• Desde Chile revelan que el cometa proveniente de fuera del Sistema Solar es más viejo que el astro rey

    El objeto interestelar 3I/ATLAS fue descubierto desde la Región de Coquimbo y, ahora, analizado químicamente en Antofagasta.

    Valeria Barahona

    El 1 de julio del año pasado sonaron las alertas en el Observatorio El Sauce, en Río Hurtado, Región de Coquimbo, a causa de la detección de un objeto que se desplazaba a cerca de 60 kilómetros por segundo. Los científicos de turno compartieron videos que se masificaron rápidamente. Luego se conoció que el 3I/ATLAS, llamado así por el complejo astronómico Atlas, es el tercer objeto interestelar que visita a la Tierra y ahora, tras análisis químicos, se determinó que sería más antiguo que el Sol.

    La aparición del 3I/ATLAS despertó un sinnúmero de teorías conspirativas entre julio y diciembre de 2025, cuando cerca del Año Nuevo fue el momento en que pasó más próximo a la Tierra.

    Semanas antes estas ideas fueron alimentadas por la detección de una onda de radio proveniente desde el espacio y nombrada como Wow!, que fue descubierta en 1977, cuando la tecnología aeroespacial aún no permitía ver a 3I/ATLAS, por lo que publicaciones como National Geographic se refieren a una posible visita anterior del objeto proveniente desde fuera del Sistema Solar, donde se ubica la Tierra.

    La agencia espacial estadounidense, NASA, por aquellos días y pese a que ahora cuenta con un perfil del cuerpo interestelar, con su silencio de alrededor de una semana contribuyó a la propagación de teorías sin argumentos científicos.

    Sólo hay registro de dos cometas interestelares previos a 3I/ATLAS: 1I/Oumuamua, descubierto en 2017, desde Hawái, cuyo nombre en el idioma local quiere decir "un mensajero que llega primero desde lejos", por lo que se habló de un registro fósil de una civilización extraterrestre, idea avalada incluso por científicos de la prestigiosa Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

    A Oumuamua, en agosto de 2019 se sumó 2I/Borisov, detectado por un astrónomo aficionado en Crimea, Gennady Borisov.

    "Aunque era difícil medir la composición de los dos primeros objetos interestelares, ya que en el primero no se detectó gas y el segundo era demasiado débil, este no fue el caso de 3I/ATLAS", afirmaron ayer los investigadores en el Cerro Paranal, en Antofagasta.

    Brillo sin igual

    "Gracias al brillo sin precedentes del objeto", agregó el Observatorio Europeo Austral (ESO), la astrónoma Cyrielle Opitom, de la Universidad de Edimburgo, Reino Unido; junto a Jean Manfroid y Damien Hutsemékers, de la Universidad de Lieja, Bélgica, midieron el carbono y nitrógeno en moléculas de cianuro, presentes en el gas que rodeaba al cometa.

    El análisis fue publicado en revista Nature y ESO agregó que "se sabe que estas proporciones son un buen indicador del origen de un cometa, ya que son muy sensibles a las condiciones físicas del entorno de formación y no se espera que cambien mucho a medida que viaja por el espacio".

    El universo más joven

    Opitom y su equipo señalaron gracias a este análisis del espectro químico que el cometa se formó fuera del Sistema Solar, alrededor de una estrella antigua de "baja metalicidad".

    Esta característica es importante, porque los astros con pocos elementos más pesados que el helio en su composición se cree que se formaron "cuando el universo era mucho más joven, y menos rico químicamente, que ahora".

    "3I/ATLAS es una oportunidad realmente emocionante para investigar la composición de otro sistema planetario, uno que se formó mucho antes de que existieran nuestro Sol y nuestro Sistema Solar", dijo la coautora Rosemary Dorsey, de la Universidad de Helsinki, Finlandia.

    Las pruebas de esta y otra investigación publicada en marzo, también por Nature, apuntan a que, según indicó ESO, 3I/ATLAS "tiene más del doble de antigüedad que el Sol".

    Además, a fines de abril, en un estudio en que participó la astrónoma y divulgadora Teresa Paneque, se conoció que el cometa interestelar contiene al menos 30 veces la proporción de agua semipesada que se encuentra en los cometas del Sistema Solar, por lo que vendría de un lugar mucho más frío.

    Los datos fueron obtenidos desde ALMA, otra de las instalaciones internacionales ubicadas en el Desierto de Atacama, seis días después de que 3I/ATLAS alcanzara su punto más cercano al Sol, lo que fue posible gracias a la capacidad del telescopio para apuntar directamente a la estrella, destacó la institución.

    "En los cometas del Sistema Solar, hay aproximadamente una molécula de agua semipesada por cada diez mil moléculas de agua ordinaria. En 3I/ATLAS, esa proporción es al menos 30 veces mayor, y más de 40 veces la observada en los océanos de la Tierra", agregó entonces ALMA.

    Por estos días, 3I/ATLAS se está alejando del Sol, lo cual lleva al fin del ciclo de investigaciones del VLT. Los científicos esperan ahora la apertura del Telescopio Extremadamente Grande (ELT), prevista para 2028, también en el norte de Chile, que permitirá mediciones similares a futuros objetos interestelares, incluidos aquellos menos brillantes.

    "El campo de los objetos interestelares es aún muy reciente, y realmente no sabemos qué esperar. Cada vez que se descubre uno nuevo, tenemos nuevas sorpresas", concluyó Opitom.

    "Es una oportunidad emocionante para investigar la composición de otro sistema planetario.

    rosemary dorsey, astrónoma"

    Una onda poética

    La detección de una señal de radio junto a 3I/ATLAS todavía es investigada, entre especulaciones sobre eventuales mensajes extraterrestres. Esto recordó a una señal emitida desde Punta Arenas en 2022, con 22.000 versos escritos durante la pandemia. La onda fue apuntada hacia la Nube oscura de Magallanes y su llegada está prevista para 2622. Si hay respuesta, se conocería en la Tierra en 3222.

    cerca de 60 km/seg es la velocidad del 3I/ATLAS, por lo que llamó de inmediato la atención.

    tercer cometa interestelar es el 3I/ATLAS, luego de uno detectado en 2017 y otro en 2019.

  • Desde Chile revelan que el cometa proveniente de fuera del Sistema Solar es más viejo que el astro rey

    El objeto interestelar 3I/ATLAS fue descubierto desde la Región de Coquimbo y, ahora, analizado químicamente en Antofagasta.

    Valeria Barahona

    El 1 de julio del año pasado sonaron las alertas en el Observatorio El Sauce, en Río Hurtado, Región de Coquimbo, a causa de la detección de un objeto que se desplazaba a cerca de 60 kilómetros por segundo. Los científicos de turno compartieron videos que se masificaron rápidamente. Luego se conoció que el 3I/ATLAS, llamado así por el complejo astronómico Atlas, es el tercer objeto interestelar que visita a la Tierra y ahora, tras análisis químicos, se determinó que sería más antiguo que el Sol.

    La aparición del 3I/ATLAS despertó un sinnúmero de teorías conspirativas entre julio y diciembre de 2025, cuando cerca del Año Nuevo fue el momento en que pasó más próximo a la Tierra.

    Semanas antes estas ideas fueron alimentadas por la detección de una onda de radio proveniente desde el espacio y nombrada como Wow!, que fue descubierta en 1977, cuando la tecnología aeroespacial aún no permitía ver a 3I/ATLAS, por lo que publicaciones como National Geographic se refieren a una posible visita anterior del objeto proveniente desde fuera del Sistema Solar, donde se ubica la Tierra.

    La agencia espacial estadounidense, NASA, por aquellos días y pese a que ahora cuenta con un perfil del cuerpo interestelar, con su silencio de alrededor de una semana contribuyó a la propagación de teorías sin argumentos científicos.

    Sólo hay registro de dos cometas interestelares previos a 3I/ATLAS: 1I/Oumuamua, descubierto en 2017, desde Hawái, cuyo nombre en el idioma local quiere decir "un mensajero que llega primero desde lejos", por lo que se habló de un registro fósil de una civilización extraterrestre, idea avalada incluso por científicos de la prestigiosa Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

    A Oumuamua, en agosto de 2019 se sumó 2I/Borisov, detectado por un astrónomo aficionado en Crimea, Gennady Borisov.

    "Aunque era difícil medir la composición de los dos primeros objetos interestelares, ya que en el primero no se detectó gas y el segundo era demasiado débil, este no fue el caso de 3I/ATLAS", afirmaron ayer los investigadores en el Cerro Paranal, en Antofagasta.

    Brillo sin igual

    "Gracias al brillo sin precedentes del objeto", agregó el Observatorio Europeo Austral (ESO), la astrónoma Cyrielle Opitom, de la Universidad de Edimburgo, Reino Unido; junto a Jean Manfroid y Damien Hutsemékers, de la Universidad de Lieja, Bélgica, midieron el carbono y nitrógeno en moléculas de cianuro, presentes en el gas que rodeaba al cometa.

    El análisis fue publicado en revista Nature y ESO agregó que "se sabe que estas proporciones son un buen indicador del origen de un cometa, ya que son muy sensibles a las condiciones físicas del entorno de formación y no se espera que cambien mucho a medida que viaja por el espacio".

    El universo más joven

    Opitom y su equipo señalaron gracias a este análisis del espectro químico que el cometa se formó fuera del Sistema Solar, alrededor de una estrella antigua de "baja metalicidad".

    Esta característica es importante, porque los astros con pocos elementos más pesados que el helio en su composición se cree que se formaron "cuando el universo era mucho más joven, y menos rico químicamente, que ahora".

    "3I/ATLAS es una oportunidad realmente emocionante para investigar la composición de otro sistema planetario, uno que se formó mucho antes de que existieran nuestro Sol y nuestro Sistema Solar", dijo la coautora Rosemary Dorsey, de la Universidad de Helsinki, Finlandia.

    Las pruebas de esta y otra investigación publicada en marzo, también por Nature, apuntan a que, según indicó ESO, 3I/ATLAS "tiene más del doble de antigüedad que el Sol".

    Además, a fines de abril, en un estudio en que participó la astrónoma y divulgadora Teresa Paneque, se conoció que el cometa interestelar contiene al menos 30 veces la proporción de agua semipesada que se encuentra en los cometas del Sistema Solar, por lo que vendría de un lugar mucho más frío.

    Los datos fueron obtenidos desde ALMA, otra de las instalaciones internacionales ubicadas en el Desierto de Atacama, seis días después de que 3I/ATLAS alcanzara su punto más cercano al Sol, lo que fue posible gracias a la capacidad del telescopio para apuntar directamente a la estrella, destacó la institución.

    "En los cometas del Sistema Solar, hay aproximadamente una molécula de agua semipesada por cada diez mil moléculas de agua ordinaria. En 3I/ATLAS, esa proporción es al menos 30 veces mayor, y más de 40 veces la observada en los océanos de la Tierra", agregó entonces ALMA.

    Por estos días, 3I/ATLAS se está alejando del Sol, lo cual lleva al fin del ciclo de investigaciones del VLT. Los científicos esperan ahora la apertura del Telescopio Extremadamente Grande (ELT), prevista para 2028, también en el norte de Chile, que permitirá mediciones similares a futuros objetos interestelares, incluidos aquellos menos brillantes.

    "El campo de los objetos interestelares es aún muy reciente, y realmente no sabemos qué esperar. Cada vez que se descubre uno nuevo, tenemos nuevas sorpresas", concluyó Opitom.

    "Es una oportunidad emocionante para investigar la composición de otro sistema planetario.

    rosemary dorsey, astrónoma"

    Una onda poética

    La detección de una señal de radio junto a 3I/ATLAS todavía es investigada, entre especulaciones sobre eventuales mensajes extraterrestres. Esto recordó a una señal emitida desde Punta Arenas en 2022, con 22.000 versos escritos durante la pandemia. La onda fue apuntada hacia la Nube oscura de Magallanes y su llegada está prevista para 2622. Si hay respuesta, se conocería en la Tierra en 3222.

    cerca de 60 km/seg es la velocidad del 3I/ATLAS, por lo que llamó de inmediato la atención.

    tercer cometa interestelar es el 3I/ATLAS, luego de uno detectado en 2017 y otro en 2019.

  • Desde Chile revelan que el cometa proveniente de fuera del Sistema Solar es más viejo que el astro rey

    El objeto interestelar 3I/ATLAS fue descubierto desde la Región de Coquimbo y, ahora, analizado químicamente en Antofagasta.

    Valeria Barahona

    El 1 de julio del año pasado sonaron las alertas en el Observatorio El Sauce, en Río Hurtado, Región de Coquimbo, a causa de la detección de un objeto que se desplazaba a cerca de 60 kilómetros por segundo. Los científicos de turno compartieron videos que se masificaron rápidamente. Luego se conoció que el 3I/ATLAS, llamado así por el complejo astronómico Atlas, es el tercer objeto interestelar que visita a la Tierra y ahora, tras análisis químicos, se determinó que sería más antiguo que el Sol.

    La aparición del 3I/ATLAS despertó un sinnúmero de teorías conspirativas entre julio y diciembre de 2025, cuando cerca del Año Nuevo fue el momento en que pasó más próximo a la Tierra.

    Semanas antes estas ideas fueron alimentadas por la detección de una onda de radio proveniente desde el espacio y nombrada como Wow!, que fue descubierta en 1977, cuando la tecnología aeroespacial aún no permitía ver a 3I/ATLAS, por lo que publicaciones como National Geographic se refieren a una posible visita anterior del objeto proveniente desde fuera del Sistema Solar, donde se ubica la Tierra.

    La agencia espacial estadounidense, NASA, por aquellos días y pese a que ahora cuenta con un perfil del cuerpo interestelar, con su silencio de alrededor de una semana contribuyó a la propagación de teorías sin argumentos científicos.

    Sólo hay registro de dos cometas interestelares previos a 3I/ATLAS: 1I/Oumuamua, descubierto en 2017, desde Hawái, cuyo nombre en el idioma local quiere decir "un mensajero que llega primero desde lejos", por lo que se habló de un registro fósil de una civilización extraterrestre, idea avalada incluso por científicos de la prestigiosa Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

    A Oumuamua, en agosto de 2019 se sumó 2I/Borisov, detectado por un astrónomo aficionado en Crimea, Gennady Borisov.

    "Aunque era difícil medir la composición de los dos primeros objetos interestelares, ya que en el primero no se detectó gas y el segundo era demasiado débil, este no fue el caso de 3I/ATLAS", afirmaron ayer los investigadores en el Cerro Paranal, en Antofagasta.

    Brillo sin igual

    "Gracias al brillo sin precedentes del objeto", agregó el Observatorio Europeo Austral (ESO), la astrónoma Cyrielle Opitom, de la Universidad de Edimburgo, Reino Unido; junto a Jean Manfroid y Damien Hutsemékers, de la Universidad de Lieja, Bélgica, midieron el carbono y nitrógeno en moléculas de cianuro, presentes en el gas que rodeaba al cometa.

    El análisis fue publicado en revista Nature y ESO agregó que "se sabe que estas proporciones son un buen indicador del origen de un cometa, ya que son muy sensibles a las condiciones físicas del entorno de formación y no se espera que cambien mucho a medida que viaja por el espacio".

    El universo más joven

    Opitom y su equipo señalaron gracias a este análisis del espectro químico que el cometa se formó fuera del Sistema Solar, alrededor de una estrella antigua de "baja metalicidad".

    Esta característica es importante, porque los astros con pocos elementos más pesados que el helio en su composición se cree que se formaron "cuando el universo era mucho más joven, y menos rico químicamente, que ahora".

    "3I/ATLAS es una oportunidad realmente emocionante para investigar la composición de otro sistema planetario, uno que se formó mucho antes de que existieran nuestro Sol y nuestro Sistema Solar", dijo la coautora Rosemary Dorsey, de la Universidad de Helsinki, Finlandia.

    Las pruebas de esta y otra investigación publicada en marzo, también por Nature, apuntan a que, según indicó ESO, 3I/ATLAS "tiene más del doble de antigüedad que el Sol".

    Además, a fines de abril, en un estudio en que participó la astrónoma y divulgadora Teresa Paneque, se conoció que el cometa interestelar contiene al menos 30 veces la proporción de agua semipesada que se encuentra en los cometas del Sistema Solar, por lo que vendría de un lugar mucho más frío.

    Los datos fueron obtenidos desde ALMA, otra de las instalaciones internacionales ubicadas en el Desierto de Atacama, seis días después de que 3I/ATLAS alcanzara su punto más cercano al Sol, lo que fue posible gracias a la capacidad del telescopio para apuntar directamente a la estrella, destacó la institución.

    "En los cometas del Sistema Solar, hay aproximadamente una molécula de agua semipesada por cada diez mil moléculas de agua ordinaria. En 3I/ATLAS, esa proporción es al menos 30 veces mayor, y más de 40 veces la observada en los océanos de la Tierra", agregó entonces ALMA.

    Por estos días, 3I/ATLAS se está alejando del Sol, lo cual lleva al fin del ciclo de investigaciones del VLT. Los científicos esperan ahora la apertura del Telescopio Extremadamente Grande (ELT), prevista para 2028, también en el norte de Chile, que permitirá mediciones similares a futuros objetos interestelares, incluidos aquellos menos brillantes.

    "El campo de los objetos interestelares es aún muy reciente, y realmente no sabemos qué esperar. Cada vez que se descubre uno nuevo, tenemos nuevas sorpresas", concluyó Opitom.

    "Es una oportunidad emocionante para investigar la composición de otro sistema planetario.

    rosemary dorsey, astrónoma"

    Una onda poética

    La detección de una señal de radio junto a 3I/ATLAS todavía es investigada, entre especulaciones sobre eventuales mensajes extraterrestres. Esto recordó a una señal emitida desde Punta Arenas en 2022, con 22.000 versos escritos durante la pandemia. La onda fue apuntada hacia la Nube oscura de Magallanes y su llegada está prevista para 2622. Si hay respuesta, se conocería en la Tierra en 3222.

    cerca de 60 km/seg es la velocidad del 3I/ATLAS, por lo que llamó de inmediato la atención.

    tercer cometa interestelar es el 3I/ATLAS, luego de uno detectado en 2017 y otro en 2019.

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