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Chilena trabaja hace más de 12 años en vacuna contra el hanta
La microbióloga María Inés Barría probó con éxito el tratamiento en Estados Unidos.
V. Barahona / Agencia EFE
Tres fallecidos y, al cierre de esta edición, dos hospitalizados en estado grave en Francia y Sudáfrica, era el balance del brote de virus hanta en el crucero MV Hondius, tras su paso por la Patagonia argentina. La Organización Mundial de la Salud (OMS) al mismo tiempo mantiene en cuarentena o vigilancia sanitaria a más de 440 contactos estrechos, en al menos 30 países.
Con la alerta mundial sobre una eventual nueva pandemia, los recuerdos del confinamiento por el covid-19 se hicieron patentes, así como la búsqueda de una vacuna.
En lo que va de año, en Chile se han registrado 41 casos de hanta, que han dejando 14 fallecidos, lo que representa una letalidad del 34%, según datos del Ministerio de Salud citados por agencia EFE.
Pese a que en Chile y Argentina es una enfermedad habitual, asociada al verano, por lo que cada año se realizan campañas preventivas, aunque el desarrollo de la vacuna no ha sido prioridad.
La microbióloga María Inés Barría en 2014 comenzó el estudio "Desarrollo de anticuerpos terapéuticos humanos para el tratamiento del Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH)", bajo el alero de la Universidad de Concepción (UdeC), un proyecto Fondef y recursos privados de Ichor Biologics, lo cual le permitió en 2017 publicar los primeros resultados.
A mediados de aquel año el fármaco se encontraba en fase experimental en el National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos, y se esperaba que "a fines del 2019 se esté probando su eficacia en los hospitales del país, a un bajo costo para el público en general", indicó la UdeC entonces.
Barría, a fines de 2018, afirmó que "he pensado pedirle ayuda a Farkas o Luksic" para seguir con su trabajo, que iría en directo beneficio de agricultores, forestales y las Fuerzas Armadas, debido a los continuos relatos de contagios que la científica escuchó desde pequeña, ya que es oriunda de Puerto Montt.
Sólo los ratones de cola larga, conocidos como "colilargos", transmiten la cepa Andes. Sobre esta, Barría empezó a "estudiar el suero de pacientes sobrevivientes" y descubrió que "los anticuerpos eran algo fundamental".
Luego, en la Universidad San Sebastián (USS) "caracterizamos y desarrollamos dos anticuerpos recombinantes, que son 100% humanos y tienen el potencial de ser utilizados como tratamiento". Estos se enviaron a los laboratorios en EE.UU., de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), y al Instituto Robert Koch (Alemania), donde fueron inyectados en hámster sirios dorados, infectados con dosis letales de hanta, y sobrevivieron. Barría necesita unos US$7 millones para pasar a fase clínica.
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Chilena trabaja hace más de 12 años en vacuna contra el hanta
La microbióloga María Inés Barría probó con éxito el tratamiento en Estados Unidos.
V. Barahona / Agencia EFE
Tres fallecidos y, al cierre de esta edición, dos hospitalizados en estado grave en Francia y Sudáfrica, era el balance del brote de virus hanta en el crucero MV Hondius, tras su paso por la Patagonia argentina. La Organización Mundial de la Salud (OMS) al mismo tiempo mantiene en cuarentena o vigilancia sanitaria a más de 440 contactos estrechos, en al menos 30 países.
Con la alerta mundial sobre una eventual nueva pandemia, los recuerdos del confinamiento por el covid-19 se hicieron patentes, así como la búsqueda de una vacuna.
En lo que va de año, en Chile se han registrado 41 casos de hanta, que han dejando 14 fallecidos, lo que representa una letalidad del 34%, según datos del Ministerio de Salud citados por agencia EFE.
Pese a que en Chile y Argentina es una enfermedad habitual, asociada al verano, por lo que cada año se realizan campañas preventivas, aunque el desarrollo de la vacuna no ha sido prioridad.
La microbióloga María Inés Barría en 2014 comenzó el estudio "Desarrollo de anticuerpos terapéuticos humanos para el tratamiento del Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH)", bajo el alero de la Universidad de Concepción (UdeC), un proyecto Fondef y recursos privados de Ichor Biologics, lo cual le permitió en 2017 publicar los primeros resultados.
A mediados de aquel año el fármaco se encontraba en fase experimental en el National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos, y se esperaba que "a fines del 2019 se esté probando su eficacia en los hospitales del país, a un bajo costo para el público en general", indicó la UdeC entonces.
Barría, a fines de 2018, afirmó que "he pensado pedirle ayuda a Farkas o Luksic" para seguir con su trabajo, que iría en directo beneficio de agricultores, forestales y las Fuerzas Armadas, debido a los continuos relatos de contagios que la científica escuchó desde pequeña, ya que es oriunda de Puerto Montt.
Sólo los ratones de cola larga, conocidos como "colilargos", transmiten la cepa Andes. Sobre esta, Barría empezó a "estudiar el suero de pacientes sobrevivientes" y descubrió que "los anticuerpos eran algo fundamental".
Luego, en la Universidad San Sebastián (USS) "caracterizamos y desarrollamos dos anticuerpos recombinantes, que son 100% humanos y tienen el potencial de ser utilizados como tratamiento". Estos se enviaron a los laboratorios en EE.UU., de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), y al Instituto Robert Koch (Alemania), donde fueron inyectados en hámster sirios dorados, infectados con dosis letales de hanta, y sobrevivieron. Barría necesita unos US$7 millones para pasar a fase clínica.
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Chilena trabaja hace más de 12 años en vacuna contra el hanta
La microbióloga María Inés Barría probó con éxito el tratamiento en Estados Unidos.
V. Barahona / Agencia EFE
Tres fallecidos y, al cierre de esta edición, dos hospitalizados en estado grave en Francia y Sudáfrica, era el balance del brote de virus hanta en el crucero MV Hondius, tras su paso por la Patagonia argentina. La Organización Mundial de la Salud (OMS) al mismo tiempo mantiene en cuarentena o vigilancia sanitaria a más de 440 contactos estrechos, en al menos 30 países.
Con la alerta mundial sobre una eventual nueva pandemia, los recuerdos del confinamiento por el covid-19 se hicieron patentes, así como la búsqueda de una vacuna.
En lo que va de año, en Chile se han registrado 41 casos de hanta, que han dejando 14 fallecidos, lo que representa una letalidad del 34%, según datos del Ministerio de Salud citados por agencia EFE.
Pese a que en Chile y Argentina es una enfermedad habitual, asociada al verano, por lo que cada año se realizan campañas preventivas, aunque el desarrollo de la vacuna no ha sido prioridad.
La microbióloga María Inés Barría en 2014 comenzó el estudio "Desarrollo de anticuerpos terapéuticos humanos para el tratamiento del Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH)", bajo el alero de la Universidad de Concepción (UdeC), un proyecto Fondef y recursos privados de Ichor Biologics, lo cual le permitió en 2017 publicar los primeros resultados.
A mediados de aquel año el fármaco se encontraba en fase experimental en el National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos, y se esperaba que "a fines del 2019 se esté probando su eficacia en los hospitales del país, a un bajo costo para el público en general", indicó la UdeC entonces.
Barría, a fines de 2018, afirmó que "he pensado pedirle ayuda a Farkas o Luksic" para seguir con su trabajo, que iría en directo beneficio de agricultores, forestales y las Fuerzas Armadas, debido a los continuos relatos de contagios que la científica escuchó desde pequeña, ya que es oriunda de Puerto Montt.
Sólo los ratones de cola larga, conocidos como "colilargos", transmiten la cepa Andes. Sobre esta, Barría empezó a "estudiar el suero de pacientes sobrevivientes" y descubrió que "los anticuerpos eran algo fundamental".
Luego, en la Universidad San Sebastián (USS) "caracterizamos y desarrollamos dos anticuerpos recombinantes, que son 100% humanos y tienen el potencial de ser utilizados como tratamiento". Estos se enviaron a los laboratorios en EE.UU., de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), y al Instituto Robert Koch (Alemania), donde fueron inyectados en hámster sirios dorados, infectados con dosis letales de hanta, y sobrevivieron. Barría necesita unos US$7 millones para pasar a fase clínica.