• "Al Colo Colo del '91 lo quisimos desde el primer momento. Incluso antes de la llegada de Jozic"

    El histórico locutor puntarenense presentó, a sus 81 años, su primer libro, donde relata su trayectoria, revive a grandes próceres de la radio y los más destacados deportistas chilenos. También recordó la mítica campaña del Cacique campeón de la Libertadores 1991.

    Rodrigo Cantillana Matus

    Vladimiro Mimica es un nombre que no necesita mayor presentación en Chile: histórico locutor radial de 81 años oriundo de Punta Arenas que, desde la década del '50 lleva su voz por todo el país narrando parte de los hitos más destacados del deporte chileno.

    Pero la vida del narrador va más allá de la radio y ahora llega su primer libro: 'Tuya, Mía, Para ti, Para mí', donde desempolva sus inicios y la vida de los grandes próceres de las comunicaciones y del deporte chileno en un relato lleno de nostalgia.

    ¿De dónde surge la idea de escribir?

    Llegué a una etapa de la vida en la que uno saca una conclusión: algo hay que dejarle a las generaciones y, sobre todo, sacar del baúl de los recuerdos a gente que hizo tanto por la radiotelefonía chilena y el deporte chileno. (...) Y ahora quedé con ganas, energía, fuerzas y compromiso de hacer otro libro, porque evidentemente quedaron muchísimas cosas en el tintero del abuelo.

    ¿De qué trataría este nuevo libro que ya proyecta?

    De todo lo que me ha correspondido vivir. Son muchísimas cosas y creo que hay que prestarles mucha más atención de la que yo presté en este libro por el puñado de recuerdos que se me apilaban, pero a medida que vas reflexionando y encontrándote con nuevos acontecimientos, te motiva a volver a escribir.

    Partió en la radio apenas con 10 años en un programa juvenil. ¿Cómo nace la idea de narrar?

    La tuve siempre. Recuerdo el día en que mi padre llegó con una radio y sintonizábamos radios de onda corta y larga, que me permitió escuchar emisoras de todo el mundo, incluyendo Santiago. Mi entretención de niño era escuchar la radio y ahí me fue creando un mundo. Posteriormente puse en la balanza ser jugador de fútbol, que era mi sueño, o relator, que lo fui descubriendo, y la radio y esta pasión fue más fuerte.

    ¿Cómo fue trabajar en la radio con grandes próceres siendo tan joven?

    He sido tocado por la varita mágica, primero por haber tenido la posibilidad de haber transmitido fútbol a los 10 años por una radio. Eso ya es irrepetible en la historia. Nosotros en la radio Polar éramos filial de la radio Cooperativa, donde trabajaban verdaderos próceres de la comunicación. Ahí comencé a conocer gente, pero el Mundial del '66 para mí fue muy importante, ahí conocí a mucha gente que escribió páginas en el relato deportivo chileno de aquella época, ellos me ayudaron a escalar los peldaños que Dios me permitió.

    Con Carlos Caszely formaron una dupla histórica. ¿Qué representa él para usted?

    Carlos representa una amistad inquebrantable en todo lugar y circunstancia. Al él lo conocí cuando llegué de Punta Arenas en 1969, pero conocer no significa ser amigos; sin embargo, cuando Carlos deja de jugar quiso acercarse a las comunicaciones y ahí nos encontramos y entablamos una relación muy estrecha que se prolongó en nuestros hijos y hoy en los nietos.

    Usted estuvo prisionero en el Estadio Nacional en 1973. ¿Cómo vivió esos días?

    Yo jamás iba a pensar que un mes después de la final de Colo Colo en Copa Libertadores 1973 iba a entrar a ese estadio en calidad de preso político. Fue un momento doloroso, lleno de incertidumbre, pero donde encontré un lazo invisible e indestructible: la solidaridad entre compañeros.

    ¿Qué significó el Estadio Nacional para usted antes del Golpe y cómo lo ve ahora?

    Desde su inauguración en 1938, el Estadio Nacional es el centro de todas las actividades más importantes en la historia de Chile en todos los campos. Para mí fue un escenario maravilloso para transmitirle a Chile alegrías, no solamente del fútbol, también del boxeo, atletismo, el tenis; todo. Y el estadio hoy tiene que ser rehabilitado, es una deuda que aún existe. Después de la detención, yo sabía que algún día tenía que volver. José Santos Arias me dijo un día: "El estadio es nuestro, es de los deportistas, de la gente buena, no de los que lo mancillaron y tú tienes que volver". Y decidí volver y restaurar heridas, pero eso no significa olvidar lo vivido.

    Los relatos de Colo Colo 1991 quedaron en la historia, ¿qué significó para usted esa "coqueta novia de América"?

    Al Colo Colo del '91 lo quisimos desde el primer momento. Incluso desde antes de la llegada de Mirko Jozic, que llegó diciendo que venía a ser campeón de la Copa Libertadores y logró el objetivo cambiándole el switch al fútbol chileno, donde el equipo era más importante que las individualidades, eso lo demostró toda la campaña. En lo personal, solo tengo gratitud a Colo Colo y todo ese plantel y toda la gente que hizo posible ese Colo Colo '91.

    En estos últimos años tuvo el privilegio de trabajar para los Panamericanos 2023...

    Son el hito más importante en la historia del país y en esta oportunidad se hicieron los mejores de la historia. Es un privilegio haber estado en la primera línea de los Juegos a través del Mindep, son hechos que no dejan de emocionarme, porque yo además me emociono con triunfos de chilenos y éxitos de colegas. Yo me emocioné el día que Pedro Carcuro relató desde la piscina del Estadio Nacional la final de la natación, donde Kristel Köbrich hizo una carrera excepcional y perdió el oro en los últimos 50 metros.

    Vio el Mudial, ¿cómo cree que ha cambiando el fútbol?

    Yo estoy decepcionado, ya no es el fútbol que nosotros transmitimos y nos ilusionaba. Se perdió la pelota de trapo y el juego de los niños en las calles y parques. El fútbol se alejó del alma popular y en este Mundial quedó demostrado. Lo que ocurrió en el Mundial es impresentable de que un presidente, Donald Trump, evite la sanción de un jugador expulsado, que no deje entrar a un árbitro... Hoy nos cambiaron la actividad y para ese cambio no estoy preparado.

  • tuya, mía, para ti, para mí

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