• Cámaras "trampa": ver qué hacen los animales cuando nadie los mira

    Académicos buscaban monitorear los bosques de araucarias, cuando la fauna silvestre irrumpió "artísticamente".

    Valeria Barahona

    Las cámaras camufladas o "trampa" han permitido a los científicos estudiar el comportamiento animal a las horas más insólitas, en lugares poco accesibles o especies que no se dejan ver con facilidad, como el gato andino que hace unas semanas apareció en el Parque Nacional Volcán Isluga, en Tarapacá, luego de seis años sin dar noticias.

    La Corporación Nacional Forestal (Conaf) por esto ha invertido en una red de televigilancia de las reservas naturales, a las que también cuentan con acceso preferencial algunos investigadores, como los de la Universidad de Concepción que monitoreaban las araucarias cuando se encontraron con bellas imágenes protagonizadas por los animales en la Cordillera de Los Andes.

    "Fototrampeo en bosques andinos de araucarias" se titula la muestra fotográfica dirigida por el académico de la Facultad de Ciencias Veterinarias UdeC, Oscar Skewes, en el campus Chillán, quien hace una década comenzó a utilizar cámaras camufladas.

    La exposición permite a los visitantes "ver imágenes de fauna en su entorno natural. Esto genera un círculo virtuoso de conservación e interés por el medio ambiente", destacó el académico que ahora está concentrado en completar el registro de tres ciclos de caída de piñón en estos bosques.

    "Los lugares son increíbles, estuvimos incluso en el paisaje que aparece en el billete de $2.000, no siempre se puede llegar a esos rincones, porque además contamos con permisos especiales para poder caminar fuera de los senderos establecidos", indicó la veterinaria y ayudante del docente, Ángeles Pavez, sobre la exposición que estará abierta hasta el 19 de mayo en la capital del Ñuble.

  • Material inspirado en el cerebro podría reducir el consumo de energía de la IA

    Ahorro de hasta 70% de recursos permitirían los nuevos chips de óxido de hafnio.

    El consumo de energía hoy es uno de los principales desafíos físicos para la sobrevivencia de la inteligencia artificial (IA), pero un nuevo tipo de dispositivo nanoelectrónico que imita el funcionamiento del cerebro humanos podría reducirlo de forma importante.

    Investigadores liderados por la Universidad de Cambridge, Reino Unido, desarrollaron una forma de óxido de hafnio que actúa como un memristor altamente estable y de bajo consumo energético, un componente diseñado para imitar la eficiente forma en que las neuronas se conectan en el cerebro, aunque aún hay retos que superar en su fabricación.

    Un memristor es un dispositivo electrónico capaz de realizar las mismas funciones que un transistor, pero ocupando mucho menos espacio y con un consumo muy inferior. Además, permiten integrar miles de millones de transistores en un único chip y sirve para mejorar las prestaciones de las grandes redes neuronales artificiales. Es decir, tiene memoria.

    Los sistemas actuales de IA se basan en chips informáticos convencionales que transportan datos de un lado a otro entre la memoria y las unidades de procesamiento.

    La computación inspirada en el cerebro, o neuromórfica, es una forma alternativa de procesar la información que podría reducir el consumo energético hasta en un 70%, al almacenar y procesar la información en el mismo lugar.

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