• "En Chile hay mucho material de Sandro, incluso en HD. Como intérprete les estoy muy agradecido"

    A casi 16 años de su muerte, Samartín define como imborrable la huella que dejó El Gitano y se reconoce como un intermediario para que la gente lo recuerde. Es por eso que este jueves y viernes presenta en el Teatro Nescafé de las Artes su show 'Culto Gitano'.

    José Carrera Tobar

    Roberto Sánchez, más conocido artísticamente como Sandro, dejó una huella imborrable tanto en la cultura en Argentina como en nuestro continente. Hace casi 16 años de su muerte aquejado de diversos problemas debido a su enfisema pulmonar crónico, la música de El Gitano sigue tan viva como siempre.

    Y Fernando Samartín mantiene vivo el espectáculo de Sandro en el escenario. A sus 19 años comenzó a personificar al Elvis argentino en bares y pequeños locales de Buenos Aires. Ahora, con 41 años, su show se ha convertido en uno de los más importantes para los fans de Sandro.

    Este mes visitará Chile con su show 'Culto Gitano: El fuego de Sandro' en el Teatro Nescafé de las Artes, el jueves 8 y viernes 9 de enero. Las entradas están disponibles a través de Ticketmaster. En entrevista con este medio, Fernando Samartín dio más detalles acerca de su historia como intérprete y el show que se verá en el país.

    ¿Cómo surgió tu relación con la música de Sandro?

    Surge de una manera bastante casual. Yo tenía alrededor de 12 o 13 años cuando pasaron varias cosas al mismo tiempo. Primero, se edita en Argentina un disco tributo a Sandro hecho por bandas de rock, donde distintos grupos versionan sus canciones. Un amigo se compra ese disco, me lo presta, y ahí empiezo a escuchar canciones que yo conocía, pero no sabía que eran de Sandro. Ese fue el primer acercamiento.

    Pero el detonante real fue una tarde en la casa de mis padres. Después de almorzar yo tenía la costumbre de ponerme a dibujar, soy dibujante desde siempre, y la televisión quedaba prendida como compañía. En un momento levanto la vista y estaban dando una película de Sandro, 'Operación Rosa Rosa'. Me quedé completamente enganchado: cómo cantaba, cómo se movía, lo que transmitía. Ahí pensé "yo quiero hacer esto". Y ahí empezó todo.

    ¿En qué momento aparece la idea de hacer un homenaje a Sandro?

    Hasta ese momento, cuando admiraba a alguien, lo dibujaba. Era mi forma de expresar admiración. Pero con Sandro eso no alcanzaba: necesitaba hacerlo con el cuerpo. De todas maneras, pasaron muchos años antes de tener un espectáculo. Empecé a cantar en público recién a los 19.

    Hasta que un día canto algunos temas en un lugar y, al terminar, un camarero me pide que espere porque el gerente quería hablar conmigo. El gerente me pregunta si yo trabajaba de eso y yo, sinceramente, mentí: le dije que sí. Quince días después tenía contrato para dos shows en una confitería en Santa Fe y Callao, en pleno Buenos Aires. Ahí empezó todo.

    Más allá de la voz, Sandro tenía un desplante escénico muy particular. ¿Cómo trabajaste ese aspecto?

    Es muy difícil y todavía sigo ajustando cosas. Soy muy perfeccionista. Tengo una memoria visual muy desarrollada por el dibujo, entonces miro los videos y, cuando estoy en el escenario, esos recuerdos se proyectan en mi cabeza y trato de replicarlos con el cuerpo.

    No soy un gran bailarín. Sandro sí lo era. A mí el cuerpo siempre me costó, no me gustan los deportes, soy más mental. Pero creo que logro algo digno. No tomé clases de baile, sí de actuación, y mucho fue autodidacta. La observación es clave.

    ¿Cómo eliges las canciones para tus espectáculos, considerando una discografía tan extensa?

    Es muy difícil porque Sandro podría llenar varios discos de hits. Están los éxitos radiales, las canciones de las películas, que se siguen pasando cada fin de semana acá en Argentina, y los covers. Con el tiempo entendí algo, la gente quiere escuchar los hits, eso es así. A partir de ahí, trato de ser inteligente e incluir alguna joya menos conocida.

    ¿Sientes el peso de continuar el legado de un artista como Sandro?

    No. Entendí algo fundamental: yo me voy a morir y Sandro va a seguir siendo Sandro. Lo mío es entretenimiento. Sé que el nivel del espectáculo es altísimo, pero Sandro es una leyenda. Yo vendo una ilusión, y la gente sabe que es una ilusión.

    Una vez un periodista me dijo que había en mí un legado espiritual y artístico, y fue muy lindo escucharlo, pero soy consciente de mi lugar: soy un intermediario. El cariño que recibo es para Sandro.

    ¿Qué representa Sandro para los argentinos?

    Sandro tiene algo profundamente argentino. Representa una identidad muy nuestra, seguridad escénica, seducción, sensibilidad, solidaridad y valores. No tuvo escándalos en 40 años de carrera. Uno escucha entrevistas suyas y parecen actuales.

    Además, quiero decir algo importante: gran parte del material con el que estudio a Sandro es chileno. Ustedes cuidaron muy bien los archivos. Acá se perdieron muchos registros por incendios en canales de televisión. En Chile hay material que está en excelente estado, incluso en HD. Como fan e intérprete, les estoy profundamente agradecido.

    ¿Por qué Sandro sigue siendo relevante 60 años después de iniciar su carrera?

    Talento más inteligencia. Pero también hay algo arquetípico. La sociedad necesita ciertos artistas en el escenario, como Freddie Mercury, Elvis o Sinatra. Hay algo del inconsciente colectivo que necesita verlos, aunque sea en la ilusión.

    Sandro rompió moldes y tocó fibras profundas. Aunque hace 22 años que no se presenta en vivo y 16 desde su muerte, la gente sigue necesitando un Sandro en el escenario. No tengo una explicación racional completa, pero estoy convencido de que es eso.

    "Una vez un periodista me dijo que había en mí un legado espiritual y artístico, fue lindo escucharlo.

    fernando samartín, intérprete de sandro"

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