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Leer en papel estabiliza más la atención que hacerlo en pantalla
El eterno debate entre los lectores se vuelve contingente al momento de decidir cuántos libros poner en la maleta.
Valeria Barahona
Las vacaciones muchas veces son el momento propicio para recuperar hábitos que se saben necesarios pero cuesta sostenerlos en la rutina, como dormir ocho horas o leer textos largos que requieren concentración y ejercicio mental.
Buenos lectores afirman que no hay diferencia entre leer en papel o pantalla, salvo el cálculo que muchos hacen antes de viajar sobre cuántos libros, en el caso de los físicos, poner en la maleta. Los volúmenes electrónicos son más fáciles de empacar, sólo hay que preocuparse de llevar el cargador.
Está la idea de que frente al papel es más fácil concentrarse y adquirir cierto vínculo con lo que se lee, mientras que en la pantalla este proceso sería más superficial. Sin embargo, "la investigación reciente matiza esa oposición", afirmó la directora del Magíster en Didáctica de la Lectura y la Escritura de la Universidad de Las Américas (UDLA), Evelyn Hugo.
La comparación entre formatos ha mostrado que, "en términos generales, la comprensión lectora no depende exclusivamente del soporte, sino de que el formato interactúe con los procesos cognitivos a los que se enfrentan los lectores al leer en los diferentes formatos. Así, más que una discusión sobre objetos, se trata sobre formas de leer", puntualizó la académica.
La licenciada en Letras agregó que otros análisis han mostrado que leer en papel y en pantalla "no son actividades equivalentes, aun cuando el texto sea el mismo. La lectura en papel tiende a ofrecer mayor estabilidad atencional y una percepción más clara de la estructura global del texto".
Esto porque el lector "sabe dónde está" en el mundo que forma la historia, "puede volver atrás fácilmente y construir una representación mental continua de lo leído".
"Esta materialidad no es un gesto romántico, sino un apoyo cognitivo concreto", que lleva a integrar mejor las ideas, destacó Hugo.
La lectura en pantalla, en cambio, "exige una mayor autorregulación por parte del lector: decidir cuándo detenerse, cómo volver sobre lo leído, cómo manejar el desplazamiento y cómo sostener la atención en un entorno potencialmente fragmentado", señaló la docente, ya que, por ejemplo, uno de los dispositivos más populares, Kindle, marca la lectura en relación al porcentaje de avance.
Sobre si es mejor el papel o una pantalla para las vacaciones, Hugo recomendó preguntarse "qué tipo de lectura queremos para estos días, y cuán desafiados queremos estar como lectores. Elegir conscientemente el soporte puede ser, al final, la mejor forma de volver a encontrarse con el placer de leer".
Libros gratis
Varias casas de estudios chilenas tienen parte de su catálogo disponible gratis en internet, como la Universidad de Talca, cuya editorial en n9.cl/u3ef2 permite descargar el "Catálogo de Obra (1937-2018)", de Nicanor Parra; "Poesía Fundamental", de Óscar Hahn; y "Crónicas en transición", de Carmen Berenguer, entre otros libros, incluso también técnicos.
La Universidad de Valparaíso (UV) es parte de esta iniciativa con, por ejemplo, los ensayos "La pasión y la condena", de Juan Villoro; sumado a "Arte y desaparición", de Adolfo Vera; además del discurso "Todas las verdades se tocan", de Andrés Bello, en editorial.uv.cl/descargas.
En busca de una mayor diversidad de voces, la Universidad de Concepción (UdeC) dispone de obras colectivas, como "Horror vacui: Antología de terror cósmico" o "Espectros: antología de microrrelatos experimentales", en n9.cl/l2xx2.
biblioteca pública Digital (bpdigital.cl) permite leer en pantalla libros y revistas.
primeras ediciones de libros se pueden bajar en Memoria Chilena, desde n9.cl/sks5h.
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Incendios forestales también dañan la vida microscópica del suelo
El fuego atenta contra los nutrientes y seres vivos que facilitan los cultivos.
Miles de hectáreas arrasadas por el fuego se han llevado vidas e historias en la zona sur del país durante las últimas jornadas, además de animales, árboles y plantas. Los organismos de emergencia se han enfocado en el rescate de la mayor cantidad de vidas, ya sea humanas o animales, pero hay una existencia microscópica que también es afectada por la catástrofe.
"Lo primero que se pierde es la vida que tiene el suelo", dijo la académica de la Universidad Católica del Maule (UCM), Carmen Bravo, "porque la vida está en la tierra, en pequeños microorganismos, también en insectos que conforman todo ese suelo que permite que se genere la vegetación, que es importante para nosotros" como especie humana.
El director del Centro del Desarrollo del Secano Interior de la misma casa de estudios, Rómulo Santelices, agregó que "se ven afectadas las distintas propiedades del suelo. Por ejemplo, un incendio subterráneo destruye toda la vida que hay en el suelo. No sólo los árboles, arbustos, que podemos ver, sino que abajo, toda la vida que hay, incluso se pueden perder nutrientes que están presentes, como el nitrógeno", es decir, se degrada el suelo para futuros cultivos.
En el contexto del cambio climático, el académico Antonio Cabrera señaló además que los incendios "actúan como perturbaciones que reconfiguran el sistema, modificando su estructura, funcionamiento y trayectorias ecológicas".