• Uno de cada cuatro chilenos que estaba al día tiene deudas en mora

    Superintendencia de Insolvencia refuerza opciones para ordenar pasivos y llama a actuar antes de sumar nuevos atrasos.

    Matías Gatica Lindsay

    El deterioro económico comenzó a alcanzar a un grupo que hasta ahora había resistido la presión financiera: las personas con historial comercial positivo. El segundo Termómetro de Bienestar Financiero de Destacame reveló que un 24,5% de quienes mantenían un buen comportamiento de pago declara estar actualmente en mora.

    El informe mostró una caída general del Índice de Bienestar Financiero, que pasó de 36,5 a 33,5 puntos durante el segundo trimestre de 2026 (en comparación a la cifra de marzo), manteniéndose en un rango bajo-crítico. Además, la proporción de encuestados con alguna deuda atrasada aumentó de 44,8% a 53,2%, mientras que un 18,6% afirma tener la mayoría de sus compromisos financieros en mora.

    El principal cambio se observó entre quienes hasta ahora lograban mantenerse al día, pues un 24,5% de estas personas declara estar en mora. En la medición anterior fue de un 16%. "La fragilidad financiera está empezando a alcanzar a personas que hasta ahora lograban mantenerse al día. No necesariamente hablamos de hogares sin problemas, sino de personas que vivían ajustadas, con poco margen, y que ante cualquier alza de gastos o imprevisto pueden cruzar rápidamente hacia la mora", explicó a este medio el country manager de Destacame, Jorge Marín.

    Según el ejecutivo, el fenómeno se debe a una combinación de factores como el aumento del costo de vida, la disminución de ingresos y la pérdida de empleo. "Había un grupo relevante que cumplía sus pagos, pero sin holgura suficiente para absorber un aumento de gastos, una baja de ingresos o una emergencia", señaló.

    Por otra parte, el ingreso aparece como una de las principales variables: entre quienes tenían historial limpio, la mora prácticamente no aparece en personas con ingresos superiores a $1.200.000, mientras aumenta considerablemente bajo los $800 mil.

    Por ello, Marín asegura que el problema no está concentrado en un tipo específico de deuda, sino en la acumulación de obligaciones que comprometen gran parte del presupuesto mensual.

    Según el estudio un 35,9% de los encuestados destina más de la mitad de sus ingresos al pago de cuotas, mientras que otro 33,6% utiliza entre el 30% y el 50%. "Cuando una parte tan importante del ingreso ya está comprometida, cualquier imprevisto, baja de ingresos o aumento en gastos básicos puede empujar a las personas hacia el atraso", advirtió Marín.

    La presión también se refleja en la capacidad de respuesta ante emergencias, puesto que sólo un 13,9% asegura contar con ahorro suficiente para cubrir un gasto inesperado equivalente a un mes de ingresos. En contraste, un 34,6% dice que no podría enfrentarlo, un 21,9% recurriría a familiares y un 17,8% usaría tarjeta o crédito. Además, un 48,3% admite sentir estrés o ansiedad por sus deudas y un 42,2% reporta dificultades para dormir.

    Ante este escenario, la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (Superir) llamó a actuar antes de caer en mora. La superintendenta (s), Johana Álvarez, recomendó mantener niveles de endeudamiento acordes a los ingresos, controlar gastos, tomar decisiones de crédito informadas y, cuando sea posible, contar con un fondo de ahorro para emergencias.

    La autoridad recordó que quienes comiencen a tener dificultades pueden acceder gratuitamente al procedimiento de Renegociación de la Persona Deudora y utilizar el prediagnóstico financiero disponible en la plataforma www.tenlaclara.cl, que permite identificar si el presupuesto familiar está equilibrado, al límite o en riesgo.

    Álvarez agregó que, tras finalizar exitosamente una renegociación, las personas pueden pedir la eliminación de las deudas renegociadas o extinguidas de los registros de morosidad, facilitando su reincorporación al sistema financiero. También dijo que desde los cambios legales de 2023 quienes emiten boletas de honorarios pueden acceder a esta alternativa y actualmente representan siete de cada diez solicitudes admisibles.

  • Uno de cada cuatro chilenos que estaba al día tiene deudas en mora

    Superintendencia de Insolvencia refuerza opciones para ordenar pasivos y llama a actuar antes de sumar nuevos atrasos.

    Matías Gatica Lindsay

    El deterioro económico comenzó a alcanzar a un grupo que hasta ahora había resistido la presión financiera: las personas con historial comercial positivo. El segundo Termómetro de Bienestar Financiero de Destacame reveló que un 24,5% de quienes mantenían un buen comportamiento de pago declara estar actualmente en mora.

    El informe mostró una caída general del Índice de Bienestar Financiero, que pasó de 36,5 a 33,5 puntos durante el segundo trimestre de 2026 (en comparación a la cifra de marzo), manteniéndose en un rango bajo-crítico. Además, la proporción de encuestados con alguna deuda atrasada aumentó de 44,8% a 53,2%, mientras que un 18,6% afirma tener la mayoría de sus compromisos financieros en mora.

    El principal cambio se observó entre quienes hasta ahora lograban mantenerse al día, pues un 24,5% de estas personas declara estar en mora. En la medición anterior fue de un 16%. "La fragilidad financiera está empezando a alcanzar a personas que hasta ahora lograban mantenerse al día. No necesariamente hablamos de hogares sin problemas, sino de personas que vivían ajustadas, con poco margen, y que ante cualquier alza de gastos o imprevisto pueden cruzar rápidamente hacia la mora", explicó a este medio el country manager de Destacame, Jorge Marín.

    Según el ejecutivo, el fenómeno se debe a una combinación de factores como el aumento del costo de vida, la disminución de ingresos y la pérdida de empleo. "Había un grupo relevante que cumplía sus pagos, pero sin holgura suficiente para absorber un aumento de gastos, una baja de ingresos o una emergencia", señaló.

    Por otra parte, el ingreso aparece como una de las principales variables: entre quienes tenían historial limpio, la mora prácticamente no aparece en personas con ingresos superiores a $1.200.000, mientras aumenta considerablemente bajo los $800 mil.

    Por ello, Marín asegura que el problema no está concentrado en un tipo específico de deuda, sino en la acumulación de obligaciones que comprometen gran parte del presupuesto mensual.

    Según el estudio un 35,9% de los encuestados destina más de la mitad de sus ingresos al pago de cuotas, mientras que otro 33,6% utiliza entre el 30% y el 50%. "Cuando una parte tan importante del ingreso ya está comprometida, cualquier imprevisto, baja de ingresos o aumento en gastos básicos puede empujar a las personas hacia el atraso", advirtió Marín.

    La presión también se refleja en la capacidad de respuesta ante emergencias, puesto que sólo un 13,9% asegura contar con ahorro suficiente para cubrir un gasto inesperado equivalente a un mes de ingresos. En contraste, un 34,6% dice que no podría enfrentarlo, un 21,9% recurriría a familiares y un 17,8% usaría tarjeta o crédito. Además, un 48,3% admite sentir estrés o ansiedad por sus deudas y un 42,2% reporta dificultades para dormir.

    Ante este escenario, la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (Superir) llamó a actuar antes de caer en mora. La superintendenta (s), Johana Álvarez, recomendó mantener niveles de endeudamiento acordes a los ingresos, controlar gastos, tomar decisiones de crédito informadas y, cuando sea posible, contar con un fondo de ahorro para emergencias.

    La autoridad recordó que quienes comiencen a tener dificultades pueden acceder gratuitamente al procedimiento de Renegociación de la Persona Deudora y utilizar el prediagnóstico financiero disponible en la plataforma www.tenlaclara.cl, que permite identificar si el presupuesto familiar está equilibrado, al límite o en riesgo.

    Álvarez agregó que, tras finalizar exitosamente una renegociación, las personas pueden pedir la eliminación de las deudas renegociadas o extinguidas de los registros de morosidad, facilitando su reincorporación al sistema financiero. También dijo que desde los cambios legales de 2023 quienes emiten boletas de honorarios pueden acceder a esta alternativa y actualmente representan siete de cada diez solicitudes admisibles.

  • Uno de cada cuatro chilenos que estaba al día tiene deudas en mora

    Superintendencia de Insolvencia refuerza opciones para ordenar pasivos y llama a actuar antes de sumar nuevos atrasos.

    Matías Gatica Lindsay

    El deterioro económico comenzó a alcanzar a un grupo que hasta ahora había resistido la presión financiera: las personas con historial comercial positivo. El segundo Termómetro de Bienestar Financiero de Destacame reveló que un 24,5% de quienes mantenían un buen comportamiento de pago declara estar actualmente en mora.

    El informe mostró una caída general del Índice de Bienestar Financiero, que pasó de 36,5 a 33,5 puntos durante el segundo trimestre de 2026 (en comparación a la cifra de marzo), manteniéndose en un rango bajo-crítico. Además, la proporción de encuestados con alguna deuda atrasada aumentó de 44,8% a 53,2%, mientras que un 18,6% afirma tener la mayoría de sus compromisos financieros en mora.

    El principal cambio se observó entre quienes hasta ahora lograban mantenerse al día, pues un 24,5% de estas personas declara estar en mora. En la medición anterior fue de un 16%. "La fragilidad financiera está empezando a alcanzar a personas que hasta ahora lograban mantenerse al día. No necesariamente hablamos de hogares sin problemas, sino de personas que vivían ajustadas, con poco margen, y que ante cualquier alza de gastos o imprevisto pueden cruzar rápidamente hacia la mora", explicó a este medio el country manager de Destacame, Jorge Marín.

    Según el ejecutivo, el fenómeno se debe a una combinación de factores como el aumento del costo de vida, la disminución de ingresos y la pérdida de empleo. "Había un grupo relevante que cumplía sus pagos, pero sin holgura suficiente para absorber un aumento de gastos, una baja de ingresos o una emergencia", señaló.

    Por otra parte, el ingreso aparece como una de las principales variables: entre quienes tenían historial limpio, la mora prácticamente no aparece en personas con ingresos superiores a $1.200.000, mientras aumenta considerablemente bajo los $800 mil.

    Por ello, Marín asegura que el problema no está concentrado en un tipo específico de deuda, sino en la acumulación de obligaciones que comprometen gran parte del presupuesto mensual.

    Según el estudio un 35,9% de los encuestados destina más de la mitad de sus ingresos al pago de cuotas, mientras que otro 33,6% utiliza entre el 30% y el 50%. "Cuando una parte tan importante del ingreso ya está comprometida, cualquier imprevisto, baja de ingresos o aumento en gastos básicos puede empujar a las personas hacia el atraso", advirtió Marín.

    La presión también se refleja en la capacidad de respuesta ante emergencias, puesto que sólo un 13,9% asegura contar con ahorro suficiente para cubrir un gasto inesperado equivalente a un mes de ingresos. En contraste, un 34,6% dice que no podría enfrentarlo, un 21,9% recurriría a familiares y un 17,8% usaría tarjeta o crédito. Además, un 48,3% admite sentir estrés o ansiedad por sus deudas y un 42,2% reporta dificultades para dormir.

    Ante este escenario, la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (Superir) llamó a actuar antes de caer en mora. La superintendenta (s), Johana Álvarez, recomendó mantener niveles de endeudamiento acordes a los ingresos, controlar gastos, tomar decisiones de crédito informadas y, cuando sea posible, contar con un fondo de ahorro para emergencias.

    La autoridad recordó que quienes comiencen a tener dificultades pueden acceder gratuitamente al procedimiento de Renegociación de la Persona Deudora y utilizar el prediagnóstico financiero disponible en la plataforma www.tenlaclara.cl, que permite identificar si el presupuesto familiar está equilibrado, al límite o en riesgo.

    Álvarez agregó que, tras finalizar exitosamente una renegociación, las personas pueden pedir la eliminación de las deudas renegociadas o extinguidas de los registros de morosidad, facilitando su reincorporación al sistema financiero. También dijo que desde los cambios legales de 2023 quienes emiten boletas de honorarios pueden acceder a esta alternativa y actualmente representan siete de cada diez solicitudes admisibles.

  • Investigación identifica cuatro perfiles frente al impacto del desempleo

    Análisis geoespacial dice que sufrimiento emocional se concentra en ciertos territorios.

    Con una tasa de desocupación de 9,4%, la más alta en casi cinco años, un estudio de las universidades Autónoma de Chile y de Talca advierte que el desempleo no afecta a todas las personas de la misma manera. La investigación validó una escala que identifica cuatro perfiles psicológicos frente a la cesantía y, además, mostró que el sufrimiento asociado a la pérdida del trabajo también presenta patrones territoriales.

    El trabajo, publicado en Acta Psychologica y aplicado a 402 personas de Cauquenes, identificó perfiles resilientes, traumáticos, paradójicos y testigos, descartando la idea de un "desempleado tipo". "Las cifras del INE responden cuántas personas están desempleadas, pero no cómo están viviendo esa experiencia", explicó a este medio el académico de la Universidad U. Autónoma de Chile, Carlos Serrano, quien sostuvo que perder el empleo también implica la pérdida de rutinas, proyectos e identidad laboral.

    Uno de los hallazgos más novedosos fue el uso de análisis geoespacial, que permitió comprobar que el impacto psicológico no se distribuye al azar dentro de una ciudad. Si bien el estudio no atribuye estos patrones a factores como pobreza o acceso a servicios, sí plantea que el entorno donde vive una persona influye en cómo se enfrenta la cesantía.

    Los investigadores sostienen que la metodología puede replicarse en otras regiones e incluso dar origen a un mapa nacional del impacto psicosocial del desempleo. Esto permitiría focalizar programas de salud mental, empleabilidad y apoyo comunitario en los sectores donde la cesantía genera mayores efectos, transformando el desempleo no sólo en un indicador económico, sino también en un desafío de salud pública.

  • Investigación identifica cuatro perfiles frente al impacto del desempleo

    Análisis geoespacial dice que sufrimiento emocional se concentra en ciertos territorios.

    Con una tasa de desocupación de 9,4%, la más alta en casi cinco años, un estudio de las universidades Autónoma de Chile y de Talca advierte que el desempleo no afecta a todas las personas de la misma manera. La investigación validó una escala que identifica cuatro perfiles psicológicos frente a la cesantía y, además, mostró que el sufrimiento asociado a la pérdida del trabajo también presenta patrones territoriales.

    El trabajo, publicado en Acta Psychologica y aplicado a 402 personas de Cauquenes, identificó perfiles resilientes, traumáticos, paradójicos y testigos, descartando la idea de un "desempleado tipo". "Las cifras del INE responden cuántas personas están desempleadas, pero no cómo están viviendo esa experiencia", explicó a este medio el académico de la Universidad U. Autónoma de Chile, Carlos Serrano, quien sostuvo que perder el empleo también implica la pérdida de rutinas, proyectos e identidad laboral.

    Uno de los hallazgos más novedosos fue el uso de análisis geoespacial, que permitió comprobar que el impacto psicológico no se distribuye al azar dentro de una ciudad. Si bien el estudio no atribuye estos patrones a factores como pobreza o acceso a servicios, sí plantea que el entorno donde vive una persona influye en cómo se enfrenta la cesantía.

    Los investigadores sostienen que la metodología puede replicarse en otras regiones e incluso dar origen a un mapa nacional del impacto psicosocial del desempleo. Esto permitiría focalizar programas de salud mental, empleabilidad y apoyo comunitario en los sectores donde la cesantía genera mayores efectos, transformando el desempleo no sólo en un indicador económico, sino también en un desafío de salud pública.

  • Investigación identifica cuatro perfiles frente al impacto del desempleo

    Análisis geoespacial dice que sufrimiento emocional se concentra en ciertos territorios.

    Con una tasa de desocupación de 9,4%, la más alta en casi cinco años, un estudio de las universidades Autónoma de Chile y de Talca advierte que el desempleo no afecta a todas las personas de la misma manera. La investigación validó una escala que identifica cuatro perfiles psicológicos frente a la cesantía y, además, mostró que el sufrimiento asociado a la pérdida del trabajo también presenta patrones territoriales.

    El trabajo, publicado en Acta Psychologica y aplicado a 402 personas de Cauquenes, identificó perfiles resilientes, traumáticos, paradójicos y testigos, descartando la idea de un "desempleado tipo". "Las cifras del INE responden cuántas personas están desempleadas, pero no cómo están viviendo esa experiencia", explicó a este medio el académico de la Universidad U. Autónoma de Chile, Carlos Serrano, quien sostuvo que perder el empleo también implica la pérdida de rutinas, proyectos e identidad laboral.

    Uno de los hallazgos más novedosos fue el uso de análisis geoespacial, que permitió comprobar que el impacto psicológico no se distribuye al azar dentro de una ciudad. Si bien el estudio no atribuye estos patrones a factores como pobreza o acceso a servicios, sí plantea que el entorno donde vive una persona influye en cómo se enfrenta la cesantía.

    Los investigadores sostienen que la metodología puede replicarse en otras regiones e incluso dar origen a un mapa nacional del impacto psicosocial del desempleo. Esto permitiría focalizar programas de salud mental, empleabilidad y apoyo comunitario en los sectores donde la cesantía genera mayores efectos, transformando el desempleo no sólo en un indicador económico, sino también en un desafío de salud pública.

1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12