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Estudian si las olas fluorescentes de Guanaqueros revisten riesgos
Lo causa una gran población de microalgas, las que no afectan a la salud humana pero podrían generar consecuencias para las jaivas, machas, almejas y ostiones.
V.B.V.
Un intenso resplandor azul en el mar durante estos días ha llamado la atención de turistas y vecinos en Guanaqueros, Región de Coquimbo. El fenómeno se debe a la proliferación de microalgas "dinoflageladas, es decir, microorganismos unicelulares componentes clave del fitoplancton", explicó la Universidad Católica del Norte (UCN), cuyos académicos ahora estudian el fenómeno que no representa un riesgo para la salud humana.
Se trata de "dinoflagelados del género Gonyaulax, que son habitantes comunes en el norte de Chile y, debido a condiciones ambientales favorables, proliferan en densidades generando el fenómeno de bioluminiscencia visible en la costa", explicó el académico de Acuicultura, Gonzalo Álvarez.
Si bien esto no representa un riesgo directo para la salud humana, Álvarez advirtió sobre posibles efectos en el ecosistema marino, ya que "los dinoflagelados son organismos mixótrofos, es decir, pueden alimentarse de materia orgánica y realizar fotosíntesis. Durante el día producen oxígeno, pero en la noche consumen oxígeno al respirar".
Si esta gran población se mantiene en la playa de Guanaqueros, "aumenta la densidad de células en el agua o se expande a otras bahías, podría disminuir los niveles de oxígeno disuelto en el agua hasta condiciones hipóxicas (cuando los organismos ya no pueden respirar) o incluso anóxicas (ausencia casi total de oxígeno), lo que afectaría a diversas especies marinas", señaló el docente.
Entre los organismos que podrían verse afectados por esta situación están las almejas, machas y jaibas, entre otros. Asimismo, en el ámbito de la acuicultura, podría haber problemas en los cultivos de ostiones y ostras japonesas en zonas como Guanaqueros y Tongoy.
Por esto, investigadores de la Facultad de Ciencias del Mar de la UCN se encuentran analizando muestras para obtener mayor información sobre la magnitud y evolución del fenómeno, que también se registró durante el verano en Bahía Inglesa, Región de Atacama, con la microalga Noctiluca scintillans, conocida como "chispa de mar".
más de una semana lleva el fenómeno natural que sorprende en la Región de Coquimbo.
no hay certeza de por cuánto tiempo se extenderá este espectáculo natural.
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Estudian si las olas fluorescentes de Guanaqueros revisten riesgos
Lo causa una gran población de microalgas, las que no afectan a la salud humana pero podrían generar consecuencias para las jaivas, machas, almejas y ostiones.
V.B.V.
Un intenso resplandor azul en el mar durante estos días ha llamado la atención de turistas y vecinos en Guanaqueros, Región de Coquimbo. El fenómeno se debe a la proliferación de microalgas "dinoflageladas, es decir, microorganismos unicelulares componentes clave del fitoplancton", explicó la Universidad Católica del Norte (UCN), cuyos académicos ahora estudian el fenómeno que no representa un riesgo para la salud humana.
Se trata de "dinoflagelados del género Gonyaulax, que son habitantes comunes en el norte de Chile y, debido a condiciones ambientales favorables, proliferan en densidades generando el fenómeno de bioluminiscencia visible en la costa", explicó el académico de Acuicultura, Gonzalo Álvarez.
Si bien esto no representa un riesgo directo para la salud humana, Álvarez advirtió sobre posibles efectos en el ecosistema marino, ya que "los dinoflagelados son organismos mixótrofos, es decir, pueden alimentarse de materia orgánica y realizar fotosíntesis. Durante el día producen oxígeno, pero en la noche consumen oxígeno al respirar".
Si esta gran población se mantiene en la playa de Guanaqueros, "aumenta la densidad de células en el agua o se expande a otras bahías, podría disminuir los niveles de oxígeno disuelto en el agua hasta condiciones hipóxicas (cuando los organismos ya no pueden respirar) o incluso anóxicas (ausencia casi total de oxígeno), lo que afectaría a diversas especies marinas", señaló el docente.
Entre los organismos que podrían verse afectados por esta situación están las almejas, machas y jaibas, entre otros. Asimismo, en el ámbito de la acuicultura, podría haber problemas en los cultivos de ostiones y ostras japonesas en zonas como Guanaqueros y Tongoy.
Por esto, investigadores de la Facultad de Ciencias del Mar de la UCN se encuentran analizando muestras para obtener mayor información sobre la magnitud y evolución del fenómeno, que también se registró durante el verano en Bahía Inglesa, Región de Atacama, con la microalga Noctiluca scintillans, conocida como "chispa de mar".
más de una semana lleva el fenómeno natural que sorprende en la Región de Coquimbo.
no hay certeza de por cuánto tiempo se extenderá este espectáculo natural.
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Estudian si las olas fluorescentes de Guanaqueros revisten riesgos
Lo causa una gran población de microalgas, las que no afectan a la salud humana pero podrían generar consecuencias para las jaivas, machas, almejas y ostiones.
V.B.V.
Un intenso resplandor azul en el mar durante estos días ha llamado la atención de turistas y vecinos en Guanaqueros, Región de Coquimbo. El fenómeno se debe a la proliferación de microalgas "dinoflageladas, es decir, microorganismos unicelulares componentes clave del fitoplancton", explicó la Universidad Católica del Norte (UCN), cuyos académicos ahora estudian el fenómeno que no representa un riesgo para la salud humana.
Se trata de "dinoflagelados del género Gonyaulax, que son habitantes comunes en el norte de Chile y, debido a condiciones ambientales favorables, proliferan en densidades generando el fenómeno de bioluminiscencia visible en la costa", explicó el académico de Acuicultura, Gonzalo Álvarez.
Si bien esto no representa un riesgo directo para la salud humana, Álvarez advirtió sobre posibles efectos en el ecosistema marino, ya que "los dinoflagelados son organismos mixótrofos, es decir, pueden alimentarse de materia orgánica y realizar fotosíntesis. Durante el día producen oxígeno, pero en la noche consumen oxígeno al respirar".
Si esta gran población se mantiene en la playa de Guanaqueros, "aumenta la densidad de células en el agua o se expande a otras bahías, podría disminuir los niveles de oxígeno disuelto en el agua hasta condiciones hipóxicas (cuando los organismos ya no pueden respirar) o incluso anóxicas (ausencia casi total de oxígeno), lo que afectaría a diversas especies marinas", señaló el docente.
Entre los organismos que podrían verse afectados por esta situación están las almejas, machas y jaibas, entre otros. Asimismo, en el ámbito de la acuicultura, podría haber problemas en los cultivos de ostiones y ostras japonesas en zonas como Guanaqueros y Tongoy.
Por esto, investigadores de la Facultad de Ciencias del Mar de la UCN se encuentran analizando muestras para obtener mayor información sobre la magnitud y evolución del fenómeno, que también se registró durante el verano en Bahía Inglesa, Región de Atacama, con la microalga Noctiluca scintillans, conocida como "chispa de mar".
más de una semana lleva el fenómeno natural que sorprende en la Región de Coquimbo.
no hay certeza de por cuánto tiempo se extenderá este espectáculo natural.
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Deforestación y calor convertirían la Amazonía en una sabana
La temperatura podría elevarse hasta 4°C si se mantiene la tala de árboles.
La Amazonía abarca regiones de Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam, Venezuela y Guayana Francesa, y en 2020 acumulaba una deforestación en torno al 17% o 18%: si esta situación escala a entre 22% y 28%, junto a un alza de las temperaturas cercana a 1,5°C o 1,9 ºC, la selva cruzará un punto de inflexión y dos tercios de su superficie se convertirán en sabana.
Este mismo escenario sucederá si la deforestación se mantiene en los niveles actuales, pero el cambio climático elevará la temperatura global en 3,7°C o 4°C.
Esa fue la principal conclusión de un estudio del Instituto Potsdam para la Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático (PIK), publicado en revista Nature.
El análisis indicó que en 2020 la deforestación provocada por el hombre -principalmente la tala vinculada a cambios en el uso del suelo y construcción de infraestructura- había arrasado con unos 0,55 millones de kilómetros cuadrados, es decir, un 15% del bioma de la Amazonía.
El problema es que esta pérdida de masa forestal, unida al calentamiento global, interrumpe el ciclo del agua, desestabiliza la humedad de la zona y provoca un efecto en cadena con consecuencias para todo el ecosistema y el resto del planeta.
"La deforestación hace que la Amazonía sea mucho menos resiliente de lo que habíamos previsto. Reseca la atmósfera y debilita la propia generación de precipitaciones del bosque", dijo a agencia EFE Nico Wunderling, científico del PIK y autor principal del estudio.
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Deforestación y calor convertirían la Amazonía en una sabana
La temperatura podría elevarse hasta 4°C si se mantiene la tala de árboles.
La Amazonía abarca regiones de Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam, Venezuela y Guayana Francesa, y en 2020 acumulaba una deforestación en torno al 17% o 18%: si esta situación escala a entre 22% y 28%, junto a un alza de las temperaturas cercana a 1,5°C o 1,9 ºC, la selva cruzará un punto de inflexión y dos tercios de su superficie se convertirán en sabana.
Este mismo escenario sucederá si la deforestación se mantiene en los niveles actuales, pero el cambio climático elevará la temperatura global en 3,7°C o 4°C.
Esa fue la principal conclusión de un estudio del Instituto Potsdam para la Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático (PIK), publicado en revista Nature.
El análisis indicó que en 2020 la deforestación provocada por el hombre -principalmente la tala vinculada a cambios en el uso del suelo y construcción de infraestructura- había arrasado con unos 0,55 millones de kilómetros cuadrados, es decir, un 15% del bioma de la Amazonía.
El problema es que esta pérdida de masa forestal, unida al calentamiento global, interrumpe el ciclo del agua, desestabiliza la humedad de la zona y provoca un efecto en cadena con consecuencias para todo el ecosistema y el resto del planeta.
"La deforestación hace que la Amazonía sea mucho menos resiliente de lo que habíamos previsto. Reseca la atmósfera y debilita la propia generación de precipitaciones del bosque", dijo a agencia EFE Nico Wunderling, científico del PIK y autor principal del estudio.
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Deforestación y calor convertirían la Amazonía en una sabana
La temperatura podría elevarse hasta 4°C si se mantiene la tala de árboles.
La Amazonía abarca regiones de Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam, Venezuela y Guayana Francesa, y en 2020 acumulaba una deforestación en torno al 17% o 18%: si esta situación escala a entre 22% y 28%, junto a un alza de las temperaturas cercana a 1,5°C o 1,9 ºC, la selva cruzará un punto de inflexión y dos tercios de su superficie se convertirán en sabana.
Este mismo escenario sucederá si la deforestación se mantiene en los niveles actuales, pero el cambio climático elevará la temperatura global en 3,7°C o 4°C.
Esa fue la principal conclusión de un estudio del Instituto Potsdam para la Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático (PIK), publicado en revista Nature.
El análisis indicó que en 2020 la deforestación provocada por el hombre -principalmente la tala vinculada a cambios en el uso del suelo y construcción de infraestructura- había arrasado con unos 0,55 millones de kilómetros cuadrados, es decir, un 15% del bioma de la Amazonía.
El problema es que esta pérdida de masa forestal, unida al calentamiento global, interrumpe el ciclo del agua, desestabiliza la humedad de la zona y provoca un efecto en cadena con consecuencias para todo el ecosistema y el resto del planeta.
"La deforestación hace que la Amazonía sea mucho menos resiliente de lo que habíamos previsto. Reseca la atmósfera y debilita la propia generación de precipitaciones del bosque", dijo a agencia EFE Nico Wunderling, científico del PIK y autor principal del estudio.
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Árboles contrarrestan el calentamiento urbano
Un estudio se enfocó en barrios y ciudades para ver diferencias entre zonas.
Los árboles disminuyen casi la mitad del calentamiento urbano provocado por el pavimento y los edificios en las ciudades, pero no están aportando suficiente enfriamiento en las zonas más calurosas y pobres, donde más se necesita a medida que se eleva la temperatura del planeta, según un estudio.
Si se hace un promedio entre todas las ciudades del mundo, la cobertura arbórea -al dar sombra y liberar vapor de agua- enfría de media 0,15ºC, según una investigación publicada en Nature.
Sin esos árboles, las ciudades se calentarían en promedio 0,31ºC como efecto de la isla de calor urbana, en la cual los tejados oscuros y el pavimento absorben el calor. Ese mecanismo es distinto del cambio climático, provocado por la quema de combustibles fósiles, destacó agencia AP.
Los investigadores analizaron casi 9.000 grandes ciudades, midiendo la temperatura en zonas de 150 manzanas. Esto permitió captar el enfriamiento en ciudades y barrios. Por ejemplo, a los árboles del Central Park de Nueva York, Estados Unidos, no se les atribuyó el enfriamiento de zonas más urbanizadas a kilómetros de distancia, como el Bronx.
El autor principal del estudio, Rob McDonald, señaló que las áreas más pobres y calurosas no están recibiendo alivio frente al calor extremo, que puede causar la muerte al impactar el cerebro, dañar los órganos y sobrecargar el corazón.
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Árboles contrarrestan el calentamiento urbano
Un estudio se enfocó en barrios y ciudades para ver diferencias entre zonas.
Los árboles disminuyen casi la mitad del calentamiento urbano provocado por el pavimento y los edificios en las ciudades, pero no están aportando suficiente enfriamiento en las zonas más calurosas y pobres, donde más se necesita a medida que se eleva la temperatura del planeta, según un estudio.
Si se hace un promedio entre todas las ciudades del mundo, la cobertura arbórea -al dar sombra y liberar vapor de agua- enfría de media 0,15ºC, según una investigación publicada en Nature.
Sin esos árboles, las ciudades se calentarían en promedio 0,31ºC como efecto de la isla de calor urbana, en la cual los tejados oscuros y el pavimento absorben el calor. Ese mecanismo es distinto del cambio climático, provocado por la quema de combustibles fósiles, destacó agencia AP.
Los investigadores analizaron casi 9.000 grandes ciudades, midiendo la temperatura en zonas de 150 manzanas. Esto permitió captar el enfriamiento en ciudades y barrios. Por ejemplo, a los árboles del Central Park de Nueva York, Estados Unidos, no se les atribuyó el enfriamiento de zonas más urbanizadas a kilómetros de distancia, como el Bronx.
El autor principal del estudio, Rob McDonald, señaló que las áreas más pobres y calurosas no están recibiendo alivio frente al calor extremo, que puede causar la muerte al impactar el cerebro, dañar los órganos y sobrecargar el corazón.
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Árboles contrarrestan el calentamiento urbano
Un estudio se enfocó en barrios y ciudades para ver diferencias entre zonas.
Los árboles disminuyen casi la mitad del calentamiento urbano provocado por el pavimento y los edificios en las ciudades, pero no están aportando suficiente enfriamiento en las zonas más calurosas y pobres, donde más se necesita a medida que se eleva la temperatura del planeta, según un estudio.
Si se hace un promedio entre todas las ciudades del mundo, la cobertura arbórea -al dar sombra y liberar vapor de agua- enfría de media 0,15ºC, según una investigación publicada en Nature.
Sin esos árboles, las ciudades se calentarían en promedio 0,31ºC como efecto de la isla de calor urbana, en la cual los tejados oscuros y el pavimento absorben el calor. Ese mecanismo es distinto del cambio climático, provocado por la quema de combustibles fósiles, destacó agencia AP.
Los investigadores analizaron casi 9.000 grandes ciudades, midiendo la temperatura en zonas de 150 manzanas. Esto permitió captar el enfriamiento en ciudades y barrios. Por ejemplo, a los árboles del Central Park de Nueva York, Estados Unidos, no se les atribuyó el enfriamiento de zonas más urbanizadas a kilómetros de distancia, como el Bronx.
El autor principal del estudio, Rob McDonald, señaló que las áreas más pobres y calurosas no están recibiendo alivio frente al calor extremo, que puede causar la muerte al impactar el cerebro, dañar los órganos y sobrecargar el corazón.