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Vitamina D en leche blanca y harina: experta dice que no basta
En junio comenzó la modificación que la incluye en ambos alimentos. Acádemica explica sus alcances y da alternativas.
V.B.V.
La última Encuesta Nacional de Salud que midió la presencia de vitamina D en la población, hace ya casi una década, afirmó que el 84% presenta algún grado de déficit. Esto preocupó a las autoridades porque, según el Instituto Milenio Inmunología e Inmunoterapia (IMII) formado por diversas universidades, se trata de un "nutriente indispensable", debido a que "ayuda al cuerpo a absorber el calcio".
Esta característica "contribuye a prevenir la osteoporosis", enfermedad que hace que los huesos se vuelvan débiles. Además, los músculos necesitan vitamina D "para el movimiento, y los nervios la emplean para transmitir mensajes entre el cerebro y otras partes del organismo".
Una investigación publicada por la Biblioteca Nacional de Estados Unidos incluso vincula el déficit de este compuesto al desarrollo de cuadros depresivos. El IMII agrega que la baja es producto del escaso tiempo de exposición solar y, además, "poblaciones que viven en latitudes superiores a 35º Norte o Sur presentan menor síntesis de esta vitamina".
Estos antecedentes motivaron una discusión en el Congreso que terminó con la orden de fortificar con vitamina D la harina y la leche. La implementación técnica de la medida tomó al menos dos años y recién entró en vigencia hace unas semanas tras el decreto de junio de 2024 que modificó el Reglamento Sanitario de los Alimentos.
La académica de la Universidad de Valparaíso (UV) y PhD in Ciencias de la Nutrición por la Universidad de Cornell (EE.UU.), Ximena Palma, señaló que "el consumo de leche en Chile ha disminuido significativamente en los últimos años. Según la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA) y el Consorcio Lechero (2023), el consumo anual per cápita alcanza cerca de 22 litros, lo que equivale a unos 60 mililitros diarios, es decir, menos de un tercio de una taza".
"Si consideramos que la leche líquida se fortificará con un microgramo de vitamina D por cada 100 mililitros, el aporte promedio sería inferior a un microgramo diario, muy por debajo de los 15 microgramos recomendados como ingesta diaria", subrayó la docente.
Otra condición que perjudica la ingesta del compuesto en el país "es el nivel de adiposidad (grasa), ya que el tejido adiposo 'secuestra' la vitamina D, reduciendo la cantidad disponible para que el organismo pueda utilizarla", explicó Palma.
Con el objetivo de mantener el compuesto en la sangre, la docente recomendó fomentar la vida al aire libre. "Si bien aún no existe consenso sobre cuánto tiempo deberíamos estar expuestos al Sol para sintetizar suficiente vitamina D, algunos estudios sugieren que exponer brazos y piernas por un periodo entre diez y 30 minutos al día sería suficiente, sin bloqueador solar".
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Vitamina D en leche blanca y harina: experta dice que no basta
En junio comenzó la modificación que la incluye en ambos alimentos. Acádemica explica sus alcances y da alternativas.
V.B.V.
La última Encuesta Nacional de Salud que midió la presencia de vitamina D en la población, hace ya casi una década, afirmó que el 84% presenta algún grado de déficit. Esto preocupó a las autoridades porque, según el Instituto Milenio Inmunología e Inmunoterapia (IMII) formado por diversas universidades, se trata de un "nutriente indispensable", debido a que "ayuda al cuerpo a absorber el calcio".
Esta característica "contribuye a prevenir la osteoporosis", enfermedad que hace que los huesos se vuelvan débiles. Además, los músculos necesitan vitamina D "para el movimiento, y los nervios la emplean para transmitir mensajes entre el cerebro y otras partes del organismo".
Una investigación publicada por la Biblioteca Nacional de Estados Unidos incluso vincula el déficit de este compuesto al desarrollo de cuadros depresivos. El IMII agrega que la baja es producto del escaso tiempo de exposición solar y, además, "poblaciones que viven en latitudes superiores a 35º Norte o Sur presentan menor síntesis de esta vitamina".
Estos antecedentes motivaron una discusión en el Congreso que terminó con la orden de fortificar con vitamina D la harina y la leche. La implementación técnica de la medida tomó al menos dos años y recién entró en vigencia hace unas semanas tras el decreto de junio de 2024 que modificó el Reglamento Sanitario de los Alimentos.
La académica de la Universidad de Valparaíso (UV) y PhD in Ciencias de la Nutrición por la Universidad de Cornell (EE.UU.), Ximena Palma, señaló que "el consumo de leche en Chile ha disminuido significativamente en los últimos años. Según la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA) y el Consorcio Lechero (2023), el consumo anual per cápita alcanza cerca de 22 litros, lo que equivale a unos 60 mililitros diarios, es decir, menos de un tercio de una taza".
"Si consideramos que la leche líquida se fortificará con un microgramo de vitamina D por cada 100 mililitros, el aporte promedio sería inferior a un microgramo diario, muy por debajo de los 15 microgramos recomendados como ingesta diaria", subrayó la docente.
Otra condición que perjudica la ingesta del compuesto en el país "es el nivel de adiposidad (grasa), ya que el tejido adiposo 'secuestra' la vitamina D, reduciendo la cantidad disponible para que el organismo pueda utilizarla", explicó Palma.
Con el objetivo de mantener el compuesto en la sangre, la docente recomendó fomentar la vida al aire libre. "Si bien aún no existe consenso sobre cuánto tiempo deberíamos estar expuestos al Sol para sintetizar suficiente vitamina D, algunos estudios sugieren que exponer brazos y piernas por un periodo entre diez y 30 minutos al día sería suficiente, sin bloqueador solar".
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Buscan mejorar atención a la maternidad en zonas aisladas
Hay quienes realizan largos viajes para los controles y el parto.
En Puerto Williams, ubicado en Isla Navarino, Región de Magallanes, un embarazo implica múltiples desplazamientos por aire o por mar hacia Punta Arenas, donde se realizan controles prenatales y partos, situación que también se vive en otras zonas del país, indicó la Universidad Católica (UC), por lo que busca desarrollar un nuevo sistema de atención médica.
"El modelo actual genera un importante desarraigo para las mujeres y sus familias, y un dolor muy grande al no poder tener ciudadanos puertowillenses. No sólo implica permanecer varias semanas lejos de sus hogares, sino también asumir costos económicos, separarse de sus redes de apoyo y, muchas veces, que otros hijos deban interrumpir sus actividades para acompañar a la madre", dijo la académica Lilian Ferrer.
El proyecto fue seleccionado por el fondo Avanza UC, que este año repartirá $4.000 millones entre quienes completen las bases disponibles en investigacion.uc.cl/concursos/avanza-uc-2026.
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Buscan mejorar atención a la maternidad en zonas aisladas
Hay quienes realizan largos viajes para los controles y el parto.
En Puerto Williams, ubicado en Isla Navarino, Región de Magallanes, un embarazo implica múltiples desplazamientos por aire o por mar hacia Punta Arenas, donde se realizan controles prenatales y partos, situación que también se vive en otras zonas del país, indicó la Universidad Católica (UC), por lo que busca desarrollar un nuevo sistema de atención médica.
"El modelo actual genera un importante desarraigo para las mujeres y sus familias, y un dolor muy grande al no poder tener ciudadanos puertowillenses. No sólo implica permanecer varias semanas lejos de sus hogares, sino también asumir costos económicos, separarse de sus redes de apoyo y, muchas veces, que otros hijos deban interrumpir sus actividades para acompañar a la madre", dijo la académica Lilian Ferrer.
El proyecto fue seleccionado por el fondo Avanza UC, que este año repartirá $4.000 millones entre quienes completen las bases disponibles en investigacion.uc.cl/concursos/avanza-uc-2026.