• "Limitan la creatividad y la capacidad de generar nuevas ideas"

    Diputados chilenos se unieron a la tendencia global sobre limitar el acceso de niños y adolescentes a las redes sociales.

    V. Barahona

    Hay una percepción extendida tanto en adultos como jóvenes de que nadie sabe realmente cuánto tiempo pasa en redes sociales, debido a la reproducción automática de videos y la "cámara de eco", es decir, el sistema sabe qué es lo que el usuario desea, por lo que muestra sólo ese tipo de contenido.

    Esto que ya suena algo peligroso para los adultos frente a, por ejemplo, las elecciones democráticas, para un niño podría ser peor, ya que está en su etapa más intensa de aprendizaje.

    El mecanismo es producido por algoritmos, que son programas computacionales que aplican matemática, estadística y aprendizaje automático, con el fin de predecir qué contenido es más probable que retenga a cada usuario.

    "La motivación es principalmente económica", explicó la académica del Instituto de Ingeniería Matemática y Computacional (IMC) de la Universidad Católica (UC), Gabriela Arriagada. "Lejos de ser neutrales, los algoritmos están diseñados para captar nuestra atención y maximizar beneficios: más tiempo en pantalla equivale a más ingresos publicitarios".

    "Mostrar contenido que ya sabemos que le gusta al usuario es la estrategia más efectiva para retenerlo", destacó la filósofa especialista en Éticas Aplicadas de Inteligencia Artificial (IA).

    Los costos de esta personalización constante es la "información sesgada, estado de hipnosis, distorsión del tiempo, pérdida de control por el scroll infinito (avanzar en la pantalla sólo deslizando el dedo) y hasta compras compulsivas", destacó la casa de estudios.

    Alerta mundial

    Australia fue el primer país en prohibir las redes sociales a menores de 16 años, a fines de 2025, debido a su posible efecto adictivo. A esta iniciativa se añadieron discursiones en España, Francia y otros países, junto a un sinnúmero de juicios por la misma causa, ya que se apunta a estos sistemas como favorecedores de ansiedad, depresión y trastornos alimenticios, además del bullying.

    En Chile, hace unas semanas un grupo de diputados presentó un proyecto que "Protege a los menores de edad frente a la adicción a las nuevas tecnologías y prohíbe el acceso a redes sociales y otras plataformas".

    Entre los argumentos fue citada la encuesta Longitudinal de Primera Infancia 2024 (ELPI), realizada por la Universidad de Chile junto al Instituto Nacional de Estadísticas (INE), realizada a más de 10.000 menores, donde el 42,7% de los adolescentes admitió que se queda despierto todos los días mirando su celular o tablet después de acostarse.

    Un 54% señaló que usa redes sociales durante más de tres horas de lunes a viernes. Además, el 15,1% declaró haber sufrido cyberbullying en el lapso de un año, y "tres de cada cuatro adolescentes presentó algún síntoma de ansiedad y/o depresión".

    El psicólogo y académico UC, David Preiss, señaló que "los algoritmos nos llevan una y otra vez al lugar de partida, reforzando nuestro sesgo de confirmación, la creencia de que ese pequeño lugar que se habita es toda la realidad, o que la opinión de uno no tiene refutación", esto "disminuye la subjetividad y curiosidad".

    Su par, David Carré, agregó que "cuando esta exploración disminuye, se reduce la capacidad de imaginar alternativas y construir nuevas perspectivas. Eso limita la creatividad y la capacidad de generar nuevas ideas".

    "(Permanecer) más tiempo frente a la pantalla equivale a más ingresos publicitarios.

    gabriela arriagada, filósofa"

  • "Limitan la creatividad y la capacidad de generar nuevas ideas"

    Diputados chilenos se unieron a la tendencia global sobre limitar el acceso de niños y adolescentes a las redes sociales.

    V. Barahona

    Hay una percepción extendida tanto en adultos como jóvenes de que nadie sabe realmente cuánto tiempo pasa en redes sociales, debido a la reproducción automática de videos y la "cámara de eco", es decir, el sistema sabe qué es lo que el usuario desea, por lo que muestra sólo ese tipo de contenido.

    Esto que ya suena algo peligroso para los adultos frente a, por ejemplo, las elecciones democráticas, para un niño podría ser peor, ya que está en su etapa más intensa de aprendizaje.

    El mecanismo es producido por algoritmos, que son programas computacionales que aplican matemática, estadística y aprendizaje automático, con el fin de predecir qué contenido es más probable que retenga a cada usuario.

    "La motivación es principalmente económica", explicó la académica del Instituto de Ingeniería Matemática y Computacional (IMC) de la Universidad Católica (UC), Gabriela Arriagada. "Lejos de ser neutrales, los algoritmos están diseñados para captar nuestra atención y maximizar beneficios: más tiempo en pantalla equivale a más ingresos publicitarios".

    "Mostrar contenido que ya sabemos que le gusta al usuario es la estrategia más efectiva para retenerlo", destacó la filósofa especialista en Éticas Aplicadas de Inteligencia Artificial (IA).

    Los costos de esta personalización constante es la "información sesgada, estado de hipnosis, distorsión del tiempo, pérdida de control por el scroll infinito (avanzar en la pantalla sólo deslizando el dedo) y hasta compras compulsivas", destacó la casa de estudios.

    Alerta mundial

    Australia fue el primer país en prohibir las redes sociales a menores de 16 años, a fines de 2025, debido a su posible efecto adictivo. A esta iniciativa se añadieron discursiones en España, Francia y otros países, junto a un sinnúmero de juicios por la misma causa, ya que se apunta a estos sistemas como favorecedores de ansiedad, depresión y trastornos alimenticios, además del bullying.

    En Chile, hace unas semanas un grupo de diputados presentó un proyecto que "Protege a los menores de edad frente a la adicción a las nuevas tecnologías y prohíbe el acceso a redes sociales y otras plataformas".

    Entre los argumentos fue citada la encuesta Longitudinal de Primera Infancia 2024 (ELPI), realizada por la Universidad de Chile junto al Instituto Nacional de Estadísticas (INE), realizada a más de 10.000 menores, donde el 42,7% de los adolescentes admitió que se queda despierto todos los días mirando su celular o tablet después de acostarse.

    Un 54% señaló que usa redes sociales durante más de tres horas de lunes a viernes. Además, el 15,1% declaró haber sufrido cyberbullying en el lapso de un año, y "tres de cada cuatro adolescentes presentó algún síntoma de ansiedad y/o depresión".

    El psicólogo y académico UC, David Preiss, señaló que "los algoritmos nos llevan una y otra vez al lugar de partida, reforzando nuestro sesgo de confirmación, la creencia de que ese pequeño lugar que se habita es toda la realidad, o que la opinión de uno no tiene refutación", esto "disminuye la subjetividad y curiosidad".

    Su par, David Carré, agregó que "cuando esta exploración disminuye, se reduce la capacidad de imaginar alternativas y construir nuevas perspectivas. Eso limita la creatividad y la capacidad de generar nuevas ideas".

    "(Permanecer) más tiempo frente a la pantalla equivale a más ingresos publicitarios.

    gabriela arriagada, filósofa"

  • "Limitan la creatividad y la capacidad de generar nuevas ideas"

    Diputados chilenos se unieron a la tendencia global sobre limitar el acceso de niños y adolescentes a las redes sociales.

    V. Barahona

    Hay una percepción extendida tanto en adultos como jóvenes de que nadie sabe realmente cuánto tiempo pasa en redes sociales, debido a la reproducción automática de videos y la "cámara de eco", es decir, el sistema sabe qué es lo que el usuario desea, por lo que muestra sólo ese tipo de contenido.

    Esto que ya suena algo peligroso para los adultos frente a, por ejemplo, las elecciones democráticas, para un niño podría ser peor, ya que está en su etapa más intensa de aprendizaje.

    El mecanismo es producido por algoritmos, que son programas computacionales que aplican matemática, estadística y aprendizaje automático, con el fin de predecir qué contenido es más probable que retenga a cada usuario.

    "La motivación es principalmente económica", explicó la académica del Instituto de Ingeniería Matemática y Computacional (IMC) de la Universidad Católica (UC), Gabriela Arriagada. "Lejos de ser neutrales, los algoritmos están diseñados para captar nuestra atención y maximizar beneficios: más tiempo en pantalla equivale a más ingresos publicitarios".

    "Mostrar contenido que ya sabemos que le gusta al usuario es la estrategia más efectiva para retenerlo", destacó la filósofa especialista en Éticas Aplicadas de Inteligencia Artificial (IA).

    Los costos de esta personalización constante es la "información sesgada, estado de hipnosis, distorsión del tiempo, pérdida de control por el scroll infinito (avanzar en la pantalla sólo deslizando el dedo) y hasta compras compulsivas", destacó la casa de estudios.

    Alerta mundial

    Australia fue el primer país en prohibir las redes sociales a menores de 16 años, a fines de 2025, debido a su posible efecto adictivo. A esta iniciativa se añadieron discursiones en España, Francia y otros países, junto a un sinnúmero de juicios por la misma causa, ya que se apunta a estos sistemas como favorecedores de ansiedad, depresión y trastornos alimenticios, además del bullying.

    En Chile, hace unas semanas un grupo de diputados presentó un proyecto que "Protege a los menores de edad frente a la adicción a las nuevas tecnologías y prohíbe el acceso a redes sociales y otras plataformas".

    Entre los argumentos fue citada la encuesta Longitudinal de Primera Infancia 2024 (ELPI), realizada por la Universidad de Chile junto al Instituto Nacional de Estadísticas (INE), realizada a más de 10.000 menores, donde el 42,7% de los adolescentes admitió que se queda despierto todos los días mirando su celular o tablet después de acostarse.

    Un 54% señaló que usa redes sociales durante más de tres horas de lunes a viernes. Además, el 15,1% declaró haber sufrido cyberbullying en el lapso de un año, y "tres de cada cuatro adolescentes presentó algún síntoma de ansiedad y/o depresión".

    El psicólogo y académico UC, David Preiss, señaló que "los algoritmos nos llevan una y otra vez al lugar de partida, reforzando nuestro sesgo de confirmación, la creencia de que ese pequeño lugar que se habita es toda la realidad, o que la opinión de uno no tiene refutación", esto "disminuye la subjetividad y curiosidad".

    Su par, David Carré, agregó que "cuando esta exploración disminuye, se reduce la capacidad de imaginar alternativas y construir nuevas perspectivas. Eso limita la creatividad y la capacidad de generar nuevas ideas".

    "(Permanecer) más tiempo frente a la pantalla equivale a más ingresos publicitarios.

    gabriela arriagada, filósofa"

  • Sacar las pastillas de los envases originales podría disminuir sus efectos

    Los pastilleros permiten organizar los remedios, pero sus envoltorios tienen datos.

    Muchas personas, sobre todo adultos mayores, usan pastilleros para ordenar los remedios que deben tomar día a día y así no olvidarlos. Sin embargo, esto puede afectar a los comprimidos efervescentes, sublinguales, cápsulas blandas y de liberación modificada, entre otros, advirtió el académico de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Fernando Torres.

    "Perder esa protección (del envase original) puede reducir su efecto terapéutico, o modificar la velocidad con que el organismo absorbe el principio activo", explicó el químico farmacéutico.

    Al poner los remedios en un pastillero u otra caja "se pierde información clave, como el nombre del medicamento, dosis, fecha de vencimiento, número de lote y las condiciones de almacenamiento recomendadas. Sin esos datos a la vista aumenta el riesgo de confundir pastillas de apariencia similar, de tomar medicamentos vencidos o de no poder identificar un producto en caso de alertas sanitarias", advirtió el académico.

    El Instituto de Salud Pública (ISP) es quien emite las alertas sobre medicamentos mal rotulados, con deficiencias u otro tipo de problemas, al igual que el maquillaje y los desinfectantes, entre otros productos de uso diario. Para esto, mantiene la plataforma ispch.gob.cl/alertas.

    Torres destacó que los envoltorios son diseñados para proteger los medicamentos "de la humedad, la luz, el oxígeno y los cambios de temperatura".

  • Sacar las pastillas de los envases originales podría disminuir sus efectos

    Los pastilleros permiten organizar los remedios, pero sus envoltorios tienen datos.

    Muchas personas, sobre todo adultos mayores, usan pastilleros para ordenar los remedios que deben tomar día a día y así no olvidarlos. Sin embargo, esto puede afectar a los comprimidos efervescentes, sublinguales, cápsulas blandas y de liberación modificada, entre otros, advirtió el académico de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Fernando Torres.

    "Perder esa protección (del envase original) puede reducir su efecto terapéutico, o modificar la velocidad con que el organismo absorbe el principio activo", explicó el químico farmacéutico.

    Al poner los remedios en un pastillero u otra caja "se pierde información clave, como el nombre del medicamento, dosis, fecha de vencimiento, número de lote y las condiciones de almacenamiento recomendadas. Sin esos datos a la vista aumenta el riesgo de confundir pastillas de apariencia similar, de tomar medicamentos vencidos o de no poder identificar un producto en caso de alertas sanitarias", advirtió el académico.

    El Instituto de Salud Pública (ISP) es quien emite las alertas sobre medicamentos mal rotulados, con deficiencias u otro tipo de problemas, al igual que el maquillaje y los desinfectantes, entre otros productos de uso diario. Para esto, mantiene la plataforma ispch.gob.cl/alertas.

    Torres destacó que los envoltorios son diseñados para proteger los medicamentos "de la humedad, la luz, el oxígeno y los cambios de temperatura".

  • Sacar las pastillas de los envases originales podría disminuir sus efectos

    Los pastilleros permiten organizar los remedios, pero sus envoltorios tienen datos.

    Muchas personas, sobre todo adultos mayores, usan pastilleros para ordenar los remedios que deben tomar día a día y así no olvidarlos. Sin embargo, esto puede afectar a los comprimidos efervescentes, sublinguales, cápsulas blandas y de liberación modificada, entre otros, advirtió el académico de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Fernando Torres.

    "Perder esa protección (del envase original) puede reducir su efecto terapéutico, o modificar la velocidad con que el organismo absorbe el principio activo", explicó el químico farmacéutico.

    Al poner los remedios en un pastillero u otra caja "se pierde información clave, como el nombre del medicamento, dosis, fecha de vencimiento, número de lote y las condiciones de almacenamiento recomendadas. Sin esos datos a la vista aumenta el riesgo de confundir pastillas de apariencia similar, de tomar medicamentos vencidos o de no poder identificar un producto en caso de alertas sanitarias", advirtió el académico.

    El Instituto de Salud Pública (ISP) es quien emite las alertas sobre medicamentos mal rotulados, con deficiencias u otro tipo de problemas, al igual que el maquillaje y los desinfectantes, entre otros productos de uso diario. Para esto, mantiene la plataforma ispch.gob.cl/alertas.

    Torres destacó que los envoltorios son diseñados para proteger los medicamentos "de la humedad, la luz, el oxígeno y los cambios de temperatura".

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