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Explican por qué el medio ambiente de Chile no es apto para un oso panda
Muchos de estos mamíferos han salido de China a otros países bajo acuerdos estrictos. Acá el calor sería determinante.
V. Barahona
Hace semanas fue lanzada la campaña "Un panda para Chile", con la que se pretende reunir un millón de firmas para solicitar a China uno de estos animales que, debido a su vulnerabilidad ecológica, el envío a otros países es considerado un asunto de Estado, administrado por el Gobierno del país asiático.
Para "recibir a uno de los animales más emblemáticos y queridos del planeta" es el argumento que empleó un bioparque ubicado en la Región Metropolitana, con el objetivo de reunir apoyo.
"La llegada de un panda gigante a cualquier país del mundo requiere años de trabajo, acuerdos internacionales, rigurosos estándares de bienestar animal y la participación de numerosas instituciones", reconoce la misiva.
Ahora Ping Ping y su hembra, Fu Shuang, llegaron a Atlanta, en Estados Unidos, sumando un total de seis pandas en aquel país. Los recién llegados nacieron en 2020, en la Base de Investigación de Cría de Pandas Gigantes de Chengdu. Los animales aún no son visibles para el público, que será informado de este acontecimiento.
Lo único que vieron los habitantes de Atlanta el lunes 27 de septiembre fue un avión Boeing 777 de la empresa de correos FedEx que, para este vuelo, cambió su apariencia con la foto de un panda gigante y renombró su servicio como "FedEx Panda Express".
El Zoológico de Atlanta mantiene un acuerdo con China sobre los pandas gigantes desde 1999, periodo en el que nacieron siete crías.
El nivel de importancia que la nación liderada por Xi Jinping da a estos animales quedó de manifiesto también a fines del año pasado, cuando Francia organizó una despedida con honores para una pareja de 17 años.
Chile no
Una de las razones de por qué EE.UU. accede con más facilidad a estos animales y Chile -de momento- no, es porque el panda gigante es una especie originaria de bosques montañosos, donde habita entre los 1.200 y 3.400 metros sobre el nivel del mar, en ecosistemas caracterizados por bajas temperaturas, alta humedad y abundante presencia de bambú, su principal fuente de alimento, explicó la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC).
Un adulto come entre 12 y 38 kilos de bambú fresco al día, "lo que supone un importante desafío logístico para su mantención fuera de su distribución natural".
La médica veterinaria y académica, Tania Grant, señaló además que la tolerancia de esta especie "a las altas temperaturas es muy baja, y cualquier clima que supere de forma constante los 25°C les provoca un severo estrés térmico", por lo que mantener a un panda "requeriría infraestructura" para el calor. Esto "significa obligarlo a vivir bajo un confinamiento tecnológico, (...) pero no necesariamente un entorno donde el animal pueda expresar sus comportamientos naturales".
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La contaminación lumínica altera la vida bajo el mar
Alumbrado público cercano a roqueríos aumenta la actuvidad de los seres hervíboros diurnos y las plantas que consumen.
La sobre iluminación nocturna de las ciudades afecta el ritmo biológico de los humanos, al alterar el sueño. A esto se añade la desorientación de algunos pájaros, como los zorzales, que cantan a cualquier hora. Investigadores de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) publicaron dos artículos que el académico Moisés Aguilera resumió en que "el alumbrado público no sólo altera el comportamiento de animales aislados, sino que cambia la estructura de comunidades marinas completas y, lo que es peor, actúa como un freno invisible que impide que la naturaleza se sane tras una perturbación".
Una investigación comparó sectores iluminados y no iluminados de costas rocosas naturales y rompeolas del norte y centro de Chile para analizar cómo el alumbrado nocturno afecta a organismos herbívoros intermareales y al biofilm, su principal recurso alimenticio.
En los roqueríos naturales, donde la iluminación tiende a ser más homogénea, aumentaron la densidad y la actividad nocturna de especies de herbívoros normalmente diurnas, junto con el biofilm. En los rompeolas, hay zonas oscuras que amortiguarían algunos efectos: aunque el biofilm aumentó bajo la luz, no se observaron cambios en la densidad de herbívoros.