• Detectan a un planeta errante que vagabundea por la Vía Láctea

    Carece de una órbita como la Tierra. Fue descubierto gracias a observaciones de telescopios en suelo y uno espacial.

    Agencia EFE

    Los planetas flotantes libres, o errantes, vagan por la Vía Láctea sin orbitar una estrella. Ahora, mediante observaciones simultáneas desde la Tierra y el espacio, un equipo de científicos detectó a uno de estos planetas en la galaxia, junto con medir su masa y la distancia a la que se encuentra.

    La mayoría de planetas están ligados gravitacionalmente a una o más estrellas -como el Sol, en el caso de la Tierra -pero, tal y como anticiparon las teorías de formación y evolución planetaria-, hay planetas que vagabundean por la galaxia sin orbitar ninguna estrella.

    Estos planetas son muy difíciles de ver porque no emiten suficiente luz para los telescopios actuales aunque, pese a las dificultades, en los últimos años se han identificado unos cuantos, algunos más masivos que Júpiter.

    Los métodos más comunes para descubrir planetas usan la variación de luz que se produce en una estrella cuando uno de los cuerpos que la orbitan pasa por delante de ella periódicamente (método de tránsito), o miden las variaciones gravitacionales que producen sus movimientos en torno a la estrella (método Doppler).

    Sin embargo, al no orbitar ninguna estrella, estos métodos no sirven para detectar planetas errantes. Para ello, los astrónomos usan un fenómeno denominado microlente gravitacional.

    Se trata de una consecuencia de la teoría de la relatividad, desarrollada por Albert Einstein, que predice que un objeto masivo curva la trayectoria de la luz que llega desde otro cuerpo situado detrás de él.

    Este fenómeno, por tanto, actúa como un cristal amplificador que permite la observación de objetos distantes y detectar una lente (en este caso un planeta) en el primer plano.

    El estudio, realizado por un equipo internacional de astrónomos dirigidos por la Universidad de Beijing, China, señaló que el planeta se descubrió gracias a un fenómeno microlente fugaz.

    A diferencia de las detecciones anteriores, el equipo observó el evento, por primera vez, simultáneamente desde la Tierra y el espacio, con observaciones de telescopios en tierra (del proyecto polaco OGLE -Experimento de Lente Óptica Gravitacional- y de la Red de telescopios microlentes de Corea), y observaciones del telescopio espacial europeo Gaia, situado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra.

    Combinando los datos de los telescopios, el equipo determinó que la masa del planeta es similar a la de Saturno y equivalente al 22% de la masa de Júpiter, y se encuentra a 3 pársecs de distancia (unidad astronómica para medir grandes distancias) de la Tierra.

    Debido a que la masa de este planeta es comparable a la de Saturno, el equipo argumentó que probablemente se formó dentro de un sistema planetario análogo al de otros planetas, y no de manera aislada como una estrella pequeña o una enana marrón, que no se consideran ni estrellas ni planetas porque son objetos más masivos que los planetas, pero no tanto como las estrellas.

    Por tanto, sugirió el estudio publicado en Science, los planetas errantes más pequeños podrían formarse alrededor de estrellas, dentro de un sistema planetario, antes de ser expulsados de su órbita a través de interacciones dinámicas con otros planetas.

    "La detección de planetas errantes puede arrojar luz sobre el proceso de formación planetaria.

    subo dong, universidad de beijing"

    a 1,5 millones de kms de la Tierra se desplaza el telescopio espacial europeo Gaia.

    en octubre de 2025 fue detectado otro planeta errante desde un telescopio en el Desierto de Atacama.

  • Climas extremos podrían afectar un 10% la producción de cobre hasta 2030

    Impactos económicos superarían los US$9.700 millones en la industria nacional.

    El cobre es un recurso estratégico para industrias como la electricidad, telecomunicaciones y el transporte, cuya demanda continúa en aumento a nivel global. Chile es uno de los principales exportadores, lo que permite millonarios ingresos a las arcas fiscales. Sin embargo, esto podría cambiar a raíz de catástrofes naturales incentivadas producto del calentamiento global.

    La Universidad de Chile publicó un estudio en la revista International Journal of Mining, Reclamation and Environment, luego de construir una base de datos de 53 eventos climáticos registrados entre 2001 y 2022, los que provocaron interrupciones en la minería del cobre, como aluviones, cortes de caminos, inundaciones en infraestructura y reducciones de producción asociadas a la escasez hídrica.

    En el caso de precipitaciones extremas, el estudio proyectó hacia 2030 pérdidas de 1,39% a 5,08% de la producción nacional, equivalentes a 91.000 a 334.000 toneladas por año. Para sequía, las pérdidas serían desde 2,62% a 10,72%, equivalentes a 172.000 a 705.000 toneladas.

    Traducido al impacto económico, esto representa alrededor de US$1.600 millones en escenarios de precipitaciones extremas, y entre US$2.400 millones y US$9.700 millones en sequía.

    Los científicos destacaron que cada mina responde de manera distinta a las amenazas climáticas, por lo que las estrategias de adaptación deben ser diseñadas a nivel de instalación.

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