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Lirios de mar antárticos resistieron a la extinción de los dinosaurios
Descendientes de estas plantas viven hasta hoy, porque las aguas del continente blanco eran poco profundas y templadas.
V.B.V.
Frente a cambios poco favorables en el entorno, tanto especies animales como vegetales dotadas de cierto grado de movilidad comienzan a migrar, como ocurrió hace 66 millones de años cuando un meteorito, de al menos 10 kilómetros de diámetro, golpeó a la Tierra y acabó con los dinosaurios junto a, al menos, cerca del 75% de la vida existente en aquel entonces. Fósiles prehistóricos de los actuales lirios de mar que sobrevivieron a este impacto fueron encontrados en la Antártica.
Científicos del Instituto Antártico Chileno (INACh), junto a pares de Brasil y Polonia, publicaron el artículo "Vinculando el Cretácico y el Paleógeno: crinoideos pedunculados de aguas someras de la isla Seymour revelan un registro fósil antártico continuo", tras varias expediciones por el territorio chileno en el continente blanco publicadas en la revista Gondwana Research.
El documento señala que los lirios de mar no desaparecieron de los mares antárticos con la extinción masiva, sino que se mantuvieron en ecosistemas de plataforma somera (de poca profundidad) antes y después del meteorito.
Estos organismos vivieron "en una época en la que, en muchas otras partes del mundo, este grupo estaba desapareciendo de tales ambientes o migrando hacia aguas más profundas", explicó la geóloga Leslie Manríquez.
"Este importante descubrimiento sugiere que los ecosistemas marinos de altas latitudes, como los de la Antártica, pudieron haber servido como lugares de refugio para ciertas especies", agregó la investigadora.
Los lirios de mar (Crinoideos pedunculados), en especial los isocrínidos (antepasados de las estrellas de mar), se consideraban hasta ahora un grupo que, desde el Mesozoico tardío (100 a 66 millones de años antes de Cristo), habría abandonado poco a poco las aguas someras para concentrarse en ambientes más profundos, en el contexto de la Revolución Marina Mesozoica.
Manríquez explicó que "un refugio ecológico es un lugar donde ciertas especies pueden sobrevivir cuando las condiciones en otras regiones se vuelven desfavorables para ellas. En este caso, el estudio sugiere que, mientras en muchas zonas del planeta los lirios de mar dejaban de habitar aguas poco profundas, probablemente debido a cambios ambientales o ecológicos, en la Antártica habrían encontrado condiciones que les permitieron seguir viviendo".
La Isla Seymour es considerada la "piedra Rosetta" de la paleontología, debido a la gran cantidad de restos prehistóricos encontrados en el hielo, lo que ha favorecido su conservación durante millones de años. Por ejemplo, allí fue descubierto un huevo de un mosasaurio, especie de reptil marino contemporáneo de los plesiosaurios, como el de los restos hallados hace unos días en Calama.
Ahora, la presencia de fósiles de Nielsenicrinus (antiguas estrellas de mar) y Metacrinus (similares a helechos) en plataformas someras de isla Seymour, en un intervalo que abarca la caída del meteorito, indica que este "retiro" hacia aguas profundas no fue un proceso uniforme en todo el planeta.
La Antártica entonces tenía aguas "más templadas y formaba parte de ecosistemas dinámicos, donde algunos grupos de organismos pudieron mantenerse en ambientes someros por más tiempo que en otras regiones", agregó Manríquez.
"Este grupo estaba desapareciendo o migrando hacia aguas más profundas.
leslie manríquez, geóloga"
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Red de Observadores de Aves invita a "pajarear" en el Parque Bicentenario
Más de 80 especies se han registrado en el área verde a orillas del Mapocho.
Una salida de iniciación, es decir, para quienes nunca han mirado pájaros de manera científica o recién comienzan en esta actividad que reúne a cientos de personas en el país, es lo que organizó la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC) para este sábado 28, a las 10:00 horas.
El recorrido de observación o "pajareo" será en el Parque Bicentenario de Vitacura, ubicado junto al río Mapocho y el cerro San Cristóbal, ecosistemas que ofrecen la oportunidad de ver especies inusuales en zonas urbanas.
Además, el lugar cuenta con lagunas artificiales con cisnes y flamencos domésticos, que también dan refugio a distintas aves acuáticas silvestres. En total, se han registrado 83 especies en el parque.
Este conteo es realizado mediante la plataforma de colaboración ciudadana eBird, donde en el área abierta de Vitacura destacan jilgeros cordilleranos, bandurrias, gallinetas, golondrinas, garzas y diucas, entre otras aves.
La salida de este sábado es gratis y está orientada a personas que deseen aprender a observar aves sin conocimientos previos, para conocer a los pájaros del lugar y sus características.
El punto de reunión será el acceso sur del parque, en la esquina de las avenidas Kennedy y Vitacura. Las personas interesadas deberán inscribirse en el formulario disponible en n9.cl/b6kt2, ya que es con aforo limitado.