• Sensores detectan desprendimiento constante de hielo en la Patagonia: 1.200 temblores en un mes

    Estos dispositivos permiten "sentir" cómo se rompen las reservas de agua, incluso en días nublados cuando los satélites no ven.

    V.B.V.

    Una de las imágenes más impactantes y que mejor grafica los efectos del calentamiento global es el desprendimiento de los glaciares. Por algo hasta hace unos años se les llamaba "hielos eternos". Durante este siglo la pérdida de masa es cada vez más frecuente, por eso un grupo de científicos liderados por la Universidad Católica instaló sensores sísmicos en un glaciar de la Patagonia, a fin de "escuchar" y "tomar el pulso" a cada ruptura.

    Para medir la magnitud del fenómeno se suelen utilizar métodos como imágenes satelitales, que dependen de la frecuencia de circulación de estos dispositivos y las condiciones de visibilidad, algo que en el sur de Chile puede ser complicado a causa de la densidad de las nubes y las continuas tormentas.

    Debido a esto, ingenieros UC junto a sus pares de las universidades de Chile, de Concepción, de Magallanes, Hokkaido University de Japón y Washington University in St. Louis, Estados Unidos, colocaron sensores sísmicos en el Glaciar Perito Moreno, en la Patagonia.

    Entre el 24 de noviembre y el 31 de diciembre de 2018 se detectaron "más de 1.200 eventos de desprendimiento de hielo, revelando que estas fracturas no ocurren al azar, sino que se concentran en zonas específicas del glaciar, donde el hielo presenta mayores deformaciones y velocidades de flujo", explicó el sismólogo y académico de Ingeniería de la UC, Leoncio Cabrera.

    El proyecto combinó los continuos registros sísmicos con imágenes de cámaras time-lapse y datos satelitales, para estudiar cómo y dónde ocurren los desprendimientos.

    El docente señaló que esta nueva herramienta entrega resultados cada hora, minuto o incluso segundos. "A diferencia de las imágenes satelitales o cámaras ópticas, los sensores sísmicos pueden funcionar de manera continua, incluso durante tormentas, de noche, con nula visibilidad o en lugares extremadamente aislados".

    Los dispositivos de esta forma registran las vibraciones generadas por distintos procesos físicos, lo que permite "sentir" cómo se rompe el glaciar en tiempo real, lo cual queda grabado en los sismógrafos con un "nivel de detalle mucho mayor que la ofrecida por técnicas tradicionales", destacó la casa de estudios.

    Cabrera señaló además que "este tipo de proyectos abre nuevas líneas de investigación en sismología y monitoreo ambiental, fundamentales para comprender los impactos del cambio climático sobre la criósfera y los recursos hídricos del futuro".

    Esto en un escenario nacional donde sólo hace unas semanas se conoció que el Glaciar Echaurren Norte, ubicado en la cordillera de la Región Metropolitana, ha perdido el 65% de su superficie durante los últimos 70 años, lo cual impacta el clima y la seguridad hídrica de la capital.

    "Pueden funcionar de manera continua, incluso durante tormentas, de noche, con nula visibilidad.

    leoncio cabrera, sismólogo"

    entre noviembre y diciembre de 2018 se desarrolló el proyecto con ayuda de Japón y EE.UU.

    chile y argentina están unidos por el Glaciar Perito Moreno, a la altura de Puerto Natales.

  • Sensores detectan desprendimiento constante de hielo en la Patagonia: 1.200 temblores en un mes

    Estos dispositivos permiten "sentir" cómo se rompen las reservas de agua, incluso en días nublados cuando los satélites no ven.

    V.B.V.

    Una de las imágenes más impactantes y que mejor grafica los efectos del calentamiento global es el desprendimiento de los glaciares. Por algo hasta hace unos años se les llamaba "hielos eternos". Durante este siglo la pérdida de masa es cada vez más frecuente, por eso un grupo de científicos liderados por la Universidad Católica instaló sensores sísmicos en un glaciar de la Patagonia, a fin de "escuchar" y "tomar el pulso" a cada ruptura.

    Para medir la magnitud del fenómeno se suelen utilizar métodos como imágenes satelitales, que dependen de la frecuencia de circulación de estos dispositivos y las condiciones de visibilidad, algo que en el sur de Chile puede ser complicado a causa de la densidad de las nubes y las continuas tormentas.

    Debido a esto, ingenieros UC junto a sus pares de las universidades de Chile, de Concepción, de Magallanes, Hokkaido University de Japón y Washington University in St. Louis, Estados Unidos, colocaron sensores sísmicos en el Glaciar Perito Moreno, en la Patagonia.

    Entre el 24 de noviembre y el 31 de diciembre de 2018 se detectaron "más de 1.200 eventos de desprendimiento de hielo, revelando que estas fracturas no ocurren al azar, sino que se concentran en zonas específicas del glaciar, donde el hielo presenta mayores deformaciones y velocidades de flujo", explicó el sismólogo y académico de Ingeniería de la UC, Leoncio Cabrera.

    El proyecto combinó los continuos registros sísmicos con imágenes de cámaras time-lapse y datos satelitales, para estudiar cómo y dónde ocurren los desprendimientos.

    El docente señaló que esta nueva herramienta entrega resultados cada hora, minuto o incluso segundos. "A diferencia de las imágenes satelitales o cámaras ópticas, los sensores sísmicos pueden funcionar de manera continua, incluso durante tormentas, de noche, con nula visibilidad o en lugares extremadamente aislados".

    Los dispositivos de esta forma registran las vibraciones generadas por distintos procesos físicos, lo que permite "sentir" cómo se rompe el glaciar en tiempo real, lo cual queda grabado en los sismógrafos con un "nivel de detalle mucho mayor que la ofrecida por técnicas tradicionales", destacó la casa de estudios.

    Cabrera señaló además que "este tipo de proyectos abre nuevas líneas de investigación en sismología y monitoreo ambiental, fundamentales para comprender los impactos del cambio climático sobre la criósfera y los recursos hídricos del futuro".

    Esto en un escenario nacional donde sólo hace unas semanas se conoció que el Glaciar Echaurren Norte, ubicado en la cordillera de la Región Metropolitana, ha perdido el 65% de su superficie durante los últimos 70 años, lo cual impacta el clima y la seguridad hídrica de la capital.

    "Pueden funcionar de manera continua, incluso durante tormentas, de noche, con nula visibilidad.

    leoncio cabrera, sismólogo"

    entre noviembre y diciembre de 2018 se desarrolló el proyecto con ayuda de Japón y EE.UU.

    chile y argentina están unidos por el Glaciar Perito Moreno, a la altura de Puerto Natales.

  • Evolución: "No hay humano ideal hacia el que avanzamos"

    Estudio reveló que la selección genética se aceleró durante los últimos 10.000 años.

    Una investigación sobre ADN antiguo, extraído de restos humanos encontrados en Europa y Asia, reveló a investigadores de la Universidad de Harvard, Estados Unidos, que la selección natural se ha acelerado en la evolución humana durante los últimos 10.000 años.

    Casi 16.000 genomas fueron analizados por la casa de estudios, que a mediados de abril publicó sus conclusiones en la prestigiosa revista Nature: ahí se lee que "más de la mitad de los genes tiene vínculos con el riesgo de enfermedades y otros rasgos actuales, aunque todavía no está claro qué hacía que cada gen fuera ventajoso en contextos prehistóricos".

    Entre los rasgos beneficiosos está la disminución paulatina del riesgo de tuberculosis y esclerosis múltiple, "lo que indica cambios en las presiones ambientales", señaló el equipo, junto con que "algunas de las conexiones parecen lógicas, otras contraintuitivas, como el aumento del principal factor de riesgo genético para la intolerancia al gluten después de que los humanos comenzaran a cultivar trigo".

    El investigador del Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio), Pablo Villarreal, quien no participó del estudio, comentó que "muchos genes que hoy nos protegen, o nos hacen vulnerables, son cicatrices de enfermedades que nuestros antepasados enfrentaron hace miles de años".

    "No hay un humano ideal hacia el cual avanzamos, sino una especie que se ajusta continuamente. La evolución no tiene una dirección predefinida, tiene contexto", afirmó el biotecnólogo.

  • Evolución: "No hay humano ideal hacia el que avanzamos"

    Estudio reveló que la selección genética se aceleró durante los últimos 10.000 años.

    Una investigación sobre ADN antiguo, extraído de restos humanos encontrados en Europa y Asia, reveló a investigadores de la Universidad de Harvard, Estados Unidos, que la selección natural se ha acelerado en la evolución humana durante los últimos 10.000 años.

    Casi 16.000 genomas fueron analizados por la casa de estudios, que a mediados de abril publicó sus conclusiones en la prestigiosa revista Nature: ahí se lee que "más de la mitad de los genes tiene vínculos con el riesgo de enfermedades y otros rasgos actuales, aunque todavía no está claro qué hacía que cada gen fuera ventajoso en contextos prehistóricos".

    Entre los rasgos beneficiosos está la disminución paulatina del riesgo de tuberculosis y esclerosis múltiple, "lo que indica cambios en las presiones ambientales", señaló el equipo, junto con que "algunas de las conexiones parecen lógicas, otras contraintuitivas, como el aumento del principal factor de riesgo genético para la intolerancia al gluten después de que los humanos comenzaran a cultivar trigo".

    El investigador del Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio), Pablo Villarreal, quien no participó del estudio, comentó que "muchos genes que hoy nos protegen, o nos hacen vulnerables, son cicatrices de enfermedades que nuestros antepasados enfrentaron hace miles de años".

    "No hay un humano ideal hacia el cual avanzamos, sino una especie que se ajusta continuamente. La evolución no tiene una dirección predefinida, tiene contexto", afirmó el biotecnólogo.

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