• Académicos prevén que la temporada agrícola "será muy difícil" a causa de las lluvias y el frío

    Las inundaciones de frutales y vides justo en su época de poda y floración podrían afectar o retrasar las cosechas. A esto se añade la industria apícola, ya que las abejas son sensibles a la temperatura y cuando está lloviendo no salen de las colmenas.

    V.B.V.

    Las alertas meteorológicas han sido una constante de este invierno a lo largo de todo el país. Mientras las ciudades intentan resolver sus inundaciones y se tiende a creer que la lluvia beneficiará los cultivos en el campo, académicos de Agronomía de la Universidad de Chile advierten una primavera y verano difíciles para los productos de la tierra, a causa de su propia fragilidad.

    El inicio de la temporada 2026-2027 "será muy difícil, como consecuencia de las lluvias de marzo y del diluvio de julio, debido al fenómeno del Súper Niño", afirmó la docente de Sanidad Vegetal, Marcela Esterio.

    El exceso de agua "además de afectar a la fruta que aún no se había cosechado, como es el caso de parrales localizados en el Valle de Colchagua de la Región de O'Higgins, en donde se perdió más de un 30% de la uva por pudriciones, favoreció el incremento de inóculo (microorganismos que se alimentan de hojas, tallos, etc.) en los predios, particularmente de Botrytis spp., agente causal de la pudrición gris, que es la principal limitante de producción de fruta de calidad", sostuvo la agrónoma.

    Las extensas lluvias de julio, continuó Esterio, "incrementaron aún más este inóculo en las distintas especies frutales, favoreciendo además las infecciones por Pseudomonas spp. en carozos (frutas con cuesco) causantes de tizón de flor y de cáncer bacterial, de la bacteriosis del kiwi, o sea, será una temporada de mucho tizón por bacteria, como también por patógenos fungosos".

    Las lluvias de hace unos días, en algunos casos, "coincidieron con labores de poda, las que debieron atrasarse, y se debieron realizar más aplicaciones protectoras de cortes de poda, para evitar las pudriciones causadas por hongos degradadores de madera en estas especies".

    Crecidas de ríos

    El académico de la citada casa de estudios e integrante del Centro de investigación de suelos y funciones ecosistémicas de Chile, Óscar Seguel, destacó además que "en los campos agrícolas afectados por las crecidas, el daño puede venir por pérdida de suelo cuando el río es capaz de arrastrar materiales, o por sepultación, cuando el río deposita dichos materiales".

    En el caso de los suelos inundados por afluentes, "la pérdida es total, pues no se puede recuperar el material arrastrado por el río, y en el segundo caso (por arrastre de materiales, como tierra, arena, ramas, etc.) el daño dependerá de la magnitud y características del depósito", advirtió el docente.

    Abejas

    Las lluvias prolongadas también afectan a la actividad apícola porque, explicó el agrónomo especialista en horticultura Esteban Basoalto, "que el invierno sea especialmente lluvioso no es un problema, a menos que se extienda. Porque, como ha pasado en otras temporadas, el período de lluvias se extiende, se cruza con la floración y ahí sí tenemos problemas".

    Esto, porque "la abeja requiere una temperatura mínima de alrededor de 19°C, baja velocidad del viento y que no haya lluvia para poder salir a volar, visitar las flores, realizar la polinización y, de paso, recolectar néctar y polen para nutrir a su colmena", detalló el académico de la Universidad Austral (UACh).

    Cuando en años anteriores las lluvias se han extendido, "hemos tenido baja polinización, baja cuaja, menos producción frutal y la fruta es de menor calidad y calibre. Así que hay que estar atentos a estimular la salida de las abejas en invierno para que aprovechen los períodos sin lluvia", recomendó Basoalto.

    Mediante esto se busca que las 1,2 millones de colmenas a lo largo del país registradas en agosto pasado por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) "tengan un buen número de abejas obreras adultas encargadas de salir de la colmena para recolectar néctar, polen, agua y propóleo, en las ventanas de buen tiempo y tratar de suplir estos períodos donde la abeja se tiene que quedar resguardada por la lluvia", señaló el docente.

    Lo bueno

    Pese a las inundaciones, cortes de caminos, la interrupción de la rutina de las abejas y las vides con hongos, hay buenas noticias, porque las lluvias intensas de las últimas semanas "han generado mejoras significativas en algunos embalses de la Región de Coquimbo", afirmó la académica de la Universidad de Chile Izabela Rampasso.

    Según el Laboratorio de Prospección, Monitoreo y Modelación de Recursos Agrícolas y Ambientales (Prommra), destacó la docente, "los niveles de algunos de estos embalses están altos, destacando Culimo, Corrales, Recoleta y Cogotí. Sin embargo, Puclaro, La Laguna y La Paloma siguen con volúmenes de agua considerados bajos (entre 22,2% y 30,1%), lo que evidencia que las mejoras observadas aún son parciales y puntuales, sin garantizar un alivio sostenido de la sequía en los próximos años".

    Su par Rodrigo Callejas agregó que el principal beneficio de las lluvias recientes "ha sido la mitigación de la sequía en gran parte del país, con especial énfasis en la Región de Coquimbo". En esta zona, "los sistemas frontales han impulsado la recuperación de los embalses y la recarga de las napas" subterráneas.

    "Al 3 de agosto, se registra un incremento del 18% en el volumen de agua acumulada respecto al año anterior, cifra que se espera que aumente significativamente durante la primavera debido a las reservas de nieve cordillerana", sostuvo el académico.

    Como segundo efecto positivo, Callejas mencionó que "se proyecta el desarrollo de un exuberante desierto florido en las regiones de Atacama y Coquimbo. Este fenómeno incrementará la biodiversidad y aumentará significativamente la disponibilidad de forraje tanto para la ganadería local (cabras y burros) como para la fauna silvestre (principalmente guanacos, liebres y aves). Asimismo, es relevante considerar el impulso al turismo".

    "La abeja requiere un mínimo de alrededor de 19°C, baja velocidad del viento y que no haya lluvia para poder salir a volar, visitar las flores.

    esteban basoalto, agrónomo"

    1,2 millones de colmenas o "casitas" de abejas hay en el país, según el SAG.

    cerca del 30% de la uva en O'Higgins se habría podrido con las primeras lluvias.

  • Académicos prevén que la temporada agrícola "será muy difícil" a causa de las lluvias y el frío

    Las inundaciones de frutales y vides justo en su época de poda y floración podrían afectar o retrasar las cosechas. A esto se añade la industria apícola, ya que las abejas son sensibles a la temperatura y cuando está lloviendo no salen de las colmenas.

    V.B.V.

    Las alertas meteorológicas han sido una constante de este invierno a lo largo de todo el país. Mientras las ciudades intentan resolver sus inundaciones y se tiende a creer que la lluvia beneficiará los cultivos en el campo, académicos de Agronomía de la Universidad de Chile advierten una primavera y verano difíciles para los productos de la tierra, a causa de su propia fragilidad.

    El inicio de la temporada 2026-2027 "será muy difícil, como consecuencia de las lluvias de marzo y del diluvio de julio, debido al fenómeno del Súper Niño", afirmó la docente de Sanidad Vegetal, Marcela Esterio.

    El exceso de agua "además de afectar a la fruta que aún no se había cosechado, como es el caso de parrales localizados en el Valle de Colchagua de la Región de O'Higgins, en donde se perdió más de un 30% de la uva por pudriciones, favoreció el incremento de inóculo (microorganismos que se alimentan de hojas, tallos, etc.) en los predios, particularmente de Botrytis spp., agente causal de la pudrición gris, que es la principal limitante de producción de fruta de calidad", sostuvo la agrónoma.

    Las extensas lluvias de julio, continuó Esterio, "incrementaron aún más este inóculo en las distintas especies frutales, favoreciendo además las infecciones por Pseudomonas spp. en carozos (frutas con cuesco) causantes de tizón de flor y de cáncer bacterial, de la bacteriosis del kiwi, o sea, será una temporada de mucho tizón por bacteria, como también por patógenos fungosos".

    Las lluvias de hace unos días, en algunos casos, "coincidieron con labores de poda, las que debieron atrasarse, y se debieron realizar más aplicaciones protectoras de cortes de poda, para evitar las pudriciones causadas por hongos degradadores de madera en estas especies".

    Crecidas de ríos

    El académico de la citada casa de estudios e integrante del Centro de investigación de suelos y funciones ecosistémicas de Chile, Óscar Seguel, destacó además que "en los campos agrícolas afectados por las crecidas, el daño puede venir por pérdida de suelo cuando el río es capaz de arrastrar materiales, o por sepultación, cuando el río deposita dichos materiales".

    En el caso de los suelos inundados por afluentes, "la pérdida es total, pues no se puede recuperar el material arrastrado por el río, y en el segundo caso (por arrastre de materiales, como tierra, arena, ramas, etc.) el daño dependerá de la magnitud y características del depósito", advirtió el docente.

    Abejas

    Las lluvias prolongadas también afectan a la actividad apícola porque, explicó el agrónomo especialista en horticultura Esteban Basoalto, "que el invierno sea especialmente lluvioso no es un problema, a menos que se extienda. Porque, como ha pasado en otras temporadas, el período de lluvias se extiende, se cruza con la floración y ahí sí tenemos problemas".

    Esto, porque "la abeja requiere una temperatura mínima de alrededor de 19°C, baja velocidad del viento y que no haya lluvia para poder salir a volar, visitar las flores, realizar la polinización y, de paso, recolectar néctar y polen para nutrir a su colmena", detalló el académico de la Universidad Austral (UACh).

    Cuando en años anteriores las lluvias se han extendido, "hemos tenido baja polinización, baja cuaja, menos producción frutal y la fruta es de menor calidad y calibre. Así que hay que estar atentos a estimular la salida de las abejas en invierno para que aprovechen los períodos sin lluvia", recomendó Basoalto.

    Mediante esto se busca que las 1,2 millones de colmenas a lo largo del país registradas en agosto pasado por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) "tengan un buen número de abejas obreras adultas encargadas de salir de la colmena para recolectar néctar, polen, agua y propóleo, en las ventanas de buen tiempo y tratar de suplir estos períodos donde la abeja se tiene que quedar resguardada por la lluvia", señaló el docente.

    Lo bueno

    Pese a las inundaciones, cortes de caminos, la interrupción de la rutina de las abejas y las vides con hongos, hay buenas noticias, porque las lluvias intensas de las últimas semanas "han generado mejoras significativas en algunos embalses de la Región de Coquimbo", afirmó la académica de la Universidad de Chile Izabela Rampasso.

    Según el Laboratorio de Prospección, Monitoreo y Modelación de Recursos Agrícolas y Ambientales (Prommra), destacó la docente, "los niveles de algunos de estos embalses están altos, destacando Culimo, Corrales, Recoleta y Cogotí. Sin embargo, Puclaro, La Laguna y La Paloma siguen con volúmenes de agua considerados bajos (entre 22,2% y 30,1%), lo que evidencia que las mejoras observadas aún son parciales y puntuales, sin garantizar un alivio sostenido de la sequía en los próximos años".

    Su par Rodrigo Callejas agregó que el principal beneficio de las lluvias recientes "ha sido la mitigación de la sequía en gran parte del país, con especial énfasis en la Región de Coquimbo". En esta zona, "los sistemas frontales han impulsado la recuperación de los embalses y la recarga de las napas" subterráneas.

    "Al 3 de agosto, se registra un incremento del 18% en el volumen de agua acumulada respecto al año anterior, cifra que se espera que aumente significativamente durante la primavera debido a las reservas de nieve cordillerana", sostuvo el académico.

    Como segundo efecto positivo, Callejas mencionó que "se proyecta el desarrollo de un exuberante desierto florido en las regiones de Atacama y Coquimbo. Este fenómeno incrementará la biodiversidad y aumentará significativamente la disponibilidad de forraje tanto para la ganadería local (cabras y burros) como para la fauna silvestre (principalmente guanacos, liebres y aves). Asimismo, es relevante considerar el impulso al turismo".

    "La abeja requiere un mínimo de alrededor de 19°C, baja velocidad del viento y que no haya lluvia para poder salir a volar, visitar las flores.

    esteban basoalto, agrónomo"

    1,2 millones de colmenas o "casitas" de abejas hay en el país, según el SAG.

    cerca del 30% de la uva en O'Higgins se habría podrido con las primeras lluvias.

  • Académicos prevén que la temporada agrícola "será muy difícil" a causa de las lluvias y el frío

    Las inundaciones de frutales y vides justo en su época de poda y floración podrían afectar o retrasar las cosechas. A esto se añade la industria apícola, ya que las abejas son sensibles a la temperatura y cuando está lloviendo no salen de las colmenas.

    V.B.V.

    Las alertas meteorológicas han sido una constante de este invierno a lo largo de todo el país. Mientras las ciudades intentan resolver sus inundaciones y se tiende a creer que la lluvia beneficiará los cultivos en el campo, académicos de Agronomía de la Universidad de Chile advierten una primavera y verano difíciles para los productos de la tierra, a causa de su propia fragilidad.

    El inicio de la temporada 2026-2027 "será muy difícil, como consecuencia de las lluvias de marzo y del diluvio de julio, debido al fenómeno del Súper Niño", afirmó la docente de Sanidad Vegetal, Marcela Esterio.

    El exceso de agua "además de afectar a la fruta que aún no se había cosechado, como es el caso de parrales localizados en el Valle de Colchagua de la Región de O'Higgins, en donde se perdió más de un 30% de la uva por pudriciones, favoreció el incremento de inóculo (microorganismos que se alimentan de hojas, tallos, etc.) en los predios, particularmente de Botrytis spp., agente causal de la pudrición gris, que es la principal limitante de producción de fruta de calidad", sostuvo la agrónoma.

    Las extensas lluvias de julio, continuó Esterio, "incrementaron aún más este inóculo en las distintas especies frutales, favoreciendo además las infecciones por Pseudomonas spp. en carozos (frutas con cuesco) causantes de tizón de flor y de cáncer bacterial, de la bacteriosis del kiwi, o sea, será una temporada de mucho tizón por bacteria, como también por patógenos fungosos".

    Las lluvias de hace unos días, en algunos casos, "coincidieron con labores de poda, las que debieron atrasarse, y se debieron realizar más aplicaciones protectoras de cortes de poda, para evitar las pudriciones causadas por hongos degradadores de madera en estas especies".

    Crecidas de ríos

    El académico de la citada casa de estudios e integrante del Centro de investigación de suelos y funciones ecosistémicas de Chile, Óscar Seguel, destacó además que "en los campos agrícolas afectados por las crecidas, el daño puede venir por pérdida de suelo cuando el río es capaz de arrastrar materiales, o por sepultación, cuando el río deposita dichos materiales".

    En el caso de los suelos inundados por afluentes, "la pérdida es total, pues no se puede recuperar el material arrastrado por el río, y en el segundo caso (por arrastre de materiales, como tierra, arena, ramas, etc.) el daño dependerá de la magnitud y características del depósito", advirtió el docente.

    Abejas

    Las lluvias prolongadas también afectan a la actividad apícola porque, explicó el agrónomo especialista en horticultura Esteban Basoalto, "que el invierno sea especialmente lluvioso no es un problema, a menos que se extienda. Porque, como ha pasado en otras temporadas, el período de lluvias se extiende, se cruza con la floración y ahí sí tenemos problemas".

    Esto, porque "la abeja requiere una temperatura mínima de alrededor de 19°C, baja velocidad del viento y que no haya lluvia para poder salir a volar, visitar las flores, realizar la polinización y, de paso, recolectar néctar y polen para nutrir a su colmena", detalló el académico de la Universidad Austral (UACh).

    Cuando en años anteriores las lluvias se han extendido, "hemos tenido baja polinización, baja cuaja, menos producción frutal y la fruta es de menor calidad y calibre. Así que hay que estar atentos a estimular la salida de las abejas en invierno para que aprovechen los períodos sin lluvia", recomendó Basoalto.

    Mediante esto se busca que las 1,2 millones de colmenas a lo largo del país registradas en agosto pasado por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) "tengan un buen número de abejas obreras adultas encargadas de salir de la colmena para recolectar néctar, polen, agua y propóleo, en las ventanas de buen tiempo y tratar de suplir estos períodos donde la abeja se tiene que quedar resguardada por la lluvia", señaló el docente.

    Lo bueno

    Pese a las inundaciones, cortes de caminos, la interrupción de la rutina de las abejas y las vides con hongos, hay buenas noticias, porque las lluvias intensas de las últimas semanas "han generado mejoras significativas en algunos embalses de la Región de Coquimbo", afirmó la académica de la Universidad de Chile Izabela Rampasso.

    Según el Laboratorio de Prospección, Monitoreo y Modelación de Recursos Agrícolas y Ambientales (Prommra), destacó la docente, "los niveles de algunos de estos embalses están altos, destacando Culimo, Corrales, Recoleta y Cogotí. Sin embargo, Puclaro, La Laguna y La Paloma siguen con volúmenes de agua considerados bajos (entre 22,2% y 30,1%), lo que evidencia que las mejoras observadas aún son parciales y puntuales, sin garantizar un alivio sostenido de la sequía en los próximos años".

    Su par Rodrigo Callejas agregó que el principal beneficio de las lluvias recientes "ha sido la mitigación de la sequía en gran parte del país, con especial énfasis en la Región de Coquimbo". En esta zona, "los sistemas frontales han impulsado la recuperación de los embalses y la recarga de las napas" subterráneas.

    "Al 3 de agosto, se registra un incremento del 18% en el volumen de agua acumulada respecto al año anterior, cifra que se espera que aumente significativamente durante la primavera debido a las reservas de nieve cordillerana", sostuvo el académico.

    Como segundo efecto positivo, Callejas mencionó que "se proyecta el desarrollo de un exuberante desierto florido en las regiones de Atacama y Coquimbo. Este fenómeno incrementará la biodiversidad y aumentará significativamente la disponibilidad de forraje tanto para la ganadería local (cabras y burros) como para la fauna silvestre (principalmente guanacos, liebres y aves). Asimismo, es relevante considerar el impulso al turismo".

    "La abeja requiere un mínimo de alrededor de 19°C, baja velocidad del viento y que no haya lluvia para poder salir a volar, visitar las flores.

    esteban basoalto, agrónomo"

    1,2 millones de colmenas o "casitas" de abejas hay en el país, según el SAG.

    cerca del 30% de la uva en O'Higgins se habría podrido con las primeras lluvias.

1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12