a la tradición, valora la unidad, la resiliencia y la solidaridad"
El reconocimiento destacó a nivel mundial esta forma de vida y arte local, que abarca desde ciudades a pueblos. Esto permite una mayor protección a sus cultores. A la lista patrimonial también fue incorporada la cocina italiana.
Valeria Barahona
Más de 200 años tienen los circos en Chile, caracterizados por espectáculos donde participa toda la familia, cuyos integrantes comienzan a entrenar desde pequeños, es decir, se trata de una forma de vida en sí misma. Esto fue lo que destacó ayer la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) al inscribir el circo chileno de tradición familiar en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
"El circo de tradición familiar es un modo de vida que combina tradiciones y técnicas transmitidas de generación en generación. Reúne a familias que viajan en caravana, compartiendo su arte y cultura allá donde van", afirmó la organización multilateral.
"Aunque cada circo tiene su propia identidad, sus propios ritos y ceremonias, los miembros comparten un sentimiento de pertenencia a una gran familia de artistas circenses, unidos por tradiciones y celebraciones comunes", agregó el anuncio, donde los integrantes de estas comunidades "asumen diferentes roles a lo largo de su vida: acróbatas, payasos, magos y maestros de pista, y a menudo desempeñan varios de estos papeles".
La educación para esta vida comienza en "la infancia, mediante tradiciones orales, juegos y experiencias prácticas", describió la Unesco, porque "el circo familiar, fiel a la tradición, valora la unidad, la resiliencia y la solidaridad, apoyando a menudo a las comunidades locales mediante funciones benéficas o en tiempos de crisis".
Las carpas constituyen "un espacio acogedor para personas de todos los orígenes, ofreciendo oportunidades de expresión y creatividad", donde se "promueve el respeto por la diversidad, al tiempo que hace accesibles las artes a distintas comunidades, desde las grandes ciudades hasta las regiones más remotas", indicó la oficina de la ONU.
La postulación a este reconocimiento comenzó en 2017, destacó la delegación del Ministerio de las Culturas que ayer, junto a diversos representantes circenses, recibió el anuncio en Nueva Delhi, India, donde sesionó el Comité del Patrimonio Inmaterial de la Unesco.
"El circo de tradición familiar es parte de la cultura, patrimonio e identidad de nuestro país, ha cautivado a distintas generaciones y también ha cumplido un rol fundamental en la democratización y descentralización de la participación cultural, lo que los ha llevado a transformarse en una de las manifestaciones artísticas más populares y queridas del país", dijo la ministra Carolina Arredondo.
La subsecretaria de Patrimonio Cultural, Carolina Pérez, agregó desde la India que "este reconocimiento a nivel global destaca un patrimonio popular de nuestro país que tiene más de 200 años".
El payaso "El Tachuela Grande", llamado Joaquín Gastón Maluenda, viajó con las autoridades a recibir el diploma, que dedicó a "quienes están en el cielo", porque "es un homenaje a todos los que se fueron a lo largo de décadas y décadas de trabajo y pasión, a todos los heroicos y heroicas circenses".
Al momento del anuncio internacional, el artista se caracterizó como su personaje y animó a la delegación gritando un "ce-hache-í", junto con agitar banderas chilenas.
La lista de la Unesco vela por el fortalecimiento de la actividad sindical de los artistas, su formación en las disciplinas que caracterizan la actividad patrimonial, el archivo histórico, difusión y sensibilización de la comunidad.
Comida italiana
La Unesco ayer también reconoció a la cocina italiana, como una tradición desarollada "entre la sostenibilidad y diversidad biocultural", que "está asociada al uso de materias primas y técnicas artesanales".
"Esta práctica se basa en recetas contra el desperdicio y en la transmisión de sabores, saberes y recuerdos de una generación a otra. Es una forma de acercarse a la familia y a la comunidad, ya sea en casa, en la escuela o en el marco de festivales, ceremonias y reuniones sociales", destacó el organismo.
Estas preparaciones en Santiago reúnen a numerosos seguidores, principalmente en la Società di mutuo soccorso Italia é L' Umanitaria riunite, conocida popularmente como el Club Italiano, creado a fines del siglo XIX por los migrantes europeos, cuyos descendientes conservan las recetas y arquitectura tradicional en avenida Vicuña Mackenna.
En esta línea, la Unesco destacó que "son los abuelos quienes a menudo transmiten platos tradicionales a sus nietos", de "manera informal dentro de las familias, y formalmente en escuelas y universidades".
Los practicantes, más allá de la cocina, consideran a las preparaciones "una forma de cuidarse a sí mismos y a los demás, de expresar amor y de redescubrir sus raíces culturales. Permite a las comunidades compartir su historia y describir el mundo que las rodea. También contribuye a la preservación de expresiones culturales específicas, como la lengua y los gestos", ya que los italianos llegaron a Chile en dos oleadas: a fines del siglo XIX y tras la Segunda Guerra Mundial.
2017 comenzó la postulación del circo chileno a la lista de Patrimonio Inmaterial.
1935 fue creado el Sindicato de Trabajadores Independientes Artistas Circenses.