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La primavera agudiza las crisis de salud mental y este año las alergias están más fuertes
Los efectos del cambio de luz son paulatinos y, para algunas personas, se traducen en una peor calidad del sueño, junto a un bajo rendimiento laboral y social. Ahora que los días serán más largos, el acompañamiento y equilibrio de la rutina son cruciales.
V.B.V.
A las 21:05 horas de hoy comenzará oficialmente la primavera, ya que en ese momento se producirá el equinoccio, es decir, cuando "el Sol cruza el ecuador", o sea, la mitad de la Tierra, según explicó el académico de la Universidad de Chile, José Maza.
El término equinoccio significa literalmente "noches iguales", agregó el astrónomo, y alude al momento del año en que el día y la noche tienen una duración muy similar, cercana a las 12 horas cada una.
Su par, Francisca Contreras, agregó que "luego del equinoccio, empezamos a tener días cada vez más largos, acortando las noches hasta el 21 de diciembre".
La psicóloga y docente de la citada casa de estudios, Margarita Bórquez, se refirió a los posibles cambios de ánimo que trae este movimiento celeste: "De acuerdo con la evidencia, no es la primavera como tal, sino más bien los cambios estacionales o las transiciones entre estaciones los que podrían estar relacionados con nuestra salud mental".
Si bien esto ocurre tanto en otoño como en invierno, "donde sí podríamos encontrar un patrón más claro es en la manía, la psicosis y algunas crisis agudas de activación, que están relacionadas con los trastornos bipolares", destacó Bórquez.
Estos episodios "suelen alcanzar un punto máximo en la primavera, en verano o en la transición entre el invierno y la primavera, y acá tenemos más evidencia: hay estadísticas, por ejemplo, ligadas a mayores ingresos, es decir, mayores internaciones psiquiátricas, o también autorreportes de episodios de activación muy ligados a la primavera, al verano, a la transición hacia la primavera o a periodos donde los días son más largos", agregó la especialista.
Lo que influye en los cambios de ánimo son las variaciones en la luz, debido a que "alteran nuestros ritmos biológicos y esto se podría asociar a perturbaciones en nuestra salud mental".
La psicóloga agregó que, "para entender esto, hay que considerar que el fotoperiodo es la principal señal del ambiente que sincroniza los ciclos fisiológicos, tanto circadianos como circanuales. En el cerebro hay un reloj maestro, que es el llamado núcleo supraquiasmático, y este se sincroniza con la señal ambiental", a lo que se añaden factores como el cambio de temperatura y el ritmo social.
El académico de la Universidad de Las Américas (UDLA), Gerardo Riffo, añadió a estos factores del desánimo el estrés de la segunda mitad del año que, al mantenerse en el tiempo, "puede afectar la regulación emocional y cognitiva, dificultando la concentración, memoria y la capacidad para enfrentar situaciones complejas".
Entre sus manifestaciones están las alteraciones del sueño, fatiga persistente, tensión muscular, dolores de cabeza, cambios gastrointestinales, irritabilidad, fluctuaciones importantes del estado de ánimo, pérdida de interés por actividades habituales y una mayor sensación de alerta.
En este contexto, existen señales a las que estar atento, como el deterioro del autocuidado, modificaciones en los hábitos alimentarios, ausencias reiteradas, una disminución repentina del desempeño, aumento del consumo de sustancias, aislamiento social o el abandono de actividades que antes eran significativas.
Equilibrar la rutina
Riffo aconsejó para estos días "establecer límites y prioridades, mantener una adecuada higiene del sueño, realizar pausas durante la jornada y desarrollar actividad física de manera regular".
En este contexto, también se debe "considerar necesario preservar espacios de encuentro afectivo, recreación y participación social, evitando que las obligaciones académicas o laborales ocupen completamente la rutina", a través de jornadas particularmente extensas, indicó el psicólogo.
Cuando puede surgir una sensación de dificultad de sobrellevar la vida diaria, las redes de apoyo cumplen un papel fundamental. Familiares, amigos y compañeros "pueden ser quienes primero detecten cambios en el comportamiento de una persona y, desde la escucha y la validación, favorecer que busque ayuda", señaló Riffo.
Alergias
A las incomodidades emocionales agudizadas por el cambio de luz, se agregan congestiones y estornudos producto de las alergias. Para monitorear el estado del aire y tomar precauciones, como evitar los parques, existen plataformas gratuitas como polenes.cl y Weather.com.
La jefa del Laboratorio de Inmunología del Hospital Clínico U. de Chile, Carla Bastías, señaló además que "con el cambio climático estamos viendo épocas de polinización que son más largas, pero también algunos tipos de polinización que son más cortos, pero más intensos, o sea, con mayor cantidad de polen". Por lo tanto, los pacientes se presentan "con síntomas muy agudos y muy severos", ya que "cuando hay episodios de lluvia y luego calor, las plantas se estresan y polinizan de manera más fuerte".
Virus respiratorios
El pediatra broncopulmonar y académico de la U. de Chile, Guillermo Zepeda, indicó que "las temporadas alérgicas van muy en relación con el clima, la contaminación y la circulación de virus respiratorios: esta temporada hemos tenido las tres variantes". Por esto, se recomienda consultar a un médico si tiene dificultad para respirar, no fumar y ventilar el hogar en las horas de menor calor.
*4141 es la Línea de Prevención del Suicidio, del Ministerio de Salud. Atiende 24/7.
salud responde es un servicio de apoyo médico gratuito otorgado por el Minsal: 6003607777.
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La primavera agudiza las crisis de salud mental y este año las alergias están más fuertes
Los efectos del cambio de luz son paulatinos y, para algunas personas, se traducen en una peor calidad del sueño, junto a un bajo rendimiento laboral y social. Ahora que los días serán más largos, el acompañamiento y equilibrio de la rutina son cruciales.
V.B.V.
A las 21:05 horas de hoy comenzará oficialmente la primavera, ya que en ese momento se producirá el equinoccio, es decir, cuando "el Sol cruza el ecuador", o sea, la mitad de la Tierra, según explicó el académico de la Universidad de Chile, José Maza.
El término equinoccio significa literalmente "noches iguales", agregó el astrónomo, y alude al momento del año en que el día y la noche tienen una duración muy similar, cercana a las 12 horas cada una.
Su par, Francisca Contreras, agregó que "luego del equinoccio, empezamos a tener días cada vez más largos, acortando las noches hasta el 21 de diciembre".
La psicóloga y docente de la citada casa de estudios, Margarita Bórquez, se refirió a los posibles cambios de ánimo que trae este movimiento celeste: "De acuerdo con la evidencia, no es la primavera como tal, sino más bien los cambios estacionales o las transiciones entre estaciones los que podrían estar relacionados con nuestra salud mental".
Si bien esto ocurre tanto en otoño como en invierno, "donde sí podríamos encontrar un patrón más claro es en la manía, la psicosis y algunas crisis agudas de activación, que están relacionadas con los trastornos bipolares", destacó Bórquez.
Estos episodios "suelen alcanzar un punto máximo en la primavera, en verano o en la transición entre el invierno y la primavera, y acá tenemos más evidencia: hay estadísticas, por ejemplo, ligadas a mayores ingresos, es decir, mayores internaciones psiquiátricas, o también autorreportes de episodios de activación muy ligados a la primavera, al verano, a la transición hacia la primavera o a periodos donde los días son más largos", agregó la especialista.
Lo que influye en los cambios de ánimo son las variaciones en la luz, debido a que "alteran nuestros ritmos biológicos y esto se podría asociar a perturbaciones en nuestra salud mental".
La psicóloga agregó que, "para entender esto, hay que considerar que el fotoperiodo es la principal señal del ambiente que sincroniza los ciclos fisiológicos, tanto circadianos como circanuales. En el cerebro hay un reloj maestro, que es el llamado núcleo supraquiasmático, y este se sincroniza con la señal ambiental", a lo que se añaden factores como el cambio de temperatura y el ritmo social.
El académico de la Universidad de Las Américas (UDLA), Gerardo Riffo, añadió a estos factores del desánimo el estrés de la segunda mitad del año que, al mantenerse en el tiempo, "puede afectar la regulación emocional y cognitiva, dificultando la concentración, memoria y la capacidad para enfrentar situaciones complejas".
Entre sus manifestaciones están las alteraciones del sueño, fatiga persistente, tensión muscular, dolores de cabeza, cambios gastrointestinales, irritabilidad, fluctuaciones importantes del estado de ánimo, pérdida de interés por actividades habituales y una mayor sensación de alerta.
En este contexto, existen señales a las que estar atento, como el deterioro del autocuidado, modificaciones en los hábitos alimentarios, ausencias reiteradas, una disminución repentina del desempeño, aumento del consumo de sustancias, aislamiento social o el abandono de actividades que antes eran significativas.
Equilibrar la rutina
Riffo aconsejó para estos días "establecer límites y prioridades, mantener una adecuada higiene del sueño, realizar pausas durante la jornada y desarrollar actividad física de manera regular".
En este contexto, también se debe "considerar necesario preservar espacios de encuentro afectivo, recreación y participación social, evitando que las obligaciones académicas o laborales ocupen completamente la rutina", a través de jornadas particularmente extensas, indicó el psicólogo.
Cuando puede surgir una sensación de dificultad de sobrellevar la vida diaria, las redes de apoyo cumplen un papel fundamental. Familiares, amigos y compañeros "pueden ser quienes primero detecten cambios en el comportamiento de una persona y, desde la escucha y la validación, favorecer que busque ayuda", señaló Riffo.
Alergias
A las incomodidades emocionales agudizadas por el cambio de luz, se agregan congestiones y estornudos producto de las alergias. Para monitorear el estado del aire y tomar precauciones, como evitar los parques, existen plataformas gratuitas como polenes.cl y Weather.com.
La jefa del Laboratorio de Inmunología del Hospital Clínico U. de Chile, Carla Bastías, señaló además que "con el cambio climático estamos viendo épocas de polinización que son más largas, pero también algunos tipos de polinización que son más cortos, pero más intensos, o sea, con mayor cantidad de polen". Por lo tanto, los pacientes se presentan "con síntomas muy agudos y muy severos", ya que "cuando hay episodios de lluvia y luego calor, las plantas se estresan y polinizan de manera más fuerte".
Virus respiratorios
El pediatra broncopulmonar y académico de la U. de Chile, Guillermo Zepeda, indicó que "las temporadas alérgicas van muy en relación con el clima, la contaminación y la circulación de virus respiratorios: esta temporada hemos tenido las tres variantes". Por esto, se recomienda consultar a un médico si tiene dificultad para respirar, no fumar y ventilar el hogar en las horas de menor calor.
*4141 es la Línea de Prevención del Suicidio, del Ministerio de Salud. Atiende 24/7.
salud responde es un servicio de apoyo médico gratuito otorgado por el Minsal: 6003607777.
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La primavera agudiza las crisis de salud mental y este año las alergias están más fuertes
Los efectos del cambio de luz son paulatinos y, para algunas personas, se traducen en una peor calidad del sueño, junto a un bajo rendimiento laboral y social. Ahora que los días serán más largos, el acompañamiento y equilibrio de la rutina son cruciales.
V.B.V.
A las 21:05 horas de hoy comenzará oficialmente la primavera, ya que en ese momento se producirá el equinoccio, es decir, cuando "el Sol cruza el ecuador", o sea, la mitad de la Tierra, según explicó el académico de la Universidad de Chile, José Maza.
El término equinoccio significa literalmente "noches iguales", agregó el astrónomo, y alude al momento del año en que el día y la noche tienen una duración muy similar, cercana a las 12 horas cada una.
Su par, Francisca Contreras, agregó que "luego del equinoccio, empezamos a tener días cada vez más largos, acortando las noches hasta el 21 de diciembre".
La psicóloga y docente de la citada casa de estudios, Margarita Bórquez, se refirió a los posibles cambios de ánimo que trae este movimiento celeste: "De acuerdo con la evidencia, no es la primavera como tal, sino más bien los cambios estacionales o las transiciones entre estaciones los que podrían estar relacionados con nuestra salud mental".
Si bien esto ocurre tanto en otoño como en invierno, "donde sí podríamos encontrar un patrón más claro es en la manía, la psicosis y algunas crisis agudas de activación, que están relacionadas con los trastornos bipolares", destacó Bórquez.
Estos episodios "suelen alcanzar un punto máximo en la primavera, en verano o en la transición entre el invierno y la primavera, y acá tenemos más evidencia: hay estadísticas, por ejemplo, ligadas a mayores ingresos, es decir, mayores internaciones psiquiátricas, o también autorreportes de episodios de activación muy ligados a la primavera, al verano, a la transición hacia la primavera o a periodos donde los días son más largos", agregó la especialista.
Lo que influye en los cambios de ánimo son las variaciones en la luz, debido a que "alteran nuestros ritmos biológicos y esto se podría asociar a perturbaciones en nuestra salud mental".
La psicóloga agregó que, "para entender esto, hay que considerar que el fotoperiodo es la principal señal del ambiente que sincroniza los ciclos fisiológicos, tanto circadianos como circanuales. En el cerebro hay un reloj maestro, que es el llamado núcleo supraquiasmático, y este se sincroniza con la señal ambiental", a lo que se añaden factores como el cambio de temperatura y el ritmo social.
El académico de la Universidad de Las Américas (UDLA), Gerardo Riffo, añadió a estos factores del desánimo el estrés de la segunda mitad del año que, al mantenerse en el tiempo, "puede afectar la regulación emocional y cognitiva, dificultando la concentración, memoria y la capacidad para enfrentar situaciones complejas".
Entre sus manifestaciones están las alteraciones del sueño, fatiga persistente, tensión muscular, dolores de cabeza, cambios gastrointestinales, irritabilidad, fluctuaciones importantes del estado de ánimo, pérdida de interés por actividades habituales y una mayor sensación de alerta.
En este contexto, existen señales a las que estar atento, como el deterioro del autocuidado, modificaciones en los hábitos alimentarios, ausencias reiteradas, una disminución repentina del desempeño, aumento del consumo de sustancias, aislamiento social o el abandono de actividades que antes eran significativas.
Equilibrar la rutina
Riffo aconsejó para estos días "establecer límites y prioridades, mantener una adecuada higiene del sueño, realizar pausas durante la jornada y desarrollar actividad física de manera regular".
En este contexto, también se debe "considerar necesario preservar espacios de encuentro afectivo, recreación y participación social, evitando que las obligaciones académicas o laborales ocupen completamente la rutina", a través de jornadas particularmente extensas, indicó el psicólogo.
Cuando puede surgir una sensación de dificultad de sobrellevar la vida diaria, las redes de apoyo cumplen un papel fundamental. Familiares, amigos y compañeros "pueden ser quienes primero detecten cambios en el comportamiento de una persona y, desde la escucha y la validación, favorecer que busque ayuda", señaló Riffo.
Alergias
A las incomodidades emocionales agudizadas por el cambio de luz, se agregan congestiones y estornudos producto de las alergias. Para monitorear el estado del aire y tomar precauciones, como evitar los parques, existen plataformas gratuitas como polenes.cl y Weather.com.
La jefa del Laboratorio de Inmunología del Hospital Clínico U. de Chile, Carla Bastías, señaló además que "con el cambio climático estamos viendo épocas de polinización que son más largas, pero también algunos tipos de polinización que son más cortos, pero más intensos, o sea, con mayor cantidad de polen". Por lo tanto, los pacientes se presentan "con síntomas muy agudos y muy severos", ya que "cuando hay episodios de lluvia y luego calor, las plantas se estresan y polinizan de manera más fuerte".
Virus respiratorios
El pediatra broncopulmonar y académico de la U. de Chile, Guillermo Zepeda, indicó que "las temporadas alérgicas van muy en relación con el clima, la contaminación y la circulación de virus respiratorios: esta temporada hemos tenido las tres variantes". Por esto, se recomienda consultar a un médico si tiene dificultad para respirar, no fumar y ventilar el hogar en las horas de menor calor.
*4141 es la Línea de Prevención del Suicidio, del Ministerio de Salud. Atiende 24/7.
salud responde es un servicio de apoyo médico gratuito otorgado por el Minsal: 6003607777.