• Perros y gatos se decaen en otoño: ojo con las enfermedades

    El letargo puede ser un síntoma de afecciones osteoarticulares, como la artrosis; mientras que el cambio de pelaje, con miras al invierno, es un proceso normal.

    V.B.V.

    La baja en las temperaturas y la luz del día, sumadas a un mayor encierro y el comienzo del uso de calefacción altera a perros y gatos, quienes por estos días se muestran más desanimados, buenos para dormir y de comportamientos más lentos.

    El académico de Veterinaria en la Universidad de Las Américas (UDLA), Luis Rojas, explicó que el otoño "representa una transición fisiológica profunda" para las mascotas, "que puede gatillar o exacerbar diversas patologías".

    El frío junto al aumento de la humedad alteran el equilibrio corporal de los animales de compañía, "afectando desde la integridad de las barreras biológicas, hasta la respuesta del sistema musculo esquelético", destacó el docente.

    Los perros y gatos que ya han sido diagnosticados con "procesos osteoarticulares degenerativos, como la artrosis", señaló Rojas, durante estos meses enfrentan "reagudizaciones del dolor crónico".

    Esto debido a que "el frío aumenta la viscosidad del líquido sinovial y reduce la elasticidad de los tejidos periarticulares, lo que se traduce en una pérdida evidente de movilidad y bienestar", agregó el veterinario y estudiante de doctorado en inmunología y microbiología en la Universidad San Sebastián (USS).

    Las conductas de las mascotas que a menudo se perciben "como un aletargamiento estacional son, en realidad, una manifestación clínica de inflamación articular que requiere un abordaje médico inmediato", alertó Rojas.

    Las fluctuaciones térmicas, además, someten al organismo "a un estrés que compromete las defensas de las mucosas respiratorias. Esto facilita la colonización de agentes patógenos, dando lugar a cuadros de traqueobronquitis infecciosa o neumonías, especialmente en pacientes pediátricos o inmunocomprometidos", agregó el académico.

    A esto se añade el cambio natural de pelaje, preparándose para el invierno, "evento que consume altas demandas metabólicas y que, de no ser acompañado por un soporte nutricional adecuado, puede derivar en una barrera cutánea debilitada y propensa a infecciones", junto a parásitos, los que tienen sus propios ciclos, subrayó el veterinario.

    hoy a las 11:47 horas comienza el otoño, confirmó el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada.

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  • Lagos antárticos están conectados con el océano bajo tierra

    Cráteres volcánicos permiten la circulación de lluvias y deshielos estivales.

    El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España describió ayer por primera vez cómo circula el agua subterránea en la Antártica, concretamente en los lagos de agua dulce de Isla Decepción -territorio neutral reclamado por Chile-, que están conectados con el océano bajo tierra y responden a las mareas.

    El estudio, realizado entre 2024 y 2025, evidenció que una parte importante del deshielo y la lluvia se infiltra en estos lagos, generando una recarga anual equivalente al 41% de las precipitaciones.

    Los lagos se encuentran en cráteres volcánicos cerrados, que los académicos comprobaron que están conectados con el mar a través del subsuelo y reaccionan incluso a las mareas.

    Se trata de un comportamiento poco habitual en ambientes polares y volcánicos, que permite proponer un nuevo modelo hidrogeológico de la isla y ayuda a anticipar cómo podría cambiar con el calentamiento y la degradación del suelo permanentemente helado (permafrost).

    Según el análisis, el sistema acuífero está formado por sedimentos de origen volcánico (piroclásticos) muy permeables, capaces de infiltrar con gran eficiencia el agua procedente de la lluvia y, especialmente, del deshielo estival.

    También describe dos acuíferos interconectados: uno de ellos superficial y estacional, ligado a la capa activa del permafrost y otro más profundo y permanente, en el que el agua circula con facilidad a través de los materiales volcánicos y está conectado al mar.

  • Cuidan a las abejas nativas llevándolas a huertos

    Especies endémicas anidan bajo la tierra o en árboles y la lluvia excesiva las daña.

    Las abejas representan uno de los eslabones más frágiles del ecosistema, debido a lo pequeño y delicado de sus cuerpos, que, sin embargo, son cruciales para la vida humana debido a la polinización, proceso que permite la existencia de frutas y verduras. Al igual que las personas, las abejas sufren los embates del calor extremo y, ahora, el frío además de las lluvias.

    El Ministerio de Medio Ambiente señala que hay más de 450 especies de abejas nativas en Chile, las que, según explicó el docente de la Universidad Católica del Maule, Víctor Hugo Monzón, anidan bajo el suelo, en cavidades en los árboles y llevan "una vida particularmente solitaria".

    "Cuando llueve mucho en poco tiempo hay inundaciones, y eso significa que las zonas de nidificación de las abejas podrían quedan inundadas, generando la muerte de larvas, producto del desarrollo de hongos y otros microorganismos; o provocando definitivamente la destrucción de los nidos producto de la remoción en masa de la tierra, dado por aluviones y derrumbes", agregó el director del Laboratorio de Ecología de Abejas (LEA-UCM).

    Monzón junto a sus estudiantes buscan la valoración de las abejas nativas en la polinización de cultivos agrícolas, a través de la vibración que realizan ciertos insectos, "que les permite sacar el polen de una flor poricida en cultivos como arándanos, kiwi y cranberry", quedando bajo resguardo alimenticio tanto las abejas como los seres humanos.

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