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ONU: el hambre afecta a 645 millones de personas en el mundo, aunque se redujo en 2025
En Latinoamérica y el Caribe bajó a 4,8%, lo que significa que 32 millones de habitantes no cuentan con los alimentos suficientes para cuatro comidas diarias en forma segura y nutritiva. En 2020, durante la pandemia, este indicador llegó a 6,1%.
Agencia EFE
El hambre en el mundo bajó levemente en 2025, pero aún afecta a 645 millones de personas, según un informe publicado por la Organización de Naciones Unidas (ONU), donde se destaca además "sostenidos progresos" en Latinoamérica y el Caribe.
Mientras en 2025 un 7,8% de la población mundial sufrió hambre, en Latinoamérica y Caribe el dato medio fue de 4,8%, lo que significa 32 millones de personas y supone una caída consecutiva desde 2020, cuando en pandemia esta carencia afectaba al 6,1%.
El informe anual "El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo" (SOFI 2026) fue presentado en Roma por la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo para la Infancia (UNICEF), todas agencias de la ONU.
En términos regionales, los mayores progresos se registraron en Asia y Latinoamérica y el Caribe, mientras que los peores datos permanecen en África.
Tal es así, que de esas 645 millones de personas con necesidades alimenticias, casi la mitad se encontraba en África (309 millones), mientras que 292 millones en Asia, y 32 millones en Latinoamérica y el Caribe.
En el continente africano las estimaciones observaron una "interrupción de la prolongada tendencia al alza del hambre": disminuyó de 20,3% en 2024, a 20% durante el año pasado.
Pero esto es sólo "una leve mejora porcentual", destacó la organización, lo cual "no se traduce en una reducción del número absoluto de personas afectadas debido al crecimiento demográfico" en el continente.
Comer bien o mal
Mayor envergadura en el reporte tuvo la seguridad alimentaria, es decir, que las personas tengan alimentos suficientes, seguros y nutritivos. En 2025 se estima que el 25,8% de la población mundial, 2.100 millones de personas, sufrió inseguridad alimentaria moderada y grave, frente al 28,7% de 2020. Esto significa el paso previo al hambre y la situación fue más grave en zonas rurales y entre las mujeres.
Aunque la obesidad entre adultos también aumentó: mientras en 2012 afectaba a un 12,1% de las personas, en 2024 esta cifra creció hasta 16,2%, porque se puede comer mucho, pero mal.
En 2012, el 22,5% de la población latinoamericana era obesa. En el último dato disponible, que corresponde a 2024, este indicador subió a 31,5%.
"Esto es algo que vemos en muchas regiones del mundo. Gente que al mismo tiempo tiene hambre y es obesa", dijo a agencia EFE Juan Carlos Mendoza, director de Medio Ambiente, Clima, Género e Inclusión Social del FIDA.
Esto acarrea costos sociales y fiscales "muy importantes", dijo la autoridad. El informe de la ONU no expuso datos específicos sobre Chile.
En la misma línea de la alimentación deficiente, la anemia empeoró entre las mujeres, hasta el 19,9% en 2023.
Este fenómeno, según el experto del FIDA, puede responder a que la gente coma más, incluso más calorías, pero que consuman dietas menos ricas en micronutrientes como el hierro.
En este contexto, el costo de una dieta saludable también creció a nivel mundial, pasando de los US$ 2,94 diarios en 2017, hasta US$4,28 en 2025. Este encarecimiento fue mayor en Latinoamérica, donde se alcanzó los US$4,91.
Mendoza sostuvo que esto se debe, en parte, a la cadena de frutas y verduras: a diferencia que el grano, necesitan una infraestructura de refrigeración que en muchos lugares es precaria: "Vemos que sigue habiendo muchas pérdidas de alimentos".
El técnico del FIDA plantea que, para combatir el hambre, la región puede optar por diversificar su producción y por la agroecología, no sólo por su efecto positivo medioambiental, sino también porque disminuye la dependencia de hidrocarburos.
Conflictos
Este escenario, agravado por el impacto de los conflictos en los mercados, como la guerra en Ucrania o la crisis del estrecho de Ormuz, así como por el cambio climático, dificulta la meta de "hambre cero" de los Objetivos del Desarrollo Sostenible para el año 2030.
"Hay una pequeña mejoría pero estamos todavía estancados. Los números no han mejorado sustancialmente desde que se fijaron las metas del 2030", dijo Mendoza.
Los Objetivos del Milenio fueron adoptados en 2015 pero, según indicó el experto colombiano, concretarlos no ha sido posible por la crisis climática, varios conflictos entre 2017 y 2018, y la pandemia. A esto ahora se añade el impacto de la crisis en Ormuz, que no fue calculado en el informe.
El economista jefe de la FAO, Máximo Torero, añadió que el hecho de que el hambre mundial haya disminuido por tercer año consecutivo demuestra que es "posible avanzar", pero "las mejoras siguen siendo frágiles, desigualmente distribuidas e insuficientes para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de aquí a 2030. Hay que acelerar los avances".
Porque el informe prevé que, aunque las proyecciones indiquen una reducción continuada del hambre, para 2030 todavía más de 500 millones de personas tendrán hambre en el mundo. El 56% estará en África.
US$4,91 es el costo diario estimado de una dieta saludable en Latinoamérica.
31,5% de los latinoamericanos fueron considerados obesos por la ONU en 2024.
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ONU: el hambre afecta a 645 millones de personas en el mundo, aunque se redujo en 2025
En Latinoamérica y el Caribe bajó a 4,8%, lo que significa que 32 millones de habitantes no cuentan con los alimentos suficientes para cuatro comidas diarias en forma segura y nutritiva. En 2020, durante la pandemia, este indicador llegó a 6,1%.
Agencia EFE
El hambre en el mundo bajó levemente en 2025, pero aún afecta a 645 millones de personas, según un informe publicado por la Organización de Naciones Unidas (ONU), donde se destaca además "sostenidos progresos" en Latinoamérica y el Caribe.
Mientras en 2025 un 7,8% de la población mundial sufrió hambre, en Latinoamérica y Caribe el dato medio fue de 4,8%, lo que significa 32 millones de personas y supone una caída consecutiva desde 2020, cuando en pandemia esta carencia afectaba al 6,1%.
El informe anual "El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo" (SOFI 2026) fue presentado en Roma por la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo para la Infancia (UNICEF), todas agencias de la ONU.
En términos regionales, los mayores progresos se registraron en Asia y Latinoamérica y el Caribe, mientras que los peores datos permanecen en África.
Tal es así, que de esas 645 millones de personas con necesidades alimenticias, casi la mitad se encontraba en África (309 millones), mientras que 292 millones en Asia, y 32 millones en Latinoamérica y el Caribe.
En el continente africano las estimaciones observaron una "interrupción de la prolongada tendencia al alza del hambre": disminuyó de 20,3% en 2024, a 20% durante el año pasado.
Pero esto es sólo "una leve mejora porcentual", destacó la organización, lo cual "no se traduce en una reducción del número absoluto de personas afectadas debido al crecimiento demográfico" en el continente.
Comer bien o mal
Mayor envergadura en el reporte tuvo la seguridad alimentaria, es decir, que las personas tengan alimentos suficientes, seguros y nutritivos. En 2025 se estima que el 25,8% de la población mundial, 2.100 millones de personas, sufrió inseguridad alimentaria moderada y grave, frente al 28,7% de 2020. Esto significa el paso previo al hambre y la situación fue más grave en zonas rurales y entre las mujeres.
Aunque la obesidad entre adultos también aumentó: mientras en 2012 afectaba a un 12,1% de las personas, en 2024 esta cifra creció hasta 16,2%, porque se puede comer mucho, pero mal.
En 2012, el 22,5% de la población latinoamericana era obesa. En el último dato disponible, que corresponde a 2024, este indicador subió a 31,5%.
"Esto es algo que vemos en muchas regiones del mundo. Gente que al mismo tiempo tiene hambre y es obesa", dijo a agencia EFE Juan Carlos Mendoza, director de Medio Ambiente, Clima, Género e Inclusión Social del FIDA.
Esto acarrea costos sociales y fiscales "muy importantes", dijo la autoridad. El informe de la ONU no expuso datos específicos sobre Chile.
En la misma línea de la alimentación deficiente, la anemia empeoró entre las mujeres, hasta el 19,9% en 2023.
Este fenómeno, según el experto del FIDA, puede responder a que la gente coma más, incluso más calorías, pero que consuman dietas menos ricas en micronutrientes como el hierro.
En este contexto, el costo de una dieta saludable también creció a nivel mundial, pasando de los US$ 2,94 diarios en 2017, hasta US$4,28 en 2025. Este encarecimiento fue mayor en Latinoamérica, donde se alcanzó los US$4,91.
Mendoza sostuvo que esto se debe, en parte, a la cadena de frutas y verduras: a diferencia que el grano, necesitan una infraestructura de refrigeración que en muchos lugares es precaria: "Vemos que sigue habiendo muchas pérdidas de alimentos".
El técnico del FIDA plantea que, para combatir el hambre, la región puede optar por diversificar su producción y por la agroecología, no sólo por su efecto positivo medioambiental, sino también porque disminuye la dependencia de hidrocarburos.
Conflictos
Este escenario, agravado por el impacto de los conflictos en los mercados, como la guerra en Ucrania o la crisis del estrecho de Ormuz, así como por el cambio climático, dificulta la meta de "hambre cero" de los Objetivos del Desarrollo Sostenible para el año 2030.
"Hay una pequeña mejoría pero estamos todavía estancados. Los números no han mejorado sustancialmente desde que se fijaron las metas del 2030", dijo Mendoza.
Los Objetivos del Milenio fueron adoptados en 2015 pero, según indicó el experto colombiano, concretarlos no ha sido posible por la crisis climática, varios conflictos entre 2017 y 2018, y la pandemia. A esto ahora se añade el impacto de la crisis en Ormuz, que no fue calculado en el informe.
El economista jefe de la FAO, Máximo Torero, añadió que el hecho de que el hambre mundial haya disminuido por tercer año consecutivo demuestra que es "posible avanzar", pero "las mejoras siguen siendo frágiles, desigualmente distribuidas e insuficientes para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de aquí a 2030. Hay que acelerar los avances".
Porque el informe prevé que, aunque las proyecciones indiquen una reducción continuada del hambre, para 2030 todavía más de 500 millones de personas tendrán hambre en el mundo. El 56% estará en África.
US$4,91 es el costo diario estimado de una dieta saludable en Latinoamérica.
31,5% de los latinoamericanos fueron considerados obesos por la ONU en 2024.
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ONU: el hambre afecta a 645 millones de personas en el mundo, aunque se redujo en 2025
En Latinoamérica y el Caribe bajó a 4,8%, lo que significa que 32 millones de habitantes no cuentan con los alimentos suficientes para cuatro comidas diarias en forma segura y nutritiva. En 2020, durante la pandemia, este indicador llegó a 6,1%.
Agencia EFE
El hambre en el mundo bajó levemente en 2025, pero aún afecta a 645 millones de personas, según un informe publicado por la Organización de Naciones Unidas (ONU), donde se destaca además "sostenidos progresos" en Latinoamérica y el Caribe.
Mientras en 2025 un 7,8% de la población mundial sufrió hambre, en Latinoamérica y Caribe el dato medio fue de 4,8%, lo que significa 32 millones de personas y supone una caída consecutiva desde 2020, cuando en pandemia esta carencia afectaba al 6,1%.
El informe anual "El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo" (SOFI 2026) fue presentado en Roma por la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo para la Infancia (UNICEF), todas agencias de la ONU.
En términos regionales, los mayores progresos se registraron en Asia y Latinoamérica y el Caribe, mientras que los peores datos permanecen en África.
Tal es así, que de esas 645 millones de personas con necesidades alimenticias, casi la mitad se encontraba en África (309 millones), mientras que 292 millones en Asia, y 32 millones en Latinoamérica y el Caribe.
En el continente africano las estimaciones observaron una "interrupción de la prolongada tendencia al alza del hambre": disminuyó de 20,3% en 2024, a 20% durante el año pasado.
Pero esto es sólo "una leve mejora porcentual", destacó la organización, lo cual "no se traduce en una reducción del número absoluto de personas afectadas debido al crecimiento demográfico" en el continente.
Comer bien o mal
Mayor envergadura en el reporte tuvo la seguridad alimentaria, es decir, que las personas tengan alimentos suficientes, seguros y nutritivos. En 2025 se estima que el 25,8% de la población mundial, 2.100 millones de personas, sufrió inseguridad alimentaria moderada y grave, frente al 28,7% de 2020. Esto significa el paso previo al hambre y la situación fue más grave en zonas rurales y entre las mujeres.
Aunque la obesidad entre adultos también aumentó: mientras en 2012 afectaba a un 12,1% de las personas, en 2024 esta cifra creció hasta 16,2%, porque se puede comer mucho, pero mal.
En 2012, el 22,5% de la población latinoamericana era obesa. En el último dato disponible, que corresponde a 2024, este indicador subió a 31,5%.
"Esto es algo que vemos en muchas regiones del mundo. Gente que al mismo tiempo tiene hambre y es obesa", dijo a agencia EFE Juan Carlos Mendoza, director de Medio Ambiente, Clima, Género e Inclusión Social del FIDA.
Esto acarrea costos sociales y fiscales "muy importantes", dijo la autoridad. El informe de la ONU no expuso datos específicos sobre Chile.
En la misma línea de la alimentación deficiente, la anemia empeoró entre las mujeres, hasta el 19,9% en 2023.
Este fenómeno, según el experto del FIDA, puede responder a que la gente coma más, incluso más calorías, pero que consuman dietas menos ricas en micronutrientes como el hierro.
En este contexto, el costo de una dieta saludable también creció a nivel mundial, pasando de los US$ 2,94 diarios en 2017, hasta US$4,28 en 2025. Este encarecimiento fue mayor en Latinoamérica, donde se alcanzó los US$4,91.
Mendoza sostuvo que esto se debe, en parte, a la cadena de frutas y verduras: a diferencia que el grano, necesitan una infraestructura de refrigeración que en muchos lugares es precaria: "Vemos que sigue habiendo muchas pérdidas de alimentos".
El técnico del FIDA plantea que, para combatir el hambre, la región puede optar por diversificar su producción y por la agroecología, no sólo por su efecto positivo medioambiental, sino también porque disminuye la dependencia de hidrocarburos.
Conflictos
Este escenario, agravado por el impacto de los conflictos en los mercados, como la guerra en Ucrania o la crisis del estrecho de Ormuz, así como por el cambio climático, dificulta la meta de "hambre cero" de los Objetivos del Desarrollo Sostenible para el año 2030.
"Hay una pequeña mejoría pero estamos todavía estancados. Los números no han mejorado sustancialmente desde que se fijaron las metas del 2030", dijo Mendoza.
Los Objetivos del Milenio fueron adoptados en 2015 pero, según indicó el experto colombiano, concretarlos no ha sido posible por la crisis climática, varios conflictos entre 2017 y 2018, y la pandemia. A esto ahora se añade el impacto de la crisis en Ormuz, que no fue calculado en el informe.
El economista jefe de la FAO, Máximo Torero, añadió que el hecho de que el hambre mundial haya disminuido por tercer año consecutivo demuestra que es "posible avanzar", pero "las mejoras siguen siendo frágiles, desigualmente distribuidas e insuficientes para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de aquí a 2030. Hay que acelerar los avances".
Porque el informe prevé que, aunque las proyecciones indiquen una reducción continuada del hambre, para 2030 todavía más de 500 millones de personas tendrán hambre en el mundo. El 56% estará en África.
US$4,91 es el costo diario estimado de una dieta saludable en Latinoamérica.
31,5% de los latinoamericanos fueron considerados obesos por la ONU en 2024.