• La contaminación lumínica global creció en un 16%

    Estudio evaluó el impacto a la baja que tiene la aplicaciones de luces LED.

    Las emisiones de luz artificial nocturnas han subido 16% en nueve años, por encima del crecimiento de la población global, según un estudio publicado en Nature.

    El trabajo lo atribuye a un incremento del 34% en algunas zonas, que fue compensado por una reducción del 18% en otras áreas que experimentaron oscurecimiento.

    Medir la actividad humana a través de las emisiones de luz nocturna es una "poderosa herramienta" para evaluar los cambios en las infraestructuras humanas y las variaciones de algunas fuentes de energía, apuntan los autores, pero hasta ahora las observaciones se habían basado en datos de satélites que registran tendencias a largo plazo y que no logran captar eventos localizados, como cortes de energía y construcciones, ni cambios graduales, como la urbanización y la transición hacia los LED.

    La nueva investigación liderada por la Universidad de Connecticut utilizó 1,16 millones de imágenes de satélite nocturnas para trazar mapas que ilustran la complejidad de los cambios en la contaminación lumínica nocturna global. El trabajo, en el que han participado la Nasa y el Centro Helmholtz de Geociencias GFZ de Alemania, entre otros, concluye que la huella lumínica de la humanidad no se puede abordar como una "entidad única" porque no crece "de forma uniforme o unidireccional", sino que es "sorprendentemente dinámica y volátil".

    El estudio apunta que la adopción de la tecnología LED ha ayudado a reducir la luminosidad de las áreas que la han implantado, donde estas luces han logrado notables reducciones de luminosidad en un media del 25%.

    Para el trabajo, el equipo analizó la luz artificial en todos los continentes desde 2014 hasta 2022. En este periodo, observaron que el área analizada de 3,51 millones de kilómetros cuadrados experimentó al menos un cambio en la luz artificial nocturna -tanto de aumentos de brillo como de oscurecimientos- y que cada ubicación sufría un promedio de 6,6 fluctuaciones distintas.

    Además, detectó que el 51% del área experimentó 'cambios graduales' por el desarrollo económico y el cambio a LED, y que el 20% sufrió 'cambios abruptos' motivados por eventos localizados y temporales de inestabilidad energética, como los apagones en Venezuela, fluctuaciones en la producción de combustibles o por conflictos sociales o armados.

    Finalmente, un 35% de la zona estudiada experimentó cambios de ambos tipos. Tan solo las regiones deshabitadas o con un desarrollo muy limitado, como las reservas naturales y los desiertos remotos, mantuvieron condiciones lumínicas estables.

  • Crean test que visualiza si un niño es propenso a la obesidad

    La medición es simple, se aplica en niños de entre 3 y 5 años, a quienes se les exige ejercicios de fuerza de brazos, de salto y carreras. Experto pide hacerla en colegios.

    Leo Riquelme

    Una investigación internacional, que contó con la participación de Chile, identificó ciertos aspectos críticos que a temprana edad permiten identificar si un niño tiene predisposición a desarrollar un aumento excesivo de grasa corporal. Y para ello ideó un sencillo test para ser aplicado entre menores de tres a cinco años de edad.

    La investigación fue liderada por la científica española María Herrada-Robles, quien dentro de su equipo tuvo al investigador asociado de la Universidad Autónoma de Chile, Vicente Martínez.

    El estudio fue publicado en la revista de The Obesity Society, Obesity (Silver Spring). En ella los investigadores concluyeron luego de analizar a 3.179 pequeños en España, que más que medir el peso lo relevante era efectuar un conjunto de pruebas validadas científicamente para evaluar la condición física en niños preescolares, específicamente en su capacidad cardiorrespiratoria y fuerza muscular, lo que ofrece "señales de alerta temprana para la obesidad general y central, es decir, la grasa abdominal", según explicaron en un comunicado.

    Los científicos establecieron tres pruebas clave.

    La primera es evaluar en el niño la fuerza de sus extremidades superiores, lo que se hace utilizando un dinamómetro. La conclusión es que si el menor no alcanza a realizar entre 7 a 8 kilos de presión el riesgo de obesidad aumenta significativamente.

    La segunda es medir su longitud de salto, que sirve para identificar la potencia de sus piernas. Si el niño no consigue brincar a pies juntos entre 80 a 90 centímetros, otra vez hay que alertarse. Y la tercera es la evaluación de su capacidad aeróbica, lo que se hace pidiéndole al infante que complete de 15 a 20 tramos de 20 metros de carreras de ida y vuelta. Si no lo logra quiere decir que su corazón está en riesgo.

    "Si un niño está por debajo de esos niveles, tiene un riesgo mucho mayor de desarrollar obesidad, incluso si hoy se ve con un peso normal", avisa Martínez, quien pide que estas pruebas se realicen en todas las escuelas.

    "Si logramos identificar a tiempo a los niños en riesgo y les brindamos el espacio diario para realizar ejercicio en el colegio o en sus tiempos libres, estaremos formando una generación que tendrá una mejor calidad de vida", agrega.

    3.179 niños fueron estudiados para luego llegar al test que sirve como predictor.

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  • Fósil de lagarto muestra origen de la respiración humana

    Reptil de unos 5 cm estaba casi íntegro y reveló sistema clave para la evolución.

    Hace 400 millones de años los artrópodos y primeros vertebrados abandonaron el mar y empezaron a conquistar la tierra, para lo que tuvieron que adaptar su respiración, un proceso evolutivo que sigue sorprendiendo a los científicos. Ahora, un equipo de las universidades de Harvard y Toronto descubrió el fósil de un diminuto reptil de hace 289 millones de años que ha permitido estudiar el sistema de respiración aérea más antiguo, el que compartieron los amniotas, un grupo que engloba a los reptiles, aves, mamíferos y sus ancestros comunes, y que fueron pioneros en explorar la vida terrestre.

    El ejemplar de Captorhinus aguti murió en una cueva de lo que hoy es Oklahom, preservó huesos, piel y cartílago calcificado y restos de proteínas 100 millones de años más antiguos que las halladas anteriormente. Estas criaturas, que podían medir desde cinco centímetros a casi un metro, están entre los primeros reptiles en experimentar la vida terrestre.

    Con tomografía computarizada de neutrones, el equipo descubrió una piel escamosa, "similar a un acordeón con bandas concéntricas que cubren gran parte del cuerpo desde el torso hasta el cuello", patrón parecido al de las culebrillas ciegas modernas.

    El ejemplar, que conservaba parte de la estructura del aparato respiratorio, permitió reconstruir el sistema respiratorio completo de un amniota primitivo y describir la respiración costal, la que utiliza los músculos entre las costillas para expandir y comprimir la caja torácica.

    Este tipo de respiraciónfue una innovación crucial que permitió a estos animales abandonar la ineficiente respiración anfibia y adaptarse mejor al medio terrestre.

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