• El 21% de los latinoamericanos habla con chats de inteligencia artificial cuando se siente triste

    Estos sistemas responden de inmediato, pero podrían almacenar datos para luego ofrecer servicios pagados o facilitar estafas.

    V.B.V.

    A veces compartir el dolor o la causa del decaimiento hace que esa carga sea menos pesada, ya que al sociabilizar el malestar es posible verlo desde un ángulo distinto al propio y, quizás, encontrar una solución. Pese a ello, quizás porque cada vez es mayor el tiempo que se vive en internet, el 21% de los latinoamericanos admitió que le confía sus pesares a un chatbot de inteligencia artificial (IA), lo cual puede ser peligroso, indicaron especialistas.

    La empresa global de ciberseguridad y privacidad digital Kaspersky encuestó durante noviembre a 3.000 personas de Chile, Argentina, China, Alemania, India, Indonesia, Italia, Malasia, México, Arabia Saudita, Sudáfrica, España, Turquía, Reino Unido y Emiratos Árabes. Al centrar los resultados en Latinoamérica, el 21% afirmó que utiliza herramientas de IA cuando se siente triste o decaído.

    La firma indicó que los usuarios "buscan hablar y sentirse escuchados", por lo que recurren al mundo digital "para expresar cómo se sienten, percibiéndolas como un entorno 'seguro' por su disponibilidad inmediata, la rapidez de sus respuestas y la ausencia de juicios o reacciones emocionales".

    Sin embargo, estas características de aparente "familiaridad" son las que "pueden llevar a compartir información personal con mayor confianza de la que se tendría en otros espacios", señaló el fabricante de antivirus, en referencia a los amigos o la familia.

    Entre los jóvenes, a nivel global, la generación Z y los millennials lideran esta tendencia: 35% afirmó acudir a estas herramientas en momentos de malestar emocional, frente al 19% de las personas de 55 años o más, lo cual "refleja un cambio en la forma en que las nuevas generaciones gestionan sus emociones, en la que cada vez involucran más a las plataformas digitales", subrayó la compañía.

    Desde la misma llamaron a estar atento al "tratamiento de datos. Esto implica que la información compartida, incluidas conversaciones sobre estados de ánimo o situaciones personales, puede almacenarse y analizarse para distintos fines, como la mejora de servicios o la personalización de experiencias para los usuarios".

    Por esto, además de no compartir datos de identidad ni bancarios, la firma aconsejó revisar la política de privacidad del sistema antes de iniciar una conversación.

    "aduladores"

    La investigadora de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica (UC), Jocelyn Dunstan, advirtió que "los modelos como ChatGPT (o Gemini) no siempre tienen la razón, es necesario estar alerta y poder aplicar criterio a la hora de leer una respuesta. El negocio de estos servicios es interactuar la mayor cantidad de tiempo posible, por lo que es rentable hacer la inteligencia artificial y otros sistemas, aduladores y cercanos".

    "Pueden llevar a compartir información personal con mayor confianza que otros espacios.

    kaspersky, firma de ciberseguridad"

    3.000 personas fueron encuestadas en 15 países sobre la gestión de emociones en internet.

    35% de la generación Z (nacidos entre mediados de los 90 y 2010) dijo usar IA.

  • No llevar el celular a la cama ayudaría a dejar el uso compulsivo de redes sociales

    "Las personas no tienen idea de cuánto tiempo pasan ahí", destacó un académico.

    Tirarse en la cama a mirar videos en TikTok o Instagram, donde pasan con un solo movimiento de dedo, puede ser un panorama para diez minutos de descanso y ya, pero al mirar el reloj, de pronto, pasó media hora o más.

    "La mayoría de las personas no tienen idea de cuánto tiempo pasan en las redes sociales", dijo a agencia AP Ofir Turel, profesor de gestión de sistemas de información en la Universidad de Melbourne, quien ha estudiado el uso de las redes sociales.

    En su investigación, Turel descubrió que cuando mostraba a las personas la información sobre su tiempo de pantalla, estaban prácticamente "en estado de shock" y muchas después redujeron voluntariamente su uso.

    Para aquellos que buscan reducir sus hábitos en las redes sociales, Ian A. Anderson, investigador postdoctoral en el Instituto de Tecnología de California, aconsejó cambiar de lugar la aplicación en el teléfono, a fin de tener que buscarla y, en ese segundo, racionalizar que se va a abrir.

    Esta idea junto a desactivar las notificaciones son "intervenciones de toque ligero", dijo el especialista, pero una opción más contundente es no llevar el teléfono al dormitorio u otros lugares donde se usa a menudo.

    En internet hay incluso aplicaciones para evitar abrir aplicaciones, pero "requieren autoconciencia y un deseo de reducir el uso", advirtieron los especialistas, que ahora ven la irrupcción de creadores de contenido que se infiltran en los feeds de redes sociales con información sobre la psicología detrás de por qué las personas las miran durante horas.

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