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"La Negra no es una caricatura ni una mujer perfecta, tiene sus contradicciones y su verdad"
Después de su primer montaje, a finales de los años '80, 'La Negra Ester' se convirtió inmediatamente en un clásico indiscutible del teatro nacional. La obra se presenta en el Teatro Nescafé de las Artes desde hoy hasta el domingo 13.
Jose Carrera Tobar
Con la llegada de las Fiestas Patrias empiezan a surgir los panoramas típicos para disfrutar con la familia. Entre esos está la clásica obra 'La Negra Ester', una oda a la bohemia y al carisma del puerto chileno a mediados del siglo pasado.
El Gran Circo Teatro montará la obra desde hoy y hasta este domingo 13 de septiembre en el Teatro Nescafé de las Artes. Las entradas están disponibles por Ticketmaster. En entrevista con este medio la actriz Micaela Sandoval, que encarna a la Negra Ester, entregó más detalles de su presentación.
¿Cómo se han vivido los ensayos?
Muy entretenidos, lo pasamos muy bien. Somos un equipo grande y cuando estamos fuera de funciones de temporada es muy difícil ver a todos los compañeros, así que reencontrarnos es como un regalo de curso. Eso por el lado social, porque una vez que entramos al escenario y al ensayo, lo que se vive dentro del equipo es rigor y disciplina.
Somos exigentes los unos con los otros porque el propósito es que la gente vea la misma obra que estrenó ese alucinante lenguaje original hace casi 40 años. Nos gusta ponernos la vara alta. Hacemos harta vida social, nos queremos harto y lo pasamos muy bien, pero a la hora del trabajo no hay que olvidar que eso es lo que finalmente nos reúne.
Son cosas que ya quedaron en el pasado, que fueron absorbidas porque la vida es muy rápida. 'La Negra Ester' tiene esas características visibles del chileno, pero también esa nostalgia de un país cariñoso que todos anhelamos y extrañamos.
Se acercan las Fiestas Patrias y esta obra calza muy bien con la fecha. ¿Cuál es la esencia de Chile que podemos observar en 'La Negra Ester'?
La esencia de Chile tiene que ver con cosas que tenemos muy a flor de piel, como esa necesidad de fiesta y celebración que nos toca para estas fechas. Nos gusta reunirnos en familia, compartir una rica comida y eso es parte de lo que encontramos en la obra.
Están esas ganas de fiesta y esa picardía clásica que tenemos siempre como primera respuesta ante tremendas tragedias que nos afectan como país. También hay elementos que nos representan mucho pero que encontramos cada vez menos en el día a día, como la posibilidad de mirarnos a los ojos, la capacidad de hablarnos de manera honesta y esa necesidad de llegar al corazón del público para hablar de nuestras emociones.
¿Cómo ha sido la dirección de Andrés Pérez Araya y el enfoque de este montaje en cuanto a ser leal al original o tomarse libertades creativas?
La invitación es a que la gente pueda ver la misma obra que vio en 1988, 1992 o 1997, porque es una obra que el público se repite mucho. Hace poco estuvimos regalando entradas para ir al Teatro Nescafé y pedimos que nos contaran cuándo fue la primera vez que la vieron.
Me impresionó ver los comentarios de personas que la ven todos los septiembres como parte de su celebración del 18, o que van en verano y para el Día del Teatro.
La música es primordial al momento del montaje. ¿Cómo llevan a cabo este aspecto en escena?
Tenemos cuatro músicos en escena durante las tres horas de función. La Regia Orquesta está ahí presente durante toda la obra. Insisto en que es la misma obra, por lo que en el año que la hayan visto o con el elenco que sea, van a reencontrarse con los mismos personajes y la historia.
¿Cuáles son los mayores desafíos de interpretar a un personaje tan conocido como la Negra Ester?
El mayor desafío es ese, que la gente la conoce de memoria. La han visto cuando estaban estudiando una carrera, cuando se casaron y ahora van a verla con sus hijos, por lo que la sienten como parte de la familia. Tienes que llegar a ese tono, a esa respiración, a esa coquetería y elegancia. Además, es una mujer ambientada en los años cuarenta. A pesar de ser una historia de bohemia y prostíbulo, es tan carismática y familiar que a veces dejamos de lado ese contexto marginal.
La historia transcurre en un entorno marginal entre músicos bohemios y prostíbulos, con momentos que hoy se identifican como violencia. ¿Cómo entra en diálogo esa dureza con la calidez de la obra?
Es que no es un cuento de hadas. Todos tenemos demonios viviendo adentro y es bueno saberlo para aprender a dominarlos. La Negra y Roberto tienen sus demonios y además son apasionados, lo que ayuda a que esos aspectos se hagan presentes y los humanicen.
La Negra no es una caricatura ni una mujer perfecta, es una mujer llena de contradicciones y eso le da su verdad. Si piensas en la realidad de una mujer en esa situación puede sonar muy duro, pero Andrés Pérez lo llevó a un espacio artístico y poético a través del Gran Circo Teatro.
Andrés nos decía que éramos acróbatas de las emociones y le gustaba investigar la sensibilidad humana. Al pasar historias crudas por un filtro onírico y poético, sumado a la belleza de la décima, se genera esa magia. Andrés nos pedía que fuéramos cómplices de la belleza en el teatro. Fue un creador excepcional que como país deberíamos haber aprovechado mucho más.
"A pesar de ser una historia de bohemia y prostíbulos, es tan carismática que deja de lado lo marginal.
micaela sandoval, actriz"
"Están esas ganas de fiesta y picardía que tenemos como respuesta ante tremendas tragedias.
micaela sandoval, actriz"
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"La Negra no es una caricatura ni una mujer perfecta, tiene sus contradicciones y su verdad"
Después de su primer montaje, a finales de los años '80, 'La Negra Ester' se convirtió inmediatamente en un clásico indiscutible del teatro nacional. La obra se presenta en el Teatro Nescafé de las Artes desde hoy hasta el domingo 13.
Jose Carrera Tobar
Con la llegada de las Fiestas Patrias empiezan a surgir los panoramas típicos para disfrutar con la familia. Entre esos está la clásica obra 'La Negra Ester', una oda a la bohemia y al carisma del puerto chileno a mediados del siglo pasado.
El Gran Circo Teatro montará la obra desde hoy y hasta este domingo 13 de septiembre en el Teatro Nescafé de las Artes. Las entradas están disponibles por Ticketmaster. En entrevista con este medio la actriz Micaela Sandoval, que encarna a la Negra Ester, entregó más detalles de su presentación.
¿Cómo se han vivido los ensayos?
Muy entretenidos, lo pasamos muy bien. Somos un equipo grande y cuando estamos fuera de funciones de temporada es muy difícil ver a todos los compañeros, así que reencontrarnos es como un regalo de curso. Eso por el lado social, porque una vez que entramos al escenario y al ensayo, lo que se vive dentro del equipo es rigor y disciplina.
Somos exigentes los unos con los otros porque el propósito es que la gente vea la misma obra que estrenó ese alucinante lenguaje original hace casi 40 años. Nos gusta ponernos la vara alta. Hacemos harta vida social, nos queremos harto y lo pasamos muy bien, pero a la hora del trabajo no hay que olvidar que eso es lo que finalmente nos reúne.
Son cosas que ya quedaron en el pasado, que fueron absorbidas porque la vida es muy rápida. 'La Negra Ester' tiene esas características visibles del chileno, pero también esa nostalgia de un país cariñoso que todos anhelamos y extrañamos.
Se acercan las Fiestas Patrias y esta obra calza muy bien con la fecha. ¿Cuál es la esencia de Chile que podemos observar en 'La Negra Ester'?
La esencia de Chile tiene que ver con cosas que tenemos muy a flor de piel, como esa necesidad de fiesta y celebración que nos toca para estas fechas. Nos gusta reunirnos en familia, compartir una rica comida y eso es parte de lo que encontramos en la obra.
Están esas ganas de fiesta y esa picardía clásica que tenemos siempre como primera respuesta ante tremendas tragedias que nos afectan como país. También hay elementos que nos representan mucho pero que encontramos cada vez menos en el día a día, como la posibilidad de mirarnos a los ojos, la capacidad de hablarnos de manera honesta y esa necesidad de llegar al corazón del público para hablar de nuestras emociones.
¿Cómo ha sido la dirección de Andrés Pérez Araya y el enfoque de este montaje en cuanto a ser leal al original o tomarse libertades creativas?
La invitación es a que la gente pueda ver la misma obra que vio en 1988, 1992 o 1997, porque es una obra que el público se repite mucho. Hace poco estuvimos regalando entradas para ir al Teatro Nescafé y pedimos que nos contaran cuándo fue la primera vez que la vieron.
Me impresionó ver los comentarios de personas que la ven todos los septiembres como parte de su celebración del 18, o que van en verano y para el Día del Teatro.
La música es primordial al momento del montaje. ¿Cómo llevan a cabo este aspecto en escena?
Tenemos cuatro músicos en escena durante las tres horas de función. La Regia Orquesta está ahí presente durante toda la obra. Insisto en que es la misma obra, por lo que en el año que la hayan visto o con el elenco que sea, van a reencontrarse con los mismos personajes y la historia.
¿Cuáles son los mayores desafíos de interpretar a un personaje tan conocido como la Negra Ester?
El mayor desafío es ese, que la gente la conoce de memoria. La han visto cuando estaban estudiando una carrera, cuando se casaron y ahora van a verla con sus hijos, por lo que la sienten como parte de la familia. Tienes que llegar a ese tono, a esa respiración, a esa coquetería y elegancia. Además, es una mujer ambientada en los años cuarenta. A pesar de ser una historia de bohemia y prostíbulo, es tan carismática y familiar que a veces dejamos de lado ese contexto marginal.
La historia transcurre en un entorno marginal entre músicos bohemios y prostíbulos, con momentos que hoy se identifican como violencia. ¿Cómo entra en diálogo esa dureza con la calidez de la obra?
Es que no es un cuento de hadas. Todos tenemos demonios viviendo adentro y es bueno saberlo para aprender a dominarlos. La Negra y Roberto tienen sus demonios y además son apasionados, lo que ayuda a que esos aspectos se hagan presentes y los humanicen.
La Negra no es una caricatura ni una mujer perfecta, es una mujer llena de contradicciones y eso le da su verdad. Si piensas en la realidad de una mujer en esa situación puede sonar muy duro, pero Andrés Pérez lo llevó a un espacio artístico y poético a través del Gran Circo Teatro.
Andrés nos decía que éramos acróbatas de las emociones y le gustaba investigar la sensibilidad humana. Al pasar historias crudas por un filtro onírico y poético, sumado a la belleza de la décima, se genera esa magia. Andrés nos pedía que fuéramos cómplices de la belleza en el teatro. Fue un creador excepcional que como país deberíamos haber aprovechado mucho más.
"A pesar de ser una historia de bohemia y prostíbulos, es tan carismática que deja de lado lo marginal.
micaela sandoval, actriz"
"Están esas ganas de fiesta y picardía que tenemos como respuesta ante tremendas tragedias.
micaela sandoval, actriz"