• Impulso Lector: nueva prueba medirá la lectura en 2° Básico y abre debate sobre cómo evaluar la fluidez

    Unos 278 mil estudiantes serán evaluados con un instrumento que mide comprensión, habilidades precursoras y lectura en voz alta. Expertos destacan potencial para orientar apoyos y formación docente. Magisterio advierte sobre énfasis en velocidad.

    Matías Gatica Lindsay

    Entre el 16 de noviembre y el 4 de diciembre, la Agencia de Calidad de la Educación aplicará la Prueba Impulso Lector a más de 278 mil estudiantes de 2° Básico en el país. Esta es la primera evaluación censal de habilidades lectoras.

    La medición busca obtener información temprana sobre las habilidades que sostienen el aprendizaje lector y sobre el nivel de comprensión alcanzado por los estudiantes. La aplicación contempla dos jornadas: en la primera se evaluarán habilidades precursoras de la lectura y, en la segunda, comprensión de textos literarios y no literarios, además de una evaluación individual de fluidez lectora. Para esto último, se registrará la lectura en voz alta de cada estudiante, considerando aspectos como velocidad, precisión y expresión.

    La iniciativa permitirá identificar tempranamente a los estudiantes que podrían requerir apoyos adicionales y entregar a los establecimientos información más precisa para orientar sus estrategias pedagógicas. Su diseño comenzó a desarrollarse en años anteriores con expertos y distintas etapas de pilotaje, incluida una aplicación experimental en 2025 y se desarrollará en un contexto en el que según los antecedentes entregados por la Agencia, cerca de tres de cada diez estudiantes de 4° básico se encuentran en el nivel Insuficiente de lectura.

    El vicedecano de la facultad de Educación de la UDD, Mauricio Bravo, dijo a este medio que esta prueba "permite mirar el proceso lector antes y con mucho más detalle que el Simce de 4° básico, que nos muestra resultados cuando los estudiantes ya llevan varios años en el sistema, por tanto, se abre un espacio dos años previos muy valiosos para intervenir" y que "busca identificar que está ocurriendo en la construcción de la lectura y en la comprensión".

    Agregó que si la información derivada de esta prueba "se utiliza bien, podrá pasar a una política de intervención mucho más focalizada", que permitirá "dirigir allí apoyo pedagógico, formación docente, acompañamiento técnico y recursos". El experto señaló que la prueba puede "generar una discusión muy interesante para las facultades de educación" con respecto a la formación docente, ya que "enseñar a leer no es simplemente exponer a los niños a textos porque requiere conocimiento especializado sobre como se desarrolla la lectura y sobre cómo intervenir cuando ese proceso presenta dificultades".

    "La evaluación considera dimensiones como conciencia fonológica, decodificación, comprensión oral, vocabulario y fluidez y comprensión. Por tanto, esto nos obliga a preguntarnos si todos nuestros egresados de pedagogía básica manejan suficientemente bien estos componentes, saben diagnosticarlos y, sobre todo saben que estrategia pedagógica utilizar cuando un niño presenta dificultades específicas", agregó.

    Pasos a seguir

    En caso de que aparezca una brecha crítica en los niños de 2° Básico, Bravo dijo que el Mineduc "debería tener preparada una estrategia de intervención asociada a los resultados", como "apoyo intensivo a los establecimientos con mayores rezagos, acompañamiento pedagógico (...) y mecanismos para monitorear el progreso en 3° básico".

    Sobre las facultades de educación, dijo que "deberían revisar sus cursos de enseñanza de la lectura a la luz de los resultados. Si aparecen déficits sistemáticos, por ejemplo, en conciencia fonológica, decodificación o fluidez, eso constituye información relevante no sólo para las escuelas, sino también para quienes formamos profesores".

    La directora del Centro de Innovación en Liderazgo Educativo de la UDD, Soledad Ortúzar, dijo a este medio que "hay un antecedente importante: los resultados recientes de PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes) mostraron un retroceso en la lectura, no sólo en Chile, sino también a nivel global. En Chile vemos una disminución sostenida desde 2015. Encontramos resultados similares en el Simce y en el DIA (Diagnóstico Integral de Aprendizaje) y en otras evaluaciones. Es un problema del que tenemos que hacernos cargo".

    Por ello, señaló que "cuando detectamos estas dificultades lectoras a los 15 años, en Octavo o incluso en Cuarto Básico, ya estamos llegando tarde. Hay que empezar lo antes posible y por eso es tan importante medir en segundo básico para entregar los apoyos necesarios. Incluso hay evidencia que plantea la conveniencia de avaluar antes".

    Indicó que Impulso Lector incorpora variables además de la comprensión lectora "que permiten anticipar mejor el desarrollo de las competencias lectoras" como lo es que los niños lean en voz alta, lo que aseguró "está alineado con las recomendaciones de la evidencia internacional".

    En ese sentido y por los desafíos logísticos y técnicos que esto representa para los colegios, sobre todo vulnerables y aquellos en zonas rurales, dijo que la fluidez se debe evaluar "mediante la grabación de voz", por lo que los establecimientos deben recibir "los apoyos que requieran. El ministerio debe considerar que esto va a exigir una gestión especial".

    Ortúzar señaló que la información "puede servir para, por ejemplo identificar profesores que necesiten apoyo o formación", que "no se trata de mirar solamente a los estudiantes que están más rezagados y que "hay que apoyar e incentivar a las escuelas para que puedan leer bien los datos e implementar iniciativas".

    El presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, dijo a este medio que "estas pruebas llamadas de fluidez lectora muchas veces se confunden con pruebas de velocidad lectora y en el caso de lo que se aplica en Chile tiene mucho ese sesgo y eso es un error".

    "Los estudios de distintos países demuestran que forzar en un niño que está aprendiendo a leer, la velocidad lectora, lo que tiende a hacer es que se generan mecanismos de mecanización, pero no de comprensión para lograr la meta de velocidad lectora. La fluidez es otra cosa, no tiene que ver con la velocidad, sino con la completación correcta de las palabras y el adecuado proceso cognitivo de comprensión. Es una presión para los niños para leer rápido y eso no es lo que se requiere al principio. Se requiere que lean con calma, pero comprensivamente. Por lo tanto creemos que no es un aporte que se esté forzando a los niños en este sentido", agregó.

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