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Los pulpos gigantes dominaron los mares prehistóricos
Su inteligencia les permitió ser depredadores. Mandíbulas fósiles ratificaron cómo quebraban conchas y huesos.
V. Barahona / Agencia EFE
Lo que intuyó el escritor estadounidense Howard Phillips Lovecraft en su clásico del terror "La llamada de Cthulhu", publicado en 1928, sobre que un gran ser vivo descrito en forma similar a un pulpo dominaba el mar, emergía de el y descansaba en la latitud 47° 9' S, longitud 126° 43' O, es decir, en la costa de Chiloé, varias universidades japonesas lo confirmaron hace unos días, tras el estudio de 27 mandíbulas fósiles.
Los mares del periodo Cretácico Superior, es decir, hace entre 100 y 72 millones de años, estuvieron dominados por pulpos de hasta 19 metros de longitud, señalaron los investigadores en la prestigiosa revista Science.
Los autores también describieron a estas criaturas como "similares a los 'kraken'", los pulpos gigantescos mencionados en la mitología nórdica de los siglos XII y XIII, creada a partir de relatos de navegantes sobre "la existencia de un gigantesco y monstruoso animal en forma de calamar, que atacaba a los barcos hasta hundirlos y era capaz de devorar a un hombre de un sólo mordisco", indica el Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) de Chile en su página web.
Hasta ahora, los científicos creían que los principales depredadores oceánicos del Cretácico fueron reptiles marinos gigantes y tiburones, mientras que los invertebrados habrían servido sólo como presas.
Pero, a diferencia de los invertebrados con caparazón, los pulpos siguieron una trayectoria evolutiva única según reveló el análisis fósil: en lugar de caparazones protectores, desarrollaron cuerpos blandos, lo cual les proporcionó una movilidad, visión e inteligencia sin precedentes en el mundo marino.
Llegaron a alcanzar tamaños enormes y actuaron como depredadores de primer orden, pero su papel ecológico había sido difícil de determinar debido a la escasa evidencia fósil existente.
Por esto, los investigadores japoneses evaluaron los patrones de desgaste en 15 mandíbulas fósiles existentes de pulpos de la antigüedad, ya que a través de ellas las nuevas tecnologías permiten averiguar las dimensiones del animal al que pertenecieron.
Además, hay mucha información que se puede obtener estudiando el desgaste de la mandíbula, producido al morder presas con esqueletos duros, pues deja daños característicos similares a los observados en los cefalópodos modernos cuando rompen conchas para alimentarse de lo que hay en su interior.
Mediante técnicas avanzadas de prospección digital de fósiles, los investigadores japoneses descubrieron 12 mandíbulas más de pulpos con aletas en sedimentos del Cretácico Superior. Al analizarlas, vieron que correspondían a dos especies principales: Nanaimoteuthis jeletzkyi y N. haggarti.
Este último tenía aletas y medía, según los autores, entre siete y 19 metros, rivalizando en dimensiones con los reptiles marinos gigantes contemporáneos. Se trata de los invertebrados más grandes descritos hasta la fecha.
Los patrones de desgaste sugieren que aplastaban caparazones duros y huesos con poderosas mordidas, además de utilizar sus brazos largos y flexibles para capturar presas de gran tamaño mientras las desmembraban, comportamiento que se ha relacionado con una inteligencia avanzada.
19 metros llegaron a medir los pulpos hace entre 100 y 72 millones de años.
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Los pulpos gigantes dominaron los mares prehistóricos
Su inteligencia les permitió ser depredadores. Mandíbulas fósiles ratificaron cómo quebraban conchas y huesos.
V. Barahona / Agencia EFE
Lo que intuyó el escritor estadounidense Howard Phillips Lovecraft en su clásico del terror "La llamada de Cthulhu", publicado en 1928, sobre que un gran ser vivo descrito en forma similar a un pulpo dominaba el mar, emergía de el y descansaba en la latitud 47° 9' S, longitud 126° 43' O, es decir, en la costa de Chiloé, varias universidades japonesas lo confirmaron hace unos días, tras el estudio de 27 mandíbulas fósiles.
Los mares del periodo Cretácico Superior, es decir, hace entre 100 y 72 millones de años, estuvieron dominados por pulpos de hasta 19 metros de longitud, señalaron los investigadores en la prestigiosa revista Science.
Los autores también describieron a estas criaturas como "similares a los 'kraken'", los pulpos gigantescos mencionados en la mitología nórdica de los siglos XII y XIII, creada a partir de relatos de navegantes sobre "la existencia de un gigantesco y monstruoso animal en forma de calamar, que atacaba a los barcos hasta hundirlos y era capaz de devorar a un hombre de un sólo mordisco", indica el Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) de Chile en su página web.
Hasta ahora, los científicos creían que los principales depredadores oceánicos del Cretácico fueron reptiles marinos gigantes y tiburones, mientras que los invertebrados habrían servido sólo como presas.
Pero, a diferencia de los invertebrados con caparazón, los pulpos siguieron una trayectoria evolutiva única según reveló el análisis fósil: en lugar de caparazones protectores, desarrollaron cuerpos blandos, lo cual les proporcionó una movilidad, visión e inteligencia sin precedentes en el mundo marino.
Llegaron a alcanzar tamaños enormes y actuaron como depredadores de primer orden, pero su papel ecológico había sido difícil de determinar debido a la escasa evidencia fósil existente.
Por esto, los investigadores japoneses evaluaron los patrones de desgaste en 15 mandíbulas fósiles existentes de pulpos de la antigüedad, ya que a través de ellas las nuevas tecnologías permiten averiguar las dimensiones del animal al que pertenecieron.
Además, hay mucha información que se puede obtener estudiando el desgaste de la mandíbula, producido al morder presas con esqueletos duros, pues deja daños característicos similares a los observados en los cefalópodos modernos cuando rompen conchas para alimentarse de lo que hay en su interior.
Mediante técnicas avanzadas de prospección digital de fósiles, los investigadores japoneses descubrieron 12 mandíbulas más de pulpos con aletas en sedimentos del Cretácico Superior. Al analizarlas, vieron que correspondían a dos especies principales: Nanaimoteuthis jeletzkyi y N. haggarti.
Este último tenía aletas y medía, según los autores, entre siete y 19 metros, rivalizando en dimensiones con los reptiles marinos gigantes contemporáneos. Se trata de los invertebrados más grandes descritos hasta la fecha.
Los patrones de desgaste sugieren que aplastaban caparazones duros y huesos con poderosas mordidas, además de utilizar sus brazos largos y flexibles para capturar presas de gran tamaño mientras las desmembraban, comportamiento que se ha relacionado con una inteligencia avanzada.
19 metros llegaron a medir los pulpos hace entre 100 y 72 millones de años.
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Los pulpos gigantes dominaron los mares prehistóricos
Su inteligencia les permitió ser depredadores. Mandíbulas fósiles ratificaron cómo quebraban conchas y huesos.
V. Barahona / Agencia EFE
Lo que intuyó el escritor estadounidense Howard Phillips Lovecraft en su clásico del terror "La llamada de Cthulhu", publicado en 1928, sobre que un gran ser vivo descrito en forma similar a un pulpo dominaba el mar, emergía de el y descansaba en la latitud 47° 9' S, longitud 126° 43' O, es decir, en la costa de Chiloé, varias universidades japonesas lo confirmaron hace unos días, tras el estudio de 27 mandíbulas fósiles.
Los mares del periodo Cretácico Superior, es decir, hace entre 100 y 72 millones de años, estuvieron dominados por pulpos de hasta 19 metros de longitud, señalaron los investigadores en la prestigiosa revista Science.
Los autores también describieron a estas criaturas como "similares a los 'kraken'", los pulpos gigantescos mencionados en la mitología nórdica de los siglos XII y XIII, creada a partir de relatos de navegantes sobre "la existencia de un gigantesco y monstruoso animal en forma de calamar, que atacaba a los barcos hasta hundirlos y era capaz de devorar a un hombre de un sólo mordisco", indica el Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) de Chile en su página web.
Hasta ahora, los científicos creían que los principales depredadores oceánicos del Cretácico fueron reptiles marinos gigantes y tiburones, mientras que los invertebrados habrían servido sólo como presas.
Pero, a diferencia de los invertebrados con caparazón, los pulpos siguieron una trayectoria evolutiva única según reveló el análisis fósil: en lugar de caparazones protectores, desarrollaron cuerpos blandos, lo cual les proporcionó una movilidad, visión e inteligencia sin precedentes en el mundo marino.
Llegaron a alcanzar tamaños enormes y actuaron como depredadores de primer orden, pero su papel ecológico había sido difícil de determinar debido a la escasa evidencia fósil existente.
Por esto, los investigadores japoneses evaluaron los patrones de desgaste en 15 mandíbulas fósiles existentes de pulpos de la antigüedad, ya que a través de ellas las nuevas tecnologías permiten averiguar las dimensiones del animal al que pertenecieron.
Además, hay mucha información que se puede obtener estudiando el desgaste de la mandíbula, producido al morder presas con esqueletos duros, pues deja daños característicos similares a los observados en los cefalópodos modernos cuando rompen conchas para alimentarse de lo que hay en su interior.
Mediante técnicas avanzadas de prospección digital de fósiles, los investigadores japoneses descubrieron 12 mandíbulas más de pulpos con aletas en sedimentos del Cretácico Superior. Al analizarlas, vieron que correspondían a dos especies principales: Nanaimoteuthis jeletzkyi y N. haggarti.
Este último tenía aletas y medía, según los autores, entre siete y 19 metros, rivalizando en dimensiones con los reptiles marinos gigantes contemporáneos. Se trata de los invertebrados más grandes descritos hasta la fecha.
Los patrones de desgaste sugieren que aplastaban caparazones duros y huesos con poderosas mordidas, además de utilizar sus brazos largos y flexibles para capturar presas de gran tamaño mientras las desmembraban, comportamiento que se ha relacionado con una inteligencia avanzada.
19 metros llegaron a medir los pulpos hace entre 100 y 72 millones de años.
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Aumentan los cachalotes en Chañaral debido a mejores condiciones en la zona
Movimiento de las aguas y la geografía submarina han favorecido los avistamientos.
Científicos del Centro de Estudios en Zonas Áridas (Ceaza), pertenecientes a las universidades de La Serena (ULS) y Católica del Norte (UCN), junto al Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), dieron cuenta de un aumento sostenido de los avistamientos de cachalotes en la Reserva Marina Isla Chañaral, en el límite de las regiones de Atacama y Coquimbo.
Esto comenzó en septiembre, cuando los gigantescos cetáceos que inspiraron la novela "Moby Dick", de Herman Melville, escrita a partir de las historias de marinos en el Biobío durante el siglo XIX, comenzaron a aparecer de forma regular en las costas nortinas.
Los cachalotes poseen dientes y se alimentan de presas de gran tamaño, como calamares y bacalao. Por esta razón, viven en aguas profundas y la abundancia de krill, un pequeño crustáceo que comen otras especies, no resulta determinante.
En el entorno de Isla Chañaral se combinan, explicaron los académicos, una elevada productividad impulsada por el movimiento de las aguas, y sectores donde el fondo marino desciende rápidamente a más de mil metros.
El director ejecutivo de Ceaza, Carlos Olavarría, señaló la existencia de "un cañón submarino" al sur de la isla, asociado a "la presencia de ballenas fin en la zona. También hay otro cañón que aparece por el norte, que presenta condiciones propicias para los cachalotes y precisamente es donde los hemos visto".
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Aumentan los cachalotes en Chañaral debido a mejores condiciones en la zona
Movimiento de las aguas y la geografía submarina han favorecido los avistamientos.
Científicos del Centro de Estudios en Zonas Áridas (Ceaza), pertenecientes a las universidades de La Serena (ULS) y Católica del Norte (UCN), junto al Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), dieron cuenta de un aumento sostenido de los avistamientos de cachalotes en la Reserva Marina Isla Chañaral, en el límite de las regiones de Atacama y Coquimbo.
Esto comenzó en septiembre, cuando los gigantescos cetáceos que inspiraron la novela "Moby Dick", de Herman Melville, escrita a partir de las historias de marinos en el Biobío durante el siglo XIX, comenzaron a aparecer de forma regular en las costas nortinas.
Los cachalotes poseen dientes y se alimentan de presas de gran tamaño, como calamares y bacalao. Por esta razón, viven en aguas profundas y la abundancia de krill, un pequeño crustáceo que comen otras especies, no resulta determinante.
En el entorno de Isla Chañaral se combinan, explicaron los académicos, una elevada productividad impulsada por el movimiento de las aguas, y sectores donde el fondo marino desciende rápidamente a más de mil metros.
El director ejecutivo de Ceaza, Carlos Olavarría, señaló la existencia de "un cañón submarino" al sur de la isla, asociado a "la presencia de ballenas fin en la zona. También hay otro cañón que aparece por el norte, que presenta condiciones propicias para los cachalotes y precisamente es donde los hemos visto".
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Aumentan los cachalotes en Chañaral debido a mejores condiciones en la zona
Movimiento de las aguas y la geografía submarina han favorecido los avistamientos.
Científicos del Centro de Estudios en Zonas Áridas (Ceaza), pertenecientes a las universidades de La Serena (ULS) y Católica del Norte (UCN), junto al Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), dieron cuenta de un aumento sostenido de los avistamientos de cachalotes en la Reserva Marina Isla Chañaral, en el límite de las regiones de Atacama y Coquimbo.
Esto comenzó en septiembre, cuando los gigantescos cetáceos que inspiraron la novela "Moby Dick", de Herman Melville, escrita a partir de las historias de marinos en el Biobío durante el siglo XIX, comenzaron a aparecer de forma regular en las costas nortinas.
Los cachalotes poseen dientes y se alimentan de presas de gran tamaño, como calamares y bacalao. Por esta razón, viven en aguas profundas y la abundancia de krill, un pequeño crustáceo que comen otras especies, no resulta determinante.
En el entorno de Isla Chañaral se combinan, explicaron los académicos, una elevada productividad impulsada por el movimiento de las aguas, y sectores donde el fondo marino desciende rápidamente a más de mil metros.
El director ejecutivo de Ceaza, Carlos Olavarría, señaló la existencia de "un cañón submarino" al sur de la isla, asociado a "la presencia de ballenas fin en la zona. También hay otro cañón que aparece por el norte, que presenta condiciones propicias para los cachalotes y precisamente es donde los hemos visto".