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Identifican diferencias en niños chilenos para aprender a hablar
Más de 100 personas de entre tres y seis años participaron del estudio de académicos chilenos, españoles y canadienses.
V.B.V.
Convertir los pensamientos en palabras y estas en ideas es una de las tareas que ha condicionado la evolución humana, mediante la capacidad de contar historias. Desde lo básico: allá hay fuego, allá se puede pescar, hasta lo más complejo, como el amor de un hijo herido por su padre en "Hamlet", de William Shakespeare, por citar una obra.
Si bien hablar es un proceso "natural", mediado por el grupo humano que rodea al niño, al que imita y a través de la cual comienza a entender el mundo, a veces esto no ocurre y hay que pedir ayuda a un fonoaudiólogo.
En esto se concentró un equipo de académicos, formado por Patricio Vergara y Jorge Parada, ambos de la Universidad Austral; Yvan Rose, de la Memorial University of Newfoundland, Canadá; y Eliseo Diez-Itza, de la Universidad de Oviedo, España, que publicó el estudio "Desarrollo de la estructura de palabras y sílabas en niños chilenos con avance fonológico típico y prolongado".
El artículo en la revista Frontiers in Psychology analizó la producción fonológica de 160 niños chilenos, con edades entre tres y seis años. Ellos fueron evaluados según la precisión en la producción de la estructura de 100 palabras y sus sílabas, mediante la métrica Word Shape Match, herramienta para examinar el desarrollo de las estructuras fonológicas en etapas tempranas.
Los resultados indican que los niños con desarrollo típico, es decir, que lograron hablar casi sin darse cuenta, alcanzaron niveles cercanos al dominio completo de la estructura de las palabras alrededor de los cinco años.
En cambio, quienes mostraron un desarrollo fonológico prolongado presentaron un progreso más lento, además de mayores dificultades en la producción de estructuras silábicas complejas.
Los hallazgos también muestran que variables como la complejidad de las sílabas, la longitud de las palabras y la posición de la sílaba dentro de la palabra influyen significativamente en la precisión fonológica, aportando información relevante para comprender las trayectorias del desarrollo del habla.
Este trabajo permitió "reconocer con mayor precisión las diferencias entre trayectorias típicas y prolongadas del desarrollo del habla, lo que puede contribuir a mejorar la detección temprana y la intervención en niños con dificultades fonológicas", señaló el académico UACh, Patricio Vergara.
Español chileno
Un aspecto relevante de este análisis es que para comprender el aprendizaje divergente fue "necesario esbozar las características fundamentales de la fonología española, cómo estas características influyen en la adquisición de la estructura silábica y la forma de las palabras", afirma el artículo.
El español chileno, como dicen los extranjeros de habla inglesa que visitan el país, es "un idioma aparte", debido a sus "fenómenos dialectales que afectan la realización de las formas silábicas", agregaron los autores del estudio.
"Uno de los más documentados es la aspiración de 's'", indicaron, a lo que comúnmente se dice "comerse" las letras. Aunque esto "no altera el tipo de sílaba objetivo, reduce la estabilidad fonética y la prominencia perceptiva" de las palabras, "aumentando la variabilidad" en el habla de los niños.
"Puede contribuir a mejorar la detección temprana y la intervención en niños con dificultades.
patricio vergara, fonoaudiólogo"
100 palabras fueron utilizadas en la investigación, donde los niños identificaron sílabas.
libre descarga posee el análisis en la revista Frontiers in Psychology, en n9.cl/3285l.
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Diferencias sociales en la capital marcan la alimentación en internet
Compras en aplicaciones y delivery son distintas según el grupo socioeconómico.
Comprar comida por internet también evidencia las brechas sociales, indicó un estudio realizado por la Universidad de Chile en la Región Metropolitana, con 78 adultos de distintos contextos socioeconómicos, quienes participaron en 11 grupos focales.
El análisis mostró que la interacción con supermercados, restoranes y delivery en internet es "generalizada, pero presenta diferencias significativas según el nivel socioeconómico".
En los sectores de mayores ingresos, el uso de plataformas digitales para la compra de alimentos "forma parte de la vida cotidiana. En contraste, en sectores de menores ingresos, este uso es más esporádico y está condicionado por promociones, restricciones presupuestarias y apoyo de familiares jóvenes", lo cual configura "las decisiones alimentarias" del grupo.
La mayoría de las compras son "opciones poco saludables", indicó la autora principal del estudio, Paulina Molina. A estos alimentos se accede "ya sea recibiendo publicidad por aplicaciones y redes sociales, o buscando activamente información".
"Ambos grupos enfrentan un bombardeo constante de publicidad, pero en las personas de mayor nivel socioeconómico hay una postura más crítica y estrategias para bloquear o ignorar los anuncios, mientras que en los niveles más bajos la postura es más pasiva y está más atenta a la oferta y los descuentos", agregó la nutricionista.