-
La soledad en la adolescencia afecta la salud hasta la adultez
El aislamiento, entendido como la falta de actividades con amigos, también perjudica la práctica de deportes y juegos.
V.B.V.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) aplicó durante el año pasado la prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes) en Chile, donde uno de los indicadores que se midió fue la soledad. Los resultados se publicarán durante este año, pero la medición anterior, en 2022, arrojó que el 27% de los estudiantes chilenos de 15 años dijo sentirse solo en el colegio.
Este sentimiento, que a simple vista parece propio de la adolescencia, fue investigado por académicos de las universidades Andrés Bello (UNAB), de Los Lagos, Católica de Valparaíso (PUCV) y de La Serena, junto a la Universidad Espíritu Santo, Ecuador; la Universidad de Valencia y Pública de Navarra, además del Hospital Universitario de Navarra, estas tres últimas instituciones en España, quienes siguieron los historiales médicos de más de 20.000 personas a lo largo de entre 22 y 24 años.
Los profesionales concluyeron que la soledad y el aislamiento no sólo afectan el bienestar emocional en el corto plazo, sino que dejan huellas en la salud a lo largo de la vida, según publicó la revista Child and Adolescent Psychiatry and Mental Health.
La soledad fue definida en el artículo como "la percepción subjetiva de sentirse solo", mientras el aislamiento se entendió como la "falta objetiva de contacto con pares". Ambas conductas "se relacionan con el cumplimiento de las llamadas guías de movimiento de 24 horas, que integran tres pilares clave para la salud: actividad física, uso de pantallas y horas de sueño".
En los registros utilizados para este estudio sólo una minoría de los adolescentes cumplió con las tres recomendaciones al mismo tiempo, y esa cifra disminuyó al analizar quiénes lograron mantener conductas saludables hasta la adultez: menos del 2% de los participantes cumplió de forma sostenida con actividad física, tiempo de pantalla y sueño adecuados a lo largo del tiempo.
El estudio además evidenció que los adolescentes que se sentían solos tenían menor probabilidad de cumplir con las recomendaciones de actividad física y sueño, tanto en aquel periodo, como dos décadas después.
"Este efecto fue especialmente marcado en mujeres, donde la soledad se asoció a un menor cumplimiento de actividad física, sueño adecuado y del conjunto completo de hábitos saludables", dijo uno de los autores del estudio, el académico de Educación Física en la UNAB, Rodrigo Yáñez Sepúlveda.
En tanto, el aislamiento social, medido como la falta de amigos, se asoció con menores niveles de actividad física en hombres y mujeres, junto a bajas probabilidades de cumplir las guías de movimiento.
"A diferencia de la soledad, el aislamiento no mostró una relación clara con el sueño, lo que refuerza la idea de que no se trata de conceptos idénticos, aunque estén relacionados", agregó el investigador.
"La soledad estaría más vinculada a problemas de sueño debido a mayores niveles de estrés, alerta emocional y malestar psicológico. En cambio, el aislamiento afecta principalmente la participación en actividades físicas, muchas de las cuales en la adolescencia tienen un componente social, como deportes en equipo o actividades recreativas grupales", destacó el académico.
"A diferencia de la soledad, el aislamiento no mostró una relación clara con el sueño.
rodrigo yáñez sepúlveda, profesor educación física"
2% de participantes mantuvo hasta la adultez el equilibrio entre deporte, uso de pantallas y dormir.
más de 20.000 perfiles médicos fueron seguidos a lo largo de entre 22 y 24 años.
-
La soledad en la adolescencia afecta la salud hasta la adultez
El aislamiento, entendido como la falta de actividades con amigos, también perjudica la práctica de deportes y juegos.
V.B.V.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) aplicó durante el año pasado la prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes) en Chile, donde uno de los indicadores que se midió fue la soledad. Los resultados se publicarán durante este año, pero la medición anterior, en 2022, arrojó que el 27% de los estudiantes chilenos de 15 años dijo sentirse solo en el colegio.
Este sentimiento, que a simple vista parece propio de la adolescencia, fue investigado por académicos de las universidades Andrés Bello (UNAB), de Los Lagos, Católica de Valparaíso (PUCV) y de La Serena, junto a la Universidad Espíritu Santo, Ecuador; la Universidad de Valencia y Pública de Navarra, además del Hospital Universitario de Navarra, estas tres últimas instituciones en España, quienes siguieron los historiales médicos de más de 20.000 personas a lo largo de entre 22 y 24 años.
Los profesionales concluyeron que la soledad y el aislamiento no sólo afectan el bienestar emocional en el corto plazo, sino que dejan huellas en la salud a lo largo de la vida, según publicó la revista Child and Adolescent Psychiatry and Mental Health.
La soledad fue definida en el artículo como "la percepción subjetiva de sentirse solo", mientras el aislamiento se entendió como la "falta objetiva de contacto con pares". Ambas conductas "se relacionan con el cumplimiento de las llamadas guías de movimiento de 24 horas, que integran tres pilares clave para la salud: actividad física, uso de pantallas y horas de sueño".
En los registros utilizados para este estudio sólo una minoría de los adolescentes cumplió con las tres recomendaciones al mismo tiempo, y esa cifra disminuyó al analizar quiénes lograron mantener conductas saludables hasta la adultez: menos del 2% de los participantes cumplió de forma sostenida con actividad física, tiempo de pantalla y sueño adecuados a lo largo del tiempo.
El estudio además evidenció que los adolescentes que se sentían solos tenían menor probabilidad de cumplir con las recomendaciones de actividad física y sueño, tanto en aquel periodo, como dos décadas después.
"Este efecto fue especialmente marcado en mujeres, donde la soledad se asoció a un menor cumplimiento de actividad física, sueño adecuado y del conjunto completo de hábitos saludables", dijo uno de los autores del estudio, el académico de Educación Física en la UNAB, Rodrigo Yáñez Sepúlveda.
En tanto, el aislamiento social, medido como la falta de amigos, se asoció con menores niveles de actividad física en hombres y mujeres, junto a bajas probabilidades de cumplir las guías de movimiento.
"A diferencia de la soledad, el aislamiento no mostró una relación clara con el sueño, lo que refuerza la idea de que no se trata de conceptos idénticos, aunque estén relacionados", agregó el investigador.
"La soledad estaría más vinculada a problemas de sueño debido a mayores niveles de estrés, alerta emocional y malestar psicológico. En cambio, el aislamiento afecta principalmente la participación en actividades físicas, muchas de las cuales en la adolescencia tienen un componente social, como deportes en equipo o actividades recreativas grupales", destacó el académico.
"A diferencia de la soledad, el aislamiento no mostró una relación clara con el sueño.
rodrigo yáñez sepúlveda, profesor educación física"
2% de participantes mantuvo hasta la adultez el equilibrio entre deporte, uso de pantallas y dormir.
más de 20.000 perfiles médicos fueron seguidos a lo largo de entre 22 y 24 años.
-
La soledad en la adolescencia afecta la salud hasta la adultez
El aislamiento, entendido como la falta de actividades con amigos, también perjudica la práctica de deportes y juegos.
V.B.V.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) aplicó durante el año pasado la prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes) en Chile, donde uno de los indicadores que se midió fue la soledad. Los resultados se publicarán durante este año, pero la medición anterior, en 2022, arrojó que el 27% de los estudiantes chilenos de 15 años dijo sentirse solo en el colegio.
Este sentimiento, que a simple vista parece propio de la adolescencia, fue investigado por académicos de las universidades Andrés Bello (UNAB), de Los Lagos, Católica de Valparaíso (PUCV) y de La Serena, junto a la Universidad Espíritu Santo, Ecuador; la Universidad de Valencia y Pública de Navarra, además del Hospital Universitario de Navarra, estas tres últimas instituciones en España, quienes siguieron los historiales médicos de más de 20.000 personas a lo largo de entre 22 y 24 años.
Los profesionales concluyeron que la soledad y el aislamiento no sólo afectan el bienestar emocional en el corto plazo, sino que dejan huellas en la salud a lo largo de la vida, según publicó la revista Child and Adolescent Psychiatry and Mental Health.
La soledad fue definida en el artículo como "la percepción subjetiva de sentirse solo", mientras el aislamiento se entendió como la "falta objetiva de contacto con pares". Ambas conductas "se relacionan con el cumplimiento de las llamadas guías de movimiento de 24 horas, que integran tres pilares clave para la salud: actividad física, uso de pantallas y horas de sueño".
En los registros utilizados para este estudio sólo una minoría de los adolescentes cumplió con las tres recomendaciones al mismo tiempo, y esa cifra disminuyó al analizar quiénes lograron mantener conductas saludables hasta la adultez: menos del 2% de los participantes cumplió de forma sostenida con actividad física, tiempo de pantalla y sueño adecuados a lo largo del tiempo.
El estudio además evidenció que los adolescentes que se sentían solos tenían menor probabilidad de cumplir con las recomendaciones de actividad física y sueño, tanto en aquel periodo, como dos décadas después.
"Este efecto fue especialmente marcado en mujeres, donde la soledad se asoció a un menor cumplimiento de actividad física, sueño adecuado y del conjunto completo de hábitos saludables", dijo uno de los autores del estudio, el académico de Educación Física en la UNAB, Rodrigo Yáñez Sepúlveda.
En tanto, el aislamiento social, medido como la falta de amigos, se asoció con menores niveles de actividad física en hombres y mujeres, junto a bajas probabilidades de cumplir las guías de movimiento.
"A diferencia de la soledad, el aislamiento no mostró una relación clara con el sueño, lo que refuerza la idea de que no se trata de conceptos idénticos, aunque estén relacionados", agregó el investigador.
"La soledad estaría más vinculada a problemas de sueño debido a mayores niveles de estrés, alerta emocional y malestar psicológico. En cambio, el aislamiento afecta principalmente la participación en actividades físicas, muchas de las cuales en la adolescencia tienen un componente social, como deportes en equipo o actividades recreativas grupales", destacó el académico.
"A diferencia de la soledad, el aislamiento no mostró una relación clara con el sueño.
rodrigo yáñez sepúlveda, profesor educación física"
2% de participantes mantuvo hasta la adultez el equilibrio entre deporte, uso de pantallas y dormir.
más de 20.000 perfiles médicos fueron seguidos a lo largo de entre 22 y 24 años.
-
Transforman el orujo de las uvas en una crema antiedad y biomateriales
Este desecho orgánico incentiva la proliferación celular, además de ser antioxidante.
El orujo de la uva es lo que resta después de la producción del vino: hollejos, tallos y pepitas. Este desecho orgánico ya se vende en algunos lugares como un superalimento debido a sus propiedades antioxidantes y contenido de fibra, aunque gran parte acaba como fertilizante o definitivamente descartado.
"Sólo en Chile se generan anualmente 400.000 toneladas de este subproducto. Su alto contenido en ácidos fenólicos los convierte en una materia prima de enorme potencial", explicó el estudiante de Ingeniería en Biotecnología de la Universidad Católica (UC), Mateo Quezada.
El joven y un grupo de quinto año de su facultad se concentraron así en las propiedades regeneradoras de la piel presentes en los orujos, y desarrollaron un compuesto antiedad llamado PomaCycle, que aprovecha las respuestas genéticas de los microorganismos con la luz solar y el dióxido de carbono.
"La ventaja de nuestra propuesta es que no requiere insumos externos de energía ni reactivos costosos. Esto no sólo permite tener un compuesto sustentable, sino también con mayor potencia antioxidante, mayor estabilidad y versatilidad de aplicación", dijo Quezada.
La casa de estudios señaló que este material en "medicina regenerativa y cosmética incrementa la proliferación celular en más de un 130%. También alcanza 98% de cicatrización de heridas y reduce 20% las arrugas en dos meses".
-
Transforman el orujo de las uvas en una crema antiedad y biomateriales
Este desecho orgánico incentiva la proliferación celular, además de ser antioxidante.
El orujo de la uva es lo que resta después de la producción del vino: hollejos, tallos y pepitas. Este desecho orgánico ya se vende en algunos lugares como un superalimento debido a sus propiedades antioxidantes y contenido de fibra, aunque gran parte acaba como fertilizante o definitivamente descartado.
"Sólo en Chile se generan anualmente 400.000 toneladas de este subproducto. Su alto contenido en ácidos fenólicos los convierte en una materia prima de enorme potencial", explicó el estudiante de Ingeniería en Biotecnología de la Universidad Católica (UC), Mateo Quezada.
El joven y un grupo de quinto año de su facultad se concentraron así en las propiedades regeneradoras de la piel presentes en los orujos, y desarrollaron un compuesto antiedad llamado PomaCycle, que aprovecha las respuestas genéticas de los microorganismos con la luz solar y el dióxido de carbono.
"La ventaja de nuestra propuesta es que no requiere insumos externos de energía ni reactivos costosos. Esto no sólo permite tener un compuesto sustentable, sino también con mayor potencia antioxidante, mayor estabilidad y versatilidad de aplicación", dijo Quezada.
La casa de estudios señaló que este material en "medicina regenerativa y cosmética incrementa la proliferación celular en más de un 130%. También alcanza 98% de cicatrización de heridas y reduce 20% las arrugas en dos meses".
-
Transforman el orujo de las uvas en una crema antiedad y biomateriales
Este desecho orgánico incentiva la proliferación celular, además de ser antioxidante.
El orujo de la uva es lo que resta después de la producción del vino: hollejos, tallos y pepitas. Este desecho orgánico ya se vende en algunos lugares como un superalimento debido a sus propiedades antioxidantes y contenido de fibra, aunque gran parte acaba como fertilizante o definitivamente descartado.
"Sólo en Chile se generan anualmente 400.000 toneladas de este subproducto. Su alto contenido en ácidos fenólicos los convierte en una materia prima de enorme potencial", explicó el estudiante de Ingeniería en Biotecnología de la Universidad Católica (UC), Mateo Quezada.
El joven y un grupo de quinto año de su facultad se concentraron así en las propiedades regeneradoras de la piel presentes en los orujos, y desarrollaron un compuesto antiedad llamado PomaCycle, que aprovecha las respuestas genéticas de los microorganismos con la luz solar y el dióxido de carbono.
"La ventaja de nuestra propuesta es que no requiere insumos externos de energía ni reactivos costosos. Esto no sólo permite tener un compuesto sustentable, sino también con mayor potencia antioxidante, mayor estabilidad y versatilidad de aplicación", dijo Quezada.
La casa de estudios señaló que este material en "medicina regenerativa y cosmética incrementa la proliferación celular en más de un 130%. También alcanza 98% de cicatrización de heridas y reduce 20% las arrugas en dos meses".