• Ciertos microorganismos terrestres podrían vivir en Encélado, una de las lunas de Saturno

    Una investigación recreó en el laboratorio las condiciones que existen allí.

    Agencia EFE

    Encélado, la luna de Saturno, tiene bajo su superficie helada un gran océano, y lo que se cree que son sus características han sido reproducidas en un laboratorio. Los datos señalan que ciertos microorganismos podrían tolerar, mejor de lo que se pensaba, las condiciones de aquel lugar.

    Además, las grandes columnas de material que esa luna expulsa a cientos de kilómetros en el espacio tienen un composición que haría más fácil para las sondas espaciales detectar eventuales señales de vida.

    Así lo indican dos estudios que publica Science Advances, ambos con la participación de la Universidad Libre de Berlín.

    Encélado se considera uno de los lugares más prometedores para buscar vida extraterrestre en el sistema solar, pues se sospecha que, bajo su corteza helada, hay un océano global de agua líquida y, más abajo, un núcleo rocoso.

    La primera de las investigaciones, liderada por la Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich (Alemania), logró reproducir las condiciones que se considera que presenta ese océano: una concentración muy baja de oxígeno, muy alta de carbonato y es muy alcalino (con valores de pH de 10 u 11).

    Tras recrear esas condiciones, incluida su interacción hidrotermal con el lecho rocoso, introdujeron en ese entorno controlado la arquea Methanothermococcus okinawensis.

    Se trata de un microorganismo productor de metano que normalmente vive cerca de las fuentes hidrotermales de las profundidades marinas de la Tierra. No necesita oxígeno -que es escaso en Encélado- para sobrevivir, pero sí hidrógeno y dióxido de carbono.

    Los resultados fueron "sorprendentes", indica la Universidad Libre de Berlín en un comunicado. En el simulador, la arquea siguió creciendo, produciendo metano a partir del hidrógeno generado por las reacciones entre el agua y la roca.

    En las condiciones simuladas, los microorganismos fueron incluso capaces de adaptar su metabolismo a las bajas concentraciones de dióxido de carbono.

    "Nos sorprendió mucho", era un experimento del que "no esperábamos un resultado tan satisfactorio", aseguró el investigador Nozair Khawaja, de la Universidad Libre de Berlín y uno de los firmantes del artículo.

    En esa luna de Saturno, las condiciones geoquímicas específicas podrían permitir que funcionara uno de los sistemas metabólicos más antiguos conocidos en la Tierra, incluso en entornos muy alcalinos, destacó, por su parte, el investigador Frank Postberg, del mismo centro universitario.

    Ese resultado, "no significa que haya vida" en Encélado, pero de haberla, las futuras misiones espaciales podrían tener muchas posibilidades de encontrar rastros si analizan granos de hielo individuales procedentes de las columnas que eyecta la luna.

    La composición de esas columnas son el objeto del segundo estudio, en el que se presentan nuevas pruebas de que es más fácil determinar los componentes del océano oculto bajo la superficie helada de lo que se pensaba.

    Debido a la actividad criovolcánica de Encélado, gigantescas columnas se abren paso a través de las grietas de la corteza en el polo sur, expulsando partículas de hielo a cientos de kilómetros en el espacio.

    La sonda Cassini de la NASA atravesó esas columnas en múltiples ocasiones para analizar su composición y, de hecho, ese océano es la única masa de agua extraterrestre de la que los científicos han podido analizar muestras directamente.

    Con datos de Cassini, experimentos de laboratorio a largo plazo y modelos teóricos, el equipo estableció que las partículas expulsadas suelen estar compuestas por una sola sustancia altamente concentrada y previamente segregada del resto.

    "Encélado nos facilita mucho el trabajo a la hora de preparar muestras para su análisis, algo que normalmente requiere un gran esfuerzo en los laboratorios químicos de la Tierra", pues los componentes oceánicos "se separan entre sí y, al mismo tiempo, se concentran en partículas de hielo individuales", explicó Postberg.

    A la hora de estudiar las columnas de Encelado, este mecanismo resulta útil para caracterizar el océano como hábitat potencial para la vida y tiene especial interés en la búsqueda de biofirmas (indicios medibles de vida).

  • Un relato de 2.000 años ayuda a datar erupcion del Vesubio

    Plinio el joven habría fechado con bastante precisión el desastre de Pompeya.

    La erupción del Vesubio que acabó con Pompeya y Herculano fue relatada con gran precisión por Plinio el Joven, incluso con suficientes detalles sobre la fecha exacta, de manera que los científicos han podido establecer un punto de referencia para los métodos de datación de erupciones volcánicas.

    Una investigación señala que el método de datación argón-argón, calibrado con la fecha inferida de la erupción, el 24 de agosto del año 79, es ahora "significativamente más precisa", lo que la convierte en uno de los métodos de datación más versátiles disponibles", según la Universidad de Berkeley (EE. UU.).

    Esta mejora permitirá a los geólogos, paleontólogos y arqueólogos atribuir fechas más precisas a los acontecimientos geológicos del pasado, indica el centro universitario, que encabezó el estudio, el cual publica Science Advances.

    De igual forma, ayudará a contrastar sobre el terreno otros métodos de datación, como la de carbono 14 de material orgánico y la de uranio-plomo de rocas que datan de los primeros tiempos del planeta Tierra.

    La exactitud se refiere a si un resultado es correcto, mientras que la precisión es una medida de hasta qué punto el resultado es reproducible.

    El método de datación argón-argón recalibrado, aplicado a ocho muestras de un mineral volcánico del Vesubio que contiene potasio y se denomina sanidina, situó la erupción en 1.938 ±13 años antes de la fecha en que se analizaron los minerales, en 2025.

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