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Reciclaje: de la conciencia
stamos los chilenos en sintonía con el reciclaje?, ¿sabemos qué es reciclar?, ¿cuáles son los principales obstáculos al momento de reciclar? Estas son algunas de las interrogantes que surgen a solo 48 horas de conmemorar un nuevo Día Internacional del Reciclaje.
De acuerdo al Informe Anual de Estadísticas del Medio Ambiente 2025 del INE, en el mundo "la generación de residuos sólidos urbanos aumentará de 2.100 millones de toneladas en 2023 a 3.800 millones de toneladas en 2050 (según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), en su informe Perspectivas Mundiales de Gestión de Residuos 2024). Si no se adoptan medidas urgentes, el costo anual de la gestión de residuos a nivel mundial podría casi duplicarse, alcanzando los USD 640.300 millones (Pnuma, 2024)".
Agrega el informe que "en Chile, la generación total de residuos alcanzo en 2023 los 19,6 millones de toneladas, de las cuales solo un 21 % fue reciclado". Se destaca que Chile "ha implementado la Ley N° 20.920 sobre Gestión de Residuos y Responsabilidad Extendida del Productor y Fomento al Reciclaje (Ley REP), que establece un marco regulatorio para la gestión integral de residuos, responsabiliza al productor de los residuos generados y fomenta su valorización. Sin embargo, aún persisten brechas relevantes: se estima que un 19 % de los residuos generados se dispone en rellenos sanitarios que ya han cumplido su vida útil".
"Radiografía" al reciclaje
Por ello, es muy interesante recordar algunos resultados de la segunda edición del Barómetro del Reciclaje en Chile entregado por ReSimple y Cadem en 2025.
Entre sus conclusiones se destaca que "las motivaciones ambientales y de cuidado intergeneracional dominan el marco valórico, y entre los 'activadores' se observa el rol de los/as hijos/as como gatillante adicional en hogares con niñas/os. Esto orienta el framing comunicacional hacia beneficios colectivos y futuro compartido".
Por otra parte, "una proporción relevante no sabe qué ocurre después de entregar el residuo; esa opacidad erosiona la motivación ('¿vale la pena?'). La trazabilidad comunicada y verificable aparece como palanca estratégica".
Entre los resultados, se señala que "al igual que en la medición pasada, predomina la idea de que reciclar es volver a usar productos o materiales, con el fin de darles un uso nuevo o el mismo uso original (47%). El reciclaje entendido como la transformación de materiales para convertirlos en nuevos productos o materias alcanza el 38%, sin diferencias significativas respecto a la medición anterior".
Se precisa en el estudio que "un 30% de la opinión pública declara reciclar a diario/ semanalmente (+4pts respecto a 2024), proporción que es mayor en personas sobre 56 años (40%), niveles socioeconómicos altos (40%) y medios altos (39%), RM (37%), y residentes en condominios (casa 45%, departamento 44%). Respecto a la medición pasada, los segmentos que experimentan mayores alzas son las mujeres (+6pts), mayores de 56 años (+6pts), GSE C3 (+6pts), zona sur (+21pts), habitantes de casa en condominio (+15pts) y de departamentos (+7pts)".
Entre los factores que ralentizan el reciclaje "se miden obstáculos como falta de infraestructura/puntos cercanos, desconocimiento de 'cómo hacerlo bien', tiempo/comodidad y dudas sobre el destino final. En suma, el costo percibido (logístico y cognitivo) sigue siendo el gran freno".
a la acción
Por Dr. Lorenzo Reyes Bozo, decano de la Facultad de
Ingeniería y Negocios de la Universidad de Las Américas
En los últimos años, Chile ha mostrado un despertar en conciencia ambiental, pero no necesariamente en acción efectiva. Estudios recientes indican que uno de cada tres chilenos declara reciclar regularmente, pero la sola voluntad no basta. Persisten brechas en conocimiento, infraestructura y trazabilidad que impiden convertir la intención en impacto real. La mayoría recicla plástico, vidrio y papel, pero sin aplicar prácticas básicas como enjuagar, secar o compactar, lo que disminuye la calidad del material recuperado. Por lo tanto, la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) aún requiere una implementación más firme y fiscalización efectiva para consolidarse como un verdadero motor de economía circular.
A nivel internacional, el panorama tampoco es alentador. Las negociaciones por un tratado global contra la contaminación por plásticos se estancaron en 2025 y América Latina mantiene tasas de reciclaje que no superan el 10%. Sin embargo, existen ejemplos destacables: Brasil alcanza más del 97% de reciclaje en latas de aluminio gracias a un sistema eficaz de logística reversa que integra regulación, mercado y ciudadanía. Este caso demuestra que el éxito no depende solo de instalar puntos limpios -que muchas veces se transforman en microvertederos urbanos-, sino de articular políticas públicas, innovación tecnológica y educación ciudadana bajo una visión común de sustentabilidad.
Desde la ingeniería, el desafío es rediseñar la experiencia completa del reciclaje: avanzar en ecodiseño, estandarización de materiales, infraestructura de cercanía y sistemas digitales de trazabilidad que garanticen transparencia sobre el destino final de los residuos. Aplicar un enfoque de ciclo de vida permitirá medir impactos y optimizar procesos industriales. En este contexto, las universidades y centros de investigación cumplen un rol estratégico: medir, validar y transferir soluciones tecnológicas y sociales que eleven la tasa y calidad del reciclaje.
Este proceso no debe concebirse como un gesto simbólico, sino como una estrategia estructural de desarrollo sostenible. Por ello, Chile tiene la oportunidad de transformar un acto voluntario en un sistema eficiente y confiable. Pasar del "reciclo cuando puedo" al "reciclo porque funciona" exige voluntad técnica, política y cultural. La educación ambiental, desde edades tempranas, será clave para construir una ciudadanía circular capaz de ver cada residuo no como un desecho, sino como un recurso valioso dentro de un sistema sustentable.
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Reciclaje: de la conciencia
stamos los chilenos en sintonía con el reciclaje?, ¿sabemos qué es reciclar?, ¿cuáles son los principales obstáculos al momento de reciclar? Estas son algunas de las interrogantes que surgen a solo 48 horas de conmemorar un nuevo Día Internacional del Reciclaje.
De acuerdo al Informe Anual de Estadísticas del Medio Ambiente 2025 del INE, en el mundo "la generación de residuos sólidos urbanos aumentará de 2.100 millones de toneladas en 2023 a 3.800 millones de toneladas en 2050 (según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), en su informe Perspectivas Mundiales de Gestión de Residuos 2024). Si no se adoptan medidas urgentes, el costo anual de la gestión de residuos a nivel mundial podría casi duplicarse, alcanzando los USD 640.300 millones (Pnuma, 2024)".
Agrega el informe que "en Chile, la generación total de residuos alcanzo en 2023 los 19,6 millones de toneladas, de las cuales solo un 21 % fue reciclado". Se destaca que Chile "ha implementado la Ley N° 20.920 sobre Gestión de Residuos y Responsabilidad Extendida del Productor y Fomento al Reciclaje (Ley REP), que establece un marco regulatorio para la gestión integral de residuos, responsabiliza al productor de los residuos generados y fomenta su valorización. Sin embargo, aún persisten brechas relevantes: se estima que un 19 % de los residuos generados se dispone en rellenos sanitarios que ya han cumplido su vida útil".
"Radiografía" al reciclaje
Por ello, es muy interesante recordar algunos resultados de la segunda edición del Barómetro del Reciclaje en Chile entregado por ReSimple y Cadem en 2025.
Entre sus conclusiones se destaca que "las motivaciones ambientales y de cuidado intergeneracional dominan el marco valórico, y entre los 'activadores' se observa el rol de los/as hijos/as como gatillante adicional en hogares con niñas/os. Esto orienta el framing comunicacional hacia beneficios colectivos y futuro compartido".
Por otra parte, "una proporción relevante no sabe qué ocurre después de entregar el residuo; esa opacidad erosiona la motivación ('¿vale la pena?'). La trazabilidad comunicada y verificable aparece como palanca estratégica".
Entre los resultados, se señala que "al igual que en la medición pasada, predomina la idea de que reciclar es volver a usar productos o materiales, con el fin de darles un uso nuevo o el mismo uso original (47%). El reciclaje entendido como la transformación de materiales para convertirlos en nuevos productos o materias alcanza el 38%, sin diferencias significativas respecto a la medición anterior".
Se precisa en el estudio que "un 30% de la opinión pública declara reciclar a diario/ semanalmente (+4pts respecto a 2024), proporción que es mayor en personas sobre 56 años (40%), niveles socioeconómicos altos (40%) y medios altos (39%), RM (37%), y residentes en condominios (casa 45%, departamento 44%). Respecto a la medición pasada, los segmentos que experimentan mayores alzas son las mujeres (+6pts), mayores de 56 años (+6pts), GSE C3 (+6pts), zona sur (+21pts), habitantes de casa en condominio (+15pts) y de departamentos (+7pts)".
Entre los factores que ralentizan el reciclaje "se miden obstáculos como falta de infraestructura/puntos cercanos, desconocimiento de 'cómo hacerlo bien', tiempo/comodidad y dudas sobre el destino final. En suma, el costo percibido (logístico y cognitivo) sigue siendo el gran freno".
a la acción
Por Dr. Lorenzo Reyes Bozo, decano de la Facultad de
Ingeniería y Negocios de la Universidad de Las Américas
En los últimos años, Chile ha mostrado un despertar en conciencia ambiental, pero no necesariamente en acción efectiva. Estudios recientes indican que uno de cada tres chilenos declara reciclar regularmente, pero la sola voluntad no basta. Persisten brechas en conocimiento, infraestructura y trazabilidad que impiden convertir la intención en impacto real. La mayoría recicla plástico, vidrio y papel, pero sin aplicar prácticas básicas como enjuagar, secar o compactar, lo que disminuye la calidad del material recuperado. Por lo tanto, la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) aún requiere una implementación más firme y fiscalización efectiva para consolidarse como un verdadero motor de economía circular.
A nivel internacional, el panorama tampoco es alentador. Las negociaciones por un tratado global contra la contaminación por plásticos se estancaron en 2025 y América Latina mantiene tasas de reciclaje que no superan el 10%. Sin embargo, existen ejemplos destacables: Brasil alcanza más del 97% de reciclaje en latas de aluminio gracias a un sistema eficaz de logística reversa que integra regulación, mercado y ciudadanía. Este caso demuestra que el éxito no depende solo de instalar puntos limpios -que muchas veces se transforman en microvertederos urbanos-, sino de articular políticas públicas, innovación tecnológica y educación ciudadana bajo una visión común de sustentabilidad.
Desde la ingeniería, el desafío es rediseñar la experiencia completa del reciclaje: avanzar en ecodiseño, estandarización de materiales, infraestructura de cercanía y sistemas digitales de trazabilidad que garanticen transparencia sobre el destino final de los residuos. Aplicar un enfoque de ciclo de vida permitirá medir impactos y optimizar procesos industriales. En este contexto, las universidades y centros de investigación cumplen un rol estratégico: medir, validar y transferir soluciones tecnológicas y sociales que eleven la tasa y calidad del reciclaje.
Este proceso no debe concebirse como un gesto simbólico, sino como una estrategia estructural de desarrollo sostenible. Por ello, Chile tiene la oportunidad de transformar un acto voluntario en un sistema eficiente y confiable. Pasar del "reciclo cuando puedo" al "reciclo porque funciona" exige voluntad técnica, política y cultural. La educación ambiental, desde edades tempranas, será clave para construir una ciudadanía circular capaz de ver cada residuo no como un desecho, sino como un recurso valioso dentro de un sistema sustentable.