• "Hace 3.000 años el mundo era un jardín de esquizofrénicos"

    Desde los cantos de Homero en la antigua Grecia, al algoritmo de TikTok, marcan las formas de pensar la libertad de cada uno.

    V. Barahona

    El mundo se habita desde la creencia de que lo que se hace a diario es una ocurrencia propia, como si esto no fuera mediado por la historia personal de cada quien, la educación y el entorno socioeconómico, factores a los que en los últimos 20 años se le debe añadir el filtro de las redes sociales, tanto estético como ético: esto tensa aún más la idea del libre albedrío, es decir, la libertad de elegir quien se es a cada minuto, según el neurocientífico argentino, egresado de la Universidad Rockefeller, en Estados Unidos, Mariano Sigman.

    Decidir qué hacer "es en realidad uno de los misterios más grandes de la ciencia y la filosofía", afirmó ayer el también académico de la Universidad de Buenos Aires (UBA), durante el primer día del Congreso Futuro.

    "Como pasa con muchos de los asuntos de la ciencia, no sabemos" si existe algo dentro del cerebro que determine por qué alguien hace algo, "lo que sí creo es que tenemos que vivir como si existiese. Una cosa es que exista y otra cosa es que vivamos convencidos de que existe, porque una vez que uno reconoce el libre albedrío, aparecen las cosas más hermosas cosas de la vida", subrayó el investigador.

    "Aparece la idea de que uno puede trabajar para lograr algo que a lo mejor es difícil, que uno puede ayudar a alguien voluntariamente, que uno puede estudiar para ser mejor persona, uno puede querer y consolar, o amar, uno pueda ayudar o lo que uno quiere decir", agregó Sigman.

    "El sentido de la responsabilidad y, en última instancia, lo que aparece es la identidad" en este momento, continuó el neurocientífico, para luego citar al filósofo y académico de la Universidad de Princeton, Julian Jaynes, famoso por su libro "El origen de la conciencia en la ruptura de la mente bicameral", publicado en 1976.

    Jaynes quiso averiguar cómo pensaban los seres humanos hace 3.000 años, para ver cuánto hay de creatividad en el hombre contemporáneo. Al no poder hablar con ellos, se basó en pinturas y otras huellas.

    "Por ejemplo, en los textos homéricos, en la batalla de Troya, en la 'Ilíada', cuando Héctor, el héroe de los troyanos, va a pelear, él no dice 'yo quiero hacerlo', sino que Homero (en el siglo VIII a. C.) relata que Héctor pensaba que aparecían dioses, (...) a veces en la forma de un amigo o un enemigo, de una persona, un animal o un ente que le decía 'Héctor, tienes que ir a pelear'", recordó Sigman.

    "Es decir, las decisiones que tomaba Héctor no parecen expresar una sociedad que vivía en el libre albedrío", subrayó el académico. "Hace 3.000 años el mundo era un jardín de esquizofrénicos, no era gente que decía 'yo quiero hacer esto porque es bueno, es importante, para mí tiene valor', sino que escuchaba voces y las obedecía".

    Hoy "el algoritmo es algo que predice, intenta adivinar algo sobre nosotros mismos", destacó el neurocientífico. Tras la aparición de TikTok, y algo que han copiado las otras redes, "el algoritmo 'piensa' (... en) aquello que nos provoca deseo, en la ambición".

    "(La libertad es) el sentido de la responsabilidad y, en última instancia, aparece la identidad.

    mariano sigman, neurocientífico"

  • Delfines jugando y apareándose son grabados frente a costa de Pichilemu

    Estos cetáceos se reproducen en Chile durante el invierno y ahora pasean a las crías.

    Los delfines calderón gris (Grampus griseus) habitan a lo largo de todo Chile, aunque por lo general mar adentro, donde las aguas son más heladas. Hace unos días fue visto un grupo de estos mamíferos jugueteando con sus crías en Pichilemu, lo que se viralizó.

    El registro fue hecho con un dron manejado por el fotógrafo Benjamín Salinas, junto a la Red de Avistamiento de Cetáceos Región de O'Higgins y la Escuela del Océano de la comuna, que publicó el registro en su perfil de Instagram con "Love is in the air", en alusión a la canción de John Paul Young y a que "se logró registrar una conducta de apareamiento en algunos" de ellos.

    El centro cultural destacó que las iniciativas de avistamiento de estos animales, que pueden medir hasta cuatro metros, "permiten que la comunidad sea parte activa de la migración segura".

    El Ministerio del Medio Ambiente señala en su página web que esta especie se reproduce en Chile durante el invierno, de ahí que ahora hayan sacado a sus crías a nadar en la superficie.

    Esta especie "se puede encontrar a lo largo de toda la costa, sin embargo, se observa con mayor frecuencia sólo hasta el sur de Tomé, en la Región del Biobío", agrega el Ejecutivo.

    Aunque no se trata de una especie en peligro, el calderón gris es afectado por la contaminación marina, ya que puede confundir restos de plástico con alimentos, y la contaminación acústica.

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