• Australia investiga a OpenAI por hackeo a su sistema de salud

    Autómatas habrían obtenido información de la ciudadanía. La empresa reconoció el hecho y comenzó a revisar lo ocurrido.

    V. Barahona / Agencia EFE

    El 23 de julio se confirmó que dos modelos de inteligencia artificial (IA) hackearon a una tercera IA, vulnerando todos los "comprueba que eres humano" de internet. A partir de ese día, se dispararon las alertas sobre la autonomía de las máquinas, que eventualmente "podrían matarnos antes del final de la década", como denunció un exinvestigador de la empresa Anthropic (dueña de Claude) y OpenAI (ChatGPT).

    Anthropic reconoció haber detenido investigaciones con IA sobre la fabricación de armas biológicas, es decir, enfermedades, junto con operaciones de inteligencia de Irán contra Estados Unidos utilizando sus sistemas.

    A esto se suma que días antes de las declaraciones del ingeniero Jacob Coxon, Taiwán denunció ciberataques realizados con agentes de IA contra sus reparticiones públicas.

    Producto de estas revelaciones y la corroboración del propio personal de las dos más grandes empresas de IA de EE.UU., que incluso han pedido ralentizar el desarrollo de los autómatas -pese a la oposición del Presidente Donald Trump, ya que el competidor principal es la industria china-, la asamblea general de la Organización de Naciones Unidas ha estado marcada por el tema.

    Australia ahora inició una investigación contra OpenAI por la presunta infiltración de agentes de IA en un portal de su sistema de salud, obteniendo información confidencial de los ciudadanos.

    Esto, según denunció en Nueva York el Primer Ministro del país oceánico, Anthony Albanese, ocurrió durante el 18 de junio. Este dato corre hacia atrás la línea histórica sobre el avance de los autómatas, lo cual despierta nuevas dudas frente a la responsabilidad de las empresas y los gobiernos frente a una eventual "pérdida de control" de las máquinas.

    El caso fue calificado por la autoridad de "extrema preocupación", ya que por segunda vez -tras lo de Taiwán -confirma que esta tecnología puede evadir sistemas de seguridad estatal, diseñados para proteger información sensible, con el objetivo de completar una tarea, en este caso una investigación sobre el gasto público en fármacos.

    Albanese además expresó su malestar con OpenAI por haber tardado tres meses en informar a las autoridades australianas, por lo que anunció la creación de un grupo de trabajo para revisar de forma urgente el incidente y determinar si otros sistemas públicos se vieron afectados.

    El ministro de Defensa australiano, Richard Marles, agregó que también se debe "evaluar si el marco jurídico actual es adecuado para un mundo en el que surgen nuevas capacidades de IA".

    OpenAI respondió que lleva a cabo una "profunda investigación", aunque, al cierre de esta edición, aún no se encontraban pruebas de acceso a historiales de pacientes, pero sí a estadísticas sanitarias y archivos internos.

    En paralelo, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, declaró ayer en la ONU que "necesitamos una arquitectura responsable, transparente y regulada. Necesitamos una IA que sirva a la humanidad, no que la controle. (...) La industria de la IA no puede estar regulada por unas pocas grandes empresas globales", por lo que llamó a establecer normas.

    "Necesitamos una inteligencia artificial que sirva a la humanidad, no que la controle.

    antónio costa, presidente consejo ue"

    18 de junio habría ocurrido la intromisión de sistemas de OpenAI en el servicio público australiano.

    23 de julio fue cuando modelos de ChatGPT comenzaron a dar muestras de autonomía.

  • Australia investiga a OpenAI por hackeo a su sistema de salud

    Autómatas habrían obtenido información de la ciudadanía. La empresa reconoció el hecho y comenzó a revisar lo ocurrido.

    V. Barahona / Agencia EFE

    El 23 de julio se confirmó que dos modelos de inteligencia artificial (IA) hackearon a una tercera IA, vulnerando todos los "comprueba que eres humano" de internet. A partir de ese día, se dispararon las alertas sobre la autonomía de las máquinas, que eventualmente "podrían matarnos antes del final de la década", como denunció un exinvestigador de la empresa Anthropic (dueña de Claude) y OpenAI (ChatGPT).

    Anthropic reconoció haber detenido investigaciones con IA sobre la fabricación de armas biológicas, es decir, enfermedades, junto con operaciones de inteligencia de Irán contra Estados Unidos utilizando sus sistemas.

    A esto se suma que días antes de las declaraciones del ingeniero Jacob Coxon, Taiwán denunció ciberataques realizados con agentes de IA contra sus reparticiones públicas.

    Producto de estas revelaciones y la corroboración del propio personal de las dos más grandes empresas de IA de EE.UU., que incluso han pedido ralentizar el desarrollo de los autómatas -pese a la oposición del Presidente Donald Trump, ya que el competidor principal es la industria china-, la asamblea general de la Organización de Naciones Unidas ha estado marcada por el tema.

    Australia ahora inició una investigación contra OpenAI por la presunta infiltración de agentes de IA en un portal de su sistema de salud, obteniendo información confidencial de los ciudadanos.

    Esto, según denunció en Nueva York el Primer Ministro del país oceánico, Anthony Albanese, ocurrió durante el 18 de junio. Este dato corre hacia atrás la línea histórica sobre el avance de los autómatas, lo cual despierta nuevas dudas frente a la responsabilidad de las empresas y los gobiernos frente a una eventual "pérdida de control" de las máquinas.

    El caso fue calificado por la autoridad de "extrema preocupación", ya que por segunda vez -tras lo de Taiwán -confirma que esta tecnología puede evadir sistemas de seguridad estatal, diseñados para proteger información sensible, con el objetivo de completar una tarea, en este caso una investigación sobre el gasto público en fármacos.

    Albanese además expresó su malestar con OpenAI por haber tardado tres meses en informar a las autoridades australianas, por lo que anunció la creación de un grupo de trabajo para revisar de forma urgente el incidente y determinar si otros sistemas públicos se vieron afectados.

    El ministro de Defensa australiano, Richard Marles, agregó que también se debe "evaluar si el marco jurídico actual es adecuado para un mundo en el que surgen nuevas capacidades de IA".

    OpenAI respondió que lleva a cabo una "profunda investigación", aunque, al cierre de esta edición, aún no se encontraban pruebas de acceso a historiales de pacientes, pero sí a estadísticas sanitarias y archivos internos.

    En paralelo, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, declaró ayer en la ONU que "necesitamos una arquitectura responsable, transparente y regulada. Necesitamos una IA que sirva a la humanidad, no que la controle. (...) La industria de la IA no puede estar regulada por unas pocas grandes empresas globales", por lo que llamó a establecer normas.

    "Necesitamos una inteligencia artificial que sirva a la humanidad, no que la controle.

    antónio costa, presidente consejo ue"

    18 de junio habría ocurrido la intromisión de sistemas de OpenAI en el servicio público australiano.

    23 de julio fue cuando modelos de ChatGPT comenzaron a dar muestras de autonomía.

  • Australia investiga a OpenAI por hackeo a su sistema de salud

    Autómatas habrían obtenido información de la ciudadanía. La empresa reconoció el hecho y comenzó a revisar lo ocurrido.

    V. Barahona / Agencia EFE

    El 23 de julio se confirmó que dos modelos de inteligencia artificial (IA) hackearon a una tercera IA, vulnerando todos los "comprueba que eres humano" de internet. A partir de ese día, se dispararon las alertas sobre la autonomía de las máquinas, que eventualmente "podrían matarnos antes del final de la década", como denunció un exinvestigador de la empresa Anthropic (dueña de Claude) y OpenAI (ChatGPT).

    Anthropic reconoció haber detenido investigaciones con IA sobre la fabricación de armas biológicas, es decir, enfermedades, junto con operaciones de inteligencia de Irán contra Estados Unidos utilizando sus sistemas.

    A esto se suma que días antes de las declaraciones del ingeniero Jacob Coxon, Taiwán denunció ciberataques realizados con agentes de IA contra sus reparticiones públicas.

    Producto de estas revelaciones y la corroboración del propio personal de las dos más grandes empresas de IA de EE.UU., que incluso han pedido ralentizar el desarrollo de los autómatas -pese a la oposición del Presidente Donald Trump, ya que el competidor principal es la industria china-, la asamblea general de la Organización de Naciones Unidas ha estado marcada por el tema.

    Australia ahora inició una investigación contra OpenAI por la presunta infiltración de agentes de IA en un portal de su sistema de salud, obteniendo información confidencial de los ciudadanos.

    Esto, según denunció en Nueva York el Primer Ministro del país oceánico, Anthony Albanese, ocurrió durante el 18 de junio. Este dato corre hacia atrás la línea histórica sobre el avance de los autómatas, lo cual despierta nuevas dudas frente a la responsabilidad de las empresas y los gobiernos frente a una eventual "pérdida de control" de las máquinas.

    El caso fue calificado por la autoridad de "extrema preocupación", ya que por segunda vez -tras lo de Taiwán -confirma que esta tecnología puede evadir sistemas de seguridad estatal, diseñados para proteger información sensible, con el objetivo de completar una tarea, en este caso una investigación sobre el gasto público en fármacos.

    Albanese además expresó su malestar con OpenAI por haber tardado tres meses en informar a las autoridades australianas, por lo que anunció la creación de un grupo de trabajo para revisar de forma urgente el incidente y determinar si otros sistemas públicos se vieron afectados.

    El ministro de Defensa australiano, Richard Marles, agregó que también se debe "evaluar si el marco jurídico actual es adecuado para un mundo en el que surgen nuevas capacidades de IA".

    OpenAI respondió que lleva a cabo una "profunda investigación", aunque, al cierre de esta edición, aún no se encontraban pruebas de acceso a historiales de pacientes, pero sí a estadísticas sanitarias y archivos internos.

    En paralelo, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, declaró ayer en la ONU que "necesitamos una arquitectura responsable, transparente y regulada. Necesitamos una IA que sirva a la humanidad, no que la controle. (...) La industria de la IA no puede estar regulada por unas pocas grandes empresas globales", por lo que llamó a establecer normas.

    "Necesitamos una inteligencia artificial que sirva a la humanidad, no que la controle.

    antónio costa, presidente consejo ue"

    18 de junio habría ocurrido la intromisión de sistemas de OpenAI en el servicio público australiano.

    23 de julio fue cuando modelos de ChatGPT comenzaron a dar muestras de autonomía.

  • Australia investiga a OpenAI por hackeo a su sistema de salud

    Autómatas habrían obtenido información de la ciudadanía. La empresa reconoció el hecho y comenzó a revisar lo ocurrido.

    V. Barahona / Agencia EFE

    El 23 de julio se confirmó que dos modelos de inteligencia artificial (IA) hackearon a una tercera IA, vulnerando todos los "comprueba que eres humano" de internet. A partir de ese día, se dispararon las alertas sobre la autonomía de las máquinas, que eventualmente "podrían matarnos antes del final de la década", como denunció un exinvestigador de la empresa Anthropic (dueña de Claude) y OpenAI (ChatGPT).

    Anthropic reconoció haber detenido investigaciones con IA sobre la fabricación de armas biológicas, es decir, enfermedades, junto con operaciones de inteligencia de Irán contra Estados Unidos utilizando sus sistemas.

    A esto se suma que días antes de las declaraciones del ingeniero Jacob Coxon, Taiwán denunció ciberataques realizados con agentes de IA contra sus reparticiones públicas.

    Producto de estas revelaciones y la corroboración del propio personal de las dos más grandes empresas de IA de EE.UU., que incluso han pedido ralentizar el desarrollo de los autómatas -pese a la oposición del Presidente Donald Trump, ya que el competidor principal es la industria china-, la asamblea general de la Organización de Naciones Unidas ha estado marcada por el tema.

    Australia ahora inició una investigación contra OpenAI por la presunta infiltración de agentes de IA en un portal de su sistema de salud, obteniendo información confidencial de los ciudadanos.

    Esto, según denunció en Nueva York el Primer Ministro del país oceánico, Anthony Albanese, ocurrió durante el 18 de junio. Este dato corre hacia atrás la línea histórica sobre el avance de los autómatas, lo cual despierta nuevas dudas frente a la responsabilidad de las empresas y los gobiernos frente a una eventual "pérdida de control" de las máquinas.

    El caso fue calificado por la autoridad de "extrema preocupación", ya que por segunda vez -tras lo de Taiwán -confirma que esta tecnología puede evadir sistemas de seguridad estatal, diseñados para proteger información sensible, con el objetivo de completar una tarea, en este caso una investigación sobre el gasto público en fármacos.

    Albanese además expresó su malestar con OpenAI por haber tardado tres meses en informar a las autoridades australianas, por lo que anunció la creación de un grupo de trabajo para revisar de forma urgente el incidente y determinar si otros sistemas públicos se vieron afectados.

    El ministro de Defensa australiano, Richard Marles, agregó que también se debe "evaluar si el marco jurídico actual es adecuado para un mundo en el que surgen nuevas capacidades de IA".

    OpenAI respondió que lleva a cabo una "profunda investigación", aunque, al cierre de esta edición, aún no se encontraban pruebas de acceso a historiales de pacientes, pero sí a estadísticas sanitarias y archivos internos.

    En paralelo, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, declaró ayer en la ONU que "necesitamos una arquitectura responsable, transparente y regulada. Necesitamos una IA que sirva a la humanidad, no que la controle. (...) La industria de la IA no puede estar regulada por unas pocas grandes empresas globales", por lo que llamó a establecer normas.

    "Necesitamos una inteligencia artificial que sirva a la humanidad, no que la controle.

    antónio costa, presidente consejo ue"

    18 de junio habría ocurrido la intromisión de sistemas de OpenAI en el servicio público australiano.

    23 de julio fue cuando modelos de ChatGPT comenzaron a dar muestras de autonomía.

  • Francia: finalista de premio literario Goncourt es acusado de usar IA

    El autor y su editorial se defendieron, aunque el jurado aguarda por evidencia.

    La Academia Goncourt, que entrega el premio homónimo considerado el más prestigioso de las letras en francés, pidió prudencia ante las acusaciones en redes sociales contra uno de los finalistas, Thélyson Orélien, debido al supuesto uso de inteligencia artificial (IA) en su bestseller.

    "Estamos atentos a todas las explicaciones que nos puedan dar, tanto por parte de la editorial como del propio autor. Pero, una vez más, hay que ser prudentes", dijo al diario Le Figaro el presidente del jurado, Philippe Claudel.

    La novela en cuestión es "C'était ça ou mourir (Era eso o morir)", con la que el haitiano-canadiense Thélyson Orélien (Gonaïves, Haití, 1988) entró en la lista de 16 candidatos potenciales al Goncourt, publicada hace unos días.

    Una cuenta anónima subió a redes sociales fragmentos del libro, que ha sido un éxito de ventas, acusando que están redactados con IA.

    Medios franceses también realizaron comprobaciones con aplicaciones para este fin, aunque los resultados no se pueden dar como válidos ya que la IA, al ser entrenada con libros que ya existen, por ejemplo, afirma que el comienzo de "Cien años de soledad", de Gabriel García Márquez, es 100% obra de autómatas. Lo mismo pasa con algunos pasajes bíblicos.

    El autor y su editorial, Grasset, negaron las acusaciones y aseguraron estar recabando pruebas para refutarlas.

  • Francia: finalista de premio literario Goncourt es acusado de usar IA

    El autor y su editorial se defendieron, aunque el jurado aguarda por evidencia.

    La Academia Goncourt, que entrega el premio homónimo considerado el más prestigioso de las letras en francés, pidió prudencia ante las acusaciones en redes sociales contra uno de los finalistas, Thélyson Orélien, debido al supuesto uso de inteligencia artificial (IA) en su bestseller.

    "Estamos atentos a todas las explicaciones que nos puedan dar, tanto por parte de la editorial como del propio autor. Pero, una vez más, hay que ser prudentes", dijo al diario Le Figaro el presidente del jurado, Philippe Claudel.

    La novela en cuestión es "C'était ça ou mourir (Era eso o morir)", con la que el haitiano-canadiense Thélyson Orélien (Gonaïves, Haití, 1988) entró en la lista de 16 candidatos potenciales al Goncourt, publicada hace unos días.

    Una cuenta anónima subió a redes sociales fragmentos del libro, que ha sido un éxito de ventas, acusando que están redactados con IA.

    Medios franceses también realizaron comprobaciones con aplicaciones para este fin, aunque los resultados no se pueden dar como válidos ya que la IA, al ser entrenada con libros que ya existen, por ejemplo, afirma que el comienzo de "Cien años de soledad", de Gabriel García Márquez, es 100% obra de autómatas. Lo mismo pasa con algunos pasajes bíblicos.

    El autor y su editorial, Grasset, negaron las acusaciones y aseguraron estar recabando pruebas para refutarlas.

  • Francia: finalista de premio literario Goncourt es acusado de usar IA

    El autor y su editorial se defendieron, aunque el jurado aguarda por evidencia.

    La Academia Goncourt, que entrega el premio homónimo considerado el más prestigioso de las letras en francés, pidió prudencia ante las acusaciones en redes sociales contra uno de los finalistas, Thélyson Orélien, debido al supuesto uso de inteligencia artificial (IA) en su bestseller.

    "Estamos atentos a todas las explicaciones que nos puedan dar, tanto por parte de la editorial como del propio autor. Pero, una vez más, hay que ser prudentes", dijo al diario Le Figaro el presidente del jurado, Philippe Claudel.

    La novela en cuestión es "C'était ça ou mourir (Era eso o morir)", con la que el haitiano-canadiense Thélyson Orélien (Gonaïves, Haití, 1988) entró en la lista de 16 candidatos potenciales al Goncourt, publicada hace unos días.

    Una cuenta anónima subió a redes sociales fragmentos del libro, que ha sido un éxito de ventas, acusando que están redactados con IA.

    Medios franceses también realizaron comprobaciones con aplicaciones para este fin, aunque los resultados no se pueden dar como válidos ya que la IA, al ser entrenada con libros que ya existen, por ejemplo, afirma que el comienzo de "Cien años de soledad", de Gabriel García Márquez, es 100% obra de autómatas. Lo mismo pasa con algunos pasajes bíblicos.

    El autor y su editorial, Grasset, negaron las acusaciones y aseguraron estar recabando pruebas para refutarlas.

  • Francia: finalista de premio literario Goncourt es acusado de usar IA

    El autor y su editorial se defendieron, aunque el jurado aguarda por evidencia.

    La Academia Goncourt, que entrega el premio homónimo considerado el más prestigioso de las letras en francés, pidió prudencia ante las acusaciones en redes sociales contra uno de los finalistas, Thélyson Orélien, debido al supuesto uso de inteligencia artificial (IA) en su bestseller.

    "Estamos atentos a todas las explicaciones que nos puedan dar, tanto por parte de la editorial como del propio autor. Pero, una vez más, hay que ser prudentes", dijo al diario Le Figaro el presidente del jurado, Philippe Claudel.

    La novela en cuestión es "C'était ça ou mourir (Era eso o morir)", con la que el haitiano-canadiense Thélyson Orélien (Gonaïves, Haití, 1988) entró en la lista de 16 candidatos potenciales al Goncourt, publicada hace unos días.

    Una cuenta anónima subió a redes sociales fragmentos del libro, que ha sido un éxito de ventas, acusando que están redactados con IA.

    Medios franceses también realizaron comprobaciones con aplicaciones para este fin, aunque los resultados no se pueden dar como válidos ya que la IA, al ser entrenada con libros que ya existen, por ejemplo, afirma que el comienzo de "Cien años de soledad", de Gabriel García Márquez, es 100% obra de autómatas. Lo mismo pasa con algunos pasajes bíblicos.

    El autor y su editorial, Grasset, negaron las acusaciones y aseguraron estar recabando pruebas para refutarlas.

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