• La constancia y mente fría del chileno que manda en el karate

    Felipe Menares, bicampeón panamericano juvenil, es el N°1 del ranking mundial Sub 21 y la próxima semana disputará el Mundial de la categoría en Indonesia. "El objetivo es el oro", cuenta a hoyxhoy.

    Chile siempre ha sido cuna de buenos karatecas. La historia reciente lo confirma: el 2008 David Dubó fue campeón mundial en la categoría 75 kilos en Japón. Y este año Felipe Menares, bicampeón Panamericano Sub 21 -y quien ganó su segundo título a fines de agosto en Bolivia- es, desde esa fecha, el número uno del ranking Sub 21 de la Federación Mundial de Karate (WKF, por sus siglas en inglés).

    Tras su triunfo, Felipe sacó pasajes para el Mundial de la categoría que se disputará desde el jueves en Yakarta, Indonesia. Y tras su ascenso vertiginoso desde hace unos dos años y medio -recién tiene 20- Felipe le contó a hoyxhoy cómo vive su momento actual.

    En octavo básico comenzó a practicar karate, pasó por varios deportes, pero en cuarto medio tuvo una de esas iluminaciones: "Cambié el switch y me di cuenta de que tenía aptitudes para esto". Siete años después, y viendo lo conseguido, la primera pregunta es lógica, y se refiere a lo que significa su nuevo status mundial.

    "Es una responsabilidad grande, porque las personas que se están iniciando en el karate te ven como un ejemplo a seguir. No es solo entrenar y ser el número uno, sino que tiene que ver con actitudes y un estilo de vida que llevan a que seas el mejor", cuenta. Y en su primera respuesta Felipe denota madurez, la que sumada a su constancia -como el mismo reconoce- lo llevaron a su actual momento. "Puede que antes no entrenara tanto, pero nunca deje de entrenar. Siempre estuve ahí y esperé mi momento y empecé a lograr resultados", explica.

    ¿Es una presión o una motivación ser el número uno?

    Una motivación. También me ayuda a conseguir auspiciadores. Más que una presión es disfrutar el momento. Fue algo que se dio y fluyó con el momento.

    Paciencia y estrategia

    Al año, saca cuentas de que puede disputar unas 60 peleas tanto a nivel nacional como internacional. Y en cada una de ellas, tal como lo fue en la final panamericana ante el mexicano Víctor Escobar, la paciencia, el esperar el momento oportuno, fue la clave. "En esa final esperé a Víctor y resultó. Esto no es solo llegar y tirar patadas. Hay por lo menos un 80% de estrategia. El saber bien los tiempos, saltar en el momento adecuado, trabajar la continuidad del ataque, el volver, armarse y volver a atacar", detalla.

    Y detrás de eso hay otro factor clave que construye a un karateca exitoso: el "oler la sangre", esa frase que una vez Marcelo Bielsa acuñó como discurso motivacional en la selección argentina. El salir a matar en el momento preciso: "Lo notas en el nerviosismo del rival, su cansancio. A veces bajan los brazos y es ahí cuando uno debe meter la máquina", explica con tranquilidad.

    Hoy, a seis días del inicio del Mundial, su objetivo es una medalla, aunque en Indonesia deberá sortear un par de complejidades: primero, las 12 horas de diferencia que hay con Chile. Y segundo, la alta humedad que existe en Yakarta, la que ronda entre el 80 a 90%, por lo que solo entrenará una vez al día.

    Su rival está por decidirse, pero por su categoría (+84 k) debería debutar el jueves 12 o viernes 13. Las expectativas para él ya están claras: "Obviamente quiero una medalla, ojalá la de oro. Es mi primer Mundial, pero las expectativas son grandes y quiero una medalla", dice con la seguridad de un campeón que se ha construido a pulso, con constancia y una mente fría a la hora de atacar a sus rivales.

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