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"Es importante que los familiares (de los niños) también lean"
Un 65% de los estudiantes de segundo a sexto básico, en 200 escuelas de Santiago, mostró dificultades de lectura.
V. Barahona
La Universidad de Chile publicó hace unos días un estudio sobre el nivel de lectura de 200 estudiantes de segundo a sexto básico, quienes asisten a escuelas públicas de Santiago: el 65% presentó problemas en la fluidez para leer y al momento de explicar con sus palabras qué decía el texto. Se tiende a culpar a internet y las redes sociales, pero "es importante que los familiares también lean", afirmó la investigadora Carmen Sotomayor.
Los seres humanos aprenden por imitación: así como un niño replica a los adultos a su alrededor y crea el hábito de lavarse los dientes u ordenar su cama, también puede aprender a leer de la misma forma. "Los modelos lectores influyen en que los niños valoren que leer es útil y entretenido", subrayó la académica del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE).
Los autores del estudio encontraron que una de las principales dificultades para la comprensión de lectura es que "los estudiantes no tienen un conocimiento amplio de vocabulario que les permita entender los textos", explicó la docente.
Esta habilidad es crucial para la educación, porque independientemente de si el alumno tome un camino científico, humanista o técnico al finalizar su enseñanza obligatoria debería ser capaz de comprender textos, así como exponer sus ideas por escrito o en forma oral.
Textos impresos
Un juego que se perdió en este siglo es mandar a los niños a "buscar en el diccionario" las palabras que no entienden, práctica del siglo XX que permitía a los estudiantes aumentar su léxico y, a la vez, casi por "accidente", encontrar en aquellos grandes diccionarios familiares nuevos términos y definiciones que algún día serían de utilidad, incluso para contestarle a los programas de conocimientos en la televisión.
La académica planteó que la lectura desde la temprana edad -desde el nacimiento hasta los seis años -es importante para lograr la comprensión y formar un hábito lector. En esta etapa, "es fundamental aprender el alfabeto y lograr asociar los sonidos (fonemas) con las letras (grafemas). Este mecanismo llamado sistema alfabético es el que permite decodificar cualquier texto con que se encuentre el niño".
Libros, noticias, instrucciones y cuentos: escuchar este tipo de textos permite además desarrollar la comprensión oral, que sirve como un predictor relevante de la comprensión lectora, según la profesora especializada en Lengua Materna en la Universidad de Lovaina, Bélgica.
Formato digital
Hoy, cuando los niños aprenden a manejar antes un celular que el índice de un libro, las redes sociales forman parte del primer acercamiento a la lectura, la comprensión y el habla.
Ante esto, la investigadora Lorena Berríos señaló que se debe partir por la alfabetización tradicional, ya que "una vez automatizado el código alfabético, y cuando ya los niños pueden leer y escribir fluidamente, se puede incursionar en la lectoescritura digital. Según la evidencia, antes no es conveniente".
"Cuando ya los niños pueden leer y escribir con fluidez, se puede incursionar en la lectoescritura digital.
lorena berríos, profesora de castellano"
19% de los alumnos que participó en el estudio sabía leer, pero no era capaz de comprender el texto.
36% en sexto básico mostró dificultades de decodificación, no resueltas desde segundo básico.
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"Es importante que los familiares (de los niños) también lean"
Un 65% de los estudiantes de segundo a sexto básico, en 200 escuelas de Santiago, mostró dificultades de lectura.
V. Barahona
La Universidad de Chile publicó hace unos días un estudio sobre el nivel de lectura de 200 estudiantes de segundo a sexto básico, quienes asisten a escuelas públicas de Santiago: el 65% presentó problemas en la fluidez para leer y al momento de explicar con sus palabras qué decía el texto. Se tiende a culpar a internet y las redes sociales, pero "es importante que los familiares también lean", afirmó la investigadora Carmen Sotomayor.
Los seres humanos aprenden por imitación: así como un niño replica a los adultos a su alrededor y crea el hábito de lavarse los dientes u ordenar su cama, también puede aprender a leer de la misma forma. "Los modelos lectores influyen en que los niños valoren que leer es útil y entretenido", subrayó la académica del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE).
Los autores del estudio encontraron que una de las principales dificultades para la comprensión de lectura es que "los estudiantes no tienen un conocimiento amplio de vocabulario que les permita entender los textos", explicó la docente.
Esta habilidad es crucial para la educación, porque independientemente de si el alumno tome un camino científico, humanista o técnico al finalizar su enseñanza obligatoria debería ser capaz de comprender textos, así como exponer sus ideas por escrito o en forma oral.
Textos impresos
Un juego que se perdió en este siglo es mandar a los niños a "buscar en el diccionario" las palabras que no entienden, práctica del siglo XX que permitía a los estudiantes aumentar su léxico y, a la vez, casi por "accidente", encontrar en aquellos grandes diccionarios familiares nuevos términos y definiciones que algún día serían de utilidad, incluso para contestarle a los programas de conocimientos en la televisión.
La académica planteó que la lectura desde la temprana edad -desde el nacimiento hasta los seis años -es importante para lograr la comprensión y formar un hábito lector. En esta etapa, "es fundamental aprender el alfabeto y lograr asociar los sonidos (fonemas) con las letras (grafemas). Este mecanismo llamado sistema alfabético es el que permite decodificar cualquier texto con que se encuentre el niño".
Libros, noticias, instrucciones y cuentos: escuchar este tipo de textos permite además desarrollar la comprensión oral, que sirve como un predictor relevante de la comprensión lectora, según la profesora especializada en Lengua Materna en la Universidad de Lovaina, Bélgica.
Formato digital
Hoy, cuando los niños aprenden a manejar antes un celular que el índice de un libro, las redes sociales forman parte del primer acercamiento a la lectura, la comprensión y el habla.
Ante esto, la investigadora Lorena Berríos señaló que se debe partir por la alfabetización tradicional, ya que "una vez automatizado el código alfabético, y cuando ya los niños pueden leer y escribir fluidamente, se puede incursionar en la lectoescritura digital. Según la evidencia, antes no es conveniente".
"Cuando ya los niños pueden leer y escribir con fluidez, se puede incursionar en la lectoescritura digital.
lorena berríos, profesora de castellano"
19% de los alumnos que participó en el estudio sabía leer, pero no era capaz de comprender el texto.
36% en sexto básico mostró dificultades de decodificación, no resueltas desde segundo básico.
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"Es importante que los familiares (de los niños) también lean"
Un 65% de los estudiantes de segundo a sexto básico, en 200 escuelas de Santiago, mostró dificultades de lectura.
V. Barahona
La Universidad de Chile publicó hace unos días un estudio sobre el nivel de lectura de 200 estudiantes de segundo a sexto básico, quienes asisten a escuelas públicas de Santiago: el 65% presentó problemas en la fluidez para leer y al momento de explicar con sus palabras qué decía el texto. Se tiende a culpar a internet y las redes sociales, pero "es importante que los familiares también lean", afirmó la investigadora Carmen Sotomayor.
Los seres humanos aprenden por imitación: así como un niño replica a los adultos a su alrededor y crea el hábito de lavarse los dientes u ordenar su cama, también puede aprender a leer de la misma forma. "Los modelos lectores influyen en que los niños valoren que leer es útil y entretenido", subrayó la académica del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE).
Los autores del estudio encontraron que una de las principales dificultades para la comprensión de lectura es que "los estudiantes no tienen un conocimiento amplio de vocabulario que les permita entender los textos", explicó la docente.
Esta habilidad es crucial para la educación, porque independientemente de si el alumno tome un camino científico, humanista o técnico al finalizar su enseñanza obligatoria debería ser capaz de comprender textos, así como exponer sus ideas por escrito o en forma oral.
Textos impresos
Un juego que se perdió en este siglo es mandar a los niños a "buscar en el diccionario" las palabras que no entienden, práctica del siglo XX que permitía a los estudiantes aumentar su léxico y, a la vez, casi por "accidente", encontrar en aquellos grandes diccionarios familiares nuevos términos y definiciones que algún día serían de utilidad, incluso para contestarle a los programas de conocimientos en la televisión.
La académica planteó que la lectura desde la temprana edad -desde el nacimiento hasta los seis años -es importante para lograr la comprensión y formar un hábito lector. En esta etapa, "es fundamental aprender el alfabeto y lograr asociar los sonidos (fonemas) con las letras (grafemas). Este mecanismo llamado sistema alfabético es el que permite decodificar cualquier texto con que se encuentre el niño".
Libros, noticias, instrucciones y cuentos: escuchar este tipo de textos permite además desarrollar la comprensión oral, que sirve como un predictor relevante de la comprensión lectora, según la profesora especializada en Lengua Materna en la Universidad de Lovaina, Bélgica.
Formato digital
Hoy, cuando los niños aprenden a manejar antes un celular que el índice de un libro, las redes sociales forman parte del primer acercamiento a la lectura, la comprensión y el habla.
Ante esto, la investigadora Lorena Berríos señaló que se debe partir por la alfabetización tradicional, ya que "una vez automatizado el código alfabético, y cuando ya los niños pueden leer y escribir fluidamente, se puede incursionar en la lectoescritura digital. Según la evidencia, antes no es conveniente".
"Cuando ya los niños pueden leer y escribir con fluidez, se puede incursionar en la lectoescritura digital.
lorena berríos, profesora de castellano"
19% de los alumnos que participó en el estudio sabía leer, pero no era capaz de comprender el texto.
36% en sexto básico mostró dificultades de decodificación, no resueltas desde segundo básico.
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Académico explica por qué el "18" se celebra distinto en el norte del país
El colorido, bailes y máscaras se contraponen con la escena tricolor de las fondas.
Diabladas y bailes chinos se entremezclan con las ramadas en el norte grande, tradiciones que llaman la atención al resto del país, donde sólo se acostumbran las fonda y las cuecas, sumadas a algunos valses en el sur. Lo llamativo del norte se debe a que "en Antofagasta, con mayor proporción de chilenos, la nacionalización fue distinta a Tarapacá, donde había una gran población peruana y el proceso de chilenización, a principios del siglo XX, fue mucho más violento y mucho más dramático", explicó el académico de la Universidad de Antofagasta, Claudio Cortés.
La Guerra del Pacífico, a fines del siglo XIX, marcó un antes y un después, señaló el director del Instituto de Investigaciones Antropológicas de dicha casa de estudios, porque lo que hoy es la Región de Tarapacá era Perú, y Antofagasta de Bolivia. "En este contexto territorial donde confluyen varias nacionalidades también se celebraba el '18'. Convivía con las fiestas de Perú el 28 de julio y la de Bolivia el 6 de agosto".
Esta mezcla cultural, sumada al avance de los años, dio origen a la identidad del norte, un "milagro creativo capaz de extraer desde el desierto la riqueza, y de soportar un territorio que siempre será agreste", afirmó el docente, en referencia a la vida entre el Altiplano y el desierto más árido del mundo, junto a las diferencias sociales e históricas, que marcan las maneras de celebrar las Fiestas Patrias, pese a la unificación del país.
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Académico explica por qué el "18" se celebra distinto en el norte del país
El colorido, bailes y máscaras se contraponen con la escena tricolor de las fondas.
Diabladas y bailes chinos se entremezclan con las ramadas en el norte grande, tradiciones que llaman la atención al resto del país, donde sólo se acostumbran las fonda y las cuecas, sumadas a algunos valses en el sur. Lo llamativo del norte se debe a que "en Antofagasta, con mayor proporción de chilenos, la nacionalización fue distinta a Tarapacá, donde había una gran población peruana y el proceso de chilenización, a principios del siglo XX, fue mucho más violento y mucho más dramático", explicó el académico de la Universidad de Antofagasta, Claudio Cortés.
La Guerra del Pacífico, a fines del siglo XIX, marcó un antes y un después, señaló el director del Instituto de Investigaciones Antropológicas de dicha casa de estudios, porque lo que hoy es la Región de Tarapacá era Perú, y Antofagasta de Bolivia. "En este contexto territorial donde confluyen varias nacionalidades también se celebraba el '18'. Convivía con las fiestas de Perú el 28 de julio y la de Bolivia el 6 de agosto".
Esta mezcla cultural, sumada al avance de los años, dio origen a la identidad del norte, un "milagro creativo capaz de extraer desde el desierto la riqueza, y de soportar un territorio que siempre será agreste", afirmó el docente, en referencia a la vida entre el Altiplano y el desierto más árido del mundo, junto a las diferencias sociales e históricas, que marcan las maneras de celebrar las Fiestas Patrias, pese a la unificación del país.
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Académico explica por qué el "18" se celebra distinto en el norte del país
El colorido, bailes y máscaras se contraponen con la escena tricolor de las fondas.
Diabladas y bailes chinos se entremezclan con las ramadas en el norte grande, tradiciones que llaman la atención al resto del país, donde sólo se acostumbran las fonda y las cuecas, sumadas a algunos valses en el sur. Lo llamativo del norte se debe a que "en Antofagasta, con mayor proporción de chilenos, la nacionalización fue distinta a Tarapacá, donde había una gran población peruana y el proceso de chilenización, a principios del siglo XX, fue mucho más violento y mucho más dramático", explicó el académico de la Universidad de Antofagasta, Claudio Cortés.
La Guerra del Pacífico, a fines del siglo XIX, marcó un antes y un después, señaló el director del Instituto de Investigaciones Antropológicas de dicha casa de estudios, porque lo que hoy es la Región de Tarapacá era Perú, y Antofagasta de Bolivia. "En este contexto territorial donde confluyen varias nacionalidades también se celebraba el '18'. Convivía con las fiestas de Perú el 28 de julio y la de Bolivia el 6 de agosto".
Esta mezcla cultural, sumada al avance de los años, dio origen a la identidad del norte, un "milagro creativo capaz de extraer desde el desierto la riqueza, y de soportar un territorio que siempre será agreste", afirmó el docente, en referencia a la vida entre el Altiplano y el desierto más árido del mundo, junto a las diferencias sociales e históricas, que marcan las maneras de celebrar las Fiestas Patrias, pese a la unificación del país.