• El cerebro sigue analizando incluso en la inconsciencia

    El estudio fue realizado con personas completamente anestesiadas, quienes fueron operadas por epilepsia.

    Agencia EFE

    El cerebro humano es mucho más activo durante un estado de inconsciencia de lo que la ciencia creía hasta ahora. Un estudio publicado en la revista Nature demostró que las personas siguen analizando el mundo aunque estén completamente anestesiadas.

    Para llegar a esta conclusión, un equipo de investigadores estadounidenses registró por primera vez la actividad neuronal de cientos de neuronas individuales del hipocampo (parte del cerebro asociada a la memoria), mientras los pacientes se encontraban bajo anestesia general en cirugías de epilepsia.

    Eligieron esta cirugía porque permitía acceder a esta parte concreta del cerebro. Y para medir la actividad neuronal en la zona recurrieron a la nueva generación de Neuropixels, unas sondas de silicio en miniatura capaz de registrar la actividad de las neuronas con gran precisión.

    Esta técnica les permitió recopilar datos sobre cómo el cerebro procesa el sonido y el lenguaje en un estado de inconsciencia, como la anestesia general.

    El estudio comenzó con pacientes expuestos a tonos repetitivos interrumpidos ocasionalmente por un sonido diferente.

    Los investigadores descubrieron que las neuronas del hipocampo podían distinguir estos tonos inusuales y que esta capacidad mejoraba con el tiempo, lo que sugiere que durante la anestesia sigue habiendo aprendizaje y plasticidad neuronal.

    A continuación, hicieron un experimento más complejo, consistente en reproducir relatos sonoros cortos a los pacientes mientras registraban sus respuestas neuronales.

    El resultado fue que, pese a la anestesia, el hipocampo siguió procesando el lenguaje que escuchaba: la actividad neuronal mostró la capacidad del cerebro de diferenciar partes del discurso, como sustantivos y verbos. Además, las señales neuronales podían predecir las siguientes palabras en una frase.

    "Este trabajo nos empuja a replantearnos qué significa estar consciente. El cerebro está haciendo mucho más entre bastidores de lo que hasta ahora comprendemos", afirmó uno de los autores, Sameer Sheth, del Hospital Infantil de Texas.

  • El cerebro sigue analizando incluso en la inconsciencia

    El estudio fue realizado con personas completamente anestesiadas, quienes fueron operadas por epilepsia.

    Agencia EFE

    El cerebro humano es mucho más activo durante un estado de inconsciencia de lo que la ciencia creía hasta ahora. Un estudio publicado en la revista Nature demostró que las personas siguen analizando el mundo aunque estén completamente anestesiadas.

    Para llegar a esta conclusión, un equipo de investigadores estadounidenses registró por primera vez la actividad neuronal de cientos de neuronas individuales del hipocampo (parte del cerebro asociada a la memoria), mientras los pacientes se encontraban bajo anestesia general en cirugías de epilepsia.

    Eligieron esta cirugía porque permitía acceder a esta parte concreta del cerebro. Y para medir la actividad neuronal en la zona recurrieron a la nueva generación de Neuropixels, unas sondas de silicio en miniatura capaz de registrar la actividad de las neuronas con gran precisión.

    Esta técnica les permitió recopilar datos sobre cómo el cerebro procesa el sonido y el lenguaje en un estado de inconsciencia, como la anestesia general.

    El estudio comenzó con pacientes expuestos a tonos repetitivos interrumpidos ocasionalmente por un sonido diferente.

    Los investigadores descubrieron que las neuronas del hipocampo podían distinguir estos tonos inusuales y que esta capacidad mejoraba con el tiempo, lo que sugiere que durante la anestesia sigue habiendo aprendizaje y plasticidad neuronal.

    A continuación, hicieron un experimento más complejo, consistente en reproducir relatos sonoros cortos a los pacientes mientras registraban sus respuestas neuronales.

    El resultado fue que, pese a la anestesia, el hipocampo siguió procesando el lenguaje que escuchaba: la actividad neuronal mostró la capacidad del cerebro de diferenciar partes del discurso, como sustantivos y verbos. Además, las señales neuronales podían predecir las siguientes palabras en una frase.

    "Este trabajo nos empuja a replantearnos qué significa estar consciente. El cerebro está haciendo mucho más entre bastidores de lo que hasta ahora comprendemos", afirmó uno de los autores, Sameer Sheth, del Hospital Infantil de Texas.

  • El cerebro sigue analizando incluso en la inconsciencia

    El estudio fue realizado con personas completamente anestesiadas, quienes fueron operadas por epilepsia.

    Agencia EFE

    El cerebro humano es mucho más activo durante un estado de inconsciencia de lo que la ciencia creía hasta ahora. Un estudio publicado en la revista Nature demostró que las personas siguen analizando el mundo aunque estén completamente anestesiadas.

    Para llegar a esta conclusión, un equipo de investigadores estadounidenses registró por primera vez la actividad neuronal de cientos de neuronas individuales del hipocampo (parte del cerebro asociada a la memoria), mientras los pacientes se encontraban bajo anestesia general en cirugías de epilepsia.

    Eligieron esta cirugía porque permitía acceder a esta parte concreta del cerebro. Y para medir la actividad neuronal en la zona recurrieron a la nueva generación de Neuropixels, unas sondas de silicio en miniatura capaz de registrar la actividad de las neuronas con gran precisión.

    Esta técnica les permitió recopilar datos sobre cómo el cerebro procesa el sonido y el lenguaje en un estado de inconsciencia, como la anestesia general.

    El estudio comenzó con pacientes expuestos a tonos repetitivos interrumpidos ocasionalmente por un sonido diferente.

    Los investigadores descubrieron que las neuronas del hipocampo podían distinguir estos tonos inusuales y que esta capacidad mejoraba con el tiempo, lo que sugiere que durante la anestesia sigue habiendo aprendizaje y plasticidad neuronal.

    A continuación, hicieron un experimento más complejo, consistente en reproducir relatos sonoros cortos a los pacientes mientras registraban sus respuestas neuronales.

    El resultado fue que, pese a la anestesia, el hipocampo siguió procesando el lenguaje que escuchaba: la actividad neuronal mostró la capacidad del cerebro de diferenciar partes del discurso, como sustantivos y verbos. Además, las señales neuronales podían predecir las siguientes palabras en una frase.

    "Este trabajo nos empuja a replantearnos qué significa estar consciente. El cerebro está haciendo mucho más entre bastidores de lo que hasta ahora comprendemos", afirmó uno de los autores, Sameer Sheth, del Hospital Infantil de Texas.

  • Piden poner atención al retroceso de glaciares: provocan tsunamis

    Una gran masa de hielo en Alaska generó un temblor de 5,4°.

    Comunidades y empresas deben prepararse para el riesgo de que el retroceso de los glaciares, debido al cambio climático, pueda traer tsunamis, como el ocurrido en Alaska en 2025, debido al deslizamiento de una montaña hacia el océano.

    El desplazamiento provocó un tsunami equivalente a un temblor de 5,4°, y causó una subida del mar de hasta 481 metros por la pared del fiordo Tracy Arm, donde se produjo.

    Un equipo de científicos publicó en la revista Science una descripción de aquel suceso, y las lecciones a extraer. La principal: que hay que prestar mucha atención a estos eventos, porque serán cada vez más comunes a medida que el calentamiento haga retroceder los glaciares, especialmente en zonas polares y subpolares.

    "A medida que se calientan las regiones frías del planeta está aumentando el riesgo de tsunamis, y urge desarrollar una mejor vigilancia ante estos fenómenos. El objetivo de nuestro artículo es que los municipios costeros y otras partes interesadas se tomen en serio estas amenazas", señaló uno de los autores, Dan Shugar, de la Universidad de Calgary, en Canadá.

    Chile no es ajeno al fenómeno, ya que hace unos días la Universidad de Chile alertó la pérdida del 65% del Glaciar Echaurren Norte, en la cordillera de la Región Metropolitana. Asimismo, en 2007 un alud en Punta Tortuga, en un fiordo de Aysén, provocó una ola de seis metros que dejó diez muertos.

  • Piden poner atención al retroceso de glaciares: provocan tsunamis

    Una gran masa de hielo en Alaska generó un temblor de 5,4°.

    Comunidades y empresas deben prepararse para el riesgo de que el retroceso de los glaciares, debido al cambio climático, pueda traer tsunamis, como el ocurrido en Alaska en 2025, debido al deslizamiento de una montaña hacia el océano.

    El desplazamiento provocó un tsunami equivalente a un temblor de 5,4°, y causó una subida del mar de hasta 481 metros por la pared del fiordo Tracy Arm, donde se produjo.

    Un equipo de científicos publicó en la revista Science una descripción de aquel suceso, y las lecciones a extraer. La principal: que hay que prestar mucha atención a estos eventos, porque serán cada vez más comunes a medida que el calentamiento haga retroceder los glaciares, especialmente en zonas polares y subpolares.

    "A medida que se calientan las regiones frías del planeta está aumentando el riesgo de tsunamis, y urge desarrollar una mejor vigilancia ante estos fenómenos. El objetivo de nuestro artículo es que los municipios costeros y otras partes interesadas se tomen en serio estas amenazas", señaló uno de los autores, Dan Shugar, de la Universidad de Calgary, en Canadá.

    Chile no es ajeno al fenómeno, ya que hace unos días la Universidad de Chile alertó la pérdida del 65% del Glaciar Echaurren Norte, en la cordillera de la Región Metropolitana. Asimismo, en 2007 un alud en Punta Tortuga, en un fiordo de Aysén, provocó una ola de seis metros que dejó diez muertos.

  • Piden poner atención al retroceso de glaciares: provocan tsunamis

    Una gran masa de hielo en Alaska generó un temblor de 5,4°.

    Comunidades y empresas deben prepararse para el riesgo de que el retroceso de los glaciares, debido al cambio climático, pueda traer tsunamis, como el ocurrido en Alaska en 2025, debido al deslizamiento de una montaña hacia el océano.

    El desplazamiento provocó un tsunami equivalente a un temblor de 5,4°, y causó una subida del mar de hasta 481 metros por la pared del fiordo Tracy Arm, donde se produjo.

    Un equipo de científicos publicó en la revista Science una descripción de aquel suceso, y las lecciones a extraer. La principal: que hay que prestar mucha atención a estos eventos, porque serán cada vez más comunes a medida que el calentamiento haga retroceder los glaciares, especialmente en zonas polares y subpolares.

    "A medida que se calientan las regiones frías del planeta está aumentando el riesgo de tsunamis, y urge desarrollar una mejor vigilancia ante estos fenómenos. El objetivo de nuestro artículo es que los municipios costeros y otras partes interesadas se tomen en serio estas amenazas", señaló uno de los autores, Dan Shugar, de la Universidad de Calgary, en Canadá.

    Chile no es ajeno al fenómeno, ya que hace unos días la Universidad de Chile alertó la pérdida del 65% del Glaciar Echaurren Norte, en la cordillera de la Región Metropolitana. Asimismo, en 2007 un alud en Punta Tortuga, en un fiordo de Aysén, provocó una ola de seis metros que dejó diez muertos.

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