• "El 30/30/30 se está volviendo más frecuente en más horas y días"

    La especialista analiza las condiciones que están propiciando mega incendios en el país, que podrían extenderse hasta abril.

    Leo Riquelme

    Hasta hace unos años, con febrero se acababan las vacaciones y la temporada de incendios. Hoy, dice la jefa del Observatorio Climático de la Facultad de Ingeniería de la Universidad San Sebastián, Paula Santibáñez, ya no es tal.

    "En las proyecciones de riesgo para Chile, las condiciones propicias para mega incendios no se 'cierran' en una fecha única, pero sí muestran una ventana crítica que tiende a extenderse desde fines de primavera hasta comienzos de otoño. En el centro-sur, el mayor peligro suele concentrarse entre diciembre y febrero, y puede prolongarse a marzo e incluso abril cuando persisten déficits de humedad, olas de calor tardías y episodios de viento", explica.

    Si ese escenario se da en zonas con pastizales, matorrales y población urbana-rural, "el potencial de propagación aumenta de manera no lineal", añade.

    ¿Y cuáles serían las regiones más expuestas?

    Las más expuestas se concentran en el corredor centro-sur, especialmente de O'Higgins al Biobío, con extensión hacia La Araucanía en temporadas particularmente secas y cálidas (...) Dentro de ese patrón, el secano interior y la cordillera de la costa destacan por su vulnerabilidad, en particular donde domina el monocultivo de plantaciones forestales: la acumulación de hojarasca seca puede formar un manto continuo sobre el suelo que facilita la ignición y la propagación superficial (...) A esto se suma la exposición de valles interiores y piedemontes, donde episodios de calor, baja humedad y rachas de viento elevan la velocidad potencial de avance del fuego.

    Suele hablarse desde hace unos años de las condiciones 30/30/30 como el escenario propicio para incendios. ¿Esos niveles se mantienen?

    La regla 30/30/30 sigue siendo un buen "resumen" del escenario meteorológico de alto peligro -temperaturas sobre 30 °C, humedad relativa bajo 30% y vientos sobre 30 km/h-, pero hoy el problema no es solo alcanzar ese umbral, sino que se está volviendo más frecuente sostenerlo por más horas y encadenarlo por varios días, o incluso superarlo con mayor recurrencia. Además, estas cifras se han vuelto más relevantes por un factor no meteorológico: la acción humana. Hay más personas viviendo y circulando en el territorio, y muchas localidades han crecido o se han instalado en zonas donde quedan muy cerca de plantaciones, matorrales o pastizales, aumentando tanto las fuentes de ignición, por descuido o intencionalidad, como la exposición de viviendas e infraestructura. En la práctica, el 30/30/30 describe el "ambiente" propicio, pero el salto a la emergencia suele ocurrir cuando ese ambiente se combina con alta presencia humana y continuidad de combustibles en la interfaz urbano-rural.

    ¿Y es el cambio climático un factor clave para entender estos mega incendios?

    Sí, es un factor clave, y puede explicarse de forma simple: al elevar temperaturas y aumentar la evaporación, seca más rápido los combustibles finos (pastizales, matorral, hojarasca) y reduce su humedad por más tiempo. El resultado no es solo "más calor", sino más horas al día en que se alcanzan condiciones favorables para la propagación del fuego: ventanas más largas de baja humedad, mayor estrés de la vegetación y más días consecutivos con un comportamiento del fuego difícil de contener. En términos prácticos, lo que antes podía concentrarse en un par de horas críticas en la tarde, hoy puede extenderse a buena parte de la jornada.

  • Experto pide bajar velocidad de navíos para reducir los choques con ballenas

    Chile tiene la mayor tasa mundial de muertes de cetáceos por esta causa.

    El director del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas e integrante de instancias asesoras del Ministerio de Ciencia, Carlos Olavarría, aseguró que los datos muestran que Chile tiene la mayor tasa mundial de muerte de ballenas por colisión con embarcaciones, principalmente con barcos mayores. Para reducirlo, el experto propuso que se reglamente la velocidad a la que los navíos salen de las bahías.

    En una charla magistral con motivo de los 28 años del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Universidad de Chile, el biólogo marino afirmó que la situación afecta a las ballenas jorobadas en el Estrecho de Magallanes, a las fin en Mejillones y a otras especies entre Coquimbo y Valparaíso.

    El escenario a su juicio podría agravarse si se concreta la serie de proyectos minero portuarios en carpeta. "Podríamos tener muchos barcos entrando y saliendo dentro de un área de conservación de múltiples usos, donde también sabemos que es un área de importancia para ballenas", vaticinó.

    Olavarría propuso como medida de mitigación que se reduzca la velocidad de las embarcaciones en zonas críticas, algo que a su juicio resisten las empresas por el efecto en los tiempos de viaje. No obstante, mencionó que "hay una experiencia voluntaria interesante en Mejillones, donde lograron que algunas navieras bajen de 15 a 10 nudos cuando van entrando. Todavía no se ve si eso va a tener efecto, pero es un paso".

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