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Despega Roman, el telescopio espacial que será cien veces más poderoso que el Hubble
Su nombre es un homenaje Nancy Grace Roman, la legendaria primera astrónoma jefe de la NASA, y en un mes sería capaz de rastrear la Vía Láctea y detectar hasta la mitad de las estrellas que conforman nuestra galaxia.
Agencia EFE/Redacción
El telescopio Nancy Grace Roman de la NASA, el observatorio panorámico más grande jamás construido, despegó ayer domingo a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX con la misión de explorar el universo y buscar respuestas sobre la energía oscura, los exoplanetas y la astrofísica infrarroja, que podrían cambiar los modelos actuales de la física.
El lanzamiento se produjo a las 7:26 hora del este de Estados Unidos (11:26 GMT) desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA, en el centro de Florida. Roman tendrá un campo de visión 100 veces mayor que el del telescopio Hubble y podría desafiar la comprensión actual del universo. Un solo mes de observaciones permitirá rastrear la Vía Láctea y detectar hasta la mitad de sus estrellas, lo que generará un catálogo mayor que cualquiera existente, según la NASA.
En comparación, el histórico telescopio Hubble, lanzado al espacio en 1990, necesita un siglo para mapear la galaxia. Tras su lanzamiento, Roman tardará un centenar de días en alcanzar su destino final: una zona gravitacionalmente estable entre el Sol y la Tierra conocida como el punto de Lagrange L2.
La misión
Desde allí, el observatorio rastreará el universo en busca de respuestas sobre la energía oscura, los exoplanetas y la astrofísica infrarroja. La NASA ha señalado que en los últimos 5 o 10 años han surgido indicios de que el "modelo estándar" del universo no es del todo correcto, debido a discrepancias en la constante de Hubble. Es muy probable que Roman demuestre que el modelo estándar está equivocado. "Dirá de forma definitiva: 'Sí, el modelo funciona, o no funciona'. Y si no funciona, nos proporcionará la precisión y la calidad de los datos que nos permitirán empezar a distinguir entre las distintas opciones", señaló la científica Julie McEnery.
El telescopio observará más de 2.000 millones de galaxias, lo que permitirá medir la expansión del universo y ayudará a descubrir hasta 40 veces más exoplanetas de los que se conocen hoy, gracias a un coronógrafo que cancela el brillo de las estrellas y permite fotografiar los planetas próximos a ellas.
Hallazgos como agujeros negros aislados, estrellas de neutrones y exoplanetas con discos pasarán a ser rutinarios. Su trabajo además complementará lo que actualmente hacen el Observatorio Rubin en nuestro país y la sonda Euclid de la Agencia Espacial Europea (ESA).
La principal diferencia de Roman respecto al Hubble o el James Webb, el telescopio más poderoso creado por el ser humano, es su amplio campo de visión, que permite observar muchas más regiones del espacio al mismo tiempo. Hubble y el James Webb permiten ver con nitidez las hojas y los pájaros en los árboles lejanos, y misiones como SPHERE aportan una vista panorámica del bosque entero. Roman hace ambas cosas a la vez.
Gracias a ello, transmitirá 11 terabytes de datos al día, equivalentes a descargar unas 350 películas en resolución 4K Ultra HD cada 24 horas. Además, serían necesarias más de medio millón de pantallas 4K para desplegar una sola imagen completa del rastreo, lo que equivaldría a cubrir 45 manzanas de Manhattan.
El telescopio adopta su nombre de la primera astrónoma jefe de la NASA, Nancy Grace Roman, quien fue una de las arquitectas del programa espacial moderno de la agencia estadounidense en las décadas de 1960 y 1970. Roman tendrá tres objetivos iniciales durante sus cinco primeros años de actividad, según los expertos. Pasado ese tiempo, las metas se actualizarán en función de los descubrimientos que haga Roman.
Una de las metas principales de Roman en sus primeros cinco años de actividad será la observación del centro de la Vía Láctea, que monitoreará cada 12,5 minutos. Pasado ese primer lustro, los objetivos del telescopio se actualizarán en función de sus descubrimientos. Aunque se espera que agote su combustible en diez años, la NASA lo diseñó para ser reabastecido pese a que no tiene actualmente la capacidad de dar servicio a este tipo de observatorios en el punto de Lagrange L2.
La inspiradora
Nacida en 1925 y fallecida en 2018, la astrónoma Nancy Grace Roman tuvo una destacada trayectoria investigando la estructura de la Vía Láctea en el Observatorio Yerkes y el Laboratorio de Investigación Naval. En 1959 fue reclutada por la recién creada NASA y asumió como jefa de Astronomía en la Oficina de Ciencia Espacial. Una de sus tareas clave fue impulsar la necesidad de lanzar telescopios al espacio exterior para esquivar la distorsión que la atmósfera terrestre impone a la luz estelar.
Tuvo un papel central en organizar los comités científicos, la estructura operativa y lograr el presupuesto de lo que con el tiempo se convertiría en el Telescopio Espacial Hubble. Por ello llegó a ser conocida como la "Madre del Hubble".
Una "tierra hermana"
"Hallar una 'Tierra hermana' es un reto de los próximos 20 años" para los científicos, destaca en declaraciones a la agencia EFE el astrónomo suizo Didier Queloz, quien obtuvo el premio Nobel de Física 2019, especialista en la búsqueda de exoplanetas y uno de los descubridores, en 1995, del primer planeta fuera del sistema solar, bautizado como 51 Pegasi b.
100 años necesitaría, en comparación, el telescopio Hubble para mapear la galaxia.
2.000 millones de galaxias podrá observar Roman y hallaría más exoplanetas.
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Despega Roman, el telescopio espacial que será cien veces más poderoso que el Hubble
Su nombre es un homenaje Nancy Grace Roman, la legendaria primera astrónoma jefe de la NASA, y en un mes sería capaz de rastrear la Vía Láctea y detectar hasta la mitad de las estrellas que conforman nuestra galaxia.
Agencia EFE/Redacción
El telescopio Nancy Grace Roman de la NASA, el observatorio panorámico más grande jamás construido, despegó ayer domingo a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX con la misión de explorar el universo y buscar respuestas sobre la energía oscura, los exoplanetas y la astrofísica infrarroja, que podrían cambiar los modelos actuales de la física.
El lanzamiento se produjo a las 7:26 hora del este de Estados Unidos (11:26 GMT) desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA, en el centro de Florida. Roman tendrá un campo de visión 100 veces mayor que el del telescopio Hubble y podría desafiar la comprensión actual del universo. Un solo mes de observaciones permitirá rastrear la Vía Láctea y detectar hasta la mitad de sus estrellas, lo que generará un catálogo mayor que cualquiera existente, según la NASA.
En comparación, el histórico telescopio Hubble, lanzado al espacio en 1990, necesita un siglo para mapear la galaxia. Tras su lanzamiento, Roman tardará un centenar de días en alcanzar su destino final: una zona gravitacionalmente estable entre el Sol y la Tierra conocida como el punto de Lagrange L2.
La misión
Desde allí, el observatorio rastreará el universo en busca de respuestas sobre la energía oscura, los exoplanetas y la astrofísica infrarroja. La NASA ha señalado que en los últimos 5 o 10 años han surgido indicios de que el "modelo estándar" del universo no es del todo correcto, debido a discrepancias en la constante de Hubble. Es muy probable que Roman demuestre que el modelo estándar está equivocado. "Dirá de forma definitiva: 'Sí, el modelo funciona, o no funciona'. Y si no funciona, nos proporcionará la precisión y la calidad de los datos que nos permitirán empezar a distinguir entre las distintas opciones", señaló la científica Julie McEnery.
El telescopio observará más de 2.000 millones de galaxias, lo que permitirá medir la expansión del universo y ayudará a descubrir hasta 40 veces más exoplanetas de los que se conocen hoy, gracias a un coronógrafo que cancela el brillo de las estrellas y permite fotografiar los planetas próximos a ellas.
Hallazgos como agujeros negros aislados, estrellas de neutrones y exoplanetas con discos pasarán a ser rutinarios. Su trabajo además complementará lo que actualmente hacen el Observatorio Rubin en nuestro país y la sonda Euclid de la Agencia Espacial Europea (ESA).
La principal diferencia de Roman respecto al Hubble o el James Webb, el telescopio más poderoso creado por el ser humano, es su amplio campo de visión, que permite observar muchas más regiones del espacio al mismo tiempo. Hubble y el James Webb permiten ver con nitidez las hojas y los pájaros en los árboles lejanos, y misiones como SPHERE aportan una vista panorámica del bosque entero. Roman hace ambas cosas a la vez.
Gracias a ello, transmitirá 11 terabytes de datos al día, equivalentes a descargar unas 350 películas en resolución 4K Ultra HD cada 24 horas. Además, serían necesarias más de medio millón de pantallas 4K para desplegar una sola imagen completa del rastreo, lo que equivaldría a cubrir 45 manzanas de Manhattan.
El telescopio adopta su nombre de la primera astrónoma jefe de la NASA, Nancy Grace Roman, quien fue una de las arquitectas del programa espacial moderno de la agencia estadounidense en las décadas de 1960 y 1970. Roman tendrá tres objetivos iniciales durante sus cinco primeros años de actividad, según los expertos. Pasado ese tiempo, las metas se actualizarán en función de los descubrimientos que haga Roman.
Una de las metas principales de Roman en sus primeros cinco años de actividad será la observación del centro de la Vía Láctea, que monitoreará cada 12,5 minutos. Pasado ese primer lustro, los objetivos del telescopio se actualizarán en función de sus descubrimientos. Aunque se espera que agote su combustible en diez años, la NASA lo diseñó para ser reabastecido pese a que no tiene actualmente la capacidad de dar servicio a este tipo de observatorios en el punto de Lagrange L2.
La inspiradora
Nacida en 1925 y fallecida en 2018, la astrónoma Nancy Grace Roman tuvo una destacada trayectoria investigando la estructura de la Vía Láctea en el Observatorio Yerkes y el Laboratorio de Investigación Naval. En 1959 fue reclutada por la recién creada NASA y asumió como jefa de Astronomía en la Oficina de Ciencia Espacial. Una de sus tareas clave fue impulsar la necesidad de lanzar telescopios al espacio exterior para esquivar la distorsión que la atmósfera terrestre impone a la luz estelar.
Tuvo un papel central en organizar los comités científicos, la estructura operativa y lograr el presupuesto de lo que con el tiempo se convertiría en el Telescopio Espacial Hubble. Por ello llegó a ser conocida como la "Madre del Hubble".
Una "tierra hermana"
"Hallar una 'Tierra hermana' es un reto de los próximos 20 años" para los científicos, destaca en declaraciones a la agencia EFE el astrónomo suizo Didier Queloz, quien obtuvo el premio Nobel de Física 2019, especialista en la búsqueda de exoplanetas y uno de los descubridores, en 1995, del primer planeta fuera del sistema solar, bautizado como 51 Pegasi b.
100 años necesitaría, en comparación, el telescopio Hubble para mapear la galaxia.
2.000 millones de galaxias podrá observar Roman y hallaría más exoplanetas.
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Despega Roman, el telescopio espacial que será cien veces más poderoso que el Hubble
Su nombre es un homenaje Nancy Grace Roman, la legendaria primera astrónoma jefe de la NASA, y en un mes sería capaz de rastrear la Vía Láctea y detectar hasta la mitad de las estrellas que conforman nuestra galaxia.
Agencia EFE/Redacción
El telescopio Nancy Grace Roman de la NASA, el observatorio panorámico más grande jamás construido, despegó ayer domingo a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX con la misión de explorar el universo y buscar respuestas sobre la energía oscura, los exoplanetas y la astrofísica infrarroja, que podrían cambiar los modelos actuales de la física.
El lanzamiento se produjo a las 7:26 hora del este de Estados Unidos (11:26 GMT) desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA, en el centro de Florida. Roman tendrá un campo de visión 100 veces mayor que el del telescopio Hubble y podría desafiar la comprensión actual del universo. Un solo mes de observaciones permitirá rastrear la Vía Láctea y detectar hasta la mitad de sus estrellas, lo que generará un catálogo mayor que cualquiera existente, según la NASA.
En comparación, el histórico telescopio Hubble, lanzado al espacio en 1990, necesita un siglo para mapear la galaxia. Tras su lanzamiento, Roman tardará un centenar de días en alcanzar su destino final: una zona gravitacionalmente estable entre el Sol y la Tierra conocida como el punto de Lagrange L2.
La misión
Desde allí, el observatorio rastreará el universo en busca de respuestas sobre la energía oscura, los exoplanetas y la astrofísica infrarroja. La NASA ha señalado que en los últimos 5 o 10 años han surgido indicios de que el "modelo estándar" del universo no es del todo correcto, debido a discrepancias en la constante de Hubble. Es muy probable que Roman demuestre que el modelo estándar está equivocado. "Dirá de forma definitiva: 'Sí, el modelo funciona, o no funciona'. Y si no funciona, nos proporcionará la precisión y la calidad de los datos que nos permitirán empezar a distinguir entre las distintas opciones", señaló la científica Julie McEnery.
El telescopio observará más de 2.000 millones de galaxias, lo que permitirá medir la expansión del universo y ayudará a descubrir hasta 40 veces más exoplanetas de los que se conocen hoy, gracias a un coronógrafo que cancela el brillo de las estrellas y permite fotografiar los planetas próximos a ellas.
Hallazgos como agujeros negros aislados, estrellas de neutrones y exoplanetas con discos pasarán a ser rutinarios. Su trabajo además complementará lo que actualmente hacen el Observatorio Rubin en nuestro país y la sonda Euclid de la Agencia Espacial Europea (ESA).
La principal diferencia de Roman respecto al Hubble o el James Webb, el telescopio más poderoso creado por el ser humano, es su amplio campo de visión, que permite observar muchas más regiones del espacio al mismo tiempo. Hubble y el James Webb permiten ver con nitidez las hojas y los pájaros en los árboles lejanos, y misiones como SPHERE aportan una vista panorámica del bosque entero. Roman hace ambas cosas a la vez.
Gracias a ello, transmitirá 11 terabytes de datos al día, equivalentes a descargar unas 350 películas en resolución 4K Ultra HD cada 24 horas. Además, serían necesarias más de medio millón de pantallas 4K para desplegar una sola imagen completa del rastreo, lo que equivaldría a cubrir 45 manzanas de Manhattan.
El telescopio adopta su nombre de la primera astrónoma jefe de la NASA, Nancy Grace Roman, quien fue una de las arquitectas del programa espacial moderno de la agencia estadounidense en las décadas de 1960 y 1970. Roman tendrá tres objetivos iniciales durante sus cinco primeros años de actividad, según los expertos. Pasado ese tiempo, las metas se actualizarán en función de los descubrimientos que haga Roman.
Una de las metas principales de Roman en sus primeros cinco años de actividad será la observación del centro de la Vía Láctea, que monitoreará cada 12,5 minutos. Pasado ese primer lustro, los objetivos del telescopio se actualizarán en función de sus descubrimientos. Aunque se espera que agote su combustible en diez años, la NASA lo diseñó para ser reabastecido pese a que no tiene actualmente la capacidad de dar servicio a este tipo de observatorios en el punto de Lagrange L2.
La inspiradora
Nacida en 1925 y fallecida en 2018, la astrónoma Nancy Grace Roman tuvo una destacada trayectoria investigando la estructura de la Vía Láctea en el Observatorio Yerkes y el Laboratorio de Investigación Naval. En 1959 fue reclutada por la recién creada NASA y asumió como jefa de Astronomía en la Oficina de Ciencia Espacial. Una de sus tareas clave fue impulsar la necesidad de lanzar telescopios al espacio exterior para esquivar la distorsión que la atmósfera terrestre impone a la luz estelar.
Tuvo un papel central en organizar los comités científicos, la estructura operativa y lograr el presupuesto de lo que con el tiempo se convertiría en el Telescopio Espacial Hubble. Por ello llegó a ser conocida como la "Madre del Hubble".
Una "tierra hermana"
"Hallar una 'Tierra hermana' es un reto de los próximos 20 años" para los científicos, destaca en declaraciones a la agencia EFE el astrónomo suizo Didier Queloz, quien obtuvo el premio Nobel de Física 2019, especialista en la búsqueda de exoplanetas y uno de los descubridores, en 1995, del primer planeta fuera del sistema solar, bautizado como 51 Pegasi b.
100 años necesitaría, en comparación, el telescopio Hubble para mapear la galaxia.
2.000 millones de galaxias podrá observar Roman y hallaría más exoplanetas.