• El pez Carmelita de Concepción no logra repuntar como especie y expertos proponen soluciones

    Vive sólo en un área de 500 kilómetros en la Región del Biobío, en cuyas aguas se desplaza cada vez con más dificultad a causa de las instalaciones de la gran industria. La veda a los peces nativos y otras medidas han ayudado, aunque sigue en peligro.

    V. Barahona

    Calificado como micro-endémico, es decir, lo endémico de lo endémico, ya que vive en una zona de no más de 500 kilómetros, según el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), el pez Carmelita de Concepción no ha logrado proliferar debido a la fragmentación de su hábitat por la gran industria, señalaron académicos de la Universidad de Concepción (UdeC).

    El vertebrado que no supera los seis centímetros de largo, sólo vive en la Región del Biobío, donde permanece en riesgo de extinción, de acuerdo a la oficina gubernamental, con una "declinación continua observada, inferida o futura, proyectada en la calidad del hábitat".

    La casa de estudios penquista apuntó que "las centrales hidroeléctricas, la canalización de cauces y la presencia de especies introducidas en su hábitat, como los salmónidos, son las principales presiones a las que está expuesto el pequeño pez nativo".

    Por esto, los científicos celebraron en 2011 la aplicación de una veda de 15 años a los peces nativos al norte de la Patagonia, entre ellos la Carmelita de Concepción (Percilia irwini), junto al bagre (Diplomystes camposensis) y la trucha negra (Percichthys melanops), entre otros. Sin embargo, este plazo de conservación con fines reproductivos está próximo a su fin.

    Carmelita de Concepción "es uno de nuestros peces nativos y endémicos de la Región del Biobío más carismáticos, y al mismo tiempo del que se sabe muy, muy poco", señaló el Director del Centro Nacional de Investigación en Ríos, Invasiones y Sistemas (IRIS), Daniel Gómez.

    El doctor en Ciencias Pesqueras junto a la académica de Ciencias Ambientales, Evelyn Habit, observaron que una de las mayores amenazas para la especie es la fragmentación de su hábitat, especialmente en la cuenca del Biobío.

    "La instalación de varias centrales hidroeléctricas, tipo embalse, han fragmentado el hábitat y la conectividad de las poblaciones en un área geográfica muy extensa", dijo Gómez.

    Habit registró una baja de ejemplares del pez "entre Ralco y Pangue, y entre Pangue y Angostura, donde están solamente en los tributarios del río. En el río principal hay poblaciones muy pequeñas, con diversidad genética reducida o sencillamente desaparecieron".

    El Sernapesca, no obstante, en su ficha sobre la especie, apunta que "se estableció para los últimos 10 años la abundancia relativa promedio, donde se evidenció un cambio de 5,67 a 7,09 ejemplares por 100 m2, lo que significan un 25,04% de aumento".

    Aunque la oficina admitió que el Carmelita de Concepción "se considera vulnerable a la predación por especies introducidas. Su hábitat ha sido alterado principalmente por la contaminación de los cursos de agua con residuos industriales y aguas servidas".

    Esta situación "ha mejorado gracias a la instalación de plantas de tratamiento (de aguas). De esta manera, los sistemas acuáticos están comenzando a repoblarse. Sin embargo, aún se mantienen zonas sin peces por los altos niveles de DBO5", agrega el documento estatal, en referencia a la Demanda biológica de Oxígeno en cinco días.

    Y puntualiza: "Otros factores que han contribuido a la alteración del hábitat de la especie han sido la construcción de centrales hidroeléctricas y la canalización de los cauces".

    Habit destacó que Carmelita puede nadar hasta 30 kilómetros aguas arriba a lo largo de su vida, "una capacidad enorme de desplazamiento para un pez tan pequeño", aunque "si no se puede mover, las poblaciones empiezan a reducirse o se pierden".

    Planes de rescate

    La académica recordó que frente a los riesgos ambientales para este pez chileno "se hicieron programas de rescate y relocalización, pero sabemos que este tipo de medidas no son efectivas".

    Esto porque los peces se retiran del sitio afectado y se llevan a otros lugares "sin tener claros los criterios para definirlos, y sin saber si habrá supervivencia".

    A juicio de Habit, hay que pensar otras medidas, como la reproducción en cautiverio, pensando en futuros repoblamientos, junto a la restauración de hábitats, con intervenciones "al menos a escala de sub-subcuenca" del Biobío. "Pensar a nivel de subcuenca o cuenca es actualmente muy ambicioso, pero se debería apuntar en ese sentido", afirmó la bióloga.

    La docente además dio cuenta de un trabajo realizado con la empresa Colbún, como parte de su plan de manejo de fauna vinculado a la Central Angostura, que consistió en la reducción de poblaciones de los grandes depredadores en las aguas.

    "Logramos retirar la biomasa de salmónidos y aumentar las poblaciones no sólo de Carmelita, que es la que más ha aumentado, sino de otras especies en peligro, como son el tollo del Biobío y el bagre pintado". La extensión de la veda representa una oportunidad para fortalecer la conservación de los peces nativos de agua dulce.

    Tres avistamientos

    La plataforma científica de colaboración ciudadana iNaturalist registra sólo tres avistamientos del pez Carmelita de Concepción, registrados por dos observadores, el último en 2024: esto da cuenta de lo difícil que es hallar un ejemplar, pese a la cada vez más extendida costumbre de informar cada acción. El sitio de referencia es el río Nonguén , en la capital penquista.

    30 kilómetros aguas arriba logra nadar este pez a lo largo de toda su existencia.

    2011 comenzó la veda a los peces nativos que viven al norte de la Patagonia.

  • El pez Carmelita de Concepción no logra repuntar como especie y expertos proponen soluciones

    Vive sólo en un área de 500 kilómetros en la Región del Biobío, en cuyas aguas se desplaza cada vez con más dificultad a causa de las instalaciones de la gran industria. La veda a los peces nativos y otras medidas han ayudado, aunque sigue en peligro.

    V. Barahona

    Calificado como micro-endémico, es decir, lo endémico de lo endémico, ya que vive en una zona de no más de 500 kilómetros, según el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), el pez Carmelita de Concepción no ha logrado proliferar debido a la fragmentación de su hábitat por la gran industria, señalaron académicos de la Universidad de Concepción (UdeC).

    El vertebrado que no supera los seis centímetros de largo, sólo vive en la Región del Biobío, donde permanece en riesgo de extinción, de acuerdo a la oficina gubernamental, con una "declinación continua observada, inferida o futura, proyectada en la calidad del hábitat".

    La casa de estudios penquista apuntó que "las centrales hidroeléctricas, la canalización de cauces y la presencia de especies introducidas en su hábitat, como los salmónidos, son las principales presiones a las que está expuesto el pequeño pez nativo".

    Por esto, los científicos celebraron en 2011 la aplicación de una veda de 15 años a los peces nativos al norte de la Patagonia, entre ellos la Carmelita de Concepción (Percilia irwini), junto al bagre (Diplomystes camposensis) y la trucha negra (Percichthys melanops), entre otros. Sin embargo, este plazo de conservación con fines reproductivos está próximo a su fin.

    Carmelita de Concepción "es uno de nuestros peces nativos y endémicos de la Región del Biobío más carismáticos, y al mismo tiempo del que se sabe muy, muy poco", señaló el Director del Centro Nacional de Investigación en Ríos, Invasiones y Sistemas (IRIS), Daniel Gómez.

    El doctor en Ciencias Pesqueras junto a la académica de Ciencias Ambientales, Evelyn Habit, observaron que una de las mayores amenazas para la especie es la fragmentación de su hábitat, especialmente en la cuenca del Biobío.

    "La instalación de varias centrales hidroeléctricas, tipo embalse, han fragmentado el hábitat y la conectividad de las poblaciones en un área geográfica muy extensa", dijo Gómez.

    Habit registró una baja de ejemplares del pez "entre Ralco y Pangue, y entre Pangue y Angostura, donde están solamente en los tributarios del río. En el río principal hay poblaciones muy pequeñas, con diversidad genética reducida o sencillamente desaparecieron".

    El Sernapesca, no obstante, en su ficha sobre la especie, apunta que "se estableció para los últimos 10 años la abundancia relativa promedio, donde se evidenció un cambio de 5,67 a 7,09 ejemplares por 100 m2, lo que significan un 25,04% de aumento".

    Aunque la oficina admitió que el Carmelita de Concepción "se considera vulnerable a la predación por especies introducidas. Su hábitat ha sido alterado principalmente por la contaminación de los cursos de agua con residuos industriales y aguas servidas".

    Esta situación "ha mejorado gracias a la instalación de plantas de tratamiento (de aguas). De esta manera, los sistemas acuáticos están comenzando a repoblarse. Sin embargo, aún se mantienen zonas sin peces por los altos niveles de DBO5", agrega el documento estatal, en referencia a la Demanda biológica de Oxígeno en cinco días.

    Y puntualiza: "Otros factores que han contribuido a la alteración del hábitat de la especie han sido la construcción de centrales hidroeléctricas y la canalización de los cauces".

    Habit destacó que Carmelita puede nadar hasta 30 kilómetros aguas arriba a lo largo de su vida, "una capacidad enorme de desplazamiento para un pez tan pequeño", aunque "si no se puede mover, las poblaciones empiezan a reducirse o se pierden".

    Planes de rescate

    La académica recordó que frente a los riesgos ambientales para este pez chileno "se hicieron programas de rescate y relocalización, pero sabemos que este tipo de medidas no son efectivas".

    Esto porque los peces se retiran del sitio afectado y se llevan a otros lugares "sin tener claros los criterios para definirlos, y sin saber si habrá supervivencia".

    A juicio de Habit, hay que pensar otras medidas, como la reproducción en cautiverio, pensando en futuros repoblamientos, junto a la restauración de hábitats, con intervenciones "al menos a escala de sub-subcuenca" del Biobío. "Pensar a nivel de subcuenca o cuenca es actualmente muy ambicioso, pero se debería apuntar en ese sentido", afirmó la bióloga.

    La docente además dio cuenta de un trabajo realizado con la empresa Colbún, como parte de su plan de manejo de fauna vinculado a la Central Angostura, que consistió en la reducción de poblaciones de los grandes depredadores en las aguas.

    "Logramos retirar la biomasa de salmónidos y aumentar las poblaciones no sólo de Carmelita, que es la que más ha aumentado, sino de otras especies en peligro, como son el tollo del Biobío y el bagre pintado". La extensión de la veda representa una oportunidad para fortalecer la conservación de los peces nativos de agua dulce.

    Tres avistamientos

    La plataforma científica de colaboración ciudadana iNaturalist registra sólo tres avistamientos del pez Carmelita de Concepción, registrados por dos observadores, el último en 2024: esto da cuenta de lo difícil que es hallar un ejemplar, pese a la cada vez más extendida costumbre de informar cada acción. El sitio de referencia es el río Nonguén , en la capital penquista.

    30 kilómetros aguas arriba logra nadar este pez a lo largo de toda su existencia.

    2011 comenzó la veda a los peces nativos que viven al norte de la Patagonia.

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