-
Tormentas provocan sequías debido al cambio climático
Lluvias intensas concentradas en un corto periodo de tiempo llevan a que el suelo sea incapaz de absorber el agua.
V.B.V. / Agencia EFE
Toda la lluvia anual acumulada en episodios de tormentas intensas acaba produciendo sequías, porque la tierra no tiene capacidad de absorber tal cantidad de agua caída en tan poco tiempo, según un artículo publicado en la prestigiosa revista Nature, donde se apunta al cambio climático. En Chile este fenómeno ha quedado manifiesto con días de intensos aguaceros en medio de semanas soleadas, con temperaturas que bordean los 20° Celsius en Santiago.
Un grupo de científicos analizó los registros de las precipitaciones globales desde 1980 hasta 2022, tras lo cual concluyó que las lluvias anuales se concentran cada vez más en tormentas de mayor intensidad, lo que da lugar a períodos de sequía más prolongados, independientemente del clima local.
Las proyecciones de aumento de temperatura indican que este fenómeno, impulsado por el calentamiento global, redundará en sequías que afectarán al 27% de la población mundial.
"Puede caer la misma cantidad de agua que hace décadas, pero, al hacerlo de forma concentrada, da lugar a que el suelo sólo pueda absorber una cantidad limitada. El resto se acumula en la superficie, donde se evapora más fácilmente", señaló uno de los autores, Justin Mankin, de la Universidad de Dartmouth, Estados Unidos.
"La concentración de las precipitaciones es casi tan importante para la humedad del suelo como la cantidad de lluvia que cae en un año", apuntó otro de los autores y académico de la misma universidad, Corey Lesk.
Las precipitaciones en la cuenca del río Amazonas, en Sudamérica, y en el oeste de EE.UU., son las que más concentraciones experimentaron durante el periodo estudiado, un 30% y 20% más en tormentas intensas y subsecuentes períodos de sequía prolongados, respectivamente. "Hay muchas zonas que deben adaptarse a riesgos simultáneos de inundaciones y sequías", concluyó Mankin.
-
Tormentas provocan sequías debido al cambio climático
Lluvias intensas concentradas en un corto periodo de tiempo llevan a que el suelo sea incapaz de absorber el agua.
V.B.V. / Agencia EFE
Toda la lluvia anual acumulada en episodios de tormentas intensas acaba produciendo sequías, porque la tierra no tiene capacidad de absorber tal cantidad de agua caída en tan poco tiempo, según un artículo publicado en la prestigiosa revista Nature, donde se apunta al cambio climático. En Chile este fenómeno ha quedado manifiesto con días de intensos aguaceros en medio de semanas soleadas, con temperaturas que bordean los 20° Celsius en Santiago.
Un grupo de científicos analizó los registros de las precipitaciones globales desde 1980 hasta 2022, tras lo cual concluyó que las lluvias anuales se concentran cada vez más en tormentas de mayor intensidad, lo que da lugar a períodos de sequía más prolongados, independientemente del clima local.
Las proyecciones de aumento de temperatura indican que este fenómeno, impulsado por el calentamiento global, redundará en sequías que afectarán al 27% de la población mundial.
"Puede caer la misma cantidad de agua que hace décadas, pero, al hacerlo de forma concentrada, da lugar a que el suelo sólo pueda absorber una cantidad limitada. El resto se acumula en la superficie, donde se evapora más fácilmente", señaló uno de los autores, Justin Mankin, de la Universidad de Dartmouth, Estados Unidos.
"La concentración de las precipitaciones es casi tan importante para la humedad del suelo como la cantidad de lluvia que cae en un año", apuntó otro de los autores y académico de la misma universidad, Corey Lesk.
Las precipitaciones en la cuenca del río Amazonas, en Sudamérica, y en el oeste de EE.UU., son las que más concentraciones experimentaron durante el periodo estudiado, un 30% y 20% más en tormentas intensas y subsecuentes períodos de sequía prolongados, respectivamente. "Hay muchas zonas que deben adaptarse a riesgos simultáneos de inundaciones y sequías", concluyó Mankin.
-
Tormentas provocan sequías debido al cambio climático
Lluvias intensas concentradas en un corto periodo de tiempo llevan a que el suelo sea incapaz de absorber el agua.
V.B.V. / Agencia EFE
Toda la lluvia anual acumulada en episodios de tormentas intensas acaba produciendo sequías, porque la tierra no tiene capacidad de absorber tal cantidad de agua caída en tan poco tiempo, según un artículo publicado en la prestigiosa revista Nature, donde se apunta al cambio climático. En Chile este fenómeno ha quedado manifiesto con días de intensos aguaceros en medio de semanas soleadas, con temperaturas que bordean los 20° Celsius en Santiago.
Un grupo de científicos analizó los registros de las precipitaciones globales desde 1980 hasta 2022, tras lo cual concluyó que las lluvias anuales se concentran cada vez más en tormentas de mayor intensidad, lo que da lugar a períodos de sequía más prolongados, independientemente del clima local.
Las proyecciones de aumento de temperatura indican que este fenómeno, impulsado por el calentamiento global, redundará en sequías que afectarán al 27% de la población mundial.
"Puede caer la misma cantidad de agua que hace décadas, pero, al hacerlo de forma concentrada, da lugar a que el suelo sólo pueda absorber una cantidad limitada. El resto se acumula en la superficie, donde se evapora más fácilmente", señaló uno de los autores, Justin Mankin, de la Universidad de Dartmouth, Estados Unidos.
"La concentración de las precipitaciones es casi tan importante para la humedad del suelo como la cantidad de lluvia que cae en un año", apuntó otro de los autores y académico de la misma universidad, Corey Lesk.
Las precipitaciones en la cuenca del río Amazonas, en Sudamérica, y en el oeste de EE.UU., son las que más concentraciones experimentaron durante el periodo estudiado, un 30% y 20% más en tormentas intensas y subsecuentes períodos de sequía prolongados, respectivamente. "Hay muchas zonas que deben adaptarse a riesgos simultáneos de inundaciones y sequías", concluyó Mankin.
-
Laguna del Maule acumula magma sin erupcionar
Más de 150 temblores hubo durante el último fin de semana.
El Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) llamó a la calma a los habitantes de la zona central de Chile, luego de que el fin de semana pasado se registraron 156 temblores en el Complejo Volcánico Laguna del Maule.
El investigador de Geofísica en la Universidad de Chile, Mauro Navarrete, explicó que "desde 2007 hasta ahora, la superficie de la laguna se ha estado inflando como consecuencia de la acumulación de magma en el subsuelo".
"Los datos muestran una elevación del terreno de aproximadamente cuatro metros entre 2017 y 2024, y de cerca de 30 centímetros al año", señaló el autor principal de la publicación "Período prolongado de inestabilidad (2007-2025) en Laguna del Maule: vinculación del campo de deformación y la sismicidad a partir de datos GNSS y sísmicos".
En la edición del documento disponible en la revista Geophysical Research Letters, Navarrete junto a su equipo observó "que en la corteza de las zonas adyacentes al reservorio hay lugares con fallas, que se deslizan como consecuencia de la sismicidad, y es esa dilatación provocada por el reservorio la que permitiría que las fallas se muevan y que los gases asciendan a través de ellas sin que se produzca una erupción".
La última erupción en la Laguna del Maule ocurrió hace unos 2.000 años. Al cierre de esta edición, Sismología sólo registraba un temblor de 3,1 en Vichuquén.
-
Laguna del Maule acumula magma sin erupcionar
Más de 150 temblores hubo durante el último fin de semana.
El Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) llamó a la calma a los habitantes de la zona central de Chile, luego de que el fin de semana pasado se registraron 156 temblores en el Complejo Volcánico Laguna del Maule.
El investigador de Geofísica en la Universidad de Chile, Mauro Navarrete, explicó que "desde 2007 hasta ahora, la superficie de la laguna se ha estado inflando como consecuencia de la acumulación de magma en el subsuelo".
"Los datos muestran una elevación del terreno de aproximadamente cuatro metros entre 2017 y 2024, y de cerca de 30 centímetros al año", señaló el autor principal de la publicación "Período prolongado de inestabilidad (2007-2025) en Laguna del Maule: vinculación del campo de deformación y la sismicidad a partir de datos GNSS y sísmicos".
En la edición del documento disponible en la revista Geophysical Research Letters, Navarrete junto a su equipo observó "que en la corteza de las zonas adyacentes al reservorio hay lugares con fallas, que se deslizan como consecuencia de la sismicidad, y es esa dilatación provocada por el reservorio la que permitiría que las fallas se muevan y que los gases asciendan a través de ellas sin que se produzca una erupción".
La última erupción en la Laguna del Maule ocurrió hace unos 2.000 años. Al cierre de esta edición, Sismología sólo registraba un temblor de 3,1 en Vichuquén.
-
Laguna del Maule acumula magma sin erupcionar
Más de 150 temblores hubo durante el último fin de semana.
El Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) llamó a la calma a los habitantes de la zona central de Chile, luego de que el fin de semana pasado se registraron 156 temblores en el Complejo Volcánico Laguna del Maule.
El investigador de Geofísica en la Universidad de Chile, Mauro Navarrete, explicó que "desde 2007 hasta ahora, la superficie de la laguna se ha estado inflando como consecuencia de la acumulación de magma en el subsuelo".
"Los datos muestran una elevación del terreno de aproximadamente cuatro metros entre 2017 y 2024, y de cerca de 30 centímetros al año", señaló el autor principal de la publicación "Período prolongado de inestabilidad (2007-2025) en Laguna del Maule: vinculación del campo de deformación y la sismicidad a partir de datos GNSS y sísmicos".
En la edición del documento disponible en la revista Geophysical Research Letters, Navarrete junto a su equipo observó "que en la corteza de las zonas adyacentes al reservorio hay lugares con fallas, que se deslizan como consecuencia de la sismicidad, y es esa dilatación provocada por el reservorio la que permitiría que las fallas se muevan y que los gases asciendan a través de ellas sin que se produzca una erupción".
La última erupción en la Laguna del Maule ocurrió hace unos 2.000 años. Al cierre de esta edición, Sismología sólo registraba un temblor de 3,1 en Vichuquén.