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Estudio internacional: fármacos para obesidad no mejoran calidad de vida
Se analizó el seguimiento a casi 100.000 personas, quienes en algunos casos presentaron severos efectos indeseados.
Agencia EFE
A pesar de la considerable pérdida de peso que se puede llegar a lograr con su ayuda, la mayoría de los medicamentos contra la obesidad no mejoran de forma significativa la calidad de vida de los pacientes, según un estudio internacional realizado con los datos de casi 100.000 personas. Asimismo, pocos de estos compuestos muestran beneficios cardiovasculares al cabo de un año.
A esto se añade, indicó el artículo publicado en la revista The BMJ, que una mayor pérdida de peso suele ir acompañada de más efectos adversos, como síntomas estomacales, fatiga y pérdida de masa muscular, además que las mejoras no se mantienen luego de interrumpir el tratamiento.
Los investigadores, pertenecientes en su mayoría a varios centros de China, Canadá y Reino Unido, explicó agencia EFE, encontraron 262 ensayos elegibles en los que participaron 99.791 personas, con una edad media de 49 años; el 63% de ellos, mujeres; e índice de masa corporal (IMC) medio de 35.
Estos evaluaban 19 fármacos contra la obesidad, tanto los ya disponibles como los de nueva aparición, con un seguimiento de entre 12 y 172 semanas.
Entre los beneficios se incluían cambios en el peso corporal, la masa grasa y la calidad de vida, mientras que entre los posibles efectos adversos figuraban modificaciones en la masa magra, efectos adversos gastrointestinales, trastornos relacionados con la vesícula biliar y fatiga.
Según el análisis, la tirzepatida y la cagrilintida-semaglutida (CagriSema) lograron (con una certeza de moderada a alta) la mayor pérdida de peso después de un año, pero los mayores beneficios generalmente se acompañan de más interrupciones del tratamiento, síntomas gastrointestinales, fatiga y pérdida de masa muscular.
Esto, según los autores, indica una clara relación entre beneficios y riesgos, porque, por ejemplo, la tirzepatida fue el que más redujo la masa grasa, pero también la masa magra.
La semaglutida subcutánea es el único fármaco con evidencia de reducción de la mortalidad por todas las causas, el infarto de miocardio y la insuficiencia cardíaca (esta última también demostrada para la tirzepatida).
Ningún fármaco redujo de forma convincente la insuficiencia renal, ni mostró mejoras clínicamente importantes en la calidad de vida de los pacientes, apuntaron los científicos.
Límites del análisis
Entre las limitaciones del trabajo está que la mayoría de los ensayos tuvieron un seguimiento relativamente corto, reconocieron los autores. Esto condiciona las conclusiones sobre seguridad a largo plazo, calidad de vida y efectos sobre la salud cardíaca y renal.
Además, la evidencia sobre varios fármacos más recientes era escasa y de baja certeza, por lo que es posible que las poblaciones de los ensayos no representen plenamente a la mayoría de los pacientes.
Sin embargo, aseguraron los autores, esta revisión ofrece "una comparación exhaustiva y actualizada" de los fármacos para la obesidad disponibles y de los que están surgiendo, en relación con un amplio conjunto de resultados importantes para pacientes, médicos y responsables políticos.
49 años fue la media de edad de los participantes en centros de China, Canadá y Reino Unido.
63% de las 99.791 personas que aportaron sus datos fueron mujeres.
19 fármacos contra la obesidad fueron evaluados: ya disponibles y otros recién salidos.
de 12 a 172 semanas es el tiempo que abarcaron los diversos tratamientos seguidos en el análisis.
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Estudio internacional: fármacos para obesidad no mejoran calidad de vida
Se analizó el seguimiento a casi 100.000 personas, quienes en algunos casos presentaron severos efectos indeseados.
Agencia EFE
A pesar de la considerable pérdida de peso que se puede llegar a lograr con su ayuda, la mayoría de los medicamentos contra la obesidad no mejoran de forma significativa la calidad de vida de los pacientes, según un estudio internacional realizado con los datos de casi 100.000 personas. Asimismo, pocos de estos compuestos muestran beneficios cardiovasculares al cabo de un año.
A esto se añade, indicó el artículo publicado en la revista The BMJ, que una mayor pérdida de peso suele ir acompañada de más efectos adversos, como síntomas estomacales, fatiga y pérdida de masa muscular, además que las mejoras no se mantienen luego de interrumpir el tratamiento.
Los investigadores, pertenecientes en su mayoría a varios centros de China, Canadá y Reino Unido, explicó agencia EFE, encontraron 262 ensayos elegibles en los que participaron 99.791 personas, con una edad media de 49 años; el 63% de ellos, mujeres; e índice de masa corporal (IMC) medio de 35.
Estos evaluaban 19 fármacos contra la obesidad, tanto los ya disponibles como los de nueva aparición, con un seguimiento de entre 12 y 172 semanas.
Entre los beneficios se incluían cambios en el peso corporal, la masa grasa y la calidad de vida, mientras que entre los posibles efectos adversos figuraban modificaciones en la masa magra, efectos adversos gastrointestinales, trastornos relacionados con la vesícula biliar y fatiga.
Según el análisis, la tirzepatida y la cagrilintida-semaglutida (CagriSema) lograron (con una certeza de moderada a alta) la mayor pérdida de peso después de un año, pero los mayores beneficios generalmente se acompañan de más interrupciones del tratamiento, síntomas gastrointestinales, fatiga y pérdida de masa muscular.
Esto, según los autores, indica una clara relación entre beneficios y riesgos, porque, por ejemplo, la tirzepatida fue el que más redujo la masa grasa, pero también la masa magra.
La semaglutida subcutánea es el único fármaco con evidencia de reducción de la mortalidad por todas las causas, el infarto de miocardio y la insuficiencia cardíaca (esta última también demostrada para la tirzepatida).
Ningún fármaco redujo de forma convincente la insuficiencia renal, ni mostró mejoras clínicamente importantes en la calidad de vida de los pacientes, apuntaron los científicos.
Límites del análisis
Entre las limitaciones del trabajo está que la mayoría de los ensayos tuvieron un seguimiento relativamente corto, reconocieron los autores. Esto condiciona las conclusiones sobre seguridad a largo plazo, calidad de vida y efectos sobre la salud cardíaca y renal.
Además, la evidencia sobre varios fármacos más recientes era escasa y de baja certeza, por lo que es posible que las poblaciones de los ensayos no representen plenamente a la mayoría de los pacientes.
Sin embargo, aseguraron los autores, esta revisión ofrece "una comparación exhaustiva y actualizada" de los fármacos para la obesidad disponibles y de los que están surgiendo, en relación con un amplio conjunto de resultados importantes para pacientes, médicos y responsables políticos.
49 años fue la media de edad de los participantes en centros de China, Canadá y Reino Unido.
63% de las 99.791 personas que aportaron sus datos fueron mujeres.
19 fármacos contra la obesidad fueron evaluados: ya disponibles y otros recién salidos.
de 12 a 172 semanas es el tiempo que abarcaron los diversos tratamientos seguidos en el análisis.
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Estudio internacional: fármacos para obesidad no mejoran calidad de vida
Se analizó el seguimiento a casi 100.000 personas, quienes en algunos casos presentaron severos efectos indeseados.
Agencia EFE
A pesar de la considerable pérdida de peso que se puede llegar a lograr con su ayuda, la mayoría de los medicamentos contra la obesidad no mejoran de forma significativa la calidad de vida de los pacientes, según un estudio internacional realizado con los datos de casi 100.000 personas. Asimismo, pocos de estos compuestos muestran beneficios cardiovasculares al cabo de un año.
A esto se añade, indicó el artículo publicado en la revista The BMJ, que una mayor pérdida de peso suele ir acompañada de más efectos adversos, como síntomas estomacales, fatiga y pérdida de masa muscular, además que las mejoras no se mantienen luego de interrumpir el tratamiento.
Los investigadores, pertenecientes en su mayoría a varios centros de China, Canadá y Reino Unido, explicó agencia EFE, encontraron 262 ensayos elegibles en los que participaron 99.791 personas, con una edad media de 49 años; el 63% de ellos, mujeres; e índice de masa corporal (IMC) medio de 35.
Estos evaluaban 19 fármacos contra la obesidad, tanto los ya disponibles como los de nueva aparición, con un seguimiento de entre 12 y 172 semanas.
Entre los beneficios se incluían cambios en el peso corporal, la masa grasa y la calidad de vida, mientras que entre los posibles efectos adversos figuraban modificaciones en la masa magra, efectos adversos gastrointestinales, trastornos relacionados con la vesícula biliar y fatiga.
Según el análisis, la tirzepatida y la cagrilintida-semaglutida (CagriSema) lograron (con una certeza de moderada a alta) la mayor pérdida de peso después de un año, pero los mayores beneficios generalmente se acompañan de más interrupciones del tratamiento, síntomas gastrointestinales, fatiga y pérdida de masa muscular.
Esto, según los autores, indica una clara relación entre beneficios y riesgos, porque, por ejemplo, la tirzepatida fue el que más redujo la masa grasa, pero también la masa magra.
La semaglutida subcutánea es el único fármaco con evidencia de reducción de la mortalidad por todas las causas, el infarto de miocardio y la insuficiencia cardíaca (esta última también demostrada para la tirzepatida).
Ningún fármaco redujo de forma convincente la insuficiencia renal, ni mostró mejoras clínicamente importantes en la calidad de vida de los pacientes, apuntaron los científicos.
Límites del análisis
Entre las limitaciones del trabajo está que la mayoría de los ensayos tuvieron un seguimiento relativamente corto, reconocieron los autores. Esto condiciona las conclusiones sobre seguridad a largo plazo, calidad de vida y efectos sobre la salud cardíaca y renal.
Además, la evidencia sobre varios fármacos más recientes era escasa y de baja certeza, por lo que es posible que las poblaciones de los ensayos no representen plenamente a la mayoría de los pacientes.
Sin embargo, aseguraron los autores, esta revisión ofrece "una comparación exhaustiva y actualizada" de los fármacos para la obesidad disponibles y de los que están surgiendo, en relación con un amplio conjunto de resultados importantes para pacientes, médicos y responsables políticos.
49 años fue la media de edad de los participantes en centros de China, Canadá y Reino Unido.
63% de las 99.791 personas que aportaron sus datos fueron mujeres.
19 fármacos contra la obesidad fueron evaluados: ya disponibles y otros recién salidos.
de 12 a 172 semanas es el tiempo que abarcaron los diversos tratamientos seguidos en el análisis.
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Sólo un 6% de empresas tecnológicas en la OCDE son creadas por mujeres
Las niñas desean tres veces menos que los niños estudiar informática.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) informó que únicamente un 6% de las empresas emergentes o "start ups" digitales creadas con capital riesgo en los países del grupo, durante las dos últimas décadas, han sido hechas sólo por mujeres, lo que pone de manifiesto la brecha de género.
"La transformación digital nos ofrece potentes herramientas para cerrar" esta distancia, afirmó el secretario general de la organización a la cual pertenece Chile, Mathias Cormann.
La autoridad dijo esto en el Foro sobre la Igualdad de Género realizado en la sede de su organización de París, donde insistió en aprovechar el efecto "amplificador" de las tecnologías de la información.
Se trata de conseguir "una transformación positiva" para la que hacen falta decisiones políticas que garanticen que "las tecnologías digitales sean inclusivas, y se implementen de forma responsable", porque en caso contrario el riesgo es que se incorporen "los sesgos actuales en las decisiones automatizadas del futuro", argumentó Cormann.
El secretario general indicó que la posibilidad de que una niña quiera convertirse en profesional de las tecnologías de la información y la comunicación es tres veces inferior que la de un niño. De hecho, sólo el 3% de las mujeres tienen titulación en ese sector, frente al 11% de los hombres. Además, las niñas tienen muchas más probabilidades de ser víctimas de ciberacoso.
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Sólo un 6% de empresas tecnológicas en la OCDE son creadas por mujeres
Las niñas desean tres veces menos que los niños estudiar informática.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) informó que únicamente un 6% de las empresas emergentes o "start ups" digitales creadas con capital riesgo en los países del grupo, durante las dos últimas décadas, han sido hechas sólo por mujeres, lo que pone de manifiesto la brecha de género.
"La transformación digital nos ofrece potentes herramientas para cerrar" esta distancia, afirmó el secretario general de la organización a la cual pertenece Chile, Mathias Cormann.
La autoridad dijo esto en el Foro sobre la Igualdad de Género realizado en la sede de su organización de París, donde insistió en aprovechar el efecto "amplificador" de las tecnologías de la información.
Se trata de conseguir "una transformación positiva" para la que hacen falta decisiones políticas que garanticen que "las tecnologías digitales sean inclusivas, y se implementen de forma responsable", porque en caso contrario el riesgo es que se incorporen "los sesgos actuales en las decisiones automatizadas del futuro", argumentó Cormann.
El secretario general indicó que la posibilidad de que una niña quiera convertirse en profesional de las tecnologías de la información y la comunicación es tres veces inferior que la de un niño. De hecho, sólo el 3% de las mujeres tienen titulación en ese sector, frente al 11% de los hombres. Además, las niñas tienen muchas más probabilidades de ser víctimas de ciberacoso.
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Sólo un 6% de empresas tecnológicas en la OCDE son creadas por mujeres
Las niñas desean tres veces menos que los niños estudiar informática.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) informó que únicamente un 6% de las empresas emergentes o "start ups" digitales creadas con capital riesgo en los países del grupo, durante las dos últimas décadas, han sido hechas sólo por mujeres, lo que pone de manifiesto la brecha de género.
"La transformación digital nos ofrece potentes herramientas para cerrar" esta distancia, afirmó el secretario general de la organización a la cual pertenece Chile, Mathias Cormann.
La autoridad dijo esto en el Foro sobre la Igualdad de Género realizado en la sede de su organización de París, donde insistió en aprovechar el efecto "amplificador" de las tecnologías de la información.
Se trata de conseguir "una transformación positiva" para la que hacen falta decisiones políticas que garanticen que "las tecnologías digitales sean inclusivas, y se implementen de forma responsable", porque en caso contrario el riesgo es que se incorporen "los sesgos actuales en las decisiones automatizadas del futuro", argumentó Cormann.
El secretario general indicó que la posibilidad de que una niña quiera convertirse en profesional de las tecnologías de la información y la comunicación es tres veces inferior que la de un niño. De hecho, sólo el 3% de las mujeres tienen titulación en ese sector, frente al 11% de los hombres. Además, las niñas tienen muchas más probabilidades de ser víctimas de ciberacoso.