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El Banco de Inglaterra avisa que la IA eleva los riesgos para la estabilidad
La previsión de acciones sería más optimista que la realizada por ejecutivos humanos, lo que pondría en riesgo, por ejemplo, el valor de divisas como el dólar. La empresa SpaceX, de cohetes, también enfrenta cuestionamientos.
Agencias
El Banco de Inglaterra advirtió que los rápidos avances de la inteligencia artificial (IA) están aumentando los riesgos para la estabilidad financiera, tanto por el creciente optimismo de los mercados sobre esta tecnología, como por la mayor vulnerabilidad del sistema financiero ante ciberataques.
En su informe semestral, la entidad señaló que algunas de las vulnerabilidades que ya había identificado a finales de 2025 se han intensificado, como las elevadas valoraciones bursátiles, el mayor endeudamiento para invertir en acciones y las tensiones en los mercados de crédito y deuda soberana.
La entidad financiera destacó el creciente peso de un reducido grupo de empresas vinculadas a la IA en los principales índices bursátiles mundiales, así como el aumento del apalancamiento de los fondos de cobertura, factores que podrían "amplificar una eventual corrección de los mercados".
Asimismo, apuntó que las empresas relacionadas con la IA están recurriendo cada vez más a los mercados de deuda para financiar sus inversiones, en un proceso de una magnitud sin precedentes, aunque por ahora "no existen indicios" de que esta actividad esté desplazando el financiamiento disponible para otras empresas o Gobiernos.
Además del riesgo de una corrección en los mercados con amplias consecuencias, que podrían afectar, junto a los precios de las divisas el valor de la mano de obra y las propiedades, el banco británico avisó además que los avances de la IA pueden facilitar ciberataques "a mayor escala" contra bancos y otras infraestructuras de este tipo, por ejemplo, las aplicaciones generadoras de claves.
Pese a estos riesgos, el Banco de Inglaterra reconoció que esta tecnología tiene potencial para "impulsar la productividad y favorecer el crecimiento económico a largo plazo", aunque señaló que existe incertidumbre "sobre la magnitud y el calendario de esos beneficios".
La institución también constató que otros riesgos financieros previamente identificados siguen presentes, como las vulnerabilidades en los mercados de crédito privado y los efectos en la economía y los precios del combustible a causa del conflicto en Medio Oriente.
Con todo, la institución sostuvo que el sistema financiero británico continúa siendo sólido, con bancos que mantienen niveles adecuados de capital y liquidez.
No logra despegar
Los bancos de Wall Street, en Estados Unidos, paralelamente tienen grandes esperanzas en la empresa de cohetes SpaceX, propiedad de Elon Musk, también dueño de la red social X y la marca de vehículos eléctricos Tesla, pero por el momento sus acciones en el mercado parecen seguir pegadas a la Tierra.
Muchas de las firmas de inversión que suscribieron la oferta pública inicial de SpaceX -impulsadas por la carrera espacial y el éxito de la misión Artemis II, de la Nasa- publicaron sus primeras notas de análisis sobre la compañía, y casi todas recomendaron a los inversionistas comprar, ya que pronosticaron una cotización sobre los US$200 en los próximos 12 a 18 meses.
Pero, después de superar los US$200 dólares en su primera semana, la acción se negocia en torno a US$152 por título, apenas por encima de donde abrió el 12 de junio.
Los analistas se han centrado en el potencial de SpaceX para liderar el mercado del transporte espacial y la infraestructura. Los cohetes reutilizables de la empresa permiten transportar personas y carga a la órbita terrestre, por lo que apuntan a una exploración más profunda del Sistema Solar.
La mayor parte de los ingresos de la compañía proviene actualmente de sus satélites Starlink -presentes en Chile-, y se espera que las innovaciones en IA impulsen esa tecnología.
"Las ambiciones de SpaceX, y su posible impacto en la humanidad, son mayores que las de cualquier empresa que hayamos visto", dijeron analistas de J.P. Morgan en un informe de investigación.
El banco prevé que el precio de la acción alcance los US$225 a fines de 2027. Citó la ventaja competitiva de la compañía en el transporte espacial, con alrededor de 670 lanzamientos orbitales y una tasa de éxito de casi el 99% con sus cohetes Falcon. La mayoría de las cargas útiles enviadas a órbita desde 2023 se realizaron a través de SpaceX.
La empresa ha dominado el mercado de cohetes espaciales reutilizables con Falcon 9, pero su gigantesco cohete Starship es la clave para lanzar piezas de carga más grandes, incluidos centros de datos, los que podrían ser instalados en el primer asentamiento humano en la Luna y, luego, Marte.
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El Banco de Inglaterra avisa que la IA eleva los riesgos para la estabilidad
La previsión de acciones sería más optimista que la realizada por ejecutivos humanos, lo que pondría en riesgo, por ejemplo, el valor de divisas como el dólar. La empresa SpaceX, de cohetes, también enfrenta cuestionamientos.
Agencias
El Banco de Inglaterra advirtió que los rápidos avances de la inteligencia artificial (IA) están aumentando los riesgos para la estabilidad financiera, tanto por el creciente optimismo de los mercados sobre esta tecnología, como por la mayor vulnerabilidad del sistema financiero ante ciberataques.
En su informe semestral, la entidad señaló que algunas de las vulnerabilidades que ya había identificado a finales de 2025 se han intensificado, como las elevadas valoraciones bursátiles, el mayor endeudamiento para invertir en acciones y las tensiones en los mercados de crédito y deuda soberana.
La entidad financiera destacó el creciente peso de un reducido grupo de empresas vinculadas a la IA en los principales índices bursátiles mundiales, así como el aumento del apalancamiento de los fondos de cobertura, factores que podrían "amplificar una eventual corrección de los mercados".
Asimismo, apuntó que las empresas relacionadas con la IA están recurriendo cada vez más a los mercados de deuda para financiar sus inversiones, en un proceso de una magnitud sin precedentes, aunque por ahora "no existen indicios" de que esta actividad esté desplazando el financiamiento disponible para otras empresas o Gobiernos.
Además del riesgo de una corrección en los mercados con amplias consecuencias, que podrían afectar, junto a los precios de las divisas el valor de la mano de obra y las propiedades, el banco británico avisó además que los avances de la IA pueden facilitar ciberataques "a mayor escala" contra bancos y otras infraestructuras de este tipo, por ejemplo, las aplicaciones generadoras de claves.
Pese a estos riesgos, el Banco de Inglaterra reconoció que esta tecnología tiene potencial para "impulsar la productividad y favorecer el crecimiento económico a largo plazo", aunque señaló que existe incertidumbre "sobre la magnitud y el calendario de esos beneficios".
La institución también constató que otros riesgos financieros previamente identificados siguen presentes, como las vulnerabilidades en los mercados de crédito privado y los efectos en la economía y los precios del combustible a causa del conflicto en Medio Oriente.
Con todo, la institución sostuvo que el sistema financiero británico continúa siendo sólido, con bancos que mantienen niveles adecuados de capital y liquidez.
No logra despegar
Los bancos de Wall Street, en Estados Unidos, paralelamente tienen grandes esperanzas en la empresa de cohetes SpaceX, propiedad de Elon Musk, también dueño de la red social X y la marca de vehículos eléctricos Tesla, pero por el momento sus acciones en el mercado parecen seguir pegadas a la Tierra.
Muchas de las firmas de inversión que suscribieron la oferta pública inicial de SpaceX -impulsadas por la carrera espacial y el éxito de la misión Artemis II, de la Nasa- publicaron sus primeras notas de análisis sobre la compañía, y casi todas recomendaron a los inversionistas comprar, ya que pronosticaron una cotización sobre los US$200 en los próximos 12 a 18 meses.
Pero, después de superar los US$200 dólares en su primera semana, la acción se negocia en torno a US$152 por título, apenas por encima de donde abrió el 12 de junio.
Los analistas se han centrado en el potencial de SpaceX para liderar el mercado del transporte espacial y la infraestructura. Los cohetes reutilizables de la empresa permiten transportar personas y carga a la órbita terrestre, por lo que apuntan a una exploración más profunda del Sistema Solar.
La mayor parte de los ingresos de la compañía proviene actualmente de sus satélites Starlink -presentes en Chile-, y se espera que las innovaciones en IA impulsen esa tecnología.
"Las ambiciones de SpaceX, y su posible impacto en la humanidad, son mayores que las de cualquier empresa que hayamos visto", dijeron analistas de J.P. Morgan en un informe de investigación.
El banco prevé que el precio de la acción alcance los US$225 a fines de 2027. Citó la ventaja competitiva de la compañía en el transporte espacial, con alrededor de 670 lanzamientos orbitales y una tasa de éxito de casi el 99% con sus cohetes Falcon. La mayoría de las cargas útiles enviadas a órbita desde 2023 se realizaron a través de SpaceX.
La empresa ha dominado el mercado de cohetes espaciales reutilizables con Falcon 9, pero su gigantesco cohete Starship es la clave para lanzar piezas de carga más grandes, incluidos centros de datos, los que podrían ser instalados en el primer asentamiento humano en la Luna y, luego, Marte.
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El Banco de Inglaterra avisa que la IA eleva los riesgos para la estabilidad
La previsión de acciones sería más optimista que la realizada por ejecutivos humanos, lo que pondría en riesgo, por ejemplo, el valor de divisas como el dólar. La empresa SpaceX, de cohetes, también enfrenta cuestionamientos.
Agencias
El Banco de Inglaterra advirtió que los rápidos avances de la inteligencia artificial (IA) están aumentando los riesgos para la estabilidad financiera, tanto por el creciente optimismo de los mercados sobre esta tecnología, como por la mayor vulnerabilidad del sistema financiero ante ciberataques.
En su informe semestral, la entidad señaló que algunas de las vulnerabilidades que ya había identificado a finales de 2025 se han intensificado, como las elevadas valoraciones bursátiles, el mayor endeudamiento para invertir en acciones y las tensiones en los mercados de crédito y deuda soberana.
La entidad financiera destacó el creciente peso de un reducido grupo de empresas vinculadas a la IA en los principales índices bursátiles mundiales, así como el aumento del apalancamiento de los fondos de cobertura, factores que podrían "amplificar una eventual corrección de los mercados".
Asimismo, apuntó que las empresas relacionadas con la IA están recurriendo cada vez más a los mercados de deuda para financiar sus inversiones, en un proceso de una magnitud sin precedentes, aunque por ahora "no existen indicios" de que esta actividad esté desplazando el financiamiento disponible para otras empresas o Gobiernos.
Además del riesgo de una corrección en los mercados con amplias consecuencias, que podrían afectar, junto a los precios de las divisas el valor de la mano de obra y las propiedades, el banco británico avisó además que los avances de la IA pueden facilitar ciberataques "a mayor escala" contra bancos y otras infraestructuras de este tipo, por ejemplo, las aplicaciones generadoras de claves.
Pese a estos riesgos, el Banco de Inglaterra reconoció que esta tecnología tiene potencial para "impulsar la productividad y favorecer el crecimiento económico a largo plazo", aunque señaló que existe incertidumbre "sobre la magnitud y el calendario de esos beneficios".
La institución también constató que otros riesgos financieros previamente identificados siguen presentes, como las vulnerabilidades en los mercados de crédito privado y los efectos en la economía y los precios del combustible a causa del conflicto en Medio Oriente.
Con todo, la institución sostuvo que el sistema financiero británico continúa siendo sólido, con bancos que mantienen niveles adecuados de capital y liquidez.
No logra despegar
Los bancos de Wall Street, en Estados Unidos, paralelamente tienen grandes esperanzas en la empresa de cohetes SpaceX, propiedad de Elon Musk, también dueño de la red social X y la marca de vehículos eléctricos Tesla, pero por el momento sus acciones en el mercado parecen seguir pegadas a la Tierra.
Muchas de las firmas de inversión que suscribieron la oferta pública inicial de SpaceX -impulsadas por la carrera espacial y el éxito de la misión Artemis II, de la Nasa- publicaron sus primeras notas de análisis sobre la compañía, y casi todas recomendaron a los inversionistas comprar, ya que pronosticaron una cotización sobre los US$200 en los próximos 12 a 18 meses.
Pero, después de superar los US$200 dólares en su primera semana, la acción se negocia en torno a US$152 por título, apenas por encima de donde abrió el 12 de junio.
Los analistas se han centrado en el potencial de SpaceX para liderar el mercado del transporte espacial y la infraestructura. Los cohetes reutilizables de la empresa permiten transportar personas y carga a la órbita terrestre, por lo que apuntan a una exploración más profunda del Sistema Solar.
La mayor parte de los ingresos de la compañía proviene actualmente de sus satélites Starlink -presentes en Chile-, y se espera que las innovaciones en IA impulsen esa tecnología.
"Las ambiciones de SpaceX, y su posible impacto en la humanidad, son mayores que las de cualquier empresa que hayamos visto", dijeron analistas de J.P. Morgan en un informe de investigación.
El banco prevé que el precio de la acción alcance los US$225 a fines de 2027. Citó la ventaja competitiva de la compañía en el transporte espacial, con alrededor de 670 lanzamientos orbitales y una tasa de éxito de casi el 99% con sus cohetes Falcon. La mayoría de las cargas útiles enviadas a órbita desde 2023 se realizaron a través de SpaceX.
La empresa ha dominado el mercado de cohetes espaciales reutilizables con Falcon 9, pero su gigantesco cohete Starship es la clave para lanzar piezas de carga más grandes, incluidos centros de datos, los que podrían ser instalados en el primer asentamiento humano en la Luna y, luego, Marte.