-
Luciano Scaramelli, el chileno que brilló en el balonmano italiano ahora salta a Grecia
El joven de 23 años, hijo del cantautor Álvaro Scaramelli, fue el máximo anotador del Conversano, equipo campeón del Scudetto en la temporada que recién terminó. Ahora el seleccionado nacional dará el salto al Olympiacos de Grecia.
Redacción
De vacaciones en el sur de Italia tras una extenuante temporada, Luciano Scaramelli, presente y futuro del balonmano chileno, aún celebra el título de campeón de Italia obtenido con el Conversano. Para el seleccionado nacional, hijo del cantautor chileno Álvaro Scaramelli, significó un Scudetto y el título de máximo anotador de su club (es zurdo y juega de extremo), lo que le permitió dar el salto al Olympiacos de Grecia, donde se sumará este mes.
¿Tu papá tiene algún pasado con el balonmano? ¿O tu sacaste los dotes musicales de tu padre?
No, mi papá ni siquiera sabía que existía el balonmano, ahora después de algunos años recién lo empezó a entender. Cuando era más chico toqué el piano algunos años, pero con el tema de el deporte lo dejé de lado (...) y con la pandemia me dio por aprender a tocar guitarra y cantar, así que hasta día de hoy es mi hobby.
Esta temporada ganaste un título y fuiste muy importante en tu equipo, ¿cómo te sentiste?
Fue una temporada muy especial. Ya era mi segundo año aquí en Italia, con este club, que siempre aspira a ganar. Y ya llevaba bastante tiempo sin conseguirlo, entonces hubo mucha presión, y fue muy satisfactorio cumplirlo. Para mí fue también muy positivo, ya a partir del año pasado, de la segunda vuelta, empecé a tener más protagonismo y este año me consolidé. Era el tirador de penales, entonces el equipo también empezó a confiar mucho más en mí en momentos importantes, terminé siendo el máximo goleador del equipo. Cumplir todo eso fue muy lindo.
¿Qué significó ser el máximo goleador del equipo?
Es increíble, la liga italiana este último año ha ido creciendo bastante, los equipos son profesionales, entonces hay muchos jugadores también extranjeros de mucha calidad, y al equipo trajeron jugadores de Noruega, país que tiene mucha cultura de handball. Destacarme con toda esa gente fue un orgullo para mí.
¿Y qué tal ha sido tu experiencia viviendo allá, sobre todo considerando que estás en el sur, una zona quizás no tan moderna?
Italia está dividida en dos, antes estuve en Trieste, en el norte, y cuando les dije que venía para acá me advertían que era otra Italia. Y sí, es mucho más desordenado, mucho más latino en ese sentido, pero también en una parte te hacen sentir mucho más en casa. La gente es más cálida, mucho más abierta y Conversano es un pueblo que vive mucho el handball. Es muy lindo que en un pueblo de 30 mil habitantes casi todo el mundo está enterado del deporte y lo vive mucho. También con el idioma, creo que ahora, en el segundo año, me pude adaptar mucho mejor.
Esa compenetración entre el equipo y la ciudad fue aumentando cuando se acercaba el título… ¿La gente te conocía? ¿Te decían algo en la calle?
Sí, son muy críticos (...) y no faltan los viejos que uno se encuentra cuando se va a tomar un café o algo, que te hablan, te corrigen, están siempre muy metidos, y también para el lado negativo, porque esta temporada, por ejemplo, tuvimos un mal momento. Después de perder la final de la Coppa Italia tuvimos una mala racha, perdimos dos o tres partidos, y perdimos un partido aquí en casa, que no se perdía hace años. Gracias a lo mismo, a la gente, al público, se generaba un ambiente que nos hacía ganar, entonces para el lado positivo, te apoyan, pero cuando las cosas no van muy bien también son los primeros en criticar, intentar que los jugadores saquen el máximo por la camiseta.
Te vas a un equipo importante como Olympiacos, ¿cómo analizas este paso?
Es un buen equipo, que me da un salto de nivel, un equipo que compite para ganar una competición europea, y que ya es un club más grande, como es Olympiacos, que es una multideportiva, que tienen muchos deportes y buscan ganar todo. Es un equipo que te va a exigir siempre y que está buscando destacar más a nivel internacional.
¿Esa fue una de tus motivaciones para aceptar este desafío?
Sí, y estoy muy motivado de poder hacerlo bien, de poder ganarme bien el puesto.
Olympiacos fue campeón los últimos dos años, vas a llegar y tener que estar al 100% rápido.
Sí, la vara es alta, pero bueno, también es bueno porque tienes que estar siempre bien y te lo van a exigir, entonces muy contento por el cambio y por el salto de nivel.
¿Cómo lo harás con el idioma?
No sé si el griego sea tan fácil como el italiano, pero bueno, ahí con inglés y a ver qué se aprende.
La selección
¿Cuáles son los próximos desafíos con la Selección?
El próximo desafío es el Centro Sur, que sería la clasificación también para el Mundial. Y ya como lo hemos demostrado, como se demostró en el Mundial contra Brasil y en el último Centro Sur contra Argentina, que somos muy capaces de ganarle un partido a ellos, buscamos el oro, entonces creo que todos estamos haciendo bien las cosas en nuestros clubes y si seguimos creciendo y siguen apareciendo jugadores nuevos podemos sacar el oro. Ese sería el objetivo principal al que hay que apuntar ahora.
¿Cómo piensas trasladar toda esa experiencia a la Selección?
Lo bueno es llegar siempre en un buen punto a la Selección, llegar con un buen ritmo de competición, para poder hacerlo mejor y poder sacar resultados, que al final, como son torneos cortos, uno siempre tiene que llegar a un buen nivel.
¿Sientes que ahora llegan todos en un mejor momento?
Sí, yo creo que cada uno está en su proceso, obviamente, pero creo que todos los procesos están siendo positivos y están todos creciendo de cierta forma. Entonces, aún creo que somos la mayoría muy jóvenes y tenemos que aprovechar eso para afianzar un grupo bueno y que dure muchos años. Así como lo hicieron la generación pasada, que hoy en día también nos hemos apoyado mucho en ellos. Ellos dejaron un legado en la Selección y nosotros no podemos responder de menor manera. Tenemos que mantenerlo, o tenemos que mejorarlo.