• Árboles invasores se arraigan en Chile porque los nativos "no están tan adaptados a disturbios"

    Los incendios y tendencia a homogenizar las plantaciones atentan contra la diversidad biológica, según un estudio en Nature.

    V.B.V.

    Presiones humanas como el cambio del uso de suelos, incendios, tala de árboles o fragmentación de bosques, junto al cambio climático, están alterando la distribución de numerosas especies de árboles, lo cual eleva el riesgo de extinción de las que ya aparecen como amenazadas, como, por ejemplo, las araucarias y los ruiles. En paralelo, la introducción y expansión de especies exóticas naturalizadas está reconfigurando la diversidad global de árboles, con posibles efectos sobre la disponibilidad de nutrientes, agua y carbono.

    Estas son algunas de las conclusiones de un estudio internacional publicado en la revista Nature, donde participó el ingeniero forestal Álvaro Gutiérrez, quien además es investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y académico de la Universidad de Chile.

    El análisis incluyó a 31.001 especies, y afirmó que las de crecimiento rápido y alta tolerancia ambiental tienden a expandirse mejor bajo condiciones de cambio climático y mayor intervención humana, mientras que las de crecimiento lento enfrentan un riesgo creciente de desaparición.

    El trabajo comparó tres grupos mutuamente excluyentes: especies exóticas naturalizadas, nativas amenazadas y nativas no amenazadas. Las amenazadas se definieron según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), mientras las exóticas naturalizadas son aquellas que forman poblaciones autosustentables, es decir, capaces de mantenerse y reproducirse sin ayuda, fuera de su rango nativo tras la introducción humana.

    En total, se evaluó a 1.633 especies naturalizadas en alguna parte del mundo, 9.529 amenazadas y 19.839 consideradas no amenazadas.

    Aunque naturalizadas y amenazadas las especies arbóreas están igualmente sometidas a presiones humanas, las naturalizadas tienden a beneficiarse del transporte y plantaciones hechas por humanos que las mueven a nuevas zonas, y de los disturbios, mientras las amenazadas suelen ver reducida su área de distribución.

    "Las especies naturalizadas crecen rápido y usan muy eficientemente los nutrientes", dijo Gutiérrez. "En cambio, las especies que están en peligro crecen más lento y son más conservadoras en cómo usan los recursos".

    "El ser humano tiende a homogenizar la biota, o sea, que empieza a desaparecer la diversidad de especies", apuntó el ingeniero. A esto añade que "en Chile, en general, no tenemos especies tan adaptadas a condiciones de disturbios, como los megaincendios forestales más frecuentes".

    El académico sostuvo que "lo principal es el control de la especie exótica invasora. Una vez que ya están naturalizadas es sumamente difícil" lograrlo. A esto se añade la recomendación de reforzar la conservación de especies endémicas y de crecimiento lento.

    "Lo principal es el control de la especie exótica invasora. Una vez naturalizadas es sumamente difícil.

    álvaro gutiérrez, investigador ieb"

    incendios de 2017 en el Maule fueron protagonizados por el introducido pino radiata.

    el alerce junto a la araucaria, cipreses y ruiles fueron endémicos considerados en el análisis.

  • Complementar a humanos con robots es más productivo

    Académica del MIT apuntó a la capacidad de "lidiar con sucesos inesperados".

    Una referente internacional en el estudio de la interacción de humanos con máquinas es la investigadora del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), Kate Darling, quien en el Congreso Mundial de Teléfonos Móviles de Barcelona (MWC), afirmó que "incluso en almacenes y fábricas, con ambientes muy estructurados, si un clavo cae al suelo, necesitas a un humano".

    "Las personas tienen la capacidad de lidiar con sucesos inesperados", subrayó la también autora del libro "The new breed: what our history with animals reveals about our future with robots (La nueva raza: lo que nuestra historia con los animales revela sobre nuestro futuro con los robots)".

    Hoy "es aburrido intentar recrear algo que ya tenemos. Podemos crear algo que apoye las capacidades humanas o que nos permita hacer cosas que antes no podíamos", apuntó Darling, quien durante 14 años ha estudiado la relación con los robots y la inteligencia artificial (IA).

    En su opinión, del mismo modo que a lo largo de la historia los humanos se han apoyado en las capacidades de los animales para potenciar, y no sustituir, sus propias habilidades, la tecnología puede desempeñar ahora ese papel.

    En el ámbito laboral, las máquinas funcionan bien en tareas estructuradas y repetitivas, mientras los humanos destacan en la adaptación a lo imprevisto. "Si combinamos esas capacidades de forma creativa, podemos escalar la producción de manera mucho más potente que si simplemente intentamos sustituir a las personas".

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