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Chilenos llegaron a lo coreano y lo japonés gracias a la televisión
A comienzos de este siglo, el internet no era tan masivo y canales abiertos transmitían series animadas orientales.
V. Barahona
Movilizaciones en todo Chile pidiendo la realización de los conciertos de la banda de K-pop BTS quizás fueron la última y más evidente señal de la gran cantidad de seguidores que tienen las culturas coreana y japonesa en el país, un fenómeno que, según el académico de la Universidad de Chile, Franco Casoni, data de finales del siglo pasado y comienzos de este, cuando para los niños "la tele cumplió quizás ese rol de compañía, (…) antes era como internet".
Llegar del colegio a ver Pokémon o Sailor Moon fue un panorama para la generación millennial, en años donde la conexión al mundo era a través de la televisión, porque internet todavía no llegaba a la mayoría de las casas, y no era un tema de conversación en los patios y plazas. Por ejemplo, la primera página web chilena (.cl) fue creada recién en 1993.
Estas series animadas, entre varios otros títulos, despertaron la curiosidad de miles de niños y jóvenes por conocer más sobre Japón, agregó Casoni.
Gracias a la masificación de internet, durante los primeros años de este siglo, comenzaron a formarse comunidades para conseguir mangas, música o videojuegos, lo cual a veces no era sencillo y "la piratería fue quizás la forma que uno tenía de acceder", recordó el académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades.
Mucho de este material venía en su idioma de origen, por lo que seguidores más aplicados comenzaron a aprender japonés y coreano para traducir sus adquisiciones, lo cual fue una forma de acercarse a la historia, la literatura y las transformaciones sociales de Japón y Corea.
El acceso a la literatura japonesa, según el docente, ha permitido "salir un poco de estos clichés de ver estos países tan lejos, y darse cuenta de que hay cosas que les pasan a ellos que también nos pasan a nosotros".
La investigadora en cultura coreana, Constanza Jorquera, agregó que el éxito también responde a "elementos muy fuertes de estrategia de política exterior".
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Chilenos llegaron a lo coreano y lo japonés gracias a la televisión
A comienzos de este siglo, el internet no era tan masivo y canales abiertos transmitían series animadas orientales.
V. Barahona
Movilizaciones en todo Chile pidiendo la realización de los conciertos de la banda de K-pop BTS quizás fueron la última y más evidente señal de la gran cantidad de seguidores que tienen las culturas coreana y japonesa en el país, un fenómeno que, según el académico de la Universidad de Chile, Franco Casoni, data de finales del siglo pasado y comienzos de este, cuando para los niños "la tele cumplió quizás ese rol de compañía, (…) antes era como internet".
Llegar del colegio a ver Pokémon o Sailor Moon fue un panorama para la generación millennial, en años donde la conexión al mundo era a través de la televisión, porque internet todavía no llegaba a la mayoría de las casas, y no era un tema de conversación en los patios y plazas. Por ejemplo, la primera página web chilena (.cl) fue creada recién en 1993.
Estas series animadas, entre varios otros títulos, despertaron la curiosidad de miles de niños y jóvenes por conocer más sobre Japón, agregó Casoni.
Gracias a la masificación de internet, durante los primeros años de este siglo, comenzaron a formarse comunidades para conseguir mangas, música o videojuegos, lo cual a veces no era sencillo y "la piratería fue quizás la forma que uno tenía de acceder", recordó el académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades.
Mucho de este material venía en su idioma de origen, por lo que seguidores más aplicados comenzaron a aprender japonés y coreano para traducir sus adquisiciones, lo cual fue una forma de acercarse a la historia, la literatura y las transformaciones sociales de Japón y Corea.
El acceso a la literatura japonesa, según el docente, ha permitido "salir un poco de estos clichés de ver estos países tan lejos, y darse cuenta de que hay cosas que les pasan a ellos que también nos pasan a nosotros".
La investigadora en cultura coreana, Constanza Jorquera, agregó que el éxito también responde a "elementos muy fuertes de estrategia de política exterior".
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Chilenos llegaron a lo coreano y lo japonés gracias a la televisión
A comienzos de este siglo, el internet no era tan masivo y canales abiertos transmitían series animadas orientales.
V. Barahona
Movilizaciones en todo Chile pidiendo la realización de los conciertos de la banda de K-pop BTS quizás fueron la última y más evidente señal de la gran cantidad de seguidores que tienen las culturas coreana y japonesa en el país, un fenómeno que, según el académico de la Universidad de Chile, Franco Casoni, data de finales del siglo pasado y comienzos de este, cuando para los niños "la tele cumplió quizás ese rol de compañía, (…) antes era como internet".
Llegar del colegio a ver Pokémon o Sailor Moon fue un panorama para la generación millennial, en años donde la conexión al mundo era a través de la televisión, porque internet todavía no llegaba a la mayoría de las casas, y no era un tema de conversación en los patios y plazas. Por ejemplo, la primera página web chilena (.cl) fue creada recién en 1993.
Estas series animadas, entre varios otros títulos, despertaron la curiosidad de miles de niños y jóvenes por conocer más sobre Japón, agregó Casoni.
Gracias a la masificación de internet, durante los primeros años de este siglo, comenzaron a formarse comunidades para conseguir mangas, música o videojuegos, lo cual a veces no era sencillo y "la piratería fue quizás la forma que uno tenía de acceder", recordó el académico de la Facultad de Filosofía y Humanidades.
Mucho de este material venía en su idioma de origen, por lo que seguidores más aplicados comenzaron a aprender japonés y coreano para traducir sus adquisiciones, lo cual fue una forma de acercarse a la historia, la literatura y las transformaciones sociales de Japón y Corea.
El acceso a la literatura japonesa, según el docente, ha permitido "salir un poco de estos clichés de ver estos países tan lejos, y darse cuenta de que hay cosas que les pasan a ellos que también nos pasan a nosotros".
La investigadora en cultura coreana, Constanza Jorquera, agregó que el éxito también responde a "elementos muy fuertes de estrategia de política exterior".