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Inseguridad en los barrios anula lo positivo de tener parques cerca
Los niños y adolescentes deben ejercitarse al menos una hora diaria, sobre todo frente al sedentarismo que los aqueja.
V.B.V.
Chile desde el retorno a la democracia ha tenido una política de desarrollo barrial con un aumento sostenido de parques y multicanchas, al principio como una forma de recreación para luego, con la ola de obesidad infantil, fomentar el ejercicio en niños y adolescentes. Sin embargo, tener áreas verdes cerca de la casa no aseguraría que los menores las usen, por el temor a la delincuencia.
Una investigación con datos de 3.477 niños y adolescentes chilenos, de entre cinco y 17 años, fue publicada por investigadores de las universidades de Santiago (USACh), Arturo Prat (UNAP), Autónoma (UA), Andrés Bello (UNAB) y de Las Américas (UDLA), donde se muestra que la percepción de delincuencia, narcotráfico y falta de iluminación revierte los beneficios de vivir cerca de espacios deportivos, especialmente entre los adolescentes.
El trabajo se basó en la Encuesta Nacional de Actividad Física y Deporte (ENAFyD 2024) del Ministerio del Deporte, enfocada en los menores que viven en zonas urbanas.
Los investigadores cruzaron información como el tiempo de caminata percibido hasta el parque o recinto deportivo más cercano, con un índice de "hostilidad barrial", construido a partir de cinco factores: delincuencia, narcotráfico, falta de iluminación adecuada, inseguridad al caminar por el barrio e inseguridad percibida en recintos deportivos.
Una hora al día
La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene en su página web para libre descarga sus directrices "sobre actividad física y comportamientos sedentarios", con recomendaciones para todas las edades y condiciones corporales, debido a la ola de obesidad que afecta a países como Chile y Estados Unidos, entre otros.
Para los niños y adolescentes el organismo aconseja "realizar al menos" 60 minutos de actividad física diaria, "de intensidad moderada a vigorosa".
En el estudio realizado en Chile por las universidades antes señaladas, el cumplimiento de la recomendación de la OMS fue de 41,9% en la niñez (cinco a diez años), 43,8% en la adolescencia temprana (11 a 13 años) y 43,9% en la adolescencia tardía (14 a 17 años). El efecto protector de la salud "se debilita, e incluso se revierte, en los barrios con mayor hostilidad. En esos casos, los adolescentes que viven más lejos de la infraestructura deportiva resultaron más activos", indicaron los autores del análisis.
Esta conducta fue interpretada por los académicos "como evidencia de que las familias y los propios jóvenes evitan usar espacios públicos que perciben como riesgosos, sin importar cuán cerca estén".
El estudio también identificó que los niños y adolescentes de menores ingresos están expuestos a niveles significativamente más altos de hostilidad barrial que sus pares de mayores ingresos, "lo que profundiza las desigualdades en el acceso real, no sólo teórico, a la actividad física".
El investigador de la UA, Gerson Ferrari, destacó que "el entorno social y ambiental donde se ubican estos espacios determina si la comunidad realmente los va a usar", por lo que se debe fomentar la "seguridad, fortalecer la cohesión comunitaria y promover el uso activo del espacio público, en lugar de limitarse a levantar infraestructura".
"El entorno social y ambiental donde se ubican estos espacios determina si los van a usar.
gerson ferrari, profesor de ed. física"
3.477 niños y adolescentes aportaron sus datos a través de una encuesta del Gobierno.
41,9% de los niños de entre cinco a diez años realiza una hora de actividad física al día.
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Inseguridad en los barrios anula lo positivo de tener parques cerca
Los niños y adolescentes deben ejercitarse al menos una hora diaria, sobre todo frente al sedentarismo que los aqueja.
V.B.V.
Chile desde el retorno a la democracia ha tenido una política de desarrollo barrial con un aumento sostenido de parques y multicanchas, al principio como una forma de recreación para luego, con la ola de obesidad infantil, fomentar el ejercicio en niños y adolescentes. Sin embargo, tener áreas verdes cerca de la casa no aseguraría que los menores las usen, por el temor a la delincuencia.
Una investigación con datos de 3.477 niños y adolescentes chilenos, de entre cinco y 17 años, fue publicada por investigadores de las universidades de Santiago (USACh), Arturo Prat (UNAP), Autónoma (UA), Andrés Bello (UNAB) y de Las Américas (UDLA), donde se muestra que la percepción de delincuencia, narcotráfico y falta de iluminación revierte los beneficios de vivir cerca de espacios deportivos, especialmente entre los adolescentes.
El trabajo se basó en la Encuesta Nacional de Actividad Física y Deporte (ENAFyD 2024) del Ministerio del Deporte, enfocada en los menores que viven en zonas urbanas.
Los investigadores cruzaron información como el tiempo de caminata percibido hasta el parque o recinto deportivo más cercano, con un índice de "hostilidad barrial", construido a partir de cinco factores: delincuencia, narcotráfico, falta de iluminación adecuada, inseguridad al caminar por el barrio e inseguridad percibida en recintos deportivos.
Una hora al día
La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene en su página web para libre descarga sus directrices "sobre actividad física y comportamientos sedentarios", con recomendaciones para todas las edades y condiciones corporales, debido a la ola de obesidad que afecta a países como Chile y Estados Unidos, entre otros.
Para los niños y adolescentes el organismo aconseja "realizar al menos" 60 minutos de actividad física diaria, "de intensidad moderada a vigorosa".
En el estudio realizado en Chile por las universidades antes señaladas, el cumplimiento de la recomendación de la OMS fue de 41,9% en la niñez (cinco a diez años), 43,8% en la adolescencia temprana (11 a 13 años) y 43,9% en la adolescencia tardía (14 a 17 años). El efecto protector de la salud "se debilita, e incluso se revierte, en los barrios con mayor hostilidad. En esos casos, los adolescentes que viven más lejos de la infraestructura deportiva resultaron más activos", indicaron los autores del análisis.
Esta conducta fue interpretada por los académicos "como evidencia de que las familias y los propios jóvenes evitan usar espacios públicos que perciben como riesgosos, sin importar cuán cerca estén".
El estudio también identificó que los niños y adolescentes de menores ingresos están expuestos a niveles significativamente más altos de hostilidad barrial que sus pares de mayores ingresos, "lo que profundiza las desigualdades en el acceso real, no sólo teórico, a la actividad física".
El investigador de la UA, Gerson Ferrari, destacó que "el entorno social y ambiental donde se ubican estos espacios determina si la comunidad realmente los va a usar", por lo que se debe fomentar la "seguridad, fortalecer la cohesión comunitaria y promover el uso activo del espacio público, en lugar de limitarse a levantar infraestructura".
"El entorno social y ambiental donde se ubican estos espacios determina si los van a usar.
gerson ferrari, profesor de ed. física"
3.477 niños y adolescentes aportaron sus datos a través de una encuesta del Gobierno.
41,9% de los niños de entre cinco a diez años realiza una hora de actividad física al día.
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Inseguridad en los barrios anula lo positivo de tener parques cerca
Los niños y adolescentes deben ejercitarse al menos una hora diaria, sobre todo frente al sedentarismo que los aqueja.
V.B.V.
Chile desde el retorno a la democracia ha tenido una política de desarrollo barrial con un aumento sostenido de parques y multicanchas, al principio como una forma de recreación para luego, con la ola de obesidad infantil, fomentar el ejercicio en niños y adolescentes. Sin embargo, tener áreas verdes cerca de la casa no aseguraría que los menores las usen, por el temor a la delincuencia.
Una investigación con datos de 3.477 niños y adolescentes chilenos, de entre cinco y 17 años, fue publicada por investigadores de las universidades de Santiago (USACh), Arturo Prat (UNAP), Autónoma (UA), Andrés Bello (UNAB) y de Las Américas (UDLA), donde se muestra que la percepción de delincuencia, narcotráfico y falta de iluminación revierte los beneficios de vivir cerca de espacios deportivos, especialmente entre los adolescentes.
El trabajo se basó en la Encuesta Nacional de Actividad Física y Deporte (ENAFyD 2024) del Ministerio del Deporte, enfocada en los menores que viven en zonas urbanas.
Los investigadores cruzaron información como el tiempo de caminata percibido hasta el parque o recinto deportivo más cercano, con un índice de "hostilidad barrial", construido a partir de cinco factores: delincuencia, narcotráfico, falta de iluminación adecuada, inseguridad al caminar por el barrio e inseguridad percibida en recintos deportivos.
Una hora al día
La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene en su página web para libre descarga sus directrices "sobre actividad física y comportamientos sedentarios", con recomendaciones para todas las edades y condiciones corporales, debido a la ola de obesidad que afecta a países como Chile y Estados Unidos, entre otros.
Para los niños y adolescentes el organismo aconseja "realizar al menos" 60 minutos de actividad física diaria, "de intensidad moderada a vigorosa".
En el estudio realizado en Chile por las universidades antes señaladas, el cumplimiento de la recomendación de la OMS fue de 41,9% en la niñez (cinco a diez años), 43,8% en la adolescencia temprana (11 a 13 años) y 43,9% en la adolescencia tardía (14 a 17 años). El efecto protector de la salud "se debilita, e incluso se revierte, en los barrios con mayor hostilidad. En esos casos, los adolescentes que viven más lejos de la infraestructura deportiva resultaron más activos", indicaron los autores del análisis.
Esta conducta fue interpretada por los académicos "como evidencia de que las familias y los propios jóvenes evitan usar espacios públicos que perciben como riesgosos, sin importar cuán cerca estén".
El estudio también identificó que los niños y adolescentes de menores ingresos están expuestos a niveles significativamente más altos de hostilidad barrial que sus pares de mayores ingresos, "lo que profundiza las desigualdades en el acceso real, no sólo teórico, a la actividad física".
El investigador de la UA, Gerson Ferrari, destacó que "el entorno social y ambiental donde se ubican estos espacios determina si la comunidad realmente los va a usar", por lo que se debe fomentar la "seguridad, fortalecer la cohesión comunitaria y promover el uso activo del espacio público, en lugar de limitarse a levantar infraestructura".
"El entorno social y ambiental donde se ubican estos espacios determina si los van a usar.
gerson ferrari, profesor de ed. física"
3.477 niños y adolescentes aportaron sus datos a través de una encuesta del Gobierno.
41,9% de los niños de entre cinco a diez años realiza una hora de actividad física al día.
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Los espacios comunes en la ciudad condicionan la vida de adultas mayores
Cuidar a los nietos es una actividad relevante que desarrolla este grupo etario.
Al pasar los 60 años y entrar en la última etapa de la vida laboral, junto con pensar en el retiro, muchas personas buscan seguir viviendo en la misma casa y en el barrio donde construyeron sus rutinas, afectos y redes de apoyo, un indicador de bienestar.
Investigadores de las universidades de Chile y Austral (UACh) analizaron las prácticas cotidianas de 30 mujeres de entre 60 y 92 años de cuatro conjuntos habitacionales de Santiago. Las participantes contaron sus experiencias urbanas mientras caminaban por jardines, pasillos, escaleras, patios y accesos para su día a día.
"Nos dimos cuenta de que muchas de las actividades se realizaban con otras personas: vecinos, amigos, familiares o nietos que ellas cuidan. Estos encuentros espontáneos en los espacios públicos, comunes o semipúblicos enriquecen significativamente la vida social de las personas mayores", dijo la autora principal del análisis, Geraldine Herrmann.
La arquitecta destacó que, "en Chile, las mujeres mayores realizan un trabajo de cuidado muy importante" con los nietos. "Eso también tiene que estar incluido en el diseño de estos espacios".
Las escaleras sin pasamanos, pasillos estrechos, falta de rampas, accesos difíciles o la ausencia de ascensores llevan a que "cuando hay muchas barreras en los espacios públicos o comunes, las personas mayores empiezan a evitarlos", advirtió la docente, con un llamado a incluir además asientos para descansar.
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Los espacios comunes en la ciudad condicionan la vida de adultas mayores
Cuidar a los nietos es una actividad relevante que desarrolla este grupo etario.
Al pasar los 60 años y entrar en la última etapa de la vida laboral, junto con pensar en el retiro, muchas personas buscan seguir viviendo en la misma casa y en el barrio donde construyeron sus rutinas, afectos y redes de apoyo, un indicador de bienestar.
Investigadores de las universidades de Chile y Austral (UACh) analizaron las prácticas cotidianas de 30 mujeres de entre 60 y 92 años de cuatro conjuntos habitacionales de Santiago. Las participantes contaron sus experiencias urbanas mientras caminaban por jardines, pasillos, escaleras, patios y accesos para su día a día.
"Nos dimos cuenta de que muchas de las actividades se realizaban con otras personas: vecinos, amigos, familiares o nietos que ellas cuidan. Estos encuentros espontáneos en los espacios públicos, comunes o semipúblicos enriquecen significativamente la vida social de las personas mayores", dijo la autora principal del análisis, Geraldine Herrmann.
La arquitecta destacó que, "en Chile, las mujeres mayores realizan un trabajo de cuidado muy importante" con los nietos. "Eso también tiene que estar incluido en el diseño de estos espacios".
Las escaleras sin pasamanos, pasillos estrechos, falta de rampas, accesos difíciles o la ausencia de ascensores llevan a que "cuando hay muchas barreras en los espacios públicos o comunes, las personas mayores empiezan a evitarlos", advirtió la docente, con un llamado a incluir además asientos para descansar.
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Los espacios comunes en la ciudad condicionan la vida de adultas mayores
Cuidar a los nietos es una actividad relevante que desarrolla este grupo etario.
Al pasar los 60 años y entrar en la última etapa de la vida laboral, junto con pensar en el retiro, muchas personas buscan seguir viviendo en la misma casa y en el barrio donde construyeron sus rutinas, afectos y redes de apoyo, un indicador de bienestar.
Investigadores de las universidades de Chile y Austral (UACh) analizaron las prácticas cotidianas de 30 mujeres de entre 60 y 92 años de cuatro conjuntos habitacionales de Santiago. Las participantes contaron sus experiencias urbanas mientras caminaban por jardines, pasillos, escaleras, patios y accesos para su día a día.
"Nos dimos cuenta de que muchas de las actividades se realizaban con otras personas: vecinos, amigos, familiares o nietos que ellas cuidan. Estos encuentros espontáneos en los espacios públicos, comunes o semipúblicos enriquecen significativamente la vida social de las personas mayores", dijo la autora principal del análisis, Geraldine Herrmann.
La arquitecta destacó que, "en Chile, las mujeres mayores realizan un trabajo de cuidado muy importante" con los nietos. "Eso también tiene que estar incluido en el diseño de estos espacios".
Las escaleras sin pasamanos, pasillos estrechos, falta de rampas, accesos difíciles o la ausencia de ascensores llevan a que "cuando hay muchas barreras en los espacios públicos o comunes, las personas mayores empiezan a evitarlos", advirtió la docente, con un llamado a incluir además asientos para descansar.