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Los therians aparecen porque "hay una parte en la que nunca vamos a estar domados"
Los mazos que circulan por Chile desde el año 2000 incluyen la carta "Teriantropía", lo cual evidencia lo antiguo del fenómeno.
Valeria Barahona
Con el cambio de siglo llegaron a las vitrinas las primeras cartas del juego "Mitos y Leyendas" (MyL), un hito en la cultura millennial chilena que hasta hoy suma adeptos, quienes organizan eventos y partidas incluso en el extranjero, como muestra YouTube. Ahora, con el arribo de los therians, resurgió la carta talismán llamada Teriantropía: "Habilidad de un ser humano para transformarse en un animal, adoptando sus poderes y adquiriendo también su dimensión psíquica".
El editor de Mitos y Leyendas, quien participó en las primeras creaciones del juego y en los últimos años volvió a el, José Luis Flores, escribió en Instagram que "más allá de interpretaciones psicológicas o espirituales, el fenómeno (therian) revela algo persistente, el deseo de reconectar con lo instintivo, con lo no domesticado, porque hay algo puro ahí".
¿Como especie estamos muy dóciles?
Una parte de nuestra mente no es sólo psicología, también tenemos un archivo mitológico del cuerpo. Hay una parte en la que nunca vamos a estar domados.
En este punto, se recurre "a las realidades animales, o sea, el espíritu animal no es necesariamente un ser superior, es un par también. Es un ser superior en cuanto a la conexión, porque tu conexión con el mundo real se hace más grande. Por eso tienes, por ejemplo, al hombre pájaro en Rapa Nui. Y ser heredero de los animales además es una cosa política, como (los fundadores de Roma), Rómulo y Remo, quienes fueron amamantados por una loba. Los muy civilizados romanos usaban pieles de lobo en ciertas legiones", afirmó el además escritor de numerosas novelas.
Esta concepción del mundo se refleja además en la mitología nórdica, con las selkies, que "se sacan la piel de foca para transformarse en mujer y muchas veces los hombres para retener a estas esposas les escondían la piel, obligándolas a seguir casadas, en un claro acto de violencia", destaca Flores.
En Escocia "decían que son descendientes de mujeres que eran focas y por eso tenían las manos palmeadas, pero nacían con esa deformidad por la endogamia, son islas muy chiquitas", sostiene el autor de MyL. "El punto es que esos mitos nos reúnen y nos llevan a lo natural".
La palabra "therian" viene del griego "therion", es decir, del lenguaje que usó Homero ("La Odisea").
"Therian" es "bestia". Hay un grupo sueco de metal sinfónico que se llama Therion. Un therian es un humano-bestia, "teriantropía" es la forma de un hombre y cualquier animal. Esta palabra existía antes de "licantropía", que es un hombre lobo. Un therian toma la forma de un animal parcial, total, espiritual o físicamente.
Los cuerpos humanos con cabezas de animales están muy presentes en el arte.
La primero que aparece son las pinturas rupestres, donde salen personas poniéndose máscaras, porque hay una cosa curiosa que nos pasa cuando cazamos: nos sentimos orgullosos de la cacería y también culpables de la muerte. Estamos "programados" (como especie) para que la sangre nos asuste, pero tenemos que cazar para vivir, entonces se crea un conflicto, y todos los conflictos nos llevan a lo mitológico, a lo mágico.
Ahí "empezamos a sacralizar la cacería, y al mismo tiempo la muerte, aunque eso es un poco más profundo. Pero ¿qué hacemos? Comenzamos a crear máscaras rituales, nos emparentamos con el cazador y también, en algunas culturas, con la presa", destaca el autor de uno de los próximos libros de editorial Minotauro, "Dragón", que saldrá en mayo y recorre este mito en todo el mundo.
"Por ejemplo, para algunos indígenas norteamericanos el búfalo es sagrado. Si vas al bosque, el águila es sagrada. Si vas más al sur, aparece el coyote. A todos estos animales luego se les agrega una carga valórica".
Como un bestiario.
Los bestiarios fueron escritos siguiendo los clásicos. (...) Así, el león representa a Dios, por eso después está León de Judá (en el Génesis, en la Biblia): de esta forma representamos a los animales que nos inspiran.
Estos juegos tienen una narrativa, como la serie "Stranger Things", que se inicia con un tablero.
Partí jugando "Dungeons & Dragons (Calabozos y Dragones)", igual que los niños de "Stranger Things", que era la única forma que un tipo seminarrativo, pero sin plata, pudiera contar historias.